José ortega y gasset la civilización no dura porque a los hombre
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El amor, más que un poder elemental, parece un género literario. Porque el amor, más que un instinto, es una creación, y aun como creación nada primitiva en el hombre.
La civilización no dura porque a los hombres solo les interesan los resultados de la misma: los anestésicos, los automóviles, la radio. Pero nada de lo que da la civilización es el fruto natural d...

El hombre mejor no es nunca el que fue menos niño, sino al revés: el que al pisar los treinta años encuentra acumulado en su corazón el más espléndido tesoro de la infancia.

Los hombres no viven juntos porque sí, sino para acometer juntos grandes empresas.

Mientras el tigre no puede dejar de ser tigre, no puede destigrarse, el hombre vive en riesgo permanente de deshumanizarse.

El deseo muere automáticamente cuando se logra: fenece al satisfacerse. El amor en cambio, es un eterno insatisfecho.

El hombre se diferencia del animal en que bebe sin sed y ama sin tiempo.

Ser de la izquierda es, como ser de la derecha, una de las infinitas maneras que el hombre puede elegir para ser un imbécil: ambas, en efecto, son formas de la hemiplejía moral.

El hombre es el ser que necesita absolutamente de la verdad y, al revés, la verdad es lo único que esencialmente necesita el hombre, su única necesidad incondicional.

El hombre no tiene naturaleza, solo tiene historia.

Lo que más vale en el hombre es su capacidad de insatisfacción.

El verdadero tesoro del hombre es el tesoro de sus errores.

Nada de lo que el hombre ha sido, es o será, lo ha sido, lo es ni lo será de una vez para siempre, sino que ha llegado ha serlo un buen día y otro buen día dejará de serlo

No es fácil tratar con testarudos. No hay argumento que valga. Regla para tratar con ellos: Ninguna encina se derrumba al primer hachazo; una gotera quiebra la piedra más dura.

No han matado a un hombre, han matado a un entendimiento

Dicen los libros indios que dondequiera pone el hombre la planta pisa siempre cien senderos.

Decididamente, el mundo de la duda es un paisaje marino e inspira al hombre presunciones de naufragio.

Importa, pues, mucho conocer a fondo a este hombre-masa, que es pura potencia del mayor bien, y del mayor mal.

El amor, a quien pintan, ciego es vidente y perspicaz porque el amante ve cosas que el indiferente no ve y por eso ama.

La vida humana eterna sería insoportable. Cobra valor precisamente porque su brevedad la aprieta, densifica y hace compacta.

El bien es, como la naturaleza, un inmenso paisaje en el que el hombre avanza a través de siglos de exploración.

En materias graves, importa mucho que cuidemos el uso de las palabras, porque son los déspotas más duros que la humanidad padece.

La vida es una operación que se realiza en una dirección hacia adelante. Uno vive hacia el futuro, porque vivir consiste inexorablemente en el hacer, en cada vida individual lo mismo.

Una revolución solo dura quince años un periodo que coincide con la eficacia de una generación.
Quien en nombre de la libertad renuncia a ser el que tiene que ser, ya se ha matado en vida: es un suicida en pie. Su existencia consistirá en una perpetua fuga de la única realidad que podía ser.

Solo es posible avanzar cuando se mira lejos. Solo cabe progresar cuando se piensa en grande.

El que no pueda lo que quiera, que quiera lo que pueda.

Una buena parte de los hombres no tiene más vida interior que la de sus palabras, y sus sentimientos se reducen a una existencia oral.
¡Argentinos! ¡A las cosas, a las cosas! Déjense de cuestiones previas personales, de suspicacias, de narcisismos. No presumen ustedes el brinco magnífico que dará este país el día que sus hombr...

Evitemos suplantar con nuestro mundo el de los demás.

Lo menos que podemos hacer, en servicio de algo, es comprenderlo.

La vida nos ha sido dada, pero no nos ha sido dada hecha.

Algunas personas enfocan su vida de modo que viven con entremeses y guarniciones. El plato principal nunca lo conocen.

En tanto que haya alguien que crea en una idea, la idea vive.

A la república solo ha de salvarla pensar en grande, sacudirse de lo pequeño y proyectar hacia lo porvenir.

El amor es un eterno insatisfecho.

La máxima especialización equivale a la máxima incultura.

El malvado descansa algunas veces; el necio jamás.

El que quiera contemplar un torrente lo primero que debe hacer es no ser arrastrado por él.

El vino da brillantez a las campiñas, exalta los corazones, enciende las pupilas y enseña a los pies la danza.