Cartas cortas ( 2 )
Cartas cortas. Encuentra docenas de cartas cortas con fotos para copiar y compartir.

El sabio es sabio porque ama. El loco es loco porque piensa que puede entender el amor.

Las conferencias deben ser como las faldas de las mujeres: suficientemente largas para contener algo y suficientemente cortas para despertar el interés.

Las cartas son como paquetes que contienen sorpresas.

No teniendo ideas que cambiar, se cambian cartas y se procura sacarse mutuamente los cuartos.

A todas las mujeres les encanta y les emociona recibir cartas.

No hables al menos que puedas mejorar el silencio.

El miedo es mi compañero más fiel, jamás me ha engañado para irse con otro.

Yo no hablo de venganzas ni perdones, el olvido es la única venganza y el único perdón.

El amor es un fruto que madura en todas las estaciones y que se encuentra al alcance de todas las manos.

Con amor y aguardiente, nada se siente.

El amor es un deseo irresistible de ser deseado irrestiblemente.

Siente, no seas una máquina de pensar.

¡La mujer y el niño necesitan más cariño, que leche!.

Para toda clase de males hay dos remedios; el tiempo y el silencio.

El amor es una gran pregunta cuyos signos de pregunta son los besos.

El hombre más feliz del mundo es aquel que sepa reconocer los méritos de los demás y pueda alegrarse del bien ajeno como si fuera propio.

El hombre a quien el dolor no educó siempre será un niño.

No hay medicina que cure lo que no cura la felicidad.

Cada criatura, al nacer, nos trae el mensaje de que dios todavía no ha perdido la esperanza en los hombres.

El idiota grita, el inteligente opina y el sabio calla.

El celoso ama más, pero el que no lo es ama mejor.

Dios susurra y habla a la conciencia a través del placer pero le grita mediante el dolor: el dolor es su megáfono para despertar a un mundo adormecido.

Nuestro ánimo se inclina a confiar en aquellos a quienes no conocemos por esta razón: porque todavía no nos han traicionado.

Cuando un hombre estúpido hace algo que le avergüenza, siempre dice que cumple con su deber.

Tu olvido, me río de tu olvido, nadie olvida así, un cariño sentido.

El dolor es la dignidad de la desgracia.

No hay que tener miedo de la pobreza ni del destierro, ni de la cárcel, ni de la muerte. De lo que hay que tener miedo es del propio miedo.

No os espante el dolor; o tendrá fin o acabará con vosotros.

El amor nace del recuerdo, vive de la inteligencia y muere por olvido.

La integridad no tiene necesidad de reglas.

No hay deber que descuidemos tanto como el deber de ser felices.

La felicidad es un artículo maravilloso: cuanto más se da, más le queda a uno.

Las lágrimas más amargas que se derramarán sobre nuestra tumba serán las de las palabras no dichas y las de las obras inacabadas.

Mientras hay vida, hay esperanza.

El temor y la esperanza nacen juntos y juntos mueren.

Grabad esto en vuestro corazón: cada día es el mejor del año.

El silencio es el único amigo que jamás traiciona.

Odiar a alguien es otorgarle demasiada importancia.

La puerta de la felicidad se abre hacia dentro, hay que retirarse un poco para abrirla: si uno la empuja, la cierra cada vez más.

Quien no tiene enemigos, tampoco suele tener amigos.