Carta de amor para llorar ( 63 )
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El Buen Momento
Aquel momento que flota
nos toca de su misterio.
Tendremos siempre el presente
roto por aquel momento.
Toca la vida sus palmas
y tañe sus instrumentos.
Acaso encienda su música
sólo para que olvidemos.
Pero hay cosas que no mueren
y otras que nunca vivieron
y las hay que llenan todo
nuestro universo.
Y no es posible librarse
de su recuerdo.
Aquel momento que flota
nos toca de su misterio.
Tendremos siempre el presente
roto por aquel momento.
Toca la vida sus palmas
y tañe sus instrumentos.
Acaso encienda su música
sólo para que olvidemos.
Pero hay cosas que no mueren
y otras que nunca vivieron
y las hay que llenan todo
nuestro universo.
Y no es posible librarse
de su recuerdo.
José Hierro
Soneto
Quiere el Amor Feliz -el que se posa poco...-
arrancar un verso al alma oscura:
¿Cuándo la miel necesitó dulzura?
¿Quién esencia de pomo echa en la rosa?
Quédese en hojarasca temblorosa
lo que no pudo ser fruta madura:
No se rima la dicha; se asegura
desnuda de palabras, se reposa...
Si el verso es sombra, ¿qué hace con el mío
la luz?... Si es luz... ¿la luz por qué lo extraña?
¡Quien besar puede, bese y deje frío
símbolo, el beso escrito!... ¡En la maraña
del mapa no está el agua azul del río,
ni se apoya en su nombre la montaña!...
Quiere el Amor Feliz -el que se posa poco...-
arrancar un verso al alma oscura:
¿Cuándo la miel necesitó dulzura?
¿Quién esencia de pomo echa en la rosa?
Quédese en hojarasca temblorosa
lo que no pudo ser fruta madura:
No se rima la dicha; se asegura
desnuda de palabras, se reposa...
Si el verso es sombra, ¿qué hace con el mío
la luz?... Si es luz... ¿la luz por qué lo extraña?
¡Quien besar puede, bese y deje frío
símbolo, el beso escrito!... ¡En la maraña
del mapa no está el agua azul del río,
ni se apoya en su nombre la montaña!...
Dulce MarÃa Loynaz
No Te Asomes
No te asomes a ese jardín
ni quieras descubrir sus rosas.
Mueren tras ese idéntico
perfume, igual color,
y la sed llena el vaso.
No te acerques a ese jardín
si quieres que aún existas
y que tu amor de siglos no se apague,
y si amas la esperanza.
Déjalas bajo el sol: búscate dentro
esa otra cosa que renace y muere,
esa flor que sospechas que hay en ti,
esa rosa que fue, pasó, nunca hubo rosas.
No te asomes a ese jardín
ni quieras descubrir sus rosas.
Mueren tras ese idéntico
perfume, igual color,
y la sed llena el vaso.
No te acerques a ese jardín
si quieres que aún existas
y que tu amor de siglos no se apague,
y si amas la esperanza.
Déjalas bajo el sol: búscate dentro
esa otra cosa que renace y muere,
esa flor que sospechas que hay en ti,
esa rosa que fue, pasó, nunca hubo rosas.
Ãngel Crespo
No Son Para La Lira...
No son para la Lira manos que odian la calma;
¡para cantarte me he pulsado el alma!
Con un temblor de novia que se inicia,
con un azoramiento de novicia,
el candor de las páginas, rebaño de gacelas,
aguarda ante mis ojos la llegada del Cántico,
virgen como la espuma del Atlántico
antes del paso de las carabelas...
No son para la Lira manos que odian la calma;
¡para cantarte me he pulsado el alma!
Con un temblor de novia que se inicia,
con un azoramiento de novicia,
el candor de las páginas, rebaño de gacelas,
aguarda ante mis ojos la llegada del Cántico,
virgen como la espuma del Atlántico
antes del paso de las carabelas...
Andrés Eloy Blanco
Entrega
Iré a tus manos, limpia, indemne, sin memoria,
renacida de ti y ajena a lo tuyo,
iré a tus manos casta,
desnuda de tus besos.
Sentirás al ceñirme que una rosa de nieve
insinúa en tus palmas su gélida caricia.
Seré para tu cuerpo el lino apaciguante
que san y que perdona.
¡Deja que vaya en ti más allá de lo mío,
que abandone mi ser por la gloria del tuyo!
¡Aunque me huyas siempre,
iré a tus manos, muerta!
Iré a tus manos, limpia, indemne, sin memoria,
renacida de ti y ajena a lo tuyo,
iré a tus manos casta,
desnuda de tus besos.
Sentirás al ceñirme que una rosa de nieve
insinúa en tus palmas su gélida caricia.
Seré para tu cuerpo el lino apaciguante
que san y que perdona.
¡Deja que vaya en ti más allá de lo mío,
que abandone mi ser por la gloria del tuyo!
¡Aunque me huyas siempre,
iré a tus manos, muerta!
Ernestina de ChampourcÃn
Dime que buscas en la Vida
y te dire como encontrarlo:
Si buscas amor, sincera tu corazón
Si buscas compasión, abre tu alma
Si buscas paz, escuchate a ti mismo
Si buscas amistad, toma la mano de quien camina a tu lado
Si buscas soledad, desifra los silencios
Si buscas tu destino,dejalo él solo vendra a tí
y te dire como encontrarlo:
Si buscas amor, sincera tu corazón
Si buscas compasión, abre tu alma
Si buscas paz, escuchate a ti mismo
Si buscas amistad, toma la mano de quien camina a tu lado
Si buscas soledad, desifra los silencios
Si buscas tu destino,dejalo él solo vendra a tí
P.M.Ciccone
Marina Del Color Del Amor
Eres la estrofa azul, el poema verde
que mi amor me recita con su sonrisa roja
que me canta mi amor
con alma gigantesca y dedos negros.
Eres el verso azul inacabable
hecho de estrellas y de cielo líquido
sembrado de naranjas y de lunas
donde ata mi amor sus pensamientos.
"El sueño oscuro" 1994
Eres la estrofa azul, el poema verde
que mi amor me recita con su sonrisa roja
que me canta mi amor
con alma gigantesca y dedos negros.
Eres el verso azul inacabable
hecho de estrellas y de cielo líquido
sembrado de naranjas y de lunas
donde ata mi amor sus pensamientos.
"El sueño oscuro" 1994
Blanca Andreu
Diosa
Dormida sobre el tigre,
su leve trenza yace.
Mirad su bulto. Alienta
sobre la piel hermosa,
tranquila, soberana.
¿Quién puede osar, quién sólo
sus labios hoy pondría
sobre la luz dichosa
que, humana apenas, sueña?
Miradla allí. ¡Cuán sola!
¡Cuán intacta! ¿Tangible?
Casi divina, leve
el seno se alza, cesa,
se yergue, abate; gime
como el amor. Y un tigre
soberbio la sostiene
como la mar hircana,
donde flotase extensa,
feliz, nunca ofrecida.
¡Ah, mortales! No, nunca;
desnuda, nunca vuestra.
Sobre la piel hoy ígnea
miradla, exenta: es diosa.
Dormida sobre el tigre,
su leve trenza yace.
Mirad su bulto. Alienta
sobre la piel hermosa,
tranquila, soberana.
¿Quién puede osar, quién sólo
sus labios hoy pondría
sobre la luz dichosa
que, humana apenas, sueña?
Miradla allí. ¡Cuán sola!
¡Cuán intacta! ¿Tangible?
Casi divina, leve
el seno se alza, cesa,
se yergue, abate; gime
como el amor. Y un tigre
soberbio la sostiene
como la mar hircana,
donde flotase extensa,
feliz, nunca ofrecida.
¡Ah, mortales! No, nunca;
desnuda, nunca vuestra.
Sobre la piel hoy ígnea
miradla, exenta: es diosa.
Vicente Aleixandre
Una Paloma...
UNA paloma.
Pero tú ¿cómo sabes
que eso es una paloma
y que no es un domingo
o una mañana gris
o esa ave extranjera
que no conoce nadie
y que rompe el espacio
y sorprende a las copas
de los árboles
con cantos no aprendidos?
Sé que es una paloma
y que no es un domingo,
ni una mañana gris,
ni algún astro perdido,
como sé, estoy seguro,
que yo, no siendo nada,
soy un hombre
que ve alzar el vuelo
a una paloma
que va rompiendo el aire
y deja la mañana
vacía para siempre.
UNA paloma.
Pero tú ¿cómo sabes
que eso es una paloma
y que no es un domingo
o una mañana gris
o esa ave extranjera
que no conoce nadie
y que rompe el espacio
y sorprende a las copas
de los árboles
con cantos no aprendidos?
Sé que es una paloma
y que no es un domingo,
ni una mañana gris,
ni algún astro perdido,
como sé, estoy seguro,
que yo, no siendo nada,
soy un hombre
que ve alzar el vuelo
a una paloma
que va rompiendo el aire
y deja la mañana
vacía para siempre.
José Corredor-Matheos
Pájaro de fuego
¿Desde qué paraíso o raro sueño
desciendes hasta mí para mirarme?
Un pájaro que canta hay en tus ojos,
de brillante plumaje y negro pico
y poderosas garras que desgarran
mi pecho con fiereza. Y canta el pájaro
al ritmo de mi sangre que se escapa
con esa misma vida que me das
cuando me hieres tú que eres mi vida.
Canta, pájaro mío, y picotea
mi corazón, tan parecido a un fruto,
cúbreme con tus alas luminosas,
estréchame sin miedo y que tu abrazo
purifique mi alma con su fuego.
Tan solo así será mía mi vida
y aprenderé tu canto y el secreto
que un día ha de saber aquel que ama.
De "Espejos" 1986 - 1991
Pre-Textos, 1991 Valencia-España
¿Desde qué paraíso o raro sueño
desciendes hasta mí para mirarme?
Un pájaro que canta hay en tus ojos,
de brillante plumaje y negro pico
y poderosas garras que desgarran
mi pecho con fiereza. Y canta el pájaro
al ritmo de mi sangre que se escapa
con esa misma vida que me das
cuando me hieres tú que eres mi vida.
Canta, pájaro mío, y picotea
mi corazón, tan parecido a un fruto,
cúbreme con tus alas luminosas,
estréchame sin miedo y que tu abrazo
purifique mi alma con su fuego.
Tan solo así será mía mi vida
y aprenderé tu canto y el secreto
que un día ha de saber aquel que ama.
De "Espejos" 1986 - 1991
Pre-Textos, 1991 Valencia-España
Abelardo Linares
Soneto de Amor
Te sigo, amor; herido en tus colmenas
tengo mi corazón sin esperanza.
Sé que eres fuego y siento cómo avanza
tu posesión de llamas por mis venas.
Sé que eres hierro, amor, y me encadenas
sellando de agonías tu alianza.
Sé que eres sed y siento cómo avanza
mi corazón y de avidez lo llenas.
Herido estoy, amor; certeramente
sigo tu luz o sigo tu amargura
sin comprender mi corazón siquiera.
Solo sé que te sigo ciegamente
y es posesión de cielos mi ventura
y claridad de gloria mi ceguera.
Te sigo, amor; herido en tus colmenas
tengo mi corazón sin esperanza.
Sé que eres fuego y siento cómo avanza
tu posesión de llamas por mis venas.
Sé que eres hierro, amor, y me encadenas
sellando de agonías tu alianza.
Sé que eres sed y siento cómo avanza
mi corazón y de avidez lo llenas.
Herido estoy, amor; certeramente
sigo tu luz o sigo tu amargura
sin comprender mi corazón siquiera.
Solo sé que te sigo ciegamente
y es posesión de cielos mi ventura
y claridad de gloria mi ceguera.
Luis López Anglada
No existe el tiempo si pienso en ti
el mundo entero detiene su existir
y en medio del silencio se ecucha este latir
no hay problemas si tu estas aqui
aunque si lo hubiera, seria..
que me porto como un tonto si vienes a mi
No te pido que te quedes conmigo
y tampoco quiero dejar de ser tu amigo
solo quiero que me perdones
si cuando estamos juntos no controlo mis sentidos
Somos tan iuales, que parecemos distintos
somos extraños muy bien conocidos
pero tu no sabes lo que es para mi
que de vez en cuando, sonrias conmigo.
el mundo entero detiene su existir
y en medio del silencio se ecucha este latir
no hay problemas si tu estas aqui
aunque si lo hubiera, seria..
que me porto como un tonto si vienes a mi
No te pido que te quedes conmigo
y tampoco quiero dejar de ser tu amigo
solo quiero que me perdones
si cuando estamos juntos no controlo mis sentidos
Somos tan iuales, que parecemos distintos
somos extraños muy bien conocidos
pero tu no sabes lo que es para mi
que de vez en cuando, sonrias conmigo.
Tovléz
Si no existiera la demencia, de que serviria tener pasiencia?
Si no existiera tu precensia, para que esperaria aqui en pleno atardecer?
Si no existieran las lagrimas, de que serviria la riza?
y si tus palabras no viajaran con la brisa, de que serviria la niebla?
Quizas no lo seas todo, pero si eres algo
quizas ni una pisca de tu vida me pertenezca
pero es eso lo que me tiene a medias
a medias palabras, a medias tristezas
a medias sonrisas y a medias la pasiencia.
Si no existiera tu precensia, para que esperaria aqui en pleno atardecer?
Si no existieran las lagrimas, de que serviria la riza?
y si tus palabras no viajaran con la brisa, de que serviria la niebla?
Quizas no lo seas todo, pero si eres algo
quizas ni una pisca de tu vida me pertenezca
pero es eso lo que me tiene a medias
a medias palabras, a medias tristezas
a medias sonrisas y a medias la pasiencia.
Tovléz
ERES TÙ POR LA QUE NUNCA HE DE MORIR
ERES TÙ POR LA QUE NUNCA DEJARE DE SOÑAR
ERES TÙ LA QUE SIEMPRE ESTA SIN ESTAR
ERES TÙ POR LA QUE SIEMPRE HE DE LUCHAR
!ERES TU EL AMOR DE MI VIDQA¡
ERES TÙ POR LA QUE NUNCA DEJARE DE SOÑAR
ERES TÙ LA QUE SIEMPRE ESTA SIN ESTAR
ERES TÙ POR LA QUE SIEMPRE HE DE LUCHAR
!ERES TU EL AMOR DE MI VIDQA¡
LAICO
Profecía A Una Moderna Penélope
Negarás para siempre los recursos alternos
y espiarás, en el agua, galaxias reflejadas.
Escucharás secretas canciones de los remos
y suspiros de naves bregando en la distancia.
La patrulla distante arrestará tu boda
y en una jefatura la mantendrá en secuestro,
te plantarás oyendo la funeral paloma
que zurea en los cabellos de tu glaciar enfermo.
Las delicadas voces reptarán por el suelo
evadiendo el abdomen de tu jarrón dorado,
en la fiesta del aire esconderás tu anhelo
reacio a paladear hasta el último trago.
El temblor de tu sueño, planeará por el cielo,
lleno de cicatrices, ojeando de soslayo,
hasta que la memoria y el ladrido de un perro
presenten a tu espera el ansiado milagro.
Negarás para siempre los recursos alternos
y espiarás, en el agua, galaxias reflejadas.
Escucharás secretas canciones de los remos
y suspiros de naves bregando en la distancia.
La patrulla distante arrestará tu boda
y en una jefatura la mantendrá en secuestro,
te plantarás oyendo la funeral paloma
que zurea en los cabellos de tu glaciar enfermo.
Las delicadas voces reptarán por el suelo
evadiendo el abdomen de tu jarrón dorado,
en la fiesta del aire esconderás tu anhelo
reacio a paladear hasta el último trago.
El temblor de tu sueño, planeará por el cielo,
lleno de cicatrices, ojeando de soslayo,
hasta que la memoria y el ladrido de un perro
presenten a tu espera el ansiado milagro.
Humberto Garza
Asedio
"Si te ponen miedo mis ojos ausentes, mis ojos noctámbulos,
mis ojos dementes..."
León de Greiff
No me culpes.
Por rondar tu casa como una pantera
y husmear en la tierra tus pisadas.
Por traspasar tus muros,
por abrir agujeros para verte soñar.
Por preparar mis filtros vestida de hechichera,
por recordar tus ojos de hielo mientras guardo
entre mis ropas un punzón de acero.
Por abrir trampas
y clavar cuchillos en todos tus caminos.
Por salir en la noche a la montaña
para gritar tu nombre
y por manchar con él los blancos paredones
de las iglesias y los hospitales.
Hay en mí una paloma
que entristece la noche con su arrullo.
Mi noche de blasfemias y de lágrimas.
"Círculo y Ceniza"
"Si te ponen miedo mis ojos ausentes, mis ojos noctámbulos,
mis ojos dementes..."
León de Greiff
No me culpes.
Por rondar tu casa como una pantera
y husmear en la tierra tus pisadas.
Por traspasar tus muros,
por abrir agujeros para verte soñar.
Por preparar mis filtros vestida de hechichera,
por recordar tus ojos de hielo mientras guardo
entre mis ropas un punzón de acero.
Por abrir trampas
y clavar cuchillos en todos tus caminos.
Por salir en la noche a la montaña
para gritar tu nombre
y por manchar con él los blancos paredones
de las iglesias y los hospitales.
Hay en mí una paloma
que entristece la noche con su arrullo.
Mi noche de blasfemias y de lágrimas.
"Círculo y Ceniza"
Piedad Bonnett
La Cuna
Estoy encinta, y vivo. Me preñó
igual que a las ovejas.
Ahora hace la cama
con madera de olivo,
y canta, y por primera vez
me llama por mi nombre.
Porque va a ser un niño
como su abuelo, dice,
un hombre de verdad
que trabaje conmigo.
Pero de noche, carga
sobre mí su balumba
y se olvida del hijo.
Será para cantar, me digo, mientras abro
las piernas y me escoro
hacia un lado eludiendo
su peso porque duele.
¿Qué será lo que siente?
Estoy encinta, y vivo. Me preñó
igual que a las ovejas.
Ahora hace la cama
con madera de olivo,
y canta, y por primera vez
me llama por mi nombre.
Porque va a ser un niño
como su abuelo, dice,
un hombre de verdad
que trabaje conmigo.
Pero de noche, carga
sobre mí su balumba
y se olvida del hijo.
Será para cantar, me digo, mientras abro
las piernas y me escoro
hacia un lado eludiendo
su peso porque duele.
¿Qué será lo que siente?
Juana Castro
Leda
El cisne en la sombra parece de nieve;
su pico es de ámbar, del alba al trasluz;
el suave crepúsculo que pasa tan breve
las cándidas alas sonrosa de luz.
Y luego, en las ondas del lago azulado,
después que la aurora perdió su arrebol,
las alas tendidas y el cuello enarcado,
el cisne es de plata, bañado de sol.
Tal es, cuando esponja las plumas de seda,
olímpico pájaro herido de amor,
y viola en las linfas sonoras a Leda,
buscando su pico los labios en flor.
Suspira la bella desnuda y vencida,
y en tanto que al aire sus quejas se van,
del fondo verdoso de fronda tupida
chispean turbados los ojos de Pan.
El cisne en la sombra parece de nieve;
su pico es de ámbar, del alba al trasluz;
el suave crepúsculo que pasa tan breve
las cándidas alas sonrosa de luz.
Y luego, en las ondas del lago azulado,
después que la aurora perdió su arrebol,
las alas tendidas y el cuello enarcado,
el cisne es de plata, bañado de sol.
Tal es, cuando esponja las plumas de seda,
olímpico pájaro herido de amor,
y viola en las linfas sonoras a Leda,
buscando su pico los labios en flor.
Suspira la bella desnuda y vencida,
y en tanto que al aire sus quejas se van,
del fondo verdoso de fronda tupida
chispean turbados los ojos de Pan.
Rubén DarÃo
Verano 1966
Cuando me extiendo junto al mar,
existe el agua y su palpitación
y un cielo azul cuya profundidad
es demasiado grande para mí.
Sentir el mar, su lentitud viviente,
es la magnificencia y el olvido,
pero sentir la vida de los camaradas
en ser el camarada de uno mismo.
El cielo inmóvil tiene su razón, lo sé,
pero la razón que hay en nosotros
existirá aún cuando este cielo
hay sido borrado por el viento y el frío.
Cuando me extiendo junto al mar,
existe el agua y su palpitación
y un cielo azul cuya profundidad
es demasiado grande para mí.
Sentir el mar, su lentitud viviente,
es la magnificencia y el olvido,
pero sentir la vida de los camaradas
en ser el camarada de uno mismo.
El cielo inmóvil tiene su razón, lo sé,
pero la razón que hay en nosotros
existirá aún cuando este cielo
hay sido borrado por el viento y el frío.
Antonio Gamoneda
Todos Los Santos
Suena la noche, suena el cautiverio
tenebroso, cadenas arrastradas
por el mármol. Inician !as maderas
y el metal la batalla de la orquesta,
la nublada obertura crece suave,
gotea la cera sobre el paño negro.
Si pudieras dormir. Agazapado
el volatín de los timbales salta,
ríe, te trae desnudo hasta la cama,
bufón de cresta roja, cascabeles.
Ya no puedes dormir. Estás conmigo,
ah vana sombra, aparta tu ternura,
tu torrente de lágrimas: la grave
camelia del oboe se desangra.
Ahí está la mancha. Leve, asciende,
voces humanas, órgano, los tubos
plateados del álamo en el bosque
tienen tu voz. Apaga los blandones,
retira antifonarios. Barbitúricos,
dosis letal de fiebre y laberinto,
tu cabellera flota todavía
por amargos violines del insomnio.
Sube el fagot, el panteón cerrado
ilumina la ojiva de las arpas,
pabilos crujen junto al hueco oscuro.
Humo es el sauce y su atabal ceniza.
Bebe en mi corazón. Cómo estremecen
las lilas, las violas, las sonoras
cajas el ritmo marcan de latidos.
Vuélvete a la pared. Están los sueños
exhumando el espectro. Rosas abren
por las trompas. Estallan las carcasas
de primavera, besos, huellas fulgen.
Duerme. El velorio sigue de las flautas,
pavanas para un tiempo ya difunto,
barraganía inútil del recuerdo.
Suena la noche, suena el cautiverio
tenebroso, cadenas arrastradas
por el mármol. Inician !as maderas
y el metal la batalla de la orquesta,
la nublada obertura crece suave,
gotea la cera sobre el paño negro.
Si pudieras dormir. Agazapado
el volatín de los timbales salta,
ríe, te trae desnudo hasta la cama,
bufón de cresta roja, cascabeles.
Ya no puedes dormir. Estás conmigo,
ah vana sombra, aparta tu ternura,
tu torrente de lágrimas: la grave
camelia del oboe se desangra.
Ahí está la mancha. Leve, asciende,
voces humanas, órgano, los tubos
plateados del álamo en el bosque
tienen tu voz. Apaga los blandones,
retira antifonarios. Barbitúricos,
dosis letal de fiebre y laberinto,
tu cabellera flota todavía
por amargos violines del insomnio.
Sube el fagot, el panteón cerrado
ilumina la ojiva de las arpas,
pabilos crujen junto al hueco oscuro.
Humo es el sauce y su atabal ceniza.
Bebe en mi corazón. Cómo estremecen
las lilas, las violas, las sonoras
cajas el ritmo marcan de latidos.
Vuélvete a la pared. Están los sueños
exhumando el espectro. Rosas abren
por las trompas. Estallan las carcasas
de primavera, besos, huellas fulgen.
Duerme. El velorio sigue de las flautas,
pavanas para un tiempo ya difunto,
barraganía inútil del recuerdo.
Pablo GarcÃa Baena
Ínsula
Como un nocturno vino tu mirada,
amotina mi sangre enardecida
y la noche en mis hombros detenida,
ignora su presencia desolada.
Ya no puede mi voz contra la espada
de silencio que tengo entre la herida,
de saber tu caricia estremecida
pero en oscura cárcel encerrada.
Estoy solo en la costa de tu risa,
y aunque la ofrenda tuya se divisa
mi temor de alcanzarla lo confieso:
Mi corazón - grumete sorprendido -
no se atreve en un mar desconocido
para ganar la isla de tu beso.
Como un nocturno vino tu mirada,
amotina mi sangre enardecida
y la noche en mis hombros detenida,
ignora su presencia desolada.
Ya no puede mi voz contra la espada
de silencio que tengo entre la herida,
de saber tu caricia estremecida
pero en oscura cárcel encerrada.
Estoy solo en la costa de tu risa,
y aunque la ofrenda tuya se divisa
mi temor de alcanzarla lo confieso:
Mi corazón - grumete sorprendido -
no se atreve en un mar desconocido
para ganar la isla de tu beso.
Carlos Castro Saavedra
Esta Ternura
Esta ternura y estas manos libres,
¿a quién darlas bajo el viento ? Tanto arroz
para la zorra, y en medio del llamado
la ansiedad de esa puerta abierta para nadie.
Hicimos pan tan blanco
para bocas ya muertas que aceptaban
solamente una luna de colmillo, el té
frío de la vela la alba.
Tocamos instrumentos para la ciega cólera
de sombras y sombreros olvidados. Nos quedamos
con los presentes ordenados en una mesa inútil,
y fue preciso beber la sidra caliente
en la vergüenza de la medianoche.
Entonces, ¿nadie quiere esto,
nadie?
Esta ternura y estas manos libres,
¿a quién darlas bajo el viento ? Tanto arroz
para la zorra, y en medio del llamado
la ansiedad de esa puerta abierta para nadie.
Hicimos pan tan blanco
para bocas ya muertas que aceptaban
solamente una luna de colmillo, el té
frío de la vela la alba.
Tocamos instrumentos para la ciega cólera
de sombras y sombreros olvidados. Nos quedamos
con los presentes ordenados en una mesa inútil,
y fue preciso beber la sidra caliente
en la vergüenza de la medianoche.
Entonces, ¿nadie quiere esto,
nadie?
Julio Cortázar
Las Tardes de Enero
Va cayendo la noche: La bruma
ha bajado a los montes el cielo:
Una lluvia menuda y monótona
humedece los árboles secos.
El rumor de sus gotas penetra
hasta el fondo sagrado del pecho,
donde el alma, dulcísima, esconde
su perfume de amor y recuerdos.
¡Cómo cae la bruma en en alma!
¡Qué tristeza de vagos misterios
en sus nieblas heladas esconden
esas tardes sin sol ni luceros!
En las tardes de rosas y brisas
los dolores se olvidan, riendo,
y las penas glaciales se ocultan
tras los ojos radiantes de fuego.
Cuando el frío desciende a la tierra,
inundando las frentes de invierno,
se reflejan las almas marchitas
a través de los pálidos cuerpos.
Y hay un algo de pena insondable
en los ojos sin lumbre del cielo,
y las largas miradas se pierden
en la nada sin fe de los sueños.
La nostalgia, tristísima, arroja
en las almas su amargo silencio,
Y los niños se duermen soñando
con ladrones y lobos hambrientos.
Los jardines se mueren de frío;
en sus largos caminos desiertos
no hay rosales cubiertos de rosas,
no hay sonrisas, suspiros ni besos.
¡Como cae la bruma en el alma
perfumada de amor y recuerdos!
¡Cuantas almas se van de la vida
estas tardes sin sol ni luceros!
Va cayendo la noche: La bruma
ha bajado a los montes el cielo:
Una lluvia menuda y monótona
humedece los árboles secos.
El rumor de sus gotas penetra
hasta el fondo sagrado del pecho,
donde el alma, dulcísima, esconde
su perfume de amor y recuerdos.
¡Cómo cae la bruma en en alma!
¡Qué tristeza de vagos misterios
en sus nieblas heladas esconden
esas tardes sin sol ni luceros!
En las tardes de rosas y brisas
los dolores se olvidan, riendo,
y las penas glaciales se ocultan
tras los ojos radiantes de fuego.
Cuando el frío desciende a la tierra,
inundando las frentes de invierno,
se reflejan las almas marchitas
a través de los pálidos cuerpos.
Y hay un algo de pena insondable
en los ojos sin lumbre del cielo,
y las largas miradas se pierden
en la nada sin fe de los sueños.
La nostalgia, tristísima, arroja
en las almas su amargo silencio,
Y los niños se duermen soñando
con ladrones y lobos hambrientos.
Los jardines se mueren de frío;
en sus largos caminos desiertos
no hay rosales cubiertos de rosas,
no hay sonrisas, suspiros ni besos.
¡Como cae la bruma en el alma
perfumada de amor y recuerdos!
¡Cuantas almas se van de la vida
estas tardes sin sol ni luceros!
Juan Ramón Jiménez
Cómo sabría amarte, mujer, cómo sabría
amarte, amarte como nadie supo jamás!
Morir y todavía amarte más.
Y todavía amarte más..y más.
lo anterior lo escribio Neruda..
y esta parte te la dedico yo..
él.. lo escribio sin saber sabiendo
que un día te hiba encontrar..
para amarte hasta que mi aliento
de mí deje de brotar ..
amarte, amarte como nadie supo jamás!
Morir y todavía amarte más.
Y todavía amarte más..y más.
lo anterior lo escribio Neruda..
y esta parte te la dedico yo..
él.. lo escribio sin saber sabiendo
que un día te hiba encontrar..
para amarte hasta que mi aliento
de mí deje de brotar ..
jcmbambino
Mientras me hablabas y yo te miraba,
se detuvo el tiempo en medio instante:
el amor me llamaba y yo le obedecía.
Mientras me susurrabas y yo te amaba,
se alzaron los sentimientos,
mandó tu voz,
el cielo se hizo visible en tus ojos,
y yo pronuncié el querer en tus labios.
se detuvo el tiempo en medio instante:
el amor me llamaba y yo le obedecía.
Mientras me susurrabas y yo te amaba,
se alzaron los sentimientos,
mandó tu voz,
el cielo se hizo visible en tus ojos,
y yo pronuncié el querer en tus labios.
Mientras tú ardas junto al mar
Mientras tú ardas junto al mar,
Fuego,
Mientras levantes tu columna viva, dorada, real,
Fuego,
Mientras, como un árbol, crezcas en medio de la noche,
alegrándola,
Fuego,
El amor vivirá, el amor tendrá sentido, la vida vivirá,
Fuego nuestro, pájaro inmortal volando sobre las aguas
amargas y profundas del mar.
Mientras tú ardas junto al mar,
Fuego,
Mientras levantes tu columna viva, dorada, real,
Fuego,
Mientras, como un árbol, crezcas en medio de la noche,
alegrándola,
Fuego,
El amor vivirá, el amor tendrá sentido, la vida vivirá,
Fuego nuestro, pájaro inmortal volando sobre las aguas
amargas y profundas del mar.
Roberto Fernández Retamar
R esplandeces con tu belleza sin igual que,
E nciende la llama infinita del Amor
Y que cautiva a cualquier ser en la tierra,
N ada en este mundo se te compara y
A rmoniza con todos los elementos que conforman la vida...
COMO LO HACES TÚ REYNA...
E nciende la llama infinita del Amor
Y que cautiva a cualquier ser en la tierra,
N ada en este mundo se te compara y
A rmoniza con todos los elementos que conforman la vida...
COMO LO HACES TÚ REYNA...
Edvin Roberto Us De Paz
Ciudad En Llamas
Entrando en la ciudad por alta mar
la grande bestia vi: su rojo ser
Entré por alta luz por alto amor
entréme y encontréme padecer
Un sol al rojo blanco en mi interior
crecía y no crecía sin cesar
y el alma con las hordas del calor
templóse y contemplóse crepitar
Ardiendo el más secreto alrededor
mi cuerpo en llamas vivas vi flotar
y en medio del silencio y del dolor
hundióse y confundióse con la sal:
entrando en la ciudad por alto amor
entrando en la ciudad por alta mar
Entrando en la ciudad por alta mar
la grande bestia vi: su rojo ser
Entré por alta luz por alto amor
entréme y encontréme padecer
Un sol al rojo blanco en mi interior
crecía y no crecía sin cesar
y el alma con las hordas del calor
templóse y contemplóse crepitar
Ardiendo el más secreto alrededor
mi cuerpo en llamas vivas vi flotar
y en medio del silencio y del dolor
hundióse y confundióse con la sal:
entrando en la ciudad por alto amor
entrando en la ciudad por alta mar
Oscar Hahn
¡Llegó el tiempo de renovación!
Luz, yo te invoco
junto con los seres de poder
y mi guía espiritual
regalo del ser divino,
ser de amor,
chispa detonadora de la vida
eterno e infinito ente de crecimiento,
de creación.
Regreso al camino correcto y
junto con aquéllos
que con la verdad te siguen.
Así sea,
por siempre sea.
Luz, yo te invoco
junto con los seres de poder
y mi guía espiritual
regalo del ser divino,
ser de amor,
chispa detonadora de la vida
eterno e infinito ente de crecimiento,
de creación.
Regreso al camino correcto y
junto con aquéllos
que con la verdad te siguen.
Así sea,
por siempre sea.
Claudia Lorena GarcÃa Lara
La Canción Del Verano
Y ésta es la canción de un verano
entre muchos hermosos veranos,
cuando el polvo se alza y danza
y el cielo es un follaje azul, distante.
Y entonces fue cuando vino con las brisas
que se levantan de los arroyos y de sus conchas,
la que cantaba la canción del verano,
la canción de yerbas secas y aromáticas
que arrullaban, cuando a mi lado
la sentía como una tierra que respira
y como un sueño de pólenes y estrellas
que resbalan tibias por la piel y las manos.
Entonces vino saltando
en medio de las brisas y la tarde, en grupo,
y lo primero que vi fue su traje ondeando
a lo lejos a la distancia contra el cielo puro.
Pero desde entonces no tuve ya nunca ojos para su traje.
Y no oí nada más, sino la canción del verano.
Y ésta es la canción de un verano
entre muchos hermosos veranos,
cuando el polvo se alza y danza
y el cielo es un follaje azul, distante.
Y entonces fue cuando vino con las brisas
que se levantan de los arroyos y de sus conchas,
la que cantaba la canción del verano,
la canción de yerbas secas y aromáticas
que arrullaban, cuando a mi lado
la sentía como una tierra que respira
y como un sueño de pólenes y estrellas
que resbalan tibias por la piel y las manos.
Entonces vino saltando
en medio de las brisas y la tarde, en grupo,
y lo primero que vi fue su traje ondeando
a lo lejos a la distancia contra el cielo puro.
Pero desde entonces no tuve ya nunca ojos para su traje.
Y no oí nada más, sino la canción del verano.
Aurelio Arturo
Paraíso Final
Luchando, cuerpo a cuerpo, nos queremos de veras
y es fuego de mi carne la flor de tu mejilla.
El beso en su volumen iguala a la semilla
que brota verdemente con dos hojas primeras.
En la concha del ámbar manan las primaveras
un arroyo sereno de miel y manzanilla.
Tiene la tierra plumas de mirlo y abubilla;
pían en nuestro abrazo canarios y jilgueras.
El nácar se disuelve en manantial de leche,
en torrente de vino, de aceite y de resina:
No hay nada como el lirio que tanto nos estreche.
Hay en cueva de nata paladar de paloma
y en jardines cerrados para el sol que declina
paraísos abiertos del tacto y del aroma.
De "Tigres en el jardín"
Luchando, cuerpo a cuerpo, nos queremos de veras
y es fuego de mi carne la flor de tu mejilla.
El beso en su volumen iguala a la semilla
que brota verdemente con dos hojas primeras.
En la concha del ámbar manan las primaveras
un arroyo sereno de miel y manzanilla.
Tiene la tierra plumas de mirlo y abubilla;
pían en nuestro abrazo canarios y jilgueras.
El nácar se disuelve en manantial de leche,
en torrente de vino, de aceite y de resina:
No hay nada como el lirio que tanto nos estreche.
Hay en cueva de nata paladar de paloma
y en jardines cerrados para el sol que declina
paraísos abiertos del tacto y del aroma.
De "Tigres en el jardín"
Antonio Carvajal
Antrim Road
Para Lola del Estal
Vienes con el amanecer
o ya estás, estás sentado aún con las estrellas
en el duro escalón del arriate
donde encañados crecen los guisantes de olor
y el botón estallante de la amapola india,
el pequeño dominio urbano de tu siembra.
¿Alguna vez pensaste que te ornarían los brotes,
los tanteantes pámpanos prensiles,
en caligrafía de dibujo sobre la fúnebre pizarra?
Inmóvil no suspiras,
pensativo y doméstico dios menor y guardián,
sólo atento a la losa que tu nombre proclama
y tu derecho:
Abraham Higgins, proprietor. 1876.
Vendido el predio,
la actual dueña intrusa a sabiendas te ignora
tal no repara en el caracol de zurrón deslizante,
vulnerando tu espacio de armonía
tendaleras con prietos calcetines de lana
de su amante galés, beodo y rojo.
En el prerrafaelista clarear de la luz
la malvarrosa yergue sus ásperos papeles
y solo yo te veo, accidental huésped de semana,
de bed and breakfast.
Cuando regrese al fuego suicida de mi patria
definitivamente tú habrás muerto.
Para Lola del Estal
Vienes con el amanecer
o ya estás, estás sentado aún con las estrellas
en el duro escalón del arriate
donde encañados crecen los guisantes de olor
y el botón estallante de la amapola india,
el pequeño dominio urbano de tu siembra.
¿Alguna vez pensaste que te ornarían los brotes,
los tanteantes pámpanos prensiles,
en caligrafía de dibujo sobre la fúnebre pizarra?
Inmóvil no suspiras,
pensativo y doméstico dios menor y guardián,
sólo atento a la losa que tu nombre proclama
y tu derecho:
Abraham Higgins, proprietor. 1876.
Vendido el predio,
la actual dueña intrusa a sabiendas te ignora
tal no repara en el caracol de zurrón deslizante,
vulnerando tu espacio de armonía
tendaleras con prietos calcetines de lana
de su amante galés, beodo y rojo.
En el prerrafaelista clarear de la luz
la malvarrosa yergue sus ásperos papeles
y solo yo te veo, accidental huésped de semana,
de bed and breakfast.
Cuando regrese al fuego suicida de mi patria
definitivamente tú habrás muerto.
Pablo GarcÃa Baena
A Una Magnolia
Acércame los pétalos de fragante magnolia
con que, en horas de sueño,
el Amor poderoso ilumina mi sombra.
En la sien, en la palma, entre ébanos de noche
tus pétalos reposan.
No los turba el ardiente llamado de mi pulso,
ni del santo madero la grave y sorda música.
Hasta que alguna vez los clavo con mis ojos
en una cruz severa,
y una herida sin sangre les descubro.
-Es una saeta oculta
que atraviesa en verano el claroscuro
del agua Pura y quieta en los lagos nocturnos.-
Gime el ser en silencio. Con mi fuego dialoga
tu distante fragancia, tu impasible blancura.
De lejos nos contestan, en el aire nocturno
de jardines y selvas, las cítaras insomnes.
Me acerco a ti; te busco
la herida misteriosa que solo yo conozco.
Todos mis huesos cantan despiertos, dolorosos,
el canto en que se queman,
sin quemarte, en la sombra.
Tú acércate; amortigua esta sedienta lumbre.
Acércame en el fuego tus frescos, apacibles
pétalos de magnolia.
Tú
acércate, magnolia!
Acércame los pétalos de fragante magnolia
con que, en horas de sueño,
el Amor poderoso ilumina mi sombra.
En la sien, en la palma, entre ébanos de noche
tus pétalos reposan.
No los turba el ardiente llamado de mi pulso,
ni del santo madero la grave y sorda música.
Hasta que alguna vez los clavo con mis ojos
en una cruz severa,
y una herida sin sangre les descubro.
-Es una saeta oculta
que atraviesa en verano el claroscuro
del agua Pura y quieta en los lagos nocturnos.-
Gime el ser en silencio. Con mi fuego dialoga
tu distante fragancia, tu impasible blancura.
De lejos nos contestan, en el aire nocturno
de jardines y selvas, las cítaras insomnes.
Me acerco a ti; te busco
la herida misteriosa que solo yo conozco.
Todos mis huesos cantan despiertos, dolorosos,
el canto en que se queman,
sin quemarte, en la sombra.
Tú acércate; amortigua esta sedienta lumbre.
Acércame en el fuego tus frescos, apacibles
pétalos de magnolia.
Tú
acércate, magnolia!
Esther de Cáceres
Me gustaria, que aun te gustara mi manera de escribir
que de vez en cuando me enviaras un e-mail
que todos los días llamaras sin previo aviso
Me gustaria, volver a tu indiferencia
para intentar conquistarte como aquella vez
hace ya cuantos años que no te e vuelto a ver?
Me gustaria, que me extrañaras para irte a buscar
me gustaria, que me llamaras y preguntaras ¿como estas?
me gustaria, que me escribieras tus cartas de palabras especiales
me gustaria, que me pidieras discos con 18 canciones
me gustaría que pensaras en mi
que me miraras a lo lejos
y sin enunciar una palabra
me pidieras ir al gimnacio
extraño escondernos de los demas
y que me pidieras regresar
extraño que me dijeras como a nadie mas
habías llamado antes
extraño estar contigo
verte salir de tu salon
extraño hablar contigo
que me sacaras de clases
extraño sentarme a tu lado
en la plaza junto al edificio escolar
extraño que a pesar de lo que me decian de ti
me convencieras que tu y yo podiamos estar juntos
y asi fue lo estubimos, y te amo por eso
creo que jamas e podido decirlo de manera mas sincera
Te amo, por todo eso y aquello
que solo tu supiste ver en mi
que solo tu supiste darme
que solo tu haz logrado enseñarme
Te amo porque me enseñaste
que para amar no es indispensable aire
que para querer no se necesita sufrir
que a pesar del mundo entero
tu y yo juntos podiamos estar.
que de vez en cuando me enviaras un e-mail
que todos los días llamaras sin previo aviso
Me gustaria, volver a tu indiferencia
para intentar conquistarte como aquella vez
hace ya cuantos años que no te e vuelto a ver?
Me gustaria, que me extrañaras para irte a buscar
me gustaria, que me llamaras y preguntaras ¿como estas?
me gustaria, que me escribieras tus cartas de palabras especiales
me gustaria, que me pidieras discos con 18 canciones
me gustaría que pensaras en mi
que me miraras a lo lejos
y sin enunciar una palabra
me pidieras ir al gimnacio
extraño escondernos de los demas
y que me pidieras regresar
extraño que me dijeras como a nadie mas
habías llamado antes
extraño estar contigo
verte salir de tu salon
extraño hablar contigo
que me sacaras de clases
extraño sentarme a tu lado
en la plaza junto al edificio escolar
extraño que a pesar de lo que me decian de ti
me convencieras que tu y yo podiamos estar juntos
y asi fue lo estubimos, y te amo por eso
creo que jamas e podido decirlo de manera mas sincera
Te amo, por todo eso y aquello
que solo tu supiste ver en mi
que solo tu supiste darme
que solo tu haz logrado enseñarme
Te amo porque me enseñaste
que para amar no es indispensable aire
que para querer no se necesita sufrir
que a pesar del mundo entero
tu y yo juntos podiamos estar.
Tovléz
Jamás, Con Ese Final
Si tomas entre los dedos
la palabra amor,
y la contemplas de derecho a revés,
y de arriba abajo,
verás que está hecha de algodón,
de niebla,
y de dulzura.
Si después aprisionas
la palabra música,
sentirás entre tus dedos
el crujir de una frágil
lámina de arena.
Si cae entre tus manos
la palabra jamás,
la terrible palabra
que pone punto final a la pasión
y al destino,
sentirás que está lleno de infinito,
y que la serpiente inmóvil de la S
es un eslabón entre el fuego y la nieve,
entre el infierno y el cielo,
entre el amor y la música.
La palabra jamás con ese al final
no termina nunca;
rodea la tierra y salta luego,
perdiéndose en el océano
de las estrellas.
Si tomas entre los dedos
la palabra amor,
y la contemplas de derecho a revés,
y de arriba abajo,
verás que está hecha de algodón,
de niebla,
y de dulzura.
Si después aprisionas
la palabra música,
sentirás entre tus dedos
el crujir de una frágil
lámina de arena.
Si cae entre tus manos
la palabra jamás,
la terrible palabra
que pone punto final a la pasión
y al destino,
sentirás que está lleno de infinito,
y que la serpiente inmóvil de la S
es un eslabón entre el fuego y la nieve,
entre el infierno y el cielo,
entre el amor y la música.
La palabra jamás con ese al final
no termina nunca;
rodea la tierra y salta luego,
perdiéndose en el océano
de las estrellas.
Gastón Baquero
mm esta foto que es repetida y asy pero no importa
saludos a todos besos cuidense y que esten de lo mejor
hay estos días no han sido tan buenos para mi pero ya no pensare tanto en eso creo que es lo que me frustra mas y ya no quiero sentirme asi ayer con brisa me senti un poco mejor por que tu amiga me das los mejores conselos por eso te quiero........
saludos a todos besos cuidense y que esten de lo mejor
hay estos días no han sido tan buenos para mi pero ya no pensare tanto en eso creo que es lo que me frustra mas y ya no quiero sentirme asi ayer con brisa me senti un poco mejor por que tu amiga me das los mejores conselos por eso te quiero........
zaoryy
" La honradez es hermosa y admirable en la vida de todas las personas
No pretendas disfrazar tus fechorías con habilidades o mentiras, procura en todo momento, actuar con la verdad, aunque te cueste mucho esfuerza conseguir lo que deseas con tus propios medios.
Si eres pobre, busca desde allí tu felicidad.
Si deseas conseguir un objetivo, trázate una meta, trabaja un Km. más, persevera siempre, pero nunca seas ladrón.
Procura rodearte de personas sanas y de buenos sentimientos
Procura en todo momento ser sincero, justo, veraz y responsable.
La persona honesta siempre dice la verdad
Jamás intervengas donde no te llaman, o en la que no estés preparado
Por mas necesidad que se tenga, es ser preferible ser buen caminante, saber hablar y decir las cosas por su nombre, solicitar lo que se necesita, pedir con cariño y respeto, con todo ello seguro que las puertas se abrirán.
La falta de honradez es una enfermedad letal. No te quites la vida, actúa con dignidad.
Finalmente, un hombre de capacidad y honorabilidad comprobada y que merece confianza, es un bien insustituible desde todo punto de vista, porque genera bienestar social, libertad y seguridad, son garantía y un genio real para alcanzar resultados satisfactorios"
No pretendas disfrazar tus fechorías con habilidades o mentiras, procura en todo momento, actuar con la verdad, aunque te cueste mucho esfuerza conseguir lo que deseas con tus propios medios.
Si eres pobre, busca desde allí tu felicidad.
Si deseas conseguir un objetivo, trázate una meta, trabaja un Km. más, persevera siempre, pero nunca seas ladrón.
Procura rodearte de personas sanas y de buenos sentimientos
Procura en todo momento ser sincero, justo, veraz y responsable.
La persona honesta siempre dice la verdad
Jamás intervengas donde no te llaman, o en la que no estés preparado
Por mas necesidad que se tenga, es ser preferible ser buen caminante, saber hablar y decir las cosas por su nombre, solicitar lo que se necesita, pedir con cariño y respeto, con todo ello seguro que las puertas se abrirán.
La falta de honradez es una enfermedad letal. No te quites la vida, actúa con dignidad.
Finalmente, un hombre de capacidad y honorabilidad comprobada y que merece confianza, es un bien insustituible desde todo punto de vista, porque genera bienestar social, libertad y seguridad, son garantía y un genio real para alcanzar resultados satisfactorios"
Jaime Pérez S
Esto Va A Venirse Abajo...
Esto va a venirse abajo
de un momento a otro
y usted lo sabe.
El amor ya no es un templo griego
sino algo parecido a un desastre de líneas
oblicuas que aprisionan todo intento de lluvia.
Y es gris. Tan gris como esta perspectiva de furias
que se nos viene encima.
Esto va a venirse abajo
de un momento a otro
y usted lo sabe.
El amor ya no es un templo griego
sino algo parecido a un desastre de líneas
oblicuas que aprisionan todo intento de lluvia.
Y es gris. Tan gris como esta perspectiva de furias
que se nos viene encima.
Almudena Guzmán
Te quiero no solo por como eres,
si no por como soy yo cuando
estoy contigo
siempre seras mi mas grande amor
por que desde que te conosi mi vida cambio
te quiero mucho mi kosita hermosa..........
si no por como soy yo cuando
estoy contigo
siempre seras mi mas grande amor
por que desde que te conosi mi vida cambio
te quiero mucho mi kosita hermosa..........
LISTE LOPEZ
Nocturno
A Ángel González
Aplauden los semáforos más libres de la noche,
mientras corren cien motos y los frenos del coche
trabajan sin enfado. Es la noche más plena.
Ninguna cosa viva merece su condena.
Corazones y lobos. De pronto se ilumina
en su sillín con prisas la línea femenina
de un muslo. Las aceras, sin discreción ninguna,
persiguen ese muslo más blanco que la luna.
Pasan mil diez parejas derechas a la cama
para pagar el plazo de la primera llama
y firmar en las sábanas los consorcios más bellos.
Ellas van apoyadas en los hombros de ellos.
Una federación de extraños personajes,
minifaldas de cuero, chaquetas con herrajes
y el hablador sonámbulo que va consigo mismo,
la sombra solitaria volviendo del abismo.
Luces almacenadas, que brotan de los bares,
como hiedras contratan las perpendiculares
fachadas de cristal. Hay letreros que guiñan,
altavoces histéricos y cuerpos que se apiñan.
El día es impensable, no tiene voz ni voto
mientras tiemble en la calle el faro de una moto,
la carcajada blanca, los besos, la melena
que el viento negro mueve, esparce y desordena.
Yo voy pensando en ti, buscando las palabras.
Llego a tu casa, llamo, te pido que me abras.
La ciudad de las cuatro tiene pasos de alcohólica
Desde el balcón la veo y como tú, bucólica
geometría perfecta, se desnuda conmigo.
Agradezco su vida, me acerco, te lo digo,
y abrazados seguimos cuando un alba rayada
se desploma en la espalda violeta de Granada.
De "Rimado de ciudad"
A Ángel González
Aplauden los semáforos más libres de la noche,
mientras corren cien motos y los frenos del coche
trabajan sin enfado. Es la noche más plena.
Ninguna cosa viva merece su condena.
Corazones y lobos. De pronto se ilumina
en su sillín con prisas la línea femenina
de un muslo. Las aceras, sin discreción ninguna,
persiguen ese muslo más blanco que la luna.
Pasan mil diez parejas derechas a la cama
para pagar el plazo de la primera llama
y firmar en las sábanas los consorcios más bellos.
Ellas van apoyadas en los hombros de ellos.
Una federación de extraños personajes,
minifaldas de cuero, chaquetas con herrajes
y el hablador sonámbulo que va consigo mismo,
la sombra solitaria volviendo del abismo.
Luces almacenadas, que brotan de los bares,
como hiedras contratan las perpendiculares
fachadas de cristal. Hay letreros que guiñan,
altavoces histéricos y cuerpos que se apiñan.
El día es impensable, no tiene voz ni voto
mientras tiemble en la calle el faro de una moto,
la carcajada blanca, los besos, la melena
que el viento negro mueve, esparce y desordena.
Yo voy pensando en ti, buscando las palabras.
Llego a tu casa, llamo, te pido que me abras.
La ciudad de las cuatro tiene pasos de alcohólica
Desde el balcón la veo y como tú, bucólica
geometría perfecta, se desnuda conmigo.
Agradezco su vida, me acerco, te lo digo,
y abrazados seguimos cuando un alba rayada
se desploma en la espalda violeta de Granada.
De "Rimado de ciudad"
Luis GarcÃa Montero