Cartas cortas ( 4 )
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Piedad por el culpable es traición al inocente.

¡quién necesita piedad, sino aquellos que no tienen compasión de nadie!.

La fe comienza donde termina el orgullo.

Los sentimientos son los instrumentos de que dispone el sujeto para estar interesado en los objetos que le rodean. Sin los sentimientos serÃamos prácticamente muebles.

La felicidad es un sentimiento fundamentalmente negativo: la ausencia de dolor.

El orgullo es una forma de egoÃsmo.

Los tÃmidos tienen miedo antes del peligro; los cobardes, durante el mismo; los valientes, después.

El hombre es celoso si ama; la mujer también, aunque no ame.

En cada amanecer hay un vivo poema de esperanza, y, al acostarnos, pensemos que amanecerá.

La esperanza vieja es la más dura de perder.

Ser celoso es el colmo del egoÃsmo, es el amor propio en defecto, es la irritación de una falsa vanidad.

Es fácil hacerse admirar cuando se permanece inaccesible.

El gesto de amargura del hombre es, con frecuencia, solo el petrificado azoramiento de un niño.

Es mi trabajo no estar nunca satisfecho.

Cuando uno dice que sabe lo que es la felicidad, se puede suponer que la ha perdido.

Dios ha puesto el placer tan cerca del dolor que muchas veces se llora de alegrÃa.

El dolor es para la humanidad un tirano más terrible que la misma muerte.

Casi todas las personas son tan felices como se deciden a serlo.

El hombre que no se contenta con poco, no se contenta con nada.

Los peores enemigos son los que aprueban siempre todo.

Nunca somos tan felices ni tan infelices como pensamos.

El aburrimiento es lo que queda de los pensamientos cuando las pasiones son eliminadas de ellos.

La fe, incluso la profunda, nunca es completa.

Cuando el dolor es insoportable, nos destruye; cuando no nos destruye, es que es soportable.

Cuando se exagera un sentimiento, desaparece la capacidad de razonar.

El odio es la cólera de los débiles.

Donde hay concordia siempre hay victoria.

La Biblia enseña a amar a nuestros enemigos como si fueran nuestros amigos, posiblemente porque son los mismos.

El hecho de ser habitados por una nostalgia incomprensible serÃa, al fin y al cabo, el indicio de que hay un más allá.

La ira es una locura de corta duración.

Solo los buenos sentimientos pueden unirnos, el interés jamás ha forjado uniones duraderas.

Cuando el diablo está satisfecho, es una buena persona.

¡Dejadme escapar de la mentirosa y criminal ilusión de la felicidad! Dadme
trabajo, cansancio, dolor y entusiasmo.

Bebed porque sois felices, pero nunca porque seáis desgraciados.

En la venganza, como en el amor, la mujer es más bárbara que el hombre.

Cuando uno que pierde la esperanza se vuelve reaccionario.

El tiempo no duerme los grandes dolores, pero sà los adormece.

Nosotros mismos somos nuestro peor enemigo. Nada puede destruir a la Humanidad, excepto la Humanidad misma.

El hombre, por lo común, solo sabe reconocer su felicidad en la medida de la desgracia que ha experimentado.

Hay que abrir a todo colombiano una esperanza cierta, una oportunidad operante, una expectativa legitima.