El ensenar gibran
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Aquel que desee convertirse en maestro del hombre, debe empezar por enseñarse asà mismo antes de enseñar a los demás; y debe enseñar primero con el ejemplo antes de que lo haga verbalmente. Pues ...

La educación consiste en enseñar a los hombres no lo que deben pensar sino a pensar.

El enseñar a los niños a querer a sus padres y hermanos y a ser respetuosos con sus superiores, hecha los cimientos de correctas actitudes mentales y morales para llegar a ser buenos ciudadanos.
Vuestro amigo es la respuesta a vuestras necesidades; él es el campo que sembráis con amor y cosecháis con agradecimiento; él es vuesra mesa y el fuego de vuestro hogar. Cuando os alejéis de vues...

No se puede enseñar nada a un hombre; solo se le puede ayudar a descubrirlo en su interior.

Debe entenderse que todos somos educadores. Cada acto de nuestra vida cotidiana tiene implicancias, a veces significativas. Procuremos entonces enseñar con el ejemplo.

Deseara yo que los libros se hiciesen para enseñar en vez de eso se escriben para hacer alarde de saber.

La nueva forma de enseñar ciencia consiste también en enseñar a los maestros cómo enseñar ciencia.

Enseñar, que es lo más bello y honroso del mundo.

Si se pudiera enseñar a hablar a los ingleses y a escuchar a los irlandeses, la sociedad serÃa civilizada.

Una cosa es saber y otra saber enseñar.

No consideramos que la justicia se nos presente por naturaleza, porque sÃ, sino porque se puede enseñar y se aprende con la práctica.

hay 3 cosas que los ninos pueden enseñar a los adultos: a estar siempre contentos sin un motivo aparente, a estar siempre ocupado en algo y a exigir con todas sus fuerzas algo

Borra el pasado para no repetirlo, para no tratarte como te trataron ellos; pero no los culpes, porque nadie puede enseñar lo que no sabe, perdónalos y te liberarás de esas cadenas.
Anoche inventé un nuevo placer, y cuando lo iba a disfrutar por vez primera, llegaron violentamente a mi casa un ángel y un demonio. Entraron en mi puerta y disputaron acerca de mi nuevo placer. Uno...

La vida es una isla, las rocas son sus deseos,los árboles sus sueños y las flores su soledad.
La soledad es un consuelo para un alma entristecida, que aborrece a los que la rodean igual que un ciervo herido abandona su rebaño, para refugiarse en una cueva en la que sonará o morirá.

Para entender el corazón y la mente de una persona, no te fijes en lo que hace, en lo que ha logrado, sino en lo que aspira a hacer.

La tristeza es un muro entre dos jardines.
La luz de las estrellas que se han extinguido hace años todavÃa nos alcanza. Igual que los hombres ilustres que han muerto hace siglos, que nos alcanzan con las radiaciones de su personalidad.

Las personas melancólicas gozan lamentándose los secretos del corazón.

Cava la tierra y hallarás un tesoro, solo que debes cavar con la fe de un labriego.

Si tu corazón es un volcán, ¿cómo pretendes que broten las flores?.

Si abrieras realmente los ojos, y vieras, verÃas tu imagen en todas las imágenes. Y si abrieras tus oÃdos para oÃr, oirÃas tu propia voz en todas las voces.

Vuestros hijos no son vuestros hijos: son los hijos y las hijas de las ansias de vida que siente la misma vida.

Hay quienes dan con alegrÃa y esa alegrÃa es su premio.

Me aparto de la gente que considera a la insolencia valor, y cobardÃa a la ternura. Y también me aparto de aquellos que consideran charlatanerÃa a la sabidurÃa e ignorancia al silencio.

Enseñar a quien no quiere aprender es como sembrar un campo sin ararlo.

Para enseñar a los demás, primero has de hacer tú algo muy duro: has de enderezarte a ti mismo.

Los hombre inteligentes quieren aprender. Los demás, enseñar.

¿No cree usted que tenemos para enseñar una enormidad de cosas en las que nosotros mismos no creemos?.

Enseñar no es una función vital, porque no tienen el fin en sà misma; la función vital es aprender.

Enseñar a quien no está dispuesto a aprender es malgastar las palabras.

Para poder enseñar a todos los hombres a decir la verdad es preciso que aprendan a oirla.

Todos somos maestros y alumnos. Pregúntate: ¿qué vine a aprender aquà y qué vine a enseñar?.

La única costumbre que hay que enseñar a los niños es que no se sometan a ninguna.

Si vamos a enseñar la ciencia de la creación como una alternativa a la evolución entonces, también deberÃamos enseñar la teorÃa de la cigüeña como una alternativa a la reproducción biológic...

No enseñar a un hombre que está dispuesto a aprender es desaprovechar a un hombre.

Intentar modificar el carácter de un hombre es como tratar de enseñar a una oveja a tirar de un carro.

Por cada persona que quiere enseñar, hay, aproximadamente, treinta personas que no quieren aprender.