La caridad comienza por uno mismo
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La caridad comienza en mi casa, y la justicia en la puerta siguiente.
Quien ama verdaderamente no puede amar lo contrario y lo opuesto de aquello que ama, y ésta es la razón por la cual aquellos que fueron, en un determinado momento de la vida, los más grandes enemig...

Lo mejor que puedes dar a tu enemigo es el perdón; a un oponente, tolerancia; a un hijo, un buen ejemplo; a tu padre, deferencia; a tu madre, una conducta de la cual se enorgullezca; a ti mismo, resp...

No es justo que viva de la caridad de otros quien puede bastarse a sí mismo.

La caridad bien entendida empieza por uno mismo.

La caridad bien entendida empieza por uno mismo, y generalmente acaba ahí.

Amarse a uno mismo es el principio de una historia de amor eterna.

Dios es el mísmo, aunque tenga mil nombres; pero tienes que escoger uno para llamarlo.

El amor verdadero hace milagros, porque el mismo es ya el mayor milagro.

La caridad comienza por nosotros mismos, y la mayoría de las veces acaba donde empieza.

Cuando se está enamorado, comienza uno por engañarse a sí mismo y acaba por engañar a los demás. Esto es lo que el mundo llama una novela.
Solo serás bueno, si sabes ver las cosas buenas y las virtudes de los demás. --Por eso, cuando hayas de corregir, hazlo con caridad, en el momento oportuno, sin humillar..., y con ánimo de aprender...

La existencia del superhombre comienza y concluye en el amor a nuestro destino, aceptación de uno mismo, convertido este destino en libertad por aceptación del propio destino.
Y este amor de Cristo, este amor increado del Hijo de Dios, este amor de Jesús es el que honramos en la devoción al Sagrado Corazón: escogiendo el corazón como símbolo, ya que siempre el hombre h...

Cada ser humano tiene, dentro de sí, algo mucho más importante que él mísmo: su don.

Exígete mucho a ti mismo y espera poco de los demás. Así te ahorrarás disgustos.

Dar gracias a dios por lo que se tiene, allí comienza el arte de vivir.

No importa que te amen o te critiquen, te respeten, te honren o te difamen, que te coronen o te crucifiquen; porque la mayor bendición que hay en la existencia es ser tú mismo.

La amistad comienza donde termina o cuando concluye el interés.

La amistad entre dos mujeres comienza o acaba por ser un complot contra una tercera.

Un humanismo bien ordenado no comienza por sí mismo, sino que coloca el mundo delante de la vida, la vida delante del hombre, el respeto por los demás delante del amor propio.

Hermanos y hermanas de otras razas, de otro color, pero con el mismo corazón.

Comienza a manifestarse la madurez cuando sentimos que nuestra preocupación es mayor por los demás que por nosotros mismos.

La paciencia comienza con lágrimas y, al fin, sonríe.

Yo no me encuentro a mí mismo cuando más me busco. Me encuentro por sorpresa cuando menos lo espero.

Donde la ley acaba, comienza la tiranía.

El verdadero sabio solo es riguroso consigo mismo; con los demás es amable.

En las cosas necesarias, la unidad; en las dudosas, la libertad; y en todas, la caridad.

La caridad es el océano desde donde salen y a donde van a parar todas las demás virtudes.

La gente desea aprender a nadar y al mismo tiempo mantener un pie en tierra.

Las obras de caridad dicen quien es hombre de bondad.

A menudo se echa en cara a la juventud el creer que el mundo comienza con ella. Cierto, pero la vejez cree aún más a menudo que el mundo acaba con ella. ¿qué es peor?.

Una búsqueda comienza siempre con la suerte del principiante y termina siempre con la prueba del conquistador.

Cuando un hombre encuentra a su pareja, comienza la sociedad.

Qué cosa terrible es la caridad a la que las mujeres pueden llegar. Se ve todo el tiempo... amor dado a absolutos tontos. El amor es el pabellón de la caridad.

El rey está rodeado de gentes que no piensan sino en divertirlo y en impedir que piense en sí mismo. Porque, por muy rey que sea, es desgraciado si piensa en ello.

Los tímidos tienen miedo antes del peligro; los cobardes, durante el mismo; los valientes, después.

El recuerdo que deja un libro es más importante que el libro mismo.

¡Si será modesto que se cree inferior a sí mismo!

¿Uno que no sepa gobernarse a sí mismo, cómo sabrá gobernar a los demás?.