Carta de amor para llorar ( 47 )
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Puede que mi día sea malo, que encuentre el fracaso o el mayor de los éxitos. Aparecerán problemas, obstáculos y decepciones. Pero gracias a ti, tengo suficiente energía para afrontar todas las dificultades.
Solo te envío este mensaje para desearte un bonito día lleno de logros y sonrisas. Ah, y quería decirte que has vuelto a ser la primera persona en la que he pensado al abrir los ojos. ¡Buenos días, princesa!
Hola mi vida hoy es un hermoso día y hace un Sol radiante y más que eso, nuestro amor que ilumina nuestras vidas, siempre al despertar lo primero que observo es tu fotografía y me invade una alegría tan enorme al saber que te tengo y eres parte de mis días.
Hola, pequeña. Hoy es un gran día para ti, porque vas a superar el mayor reto en mucho tiempo. Pero también lo es para mí, porque voy a poder estar a tu lado, apoyándote. Te quiero con toda mi alma.
Cada vez que conoces a alguien tu vida cambia y, tanto si te gusta como si no, nosotros nos hemos encontrado, yo he entrado en tu vida y tú en la mía. Cuando estás tan enamorado de una persona te parece que ninguna palabra, ninguna sorpresa pueden bastar para dárselo a entender.
Federico Moccia
Un anuncio de radio: 'Hola, soy Jeff Healey de la Jeff Healey Band. No conduzcas si has bebido. Yo no lo he hecho' Bueno, espero que tampoco conduzca sobrio, Sr. Healey. Esta ciego, por amor de dios.
George Carlin
El amor-obsesión, el amor único, el verdadero amor, según Stendhal, sólo se da una vez en la vida, o a lo sumo en cada una de las etapas de la vida: infancia, adolescencia, juventud, madurez, vejez.
Ernesto Cardenal
Los Fieles del Amor tenemos a la amada como un culto de creación personal, como un ser menos cercano a nuestros deseos que a nuestro pensamiento. La mujer es el ser amado al cual rinde homenaje el amante, un ser tangible al que no necesariamente se ama con amor correspondido, sino un ser ideal que se convierte en algo inexistente y que habita más allá del alcance de nuestra imaginación o de nuestro pensamiento. Nosotros glorificamos y deificamos a la mujer amada, la comparamos a la Virgen María; la colocamos en un pedestal sublime. Pienso, por otro lado, que quien juzga sabiamente no puede sino acogerse a la contemplación.
Roberto Alifano
(?) en los momentos más trágicos me río o enciendo un cigarrillo y me echo al suelo y te miro como si nada malo tuviera que suceder. Ciertas posturas nos hacen creer en la felicidad. A veces estar acostada me hizo creer en el amor.
Silvina Ocampo
DESPEDIDA DE UN PAISAJE
No le reprocho a la primavera
que llegue de nuevo.
No me quejo de que cumpla
como todos los años
con sus obligaciones.
Comprendo que mi tristeza
no frenara la hierba.
Si los tallos vacilan
será sólo por el viento.
No me causa dolor
que los sotos de alisos
recuperen su murmullo.
Me doy por enterada
de que, como si vivieras,
la orilla de cierto lago
es tan bella como era.
No le guardo rencor
a la vista por la vista
de una bahía deslumbrante.
Puedo incluso imaginarme
que otros, no nosotros,
están sentados ahora mismo
sobre el abedul derribado.
Respeto su derecho
a reír, a susurrar
y a quedarse felices en silencio.
Supongo incluso
que los une el amor
y que él la abraza a ella
con brazos llenos de vida.
Algo nuevo, como un trino,
comienza a gorgotear entre los juncos.
De veras los deseo
que lo oigan.
No exijo ningún cambio
de las olas a la orilla,
ligeras o perezosas,
pero no obedientes.
Nada le pido
a las aguas junto al bosque,
a veces esmeralda,
a veces zafiro,
a veces negras.
Una cosa no acepto.
Volver a ese lugar.
Renuncio al privilegio
de la presencia.
No le reprocho a la primavera
que llegue de nuevo.
No me quejo de que cumpla
como todos los años
con sus obligaciones.
Comprendo que mi tristeza
no frenara la hierba.
Si los tallos vacilan
será sólo por el viento.
No me causa dolor
que los sotos de alisos
recuperen su murmullo.
Me doy por enterada
de que, como si vivieras,
la orilla de cierto lago
es tan bella como era.
No le guardo rencor
a la vista por la vista
de una bahía deslumbrante.
Puedo incluso imaginarme
que otros, no nosotros,
están sentados ahora mismo
sobre el abedul derribado.
Respeto su derecho
a reír, a susurrar
y a quedarse felices en silencio.
Supongo incluso
que los une el amor
y que él la abraza a ella
con brazos llenos de vida.
Algo nuevo, como un trino,
comienza a gorgotear entre los juncos.
De veras los deseo
que lo oigan.
No exijo ningún cambio
de las olas a la orilla,
ligeras o perezosas,
pero no obedientes.
Nada le pido
a las aguas junto al bosque,
a veces esmeralda,
a veces zafiro,
a veces negras.
Una cosa no acepto.
Volver a ese lugar.
Renuncio al privilegio
de la presencia.
WisÅawa Szymborska
Después de su confesión y perdón, fue desatada la elocuencia que Dios le había dado a David. Lea las urgentes palabras de su oración. Ten compasión de mí, oh Dios, conforme a tu gran amor; conforme a tu inmensa bondad, borra mis transgresiones. Lávame de toda mi maldad y límpiame de mi pecado. Purifícame con hisopo, y quedaré limpio; lávame, y quedaré más blanco que la nieve. Anúnciame gozo y alegría; infunde gozo en estos huesos que has quebrantado. Aparta
Dave Earley
Comienza con la admiración ante una persona, lo sigue el entusiasmo y culmina con la pasión que nos lleva a la dicha o al desastre. El amor es una prueba que a todos, a los felices y a los desgraciados, nos enoblece.
Octavio Paz
Cuando el Hijo de Dios, lleno de un amor infinito, se dignó verter su sangre preciosa por la salvación del mundo, llamó a todos los hombres hermanos, haciéndoles igualmente hijos de la Virgen María.
Jerónimo Usera
Preferible por muchos conceptos, la filosofía del amor maduro se caracteriza por una conciencia activa del bien y del mal dentro de cada persona: la templanza la preside, se resiste a la idealización, está libre de celos, masoquismo y obsesiones, es una forma de amistad que incluye una dimensión sexual, es agradable, pacífica y correspondida [y tal vez explique por qué la mayoría de quienes han conocido el deseo denegarían a su manifestación indolora el calificativo de amor]. Por
Alain de Botton
Pocas novelas o películas se atrevían a ir más allá y a decirnos en qué se convertía aquel amor después de que los novios se juraban ante el altar amor eterno, y eso, la verdad, me daba mala espina." El Cuarto de Atrás.
Carmen MartÃn Gaite
Déjales decir que no es de verdad, se que nuestro amor siempre durara, piensen lo que quieran pensar de mi, a mi me da igual yo vivo por ti. Digan lo que digan ya me da igual solo necesito lo que me das, piensen lo que quieran pensar de mi se que es de verdad yo vivo por ti.
RBD (band)
En una cruz a Cristo vi Cuando Él por mí sufrió; Los ojos Él fijó en mí Cuando Él allí murió. Y su mirada triste allí Jamás olvido yo; Sentí que me acusaba a mí, Mas Él jamás me habló. Sus males luego mi alma vio, Pesares mil sufrí; Fue mi maldad que le causó Morir allí por mí. Y luego Cristo así me habló: «Ya perdonado estás; Mi corazón por ti sangró Y en mí vivir podrás». ¡Oh cuánto amor el Salvador Allí por mí mostró! Amor sentí al ver que allí Jesús por mí murió20. Los himnos como este, y muchos coros contemporáneos también, si están centrados en la cruz, pueden ayudarle a hacer del evangelio la banda sonora de su día.
C.J. Mahaney
Fue en aquel momento, a pesar de lo extravagante de la situación, cuando mi amor por Pablo dejó de ser una cosa vaga y cómoda, fue entonces cuando comencé a tener esperanzas, y a sufrir. Sus palabras?eres una niña especial, casi perfecta? retumbarían en mis oídos durante años, viviría años, a partir de aquel momento, aferrada a sus palabras como a una tabla de salvación.
Almudena Grandes
El hombre, cuanto más gana en libertad, en el sentido de su emergencia de la primitiva unidad indistinta con los demás y la naturaleza, y cuanto más se transforma en <>, tanto más se ve en la disyuntiva de unirse al mundo en la espontaneidad del amor y del trabajo creador o bien de buscar alguna forma de seguridad que acuda a vínculos tales que destruirán su libertad y la integridad de su yo individual.
Erich Fromm
Los satanistas con trabajos bien pagados no necesitan entrevistas como esta. Nosotros creemos que ir de fiesta es malo. Es mejor sentarse y cortarse, que salir y divertirse. Algunas veces tienes que plantarle cara a algunos cambios, que deben ser tomados con mano dura. Hace varios años prescindí de sentir amor.
Ãystein Aarseth
Palabras, palabras, palabras. Plegarias nocturnas. Las que no se dijeron y ahora piensan y que en sus mentes son desgarrados alaridos, gritos de ansiedad y amor. Dos letanías silenciosas, y yo en medio de esa extraña tormenta, cerca de un planeta creado por ellos que jamás habitaron. Dos seres frágiles que añoran estar juntos y ser olvidados, y la vida, como un muro, interponiéndose.
Santiago Gamboa
Los sentimientos se deslizan, a veces se refugian en guaridas de amor, pero cuando emergen al aire preso o libre, dan el color del mundo, no del universo inalcanzable sino del mundo chico, el contorno privado en que nos revolvemos. Gracias a ellos, a los sentimientos, tomamos conciencia de que no somos otros, sino nosotros mismos. Los sentimientos nos otorgan nombre, y con ese nombre somos lo que somos.
Mario Benedetti
El amor es saber que uno ya no es uno sino dos, y que uno es incompleto sin la persona amada. Y es no sólo estar pensando todo el tiempo en la persona amada, sino sentir que ya no puede estar separado.
Ernesto Cardenal
A veces no hay una segunda oportunidad, que es mejor aceptar los regalos que el mundo nos ofrece. Claro que es arriesgado, pero ¿será el riesgo mayor que un accidente del autobús que tardó cuarenta y ocho horas en traerme hasta aquí? Si tengo que ser fiel a alguien o a algo, en primer lugar tengo que ser fiel a mí misma. Si busco el amor verdadero, antes tengo que cansarme de los amores mediocres que encuentre. La poca experiencia de vida que tengo me ha enseñado que nadie es dueño de nada, todo es una ilusión, y eso incluye tanto los bienes materiales como los bienes espirituales. Aquel que ya perdió algo que daba por hecho (algo que ya me ocurrió tantas veces) al final aprende que nada le pertenece.
Paulo Coelho
Digo que el amor es una lotería en la que el que gana, gana la muerte. Sois muy afortunado por haber perdido, creedme, mi querido D'Artagnan. Y si tengo algún consejo que daros, es perder siempre.
Alexandre Dumas (padre)
Dios no puede exigir a sus criaturas sino la práctica de las virtudes cuyo germen Él ha colocado en su alma, y no nos ha dado nada cuyo fin no sea hacernos felices: amor propio, ambición de alabanzas, sentimiento de emulación, fuerza, valor, y una facultad de la que nada puede privarnos: la de matarnos si, tras un cálculo, acertado o erróneo, tenemos la desgracia de considerar que ello nos conviene.
Giacomo Casanova
Este país adora el olor de la sangre?y se ve atraído por la sangre como sabuesos que husmean en busca de cadáveres?y desconoce sus límites?y expande sus límites sin importarle el peligro, hasta que el asesino se convierte en hombre bomba. En su ansia por dinero ensuciado de sangre, el asesino termina por suicidarse al no encontrar más dinero sangriento con que alimentar sus entrañas. Digo esto con amor en las entrañas por un país donde los bomberos buscaban supervivientes tras el once de septiembre de 2001. Son mis pensamientos supervivientes de ese atentado terrorista?los rescataron de la bolsa de aire donde un pájaro había puesto un huevo.
Giannina Braschi
Un viernes, en la Sagrada Comunión, dijo estas palabras a su indigna esclava: Te prometo, en la excesiva misericordia de mi Corazón, que su amor omnipotente concederá a todos los que comulguen Nueve Primeros Viernes de mes seguidos, la gracia de la penitencia final; no morirán en mi desgracia y sin haber recibido los Sacramentos; mi Divino Corazón será su asilo seguro en el último momento.
Mária Margita Alacoque
Amor, piedad, gratitud a la vida, a los libros y al mundo me galvanizaban el nervio azul del alma. No era yo, sino el dios que estaba dentro de mí, un dios hecho pedazos de montaña, de bosques, de cielo y de recuerdo.
Roberto Arlt
Escapando una noche de un bostezo del sol, me pediste que te diera un beso, con lo baratos que salen mi amor que te cuesta callarme con uno de esos; pasaron seis meses y me dijiste adiós: un placer coincidir en esta vida
Amaia Montero
Dios nos había creado, pero no podía crear el amor. Si quería que existiera el amor fuera de Él, tenía que crear seres libres. Si quería que existieran seres libres, tenía que dotarles de inteligencia y voluntad. El amor debía ser nuestra respuesta. Dios no quería esclavos. Aunque hubiera tenido esclavos a su alrededor, el amor hubiera seguido siendo una respuesta libre. El amor requería de libertad. Y así el Creador quiso que hubiera individuos libres, que le amaran como un hijo ama a un Padre.
José Antonio Fortea
En este amor no entré por desvarío, ni lo traté, como otros, con engaños, ni fue por elección de mi albedrío: desde mis tiernos y primeros años a aquella parte m?enclinó mi estrella y aquel fiero destino de mis daños.
Garcilaso de la Vega
Se esfuerza en sonreírme, pero percibo que su rostro lleva el peso de las terribles impresiones que en él ha grabado la reflexión, constantemente inclinada sobre las esfinges que desconciertan, con sesgada mirada, las
grandes angustias de la inteligencia de los mortales.
Viendo la inutilidad de sus manejos, aparta los ojos, tasca su freno terrestre con la baba de la rabia, y mira el horizonte que huye cuando nos acercamos. A mi vez, me esfuerzo por recordarle su dorada juventud, que sólo pide entrar, como una reina, en los palacios de los placeres, pero advierte que mis palabras brotan con dificultad de mi demacrada boca y que los años de mi propia primavera pasaron, tristes y glaciales, como un sueño implacable que pasea, por las mesas de los banquetes y los lechos de raso, donde dormita la pálida sacerdotisa del amor, pagada con la reverberación del oro, las amargas voluptuosidades del desencanto, las pestilentes arrugas de la vejez, los terrores de la soledad y las antorchas del dolor. Viendo la inutilidad de mis manejos, no me
asombra no poder hacerle feliz; el Todopoderoso se
me aparece revestido con sus instrumentos de tortura,
en toda la resplandeciente aureola de su horror.
grandes angustias de la inteligencia de los mortales.
Viendo la inutilidad de sus manejos, aparta los ojos, tasca su freno terrestre con la baba de la rabia, y mira el horizonte que huye cuando nos acercamos. A mi vez, me esfuerzo por recordarle su dorada juventud, que sólo pide entrar, como una reina, en los palacios de los placeres, pero advierte que mis palabras brotan con dificultad de mi demacrada boca y que los años de mi propia primavera pasaron, tristes y glaciales, como un sueño implacable que pasea, por las mesas de los banquetes y los lechos de raso, donde dormita la pálida sacerdotisa del amor, pagada con la reverberación del oro, las amargas voluptuosidades del desencanto, las pestilentes arrugas de la vejez, los terrores de la soledad y las antorchas del dolor. Viendo la inutilidad de mis manejos, no me
asombra no poder hacerle feliz; el Todopoderoso se
me aparece revestido con sus instrumentos de tortura,
en toda la resplandeciente aureola de su horror.
Conde de Lautréamont
Era una mañana clara cuando en el mirar del día, comprendí que mi amor era ese cielo y mi alma era su nido, sin querer. Y no entiendo así porque razón los barcos vienen y se van. Y a pesar de aquel vacío donde voy está tu cuerpo y nos ven como las rosas en los jardines entre espinas y perfumes nos amamos bajo el sol. Y así yo penetré tan lleno el misterio de tu amor. Y agarro mis libros y quemo todas mis palabras falsas.
Luis Alberto Spinetta
Los sacerdotes, las monjas, los frailes, cuando quieren dedicar sus vidas a Dios, hacen ayuno, es decir, no comen y no hacen el amor, al contrario de las únicas dos órdenes que ha dado Dios. Cuando los encuentre en el Juicio Universal, se enojará un poco: Sacerdotes, monjas, frailes, vengan acá un segundo. Disculpen, yo había dicho: "Creced y multiplicaos". Y Uds... ayuno y castidad. Posiblemente no han entendido. Tenía que decir: ¡Comed y haced el amor! Yo no quería escribir malas palabras en la Biblia. Pero... levántate ese hábito y a darle...
Roberto Benigni
En tus manos hay palabras que acarician hasta el alma, y tus ojos un blues que me llena de luz casi como un karma. En tus labios hay indicios de que existe el paraíso y en tu piel hay un mar que quiero navegar sin un rumbo fijo. Mi filosofía y mi religión es buscar, vivir en tu corazón. Mi filosofía y mi religión es la teoría de lograr tu amor.
RBD (band)
Lo que hay que hacer es aprender a amar como Dios nos ama, y esto significa amar a todo el mundo, todo el tiempo. No quiere decir que nos deba gustar todo el mundo, ni que tengamos que salir con todo el que nos invite, ni casarnos con todos los que nos propongan matrimonio, ni invitar a todo el mundo a almorzar. Tampoco quiere decir que debamos confiar en todo el mundo, a nivel de personalidad. El amor que nos salvará es impersonal, no personal?un amor incondicional porque no se basa en lo que hacen las personas sino en lo que en esencia son.
Marianne Williamson
Durante toda mi vida he entendido el amor como una especie de esclavitud consentida.
Pero esto no es así: la libertad sólo existe cuando existe el amor. Quien se entrega totalmente, quien se siente libre, ama al máximo.
Y quien ama al máximo, se siente libre. Pero en el amor, cada uno de nosotros es responsable por lo que siente, y no puede culpar al otro por eso.
Nadie pierde a nadie porque nadie posee a nadie.
Y esta es la verdadera experiencia de la libertad: Tener lo más importante del mundo sin poseerlo.
Pero esto no es así: la libertad sólo existe cuando existe el amor. Quien se entrega totalmente, quien se siente libre, ama al máximo.
Y quien ama al máximo, se siente libre. Pero en el amor, cada uno de nosotros es responsable por lo que siente, y no puede culpar al otro por eso.
Nadie pierde a nadie porque nadie posee a nadie.
Y esta es la verdadera experiencia de la libertad: Tener lo más importante del mundo sin poseerlo.
Paulo Coelho
¡Hurra!, alegres danzantes que perdisteis la panza,
trenzad vuestras cabriolas pues el tablao es amplio,
¡Que no sepan, por Dios, si es danza o es batalla!
¡Furioso, Belzebú rasga sus violines!
¡Rudos talones; nunca su sandalia se gasta!
Todos se han despojado de su sayo de piel:
lo que queda no asusta y se ve sin escándalo.
En sus cráneos, la nieve ha puesto un blanco gorro.
El cuervo es la cimera de estas cabezas rotas;
cuelga un jirón de carne de su flaca barbilla:
parecen, cuando giran en sombrías refriegas,
rígidos paladines, con bardas de cartón.
¡Hurra!, ¡que el cierzo azuza en el vals de los huesos!
¡y la horca negra muge cual órgano de hierro!
y responden los lobos desde bosques morados:
rojo, en el horizonte, el cielo es un infierno?
Zarandéame a estos fúnebres capitanes
que desgranan, ladinos, con largos dedos rotos,
un rosario de amor por sus pálidas vértebras:
¡difuntos, que no estamos aquí en un monesterio!
trenzad vuestras cabriolas pues el tablao es amplio,
¡Que no sepan, por Dios, si es danza o es batalla!
¡Furioso, Belzebú rasga sus violines!
¡Rudos talones; nunca su sandalia se gasta!
Todos se han despojado de su sayo de piel:
lo que queda no asusta y se ve sin escándalo.
En sus cráneos, la nieve ha puesto un blanco gorro.
El cuervo es la cimera de estas cabezas rotas;
cuelga un jirón de carne de su flaca barbilla:
parecen, cuando giran en sombrías refriegas,
rígidos paladines, con bardas de cartón.
¡Hurra!, ¡que el cierzo azuza en el vals de los huesos!
¡y la horca negra muge cual órgano de hierro!
y responden los lobos desde bosques morados:
rojo, en el horizonte, el cielo es un infierno?
Zarandéame a estos fúnebres capitanes
que desgranan, ladinos, con largos dedos rotos,
un rosario de amor por sus pálidas vértebras:
¡difuntos, que no estamos aquí en un monesterio!
Arthur Rimbaud
¡Oh poder de las lágrimas, sin duda el más poderoso de todos los rasgos del amor! Mis desconfianzas, mis resoluciones, mis juramentos, todo queda olvidado. Queriendo secar el manantial de aquel precioso rocío, me había acercado demasiado a aquella boca donde la frescura se unía al dulce perfume de la rosa; y, aunque quiero alejarme, dos brazos, cuya blancura, suavidad y forma no sabría describir, actúan como lazos de los que no me puedo desprender.
Jacques Cazotte