Cercana�a,lejana�a, ( 2 )
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Antífona Del Amor Inmutable
Siempre habré de quererte como ahora:
¡Amor de luces blancas!...
¡Fuego de sol que me calienta el pecho
y no levanta llama!
Con esta misma música recóndita,
tan profunda y tan vaga
como el rumor inmenso que recoge
el caracol de nácar.
Con el íntimo verso que revienta
en sencillas palabras
y queriendo expresar todo lo bello,
casi no dice nada.
Con el goce callado de sentirte
en la raíz del alma:
savia celeste que mi anhelo yergue
hasta las nubes altas.
Con el ensueño renovado y fresco
y esta ternura clara
que apenas cuaja en la caricia leve,
como el roce de un ala.
...Siempre habré de quererte como ahora,
aunque después me vaya
errante y sola, con el llanto mudo,
y la emoción ahogada.
He de llevar en el oído fino
tu suave voz lejana
y en el pequeño corazón rebelde
tu misteriosa marca
Porque me amarra a ti nudo de siglos,
y saltando distancias
fui persiguiendo en encontrados rumbos
la huella de tu planta.
Porque llegué de la negrura densa:
una sombra agachada...
y en tus brazos de amparo se encendía
el resplandor del alba.
Porque el sollozo, retorcido y hondo,
colmando mi garganta,
soltó en la cuenca de tu mano tibia
su amargura salada.
Porque anclé mi inquietud en el remanso
de tu pureza intacta
y meció tu silencio transparente
mi vela desgarrada.
Porque encontraste la verdad oculta
bajo mi forma vana.
¡Y el mismo Dios, con su pupila eterna
me mira en tu mirada!
Siempre habré de quererte como ahora:
¡Amor de luces blancas!...
¡Fuego de sol que me calienta el pecho
y no levanta llama!
Con esta misma música recóndita,
tan profunda y tan vaga
como el rumor inmenso que recoge
el caracol de nácar.
Con el íntimo verso que revienta
en sencillas palabras
y queriendo expresar todo lo bello,
casi no dice nada.
Con el goce callado de sentirte
en la raíz del alma:
savia celeste que mi anhelo yergue
hasta las nubes altas.
Con el ensueño renovado y fresco
y esta ternura clara
que apenas cuaja en la caricia leve,
como el roce de un ala.
...Siempre habré de quererte como ahora,
aunque después me vaya
errante y sola, con el llanto mudo,
y la emoción ahogada.
He de llevar en el oído fino
tu suave voz lejana
y en el pequeño corazón rebelde
tu misteriosa marca
Porque me amarra a ti nudo de siglos,
y saltando distancias
fui persiguiendo en encontrados rumbos
la huella de tu planta.
Porque llegué de la negrura densa:
una sombra agachada...
y en tus brazos de amparo se encendía
el resplandor del alba.
Porque el sollozo, retorcido y hondo,
colmando mi garganta,
soltó en la cuenca de tu mano tibia
su amargura salada.
Porque anclé mi inquietud en el remanso
de tu pureza intacta
y meció tu silencio transparente
mi vela desgarrada.
Porque encontraste la verdad oculta
bajo mi forma vana.
¡Y el mismo Dios, con su pupila eterna
me mira en tu mirada!
Claudia Lars
Lamento En La Montaña
Aún te veo, río de mi vida,
con los ojos que miran las montañas.
Yo era una montaña con almendros
montaña solitaria.
Y viniste alegre con tu canto
y me besaste toda con tu agua.
Me dejaste inquietud para la noche
y el alma enamorada.
Aún te veo, río de mi vida,
en la curva lejana,
te vas cantando más entre los chopos,
te vas cantando más que en tu llegada.
Y yo,
paralítica montaña;
inmóvil te recuerdo,
enferma de volcanes, alocada,
espero tu regreso, río loco,
que pasaste besando
mi cuerpo de montaña.
Tuviste que seguir tu destino de río,
y yo el mío triste de tierra amontonada.
Me dice el viento que vas al mar,
Te sigo río mío, con los ojos,
Te sigo río mío con los ojos,
ya que no puedo seguirte con las plantas.
Soñé... te quedarías a mi lado,
como un lago sin cisnes,
para siempre,
acunando mi ansia.
Qué locura más loca
enamorarse de un río una montaña!
Aún te veo, río de mi vida,
con los ojos que miran las montañas.
Yo era una montaña con almendros
montaña solitaria.
Y viniste alegre con tu canto
y me besaste toda con tu agua.
Me dejaste inquietud para la noche
y el alma enamorada.
Aún te veo, río de mi vida,
en la curva lejana,
te vas cantando más entre los chopos,
te vas cantando más que en tu llegada.
Y yo,
paralítica montaña;
inmóvil te recuerdo,
enferma de volcanes, alocada,
espero tu regreso, río loco,
que pasaste besando
mi cuerpo de montaña.
Tuviste que seguir tu destino de río,
y yo el mío triste de tierra amontonada.
Me dice el viento que vas al mar,
Te sigo río mío, con los ojos,
Te sigo río mío con los ojos,
ya que no puedo seguirte con las plantas.
Soñé... te quedarías a mi lado,
como un lago sin cisnes,
para siempre,
acunando mi ansia.
Qué locura más loca
enamorarse de un río una montaña!
Gloria Fuertes
Poema Del No
Me decías que no. Por tu mirada
pasaban barcos lentamente. Había
gaviotas en tus ojos, en tus blandos,
oscuros ojos grandes,
donde iba cayendo la amargura
como un anochecer de altas sirenas
en los puertos del Sur.
Me decías que no serenamente.
Era un no original, que ya existía
antes que tú, que hablaba por sí mismo
mientras que tú, impotente, absorta, fijos
en mí tus ojos, lo sentías vivo,
palpabas su raíz por tus adentros.
Era un no adivinado,
mudo, pesadamente silencioso.
Tu duro cuerpo tibio
me decía que no, sin causas, iba
replegándose, como
si volviese a la infancia. Tú no eras.
Me decías que no, y en tu mirada
cabalgaba un dolor que yo diría
maternal. Un dolor implorando
comprensión. Un no de contenida
pesadumbre, pero total, abierto,
levemente asomado
a las playas del llanto.
Me decías que no lejana, sola,
terriblemente sola, maniatada,
sin un porqué donde apoyarte, pero
era no, era no, sin gritos, no...
Los puertos, las sirenas,
los barcos en la noche, todo iba
perdiéndose, alejándose.
Yo, delante de ti, triste, abatido.
Me decías que no. Por tu mirada
pasaban barcos lentamente. Había
gaviotas en tus ojos, en tus blandos,
oscuros ojos grandes,
donde iba cayendo la amargura
como un anochecer de altas sirenas
en los puertos del Sur.
Me decías que no serenamente.
Era un no original, que ya existía
antes que tú, que hablaba por sí mismo
mientras que tú, impotente, absorta, fijos
en mí tus ojos, lo sentías vivo,
palpabas su raíz por tus adentros.
Era un no adivinado,
mudo, pesadamente silencioso.
Tu duro cuerpo tibio
me decía que no, sin causas, iba
replegándose, como
si volviese a la infancia. Tú no eras.
Me decías que no, y en tu mirada
cabalgaba un dolor que yo diría
maternal. Un dolor implorando
comprensión. Un no de contenida
pesadumbre, pero total, abierto,
levemente asomado
a las playas del llanto.
Me decías que no lejana, sola,
terriblemente sola, maniatada,
sin un porqué donde apoyarte, pero
era no, era no, sin gritos, no...
Los puertos, las sirenas,
los barcos en la noche, todo iba
perdiéndose, alejándose.
Yo, delante de ti, triste, abatido.
Rafael Guillén
Saudade
Quisiera creer
que te veré otra vez
que nuestro amor
florecerá de nuevo
quizá seas un átomo de luz
quizá apenas existan tus cenizas
quizá vuelvas
y yo seré cenizas
un átomo de luz
o estaré lejana.
No volverá a repetirse
nuestro amor.
Quisiera creer
que te veré otra vez
que nuestro amor
florecerá de nuevo
quizá seas un átomo de luz
quizá apenas existan tus cenizas
quizá vuelvas
y yo seré cenizas
un átomo de luz
o estaré lejana.
No volverá a repetirse
nuestro amor.
Claribel AlegrÃa
Ya Se Acercan Las Manos...
Ya se acercan las manos,
innumerables manos,
negras manos,
a cegarme los ojos,
a detener mis piernas,
a secarme las venas,
a posarse insistentes
a lo largo del cuerpo
y dejarlo sumido en lo negro.
Harán saltar la lengua,
los dientes,
corazón y riñones,
intestino y cerebro...
Amiga de la entraña, tan lejana,
acércate un momento
y con tus juegos
distrae esta terrible oscuridad.
Dame un río de fuerza
desde el vientre,
como antaño.
Siquiera suficiente
para alejar
las manos.
Estas manos
que negras
e impertérritas
me van cercando.
"Libro de alienaciones" 1980
Ya se acercan las manos,
innumerables manos,
negras manos,
a cegarme los ojos,
a detener mis piernas,
a secarme las venas,
a posarse insistentes
a lo largo del cuerpo
y dejarlo sumido en lo negro.
Harán saltar la lengua,
los dientes,
corazón y riñones,
intestino y cerebro...
Amiga de la entraña, tan lejana,
acércate un momento
y con tus juegos
distrae esta terrible oscuridad.
Dame un río de fuerza
desde el vientre,
como antaño.
Siquiera suficiente
para alejar
las manos.
Estas manos
que negras
e impertérritas
me van cercando.
"Libro de alienaciones" 1980
Clara Janés
Quiero Con Afán soñoliento...
Quiero, con afán soñoliento,
Gozar de la muerte más leve
Entre bosques y mares de escarcha,
Hecho aire que pasa y no sabe.
Quiero la muerte entre mis manos,
Fruto tan ceniciento y rápido,
Igual al cuerno frágil
De la luz cuando nace en el invierno.
Quiero beber al fin su lejana amargura;
Quiero escuchar su sueño con rumor de arpa
Mientras siento las venas que se enfrían,
Porque la frialdad tan solo me consuela.
Voy a morir de un deseo,
Si un deseo sutil vale la muerte;
A vivir sin mí mismo de un deseo,
Sin despertar, sin acordarme,
Allá en la luna perdido entre su frío.
Quiero, con afán soñoliento,
Gozar de la muerte más leve
Entre bosques y mares de escarcha,
Hecho aire que pasa y no sabe.
Quiero la muerte entre mis manos,
Fruto tan ceniciento y rápido,
Igual al cuerno frágil
De la luz cuando nace en el invierno.
Quiero beber al fin su lejana amargura;
Quiero escuchar su sueño con rumor de arpa
Mientras siento las venas que se enfrían,
Porque la frialdad tan solo me consuela.
Voy a morir de un deseo,
Si un deseo sutil vale la muerte;
A vivir sin mí mismo de un deseo,
Sin despertar, sin acordarme,
Allá en la luna perdido entre su frío.
Luis Cernuda
Ayer En Fondo
Son canas infantiles.
Recuerdos de la infancia.
Por ese tiempo aquel
tu figurilla blanca.
(Te imagino allí, breve,
al corro, con palabras
medias. Puras.
-El tiempo.
El tiempo, el tiempo, hermana.)
Eras. Fuiste. Has sido.
Nostalgia de nostalgia.
¡Y estas fotografías
que todo me lo aclaran!
Mirándolas estamos.
Te pregunto. Me hablas.
Mi pregunta es un eco;
tu respuesta una cana:
parece que respondes
como si preguntaras.
Eras. Fuiste. Has sido.
Me duele un poco tanta
inocencia. Me duele
más que la mía tu infancia.
Ayer en fondo. Sueña.
Parece una cantata.
¡Música de una niña
mirándome, lejana!
Y, en marco, ¡los paisajes
aquellos que te guardan!
Estamos juntos viendo
arqueologías cuadradas,
testamentos pequeños,
lejanías, cantatas.
Cartoncitos.
Nos lloran.
Los ancianos del alma.
Ayer en fondo. Nunca,
nunca será mañana.
Los paisajes aquellos,
¡tu figurilla blanca!
Son canas infantiles.
Recuerdos de la infancia.
Por ese tiempo aquel
tu figurilla blanca.
(Te imagino allí, breve,
al corro, con palabras
medias. Puras.
-El tiempo.
El tiempo, el tiempo, hermana.)
Eras. Fuiste. Has sido.
Nostalgia de nostalgia.
¡Y estas fotografías
que todo me lo aclaran!
Mirándolas estamos.
Te pregunto. Me hablas.
Mi pregunta es un eco;
tu respuesta una cana:
parece que respondes
como si preguntaras.
Eras. Fuiste. Has sido.
Me duele un poco tanta
inocencia. Me duele
más que la mía tu infancia.
Ayer en fondo. Sueña.
Parece una cantata.
¡Música de una niña
mirándome, lejana!
Y, en marco, ¡los paisajes
aquellos que te guardan!
Estamos juntos viendo
arqueologías cuadradas,
testamentos pequeños,
lejanías, cantatas.
Cartoncitos.
Nos lloran.
Los ancianos del alma.
Ayer en fondo. Nunca,
nunca será mañana.
Los paisajes aquellos,
¡tu figurilla blanca!
Félix Grande
Sin Nadie La Mirada
Lo que cambia es el rostro,
la hondura de unos ojos,
la luz de una mirada;
la penumbra indiscreta
de confidencias íntimas,
la ternura, los besos,
los cuerpos y las almas.
El amor es el mismo;
busca formas distintas:
a veces una frente
de curvas sosegadas,
otras la boca roja,
quizá una boca pálida;
unos brazos ardientes
de tibias manos largas;
el instante amoroso,
la amorosa distancia.
Cambian tan solo el rostro,
los luceros, el alba;
el palor de la luna
detrás de una ventana;
la lluvia que solloza
con sus gotas que cantan;
el fulgor que nos junta
la luz que nos separa,
las llamas que calientan
los muros de la casa,
las cortinas de sombra,
el temblor de una lámpara.
El amor es el mismo,
no declina, no cambia;
existe en nuestro pecho
desde lejana infancia;
nos saca de la cuna,
nos hiere con su espada,
nos da siempre el veneno
que vivifica y mata;
zumo que nos agobia,
licor que nos exalta;
el ardor que consume,
la ceniza que apaga.
El amor es el mismo,
sólo busca una cara.
siempre es lo mismo
lo que esperas;
siempre es lo mismo
lo que amas.
Tú estás en ti y eres el mismo,
es lo de fuera lo que cambia.
Tu amor existe
y busca siempre
un pretexto para sus ansias.
Primero un nombre: Luz, Elvira,
Diego, Alejandro,
Helena, Clara;
después del nombre algo infinito
que en nuestros brazos se quedara
y un rostro, un rostro,
cualquier rostro
que no nos deje ningún día
llevar sin nadie la mirada.
Lo que cambia es el rostro,
la hondura de unos ojos,
la luz de una mirada;
la penumbra indiscreta
de confidencias íntimas,
la ternura, los besos,
los cuerpos y las almas.
El amor es el mismo;
busca formas distintas:
a veces una frente
de curvas sosegadas,
otras la boca roja,
quizá una boca pálida;
unos brazos ardientes
de tibias manos largas;
el instante amoroso,
la amorosa distancia.
Cambian tan solo el rostro,
los luceros, el alba;
el palor de la luna
detrás de una ventana;
la lluvia que solloza
con sus gotas que cantan;
el fulgor que nos junta
la luz que nos separa,
las llamas que calientan
los muros de la casa,
las cortinas de sombra,
el temblor de una lámpara.
El amor es el mismo,
no declina, no cambia;
existe en nuestro pecho
desde lejana infancia;
nos saca de la cuna,
nos hiere con su espada,
nos da siempre el veneno
que vivifica y mata;
zumo que nos agobia,
licor que nos exalta;
el ardor que consume,
la ceniza que apaga.
El amor es el mismo,
sólo busca una cara.
siempre es lo mismo
lo que esperas;
siempre es lo mismo
lo que amas.
Tú estás en ti y eres el mismo,
es lo de fuera lo que cambia.
Tu amor existe
y busca siempre
un pretexto para sus ansias.
Primero un nombre: Luz, Elvira,
Diego, Alejandro,
Helena, Clara;
después del nombre algo infinito
que en nuestros brazos se quedara
y un rostro, un rostro,
cualquier rostro
que no nos deje ningún día
llevar sin nadie la mirada.
Dora Castellanos
Tono de Conjuro
Cada grito que pide un lunar eco
es la sed que atormenta a un árbol seco.
Cada piedra que sola se levanta
es la estela de un dios que nadie canta.
Cada surco de cal, cada amargura
es el muro sin luz de mi locura.
Cada rosa de vidrio, cada llama
es la voz de un temblor que me reclama.
Cada playa sin mar, cada desnudo
es el campo de sol que nunca eludo.
Cada sangre que sé, cada manzana
es la senda, del mundo, más lejana.
Cada verso que escribo, cada canto
es tan solo un conjuro; solo tanto.
Cada grito que pide un lunar eco
es la sed que atormenta a un árbol seco.
Cada piedra que sola se levanta
es la estela de un dios que nadie canta.
Cada surco de cal, cada amargura
es el muro sin luz de mi locura.
Cada rosa de vidrio, cada llama
es la voz de un temblor que me reclama.
Cada playa sin mar, cada desnudo
es el campo de sol que nunca eludo.
Cada sangre que sé, cada manzana
es la senda, del mundo, más lejana.
Cada verso que escribo, cada canto
es tan solo un conjuro; solo tanto.
Juan Eduardo Cirlot
¿en Qué Piensas?
Dime: cuando en la noche taciturna,
la frente escondes en tu mano blanca,
y oyes la triste voz de la nocturna
brisa que el polen de la flor arranca;
cuando se fijan tus brillantes ojos
en la plomiza clámide del cielo...
y mustia asoma entre tus labios rojos
una sonrisa fría como el hielo;
cuando en el marco gris de tu ventana
lánguida apoyas tu cabeza rubia...
y miras con tristeza en la cercana
calle, rodar las gotas de la lluvia;
dime: cuando en la noche te despiertas
y hundes el codo en la almohada y lloras...
y abres entre las sombras las inciertas
pupilas como el sol abrasadoras;
¿en qué piensas? ¿en qué? ¡pobre ángel mío!
Piensas en nuestro amor despedazado
ya, como el junco al ímpetu bravío
del torrente que salta desbordado?
¿Piensas tal vez en las azules tardes
en que a la luz de tu mirada ardiente,
mis ojos indecisos y cobardes
posáronse en el mármol de tu frente?
¿O piensas en la hojosa enredadera
bajo la cual un tiempo te veía
peinar tu ensortijada cabellera,
al abrirse los párpados del día?
¡Quién sabe!... no lo sé, pero imagino
que en esas horas de aparente calma,
percibes mucha sombra en tu camino,
¡sientes muchas tristezas en el alma!
Mas... otro amante extinguirá tu frío,
yo sé que tu pesar no será eterno;
mañana vivirás en pleno estío...
y yo, con mi dolor... ¡en pleno invierno!
Dime: cuando en la noche taciturna,
la frente escondes en tu mano blanca,
y oyes la triste voz de la nocturna
brisa que el polen de la flor arranca;
cuando se fijan tus brillantes ojos
en la plomiza clámide del cielo...
y mustia asoma entre tus labios rojos
una sonrisa fría como el hielo;
cuando en el marco gris de tu ventana
lánguida apoyas tu cabeza rubia...
y miras con tristeza en la cercana
calle, rodar las gotas de la lluvia;
dime: cuando en la noche te despiertas
y hundes el codo en la almohada y lloras...
y abres entre las sombras las inciertas
pupilas como el sol abrasadoras;
¿en qué piensas? ¿en qué? ¡pobre ángel mío!
Piensas en nuestro amor despedazado
ya, como el junco al ímpetu bravío
del torrente que salta desbordado?
¿Piensas tal vez en las azules tardes
en que a la luz de tu mirada ardiente,
mis ojos indecisos y cobardes
posáronse en el mármol de tu frente?
¿O piensas en la hojosa enredadera
bajo la cual un tiempo te veía
peinar tu ensortijada cabellera,
al abrirse los párpados del día?
¡Quién sabe!... no lo sé, pero imagino
que en esas horas de aparente calma,
percibes mucha sombra en tu camino,
¡sientes muchas tristezas en el alma!
Mas... otro amante extinguirá tu frío,
yo sé que tu pesar no será eterno;
mañana vivirás en pleno estío...
y yo, con mi dolor... ¡en pleno invierno!
Julio Florez
Tu Boca
Yo hacía una divina labor, sobre la roca
creciente del orgullo. De la vida lejana
algún pétalo vivovoló en la mañana,
algún beso en la noche. Tenaz como una loca,
seguía mi divina labor sobre la roca,
cuando tu voz que funde como sacra campana
en la nota celeste la vibración humana,
tendió su lazo de oro al borde de tu boca;
-¡Maravilloso nido del vértigo, tu boca!
Dos pétalos de rosa abrochando un abismo...-
Labor, labor gloriosa, dolorosa y liviana;
tela donde mi espíritu se fue tramando él mismo
tú quedas en la testa soberbia de la roca,
y yo caigo sin fin en el sangriento abismo!
Yo hacía una divina labor, sobre la roca
creciente del orgullo. De la vida lejana
algún pétalo vivovoló en la mañana,
algún beso en la noche. Tenaz como una loca,
seguía mi divina labor sobre la roca,
cuando tu voz que funde como sacra campana
en la nota celeste la vibración humana,
tendió su lazo de oro al borde de tu boca;
-¡Maravilloso nido del vértigo, tu boca!
Dos pétalos de rosa abrochando un abismo...-
Labor, labor gloriosa, dolorosa y liviana;
tela donde mi espíritu se fue tramando él mismo
tú quedas en la testa soberbia de la roca,
y yo caigo sin fin en el sangriento abismo!
Delmira Agustini
Apunte Para Una Oda
Desnuda soledad sin gesto ni palabra,
transparente en el huerto y untuosa por el monte;
soledad silenciosa sin olor ni veleta
que pesa en los remansos, siempre dormida y sola.
Soledad de lo alto, toda frente y luceros,
como una gran cabeza cortada y palidísima;
redonda soledad que nos deja en las manos
unos lirios suaves de pensativa escarcha.
En la curva del río te esperé largas horas,
limpio ya de arabescos y de ritmos fugaces.
Tu jardín de violetas nacía sobre el viento
y allí temblabas sola, queriéndote a ti misma.
Yo te he visto cortar el limón de la tarde
para teñir tus manos dormidas de amarillo,
y en momentos de dulce música de mi vida
te he visto en los rincones enlutada y pequeña,
pero lejana siempre, vieja y recién nacida.
Inmensa giraluna de fósforo y de plata,
pero lejana siempre, tendida, inaccesible
a la flauta que anhela clavar tu carne oscura.
Mi alma como una yedra de luz verde y escarcha
por el muro del día sube lenta a buscarte;
caracoles de plata las estrellas me envuelven,
pero nunca mis dedos hallarán tu perfume. (....)
Desnuda soledad sin gesto ni palabra,
transparente en el huerto y untuosa por el monte;
soledad silenciosa sin olor ni veleta
que pesa en los remansos, siempre dormida y sola.
Soledad de lo alto, toda frente y luceros,
como una gran cabeza cortada y palidísima;
redonda soledad que nos deja en las manos
unos lirios suaves de pensativa escarcha.
En la curva del río te esperé largas horas,
limpio ya de arabescos y de ritmos fugaces.
Tu jardín de violetas nacía sobre el viento
y allí temblabas sola, queriéndote a ti misma.
Yo te he visto cortar el limón de la tarde
para teñir tus manos dormidas de amarillo,
y en momentos de dulce música de mi vida
te he visto en los rincones enlutada y pequeña,
pero lejana siempre, vieja y recién nacida.
Inmensa giraluna de fósforo y de plata,
pero lejana siempre, tendida, inaccesible
a la flauta que anhela clavar tu carne oscura.
Mi alma como una yedra de luz verde y escarcha
por el muro del día sube lenta a buscarte;
caracoles de plata las estrellas me envuelven,
pero nunca mis dedos hallarán tu perfume. (....)
Federico GarcÃa Lorca
El querer amar a una persona muy cercana nos hace confundir la amistad con el amor y buscamos donde no pensamos encontrar aquello que realmente deseamos porque brindar cariño es mas fácil que brindar amor a ciegas unicamente vivamos y disfrutemos
Alessandro Mazariegos
Por ti seria capaz de llegar al sol, por ti seria capaz de llegar ala luna, por ti seria capaz de llegar ala estrella mas lejana pero me doy cuenta que la estrella esta lejana y asi también esta tu corazon
Eduardo Moran
Viento En La Alcoba
La misma alcoba de ese amor, es ésta.
Una flor seca y una copa rota.
Soledad del orgullo y voz ignota
del viento intruso, es todo lo que resta.
¿Y dónde, oh viento, el nombre y la floresta
ceceantes al par en tu remota
complicidad? Y al pregunta flota
vanamente en el viento sin respuesta.
La ventana que abrí, cerrada ha tanto
tiempo al viento y al nombre, parecía
tener cuajado en su cristal el llanto.
Ella y su nombre. El viento y su porfía.
Y sobre el libro del amor y el canto,
el retrato inocente todavía.
II
Tiendo la mano hacia el misterio mudo
de las cosas, y al largo movimiento
palpo apenas el tránsito del viento
que no vistió de aroma y va desnudo.
Ya solo el viento. Y lo que fue y no pudo
sobrevivir al plácido momento.
Altivo trance del renunciamiento.
Y algo invádame, lóbrego y sañudo.
No es el dolor que añora en la lejana
tarde del bosque el nombre descendido,
al ábrego de octubre, hoja temprana.
Ni la hoja marchita, ni el sonido
que hizo tal vez la hoja en la ventana
Es el viento que en mí se ha detenido.
La misma alcoba de ese amor, es ésta.
Una flor seca y una copa rota.
Soledad del orgullo y voz ignota
del viento intruso, es todo lo que resta.
¿Y dónde, oh viento, el nombre y la floresta
ceceantes al par en tu remota
complicidad? Y al pregunta flota
vanamente en el viento sin respuesta.
La ventana que abrí, cerrada ha tanto
tiempo al viento y al nombre, parecía
tener cuajado en su cristal el llanto.
Ella y su nombre. El viento y su porfía.
Y sobre el libro del amor y el canto,
el retrato inocente todavía.
II
Tiendo la mano hacia el misterio mudo
de las cosas, y al largo movimiento
palpo apenas el tránsito del viento
que no vistió de aroma y va desnudo.
Ya solo el viento. Y lo que fue y no pudo
sobrevivir al plácido momento.
Altivo trance del renunciamiento.
Y algo invádame, lóbrego y sañudo.
No es el dolor que añora en la lejana
tarde del bosque el nombre descendido,
al ábrego de octubre, hoja temprana.
Ni la hoja marchita, ni el sonido
que hizo tal vez la hoja en la ventana
Es el viento que en mí se ha detenido.
Alberto Angel Montoya
Triste soledad que amarga
tristeza que cada vez es mas larga
días oscuros sin sol brillante
noches alborotadas por el llanto de una estudiante
Hay sufrimiento en el ambiente
Incomprensión de una adolescente
mirada apagada por la vida
un rostro marchitado de una chica incomprendida
Gotas cristalinas le caen por la mejilla
una mirada lejana que no brilla
en su interior todo es sufrimiento
su exterior es solo lamento
Cabellos rizados que ya no son peinados
manos asperas,dedos agrietados
piernas que se mueven al son de su llanto
labios secos que murmuran un canto
Su cuerpo entero esta dañado
su alma,su corazón esta olvidado
suspiro por una vida mejor
esperanza arrancada por el dolor
Agotamiento de seguir luchando
dolor que no se va abandonando
olvido que no tiene lugar en su mente
recuerdos que en su interior los tiene presente
Poder ser feliz es su deseo
olvidar el pasado su anelo
obtener amor su propósito
acabar con el dolor es su intento.
tristeza que cada vez es mas larga
días oscuros sin sol brillante
noches alborotadas por el llanto de una estudiante
Hay sufrimiento en el ambiente
Incomprensión de una adolescente
mirada apagada por la vida
un rostro marchitado de una chica incomprendida
Gotas cristalinas le caen por la mejilla
una mirada lejana que no brilla
en su interior todo es sufrimiento
su exterior es solo lamento
Cabellos rizados que ya no son peinados
manos asperas,dedos agrietados
piernas que se mueven al son de su llanto
labios secos que murmuran un canto
Su cuerpo entero esta dañado
su alma,su corazón esta olvidado
suspiro por una vida mejor
esperanza arrancada por el dolor
Agotamiento de seguir luchando
dolor que no se va abandonando
olvido que no tiene lugar en su mente
recuerdos que en su interior los tiene presente
Poder ser feliz es su deseo
olvidar el pasado su anelo
obtener amor su propósito
acabar con el dolor es su intento.
larisa maria
Cautiva
Cautiva que entre cerrojos,
frente a la angosta ventana
dejas espaciar los ojos
por la campiña lejana,
¿de qué te sirve tener
en el pecho un ansia viva,
si eres libre para ver,
y para volar cautiva?
Siento mayor la amargura
de tu mal cuando te veo
con las alas en tortura
y en libertad el deseo.
Preso el pie y el alma alerta...
¡Qué morir frente a la vida!
¿Para qué ventana abierta
si no hay puerta de salida?
Alma cautiva y hermana
que en la campiña lejana
dejas espaciar los ojos,
¡que te quiten los cerrojos
o te cierren la ventana!
Cautiva que entre cerrojos,
frente a la angosta ventana
dejas espaciar los ojos
por la campiña lejana,
¿de qué te sirve tener
en el pecho un ansia viva,
si eres libre para ver,
y para volar cautiva?
Siento mayor la amargura
de tu mal cuando te veo
con las alas en tortura
y en libertad el deseo.
Preso el pie y el alma alerta...
¡Qué morir frente a la vida!
¿Para qué ventana abierta
si no hay puerta de salida?
Alma cautiva y hermana
que en la campiña lejana
dejas espaciar los ojos,
¡que te quiten los cerrojos
o te cierren la ventana!
Enrique González MartÃnez
Doy al tiempo la razón
esta historia terminó
y aunque es lejana
es tan largo el adiós cuando algo así se acaba
esta historia terminó
y aunque es lejana
es tan largo el adiós cuando algo así se acaba
pilar1965
Te conoci y crei que eras hermosa
te conoci y te vi tan lejana a mi
parecia q el destino me guio hacia ti
o solo el sol se encargo de iluminarte para mi
eres el puro estilo
tu caminar seguro
tu sensualidad a flor de piel
y esa sonrisa que seduce al corazon
estabas con alguien mas
como iba a saberlo yo
ella te hacia sonreir
y palpitar tu corazon
ella también te lo rompio
y tu propusiste alejarte
y yo queria proponerte
el conocerme
pero jamas he tenido el valor
te conoci y pense
que por fin había encontrado
lo que crei q no existia
y hoy graqcais a ti se que tal vez
por ahí ay alguien para mi
te conoci
y hoy no puedo arrepentirme de eso
quiero conocerte por siempre
te conoci y te vi tan lejana a mi
parecia q el destino me guio hacia ti
o solo el sol se encargo de iluminarte para mi
eres el puro estilo
tu caminar seguro
tu sensualidad a flor de piel
y esa sonrisa que seduce al corazon
estabas con alguien mas
como iba a saberlo yo
ella te hacia sonreir
y palpitar tu corazon
ella también te lo rompio
y tu propusiste alejarte
y yo queria proponerte
el conocerme
pero jamas he tenido el valor
te conoci y pense
que por fin había encontrado
lo que crei q no existia
y hoy graqcais a ti se que tal vez
por ahí ay alguien para mi
te conoci
y hoy no puedo arrepentirme de eso
quiero conocerte por siempre
fyaal
Los apóstoles conocían a Dios: desde niños recibido las enseñanzas de la Biblia. Pero tal vez no lo descubrían presente en su propia vida, y rezaban como dirigiéndose a una persona lejana. Desde el momento que conviven con Jesús, entienden que hay algo excepcional en su persona. Especialmente los asombra la intimidad que existe entre él y Dios. Todo lo extraordinario que notan en la actuación de Jesús, parece que se debe a su unión estrecha y constante con su Padre. Al vivir con Jesús, desearán más conocer al Padre, un poco como él lo conoce.
Sagradas Escrituras
Cuanto mas ves lejana la realidad de tus sueños...... Es cuando mas fuerza debes tener para lograrlos.
luzvaj
Tu amor vale más que mil millones de estrellas.
Prefiero un minuto contigo a una eternidad sin ti.
Mi pensamiento eres tu.
Si no te veo es como si no respirara.
Hasta mi móvil te echa de menos.
Hasta mi perro aulla cuando no te ve, pero no te confundas los aullidos son mios.
Una sonrisa me hace inmensamente feliz.
Me alimento de pensar en ti.
Soy un volcán cuando me acaricias.
Ni la estrella más lejana me impediría verte.
Te quiero. (Creo que solo te lo he dicho un millón de veces)
Hoy he descubierto que eres más dulce que la miel.
Me hipnotizas y me hechizas a todas horas.
Prefiero un minuto contigo a una eternidad sin ti.
Mi pensamiento eres tu.
Si no te veo es como si no respirara.
Hasta mi móvil te echa de menos.
Hasta mi perro aulla cuando no te ve, pero no te confundas los aullidos son mios.
Una sonrisa me hace inmensamente feliz.
Me alimento de pensar en ti.
Soy un volcán cuando me acaricias.
Ni la estrella más lejana me impediría verte.
Te quiero. (Creo que solo te lo he dicho un millón de veces)
Hoy he descubierto que eres más dulce que la miel.
Me hipnotizas y me hechizas a todas horas.
RaquelBenitez
Te dejé...me alejé
Yo queriendo a ella...lejana
tú queriéndome...estando a tu lado,
la tristeza se hiso eterna,
cuando llorabas tu amor por mí,te dejé,
implorando al cielo mi amor por ella...me alejé
Yo queriendo a ella...lejana
tú queriéndome...estando a tu lado,
la tristeza se hiso eterna,
cuando llorabas tu amor por mí,te dejé,
implorando al cielo mi amor por ella...me alejé
Miguel Visurraga Sosa
es tan hermoso saber que existes, asi seas tan efímera e impredecible! es un regalo de dios tener al menos la esperanza de que habrá el instante, aquel hermoso instante en que tus labios y los míos coincidirán en tiempo y espacio y nuestros cuerpos tratara de covertirse en uno!! te quiero... a mi manera, que es la mas cercana a la locuraaa!!!
Norberto Trinidad
Cuando el sueño te envuelva,bajaré de una estrella,para llevarte a ella,a la más lejana estrella.
Miguel Visurraga Sosa
Una música celestial,que se oía en la lejanía,fue el fondo del encuentro de tus ojos con los míos,imaginado encuentro amoroso en noches de estrellas,bellas ellas,gratas a sus luces tú,esperanza lejana de amor.
Miguel Visurraga Sosa
NUNCA LE TEMAS
Nunca le temas a la ausencia
esta es vía a la ilusión cercana
La espera del que sale es vana
la espera, frena a la existencia
Llena el vació de quien no esta
el amor ausente no te conviene
Tú no sabes si en realidad viene
Contigo debes ser muy honesta
No utilices un aroma evaporado
aroma tu cuerpo, con lo reciente
lo ido, frasco es ya desocupado
Por tu bien, tú debes descansar
los recuerdos saca ya de tu mente
y ahí recibe a quien debas amar
Nunca le temas a la ausencia
esta es vía a la ilusión cercana
La espera del que sale es vana
la espera, frena a la existencia
Llena el vació de quien no esta
el amor ausente no te conviene
Tú no sabes si en realidad viene
Contigo debes ser muy honesta
No utilices un aroma evaporado
aroma tu cuerpo, con lo reciente
lo ido, frasco es ya desocupado
Por tu bien, tú debes descansar
los recuerdos saca ya de tu mente
y ahí recibe a quien debas amar
jureme
Yo soy el hijo de una nación pequeña y lejana y la otra laureados todas han venido de diferentes países de todo el mundo y que todos eran igualmente recibida aquí con muestras de simpatía.
Albert Szent Gyorgi
Trae alguna vez la vida algo esperado¿
jamas por que la vida es incierta.
Tu crees que puedes vivir la vida en algún pasado¿
no lo creo por que todo solo se vie una vez.
Tengamos confianza de el que nos guia
propongamos valor en nuestras vidas,
no dejemos que alguna desdicha arruine tal momento
de vida y paz.
Vivamos este sentimiento, no miremos para atras.
me preocupo por saber alguna vez
que pasa con tigo o por que no, también con migo.
yo siento que este sentimiento es unico, solo pensemos
en la distancia. que a muchos les parece lejana, pero
para mi cualquier distancia es corta estando a tu lado,
se vencen las barreras de el temor, pero vivamos la alegria
del amor.
Aunque tropiezos o momentos deseen arruinar el sentimiento.
pienso a cada instante, que sera de nostros en un futuro lejano, yo no afirmo,
pero si aspiro a estar con tigo lochando y vatiendo por este amor.
ya que en ti encontre cosas que jamas en nadie vi, ya que en ti
me siento alegre, con vida y con valor de seguir adelante, aunque la confianza
no se afianze a nuestro valor, sé que lograremos seguir felices, de la mano
y en el corazón.
jamas por que la vida es incierta.
Tu crees que puedes vivir la vida en algún pasado¿
no lo creo por que todo solo se vie una vez.
Tengamos confianza de el que nos guia
propongamos valor en nuestras vidas,
no dejemos que alguna desdicha arruine tal momento
de vida y paz.
Vivamos este sentimiento, no miremos para atras.
me preocupo por saber alguna vez
que pasa con tigo o por que no, también con migo.
yo siento que este sentimiento es unico, solo pensemos
en la distancia. que a muchos les parece lejana, pero
para mi cualquier distancia es corta estando a tu lado,
se vencen las barreras de el temor, pero vivamos la alegria
del amor.
Aunque tropiezos o momentos deseen arruinar el sentimiento.
pienso a cada instante, que sera de nostros en un futuro lejano, yo no afirmo,
pero si aspiro a estar con tigo lochando y vatiendo por este amor.
ya que en ti encontre cosas que jamas en nadie vi, ya que en ti
me siento alegre, con vida y con valor de seguir adelante, aunque la confianza
no se afianze a nuestro valor, sé que lograremos seguir felices, de la mano
y en el corazón.
ALONSO
Interpreto muchos de esos papeles, es como el huevo y la gallina. No sé si asustas porque interpretas a esos personajes o intepretas a esos personajes porque asustabas. Pero creo que hay una conexión muy cercana entre lo que es miedo y lo gracioso. Así que pienso que si tienes la habilidad de hacer uno, puedes tener la hibilidad de hacer lo otro.
Christopher Walken
Tu voz de nostalgia huye con sonido de tren en mi memoria no en la tuya tan cercana a la mía de olvidos y rincones sobre inventarios de deslices.
Carmen Naranjo
Con Katy Perry sería muy divertido, es espontánea y está como una cabra. Diddy siempre ha sido muy bueno conmigo, igual que Justin Timberlake, que es súper simpático. Cheryl Crow es una persona muy cercana. J.Lo sería una bailarina genial....
Taylor Swift
En una cena formal, la persona más cercana a la muerte siempre debería estar sentado más cerca del cuarto de baño.
George Carlin
Naturaleza asumirá la inspección más cercana. Ella nos invita a sentar nuestra altura de los ojos con su pequeña hoja, y tomar una vista de insectos de su llanura.
Henry David Thoreau
Pero ¿qué sabemos del corazón más cercana a la nuestra? ¿Qué sabemos de nuestro propio corazón?
Amelia Barr
El tiempo y la memoria son verdaderos artistas, que reeducarse realidad más cercana al deseo del corazón.
John Dewey
Hay dos tipos de poder que hay que luchar. El primero es el dinero, y eso es solo nuestro sistema. La otra es la gente cercana a su alrededor, sabiendo cuándo aceptar sus críticas, saber cuándo decir no.
Martin Scorsese
Tienes que abrir tu mente. Me gusta la capacidad de expresarme de una manera profunda. Es la música más cercana a nuestra humanidad - es como una música popular que surge de una cultura.
Sonny Terry