Apariencia y realidad aristoteles ( 2 )
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Si existe algún conflicto entre el mundo natural y el moral, entre la realidad y la conciencia, la conciencia es la que debe llevar la razón.

La belleza y la verdad, las dos caras de la realidad.

Mientras más realidad enfrentamos, más nos damos cuenta de que la irrealidad es el programa principal del día.
Normalmente, cuando te encuentras con una persona que parece insignificante y que no llama la atención se dice: detrás de esa fachada, hay más de lo que parece. En mi caso sucede lo contrario: detr...

El arte es una recreación selectiva de la realidad de acuerdo con los valores y juicios metafísicos del artista.

La realidad objetiva acaba de evaporarse.

Odio la realidad, pero es en el único sitio donde se puede comer un buen filete.

La belleza exterior no es más que el encanto de un instante. La apariencia del cuerpo no siempre es el reflejo del alma.

La magia es tan real como la realidad mágica.

Queremos ser más felices que los demás, y eso es dificilísimo, porque siempre les imaginamos mucho más felices de lo que son en realidad.

La Metáfora. Un bello disfraz de la realidad.

El lenguaje político está diseñado para hacer que las mentiras suenen verdaderas y el asesinato respetable, y para dar una apariencia de consistencia al puro viento.

Lo que no se es capaz de dar, en realidad no se posee, uno es poseído por ello.

Sólo quieres lo que no puedas tener y las cosas que en realidad te importan un comino son las que se te presentan en bandeja.

Todo el que disfruta cree que lo que importa del árbol es el fruto, cuando en realidad es la semilla. He aquí la diferencia entre los que creen y los que disfrutan.

Me gusta la gente que vibra,
que no hay que empujarla,
que no hay que decirle que haga las cosas,
sino que sabe lo que hay que hacer
y que lo hace.
La gente que cultiva sus sueños
hasta que eso...

Haz de tu vida un sueño, y de tu sueño una realidad.

Lo que tiene alma se distingue de lo que no la tiene por el hecho de vivir.

Es propio del filósofo poder especular sobre todas las cosas.

Los grandes conocimientos engendran las grandes dudas.

El hombre nada puede aprender sino en virtud de lo que sabe.

Avaro es el que no gasta en lo que debe, ni lo que debe, ni cuando debe.

Pues es imposible o no es fácil hacer el bien cuando se está desprovisto de recursos.

La riqueza consiste mucho más en el disfrute que en la posesión.

El único estado estable es aquel en que todos los ciudadanos son iguales ante la ley.

La naturaleza no hace nada en vano.

El género humano tiene, para saber conducirse, el arte y el razonamiento.

La dignidad no consiste en nuestros honores sino en el reconocimiento de merecer lo que tenemos.

La historia cuenta lo que sucedió; la poesía lo que debía suceder.

La ciencia es respecto del alma lo que es la luz respecto de los ojos, y si las raíces son amargas, los frutos son muy dulces.

Se quiere más aquello que se ha conseguido con muchas fatigas.

Todos los gobiernos mueren por la exageración de su principio.

Todo hombre, por naturaleza, desea saber.

Las revoluciones no se hacen por menudencias, pero nacen por menudencias.

La virtud está en el término medio.

Cada uno juzga bien aquello que conoce, y de eso es buen juez.

Por aquello que llamamos justo queremos decir lo que es legal, lo que es limpio y equitativo.

No admitir como verdad nada que no fuera evidente.

Parece, en efecto, que el principio es más de la mitad del todo, y que por él se aclaran muchas de las cosas que se buscan.

Quien discute sobre si se puede matar a la propia madre no merece argumentos sino azotes.