Cuentos de amor cortos ( 95 )
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Se muy bien que soy un amigo más entre el montón que sólo soy un fan de corazón que no te para de soñar cada dÃa más. Pero se también que entre la multitud alguna vez pudieras ver la luz sobre mi piel para reconocer el amor mas fiel.
RBD (band)
Empecemos por distinguir en el sentimiento del amor lo moral y lo fÃsico. Lo fÃsico es ese deseo general que impulsa a un sexo a unirse con otro. Lo moral es lo que determina ese deseo y lo fija exclusivamente en un solo objeto, o que, por lo menos, le da haica ese objeto preferido un mayor grado de energÃa. Ahora bien; es fácil ver que lo moral del amor es un sentimiento facticio nacido del uso de la sociedad y elogiado por las mujeres con suma habilidad y cuidado para implantar su imperio y hacer dominante el sexo que debÃa obedecer.
Jean-Jacques Rousseau
Siempre habÃa escogido al azar las novias de una noche más por el precio que por los encantos, y hacÃamos amores sin amor, medio vestidos las más de las veces y siempre en la oscuridad para imaginarnos mejores.
Gabriel GarcÃÂa Márquez
Te amo. ¿Te sorprende? No sé. Amar a alguien es simplemente un hecho. No quiero decir que no hubiera, y que no haya, razones para amarte. PodrÃa hallar miles. Pero en cuanto al pasado, al siempre-haber-sido de este amor, es algo que está ahà y a duras penas consigo recordar alguna época en la que no te amara. Quiero que seas capaz de verme, y como mi amor por ti es una parte esencial de mà (de mà entera, convirtiéndome en algo más que yo misma) entonces también podrás ver eso. No verlo serÃa como no verme, y no hablarte de esto serÃa engañarte.
Iris Murdoch
Por eso aunque sea legÃtimo el acceso directo a Cristo, los congregantes marianos creen interpretar fielmente el pensamiento de Cristo al ir a Él por medio de MarÃa y por eso la hacen a Ella centro especial de su culto, de un amor; su acceso a la congregación significa una ratificación expresa de su consagración a Ella como Reina, como Madre, como La Mediadora...
Alberto Hurtado
El hambre es deseo. Es un deseo más amplio que el deseo. No es voluntad, que es una forma de fuerza. Tampoco es debilidad, ya que el hambre no conoce la pasividad. El hambriento es un ser que busca. Si Cátulo recomienda resignación es precisamente porque él no se resigna. Hay en el hambre una dinámica que prohÃbe aceptar el propio estado. Es un deseo que resulta intolerable. Alguien podrá decirme que el deseo de Cátulo, que está relacionado con la falta de amor, la obsesión debida a la ausencia de la amada, no tiene nada que ver. Sin embargo, mi lenguaje detecta en él un registro idéntico. El hambre de verdad, que no es un capricho de carpanta, el hambre que despechuga y vacÃa el alma de su sustancia, es la escalera que conduce al amor. Los grandes enamorados fueron educados en la escuela del hambre.
Amélie Nothomb
El amor es algo que muere. Y cuando muere se pudre, pero puede servir de humus para un nuevo amor. De modo que aquel amor ya muerto continúa viviendo una vida secreta en el nuevo amor, y asà nos hallamos con que el amor es inmortal.
Pär Lagerkvist
Vea. Yo puedo ser su amigo si usted quiere. No trataré de seducirla ni me pondré romántico ni le haré propuestas indecorosas. Pero sepa que yo necesito que exista un amor potencial. Me resulta indispensable que exista una posibilidad en un millón de que algo surja entre nosotros. Le aclaro que es probable que si se da esa circunstancia yo salga corriendo. Pero es únicamente en virtud de esa remotÃsima chance que yo estoy aquà oyendo su conversación como un imbécil.
Alejandro Dolina
Ese vÃnculo humano esencial entre el mundo y el infinito. El único sitio donde el torrente sanguÃneo toca la eternidad. Lo que importa es el amor y el deseo. Aquà en la oscuridad se puede hacer como en cualquier otra parte. Quizá mejor que en muchas otras... Asà es volar
Stephen King
La costumbre de amar suele limar el amor, debilitarlo. Hay que amar al margen de cualquier costumbre, improvisadamente.
Mario Benedetti
El dolor no es necesario. ¿Por qué el peor de ellos queda reservado para quienes no aceptan su necesidad? Nosotros, los portadores del amor y del secreto que confiere la alegrÃa, ¿a qué castigo hemos sido sentenciados y por quién?...
Ayn Rand
«Sé fiel a ti mismo, pero avanza hacia arriba, hacia una mayor conciencia y un amor más profundo. En la cima encontrarás junto a ti a otros que han ascendido de un modo similar, pues todo lo que sube, converge»
Flannery O'Connor
Todos los mares del mundo se echaron sobre su corazón. Él la arrastraba hacia dentro, la querÃa ahogar. Se aferró con la dos manos a la barandilla.
-¡Ven! ¡No! ¡No! ¡No! Era imposible. En un ataque de furor sus manos se agarrón a los barrotes. Desde el medio del mar llego un grito de angustia: -¡Eveline! ¡Evy! Corrió hasta más allá de la barrara llamándola para que le siguiera. Le gritaron que continuara, pero él seguÃa llamándola. Entonces ella le mostró el rostro
pálido, como el de un animal desvalido. Sus ojos no le dieron ninguna señal de amor o de adiós o de gratitud.
-¡Ven! ¡No! ¡No! ¡No! Era imposible. En un ataque de furor sus manos se agarrón a los barrotes. Desde el medio del mar llego un grito de angustia: -¡Eveline! ¡Evy! Corrió hasta más allá de la barrara llamándola para que le siguiera. Le gritaron que continuara, pero él seguÃa llamándola. Entonces ella le mostró el rostro
pálido, como el de un animal desvalido. Sus ojos no le dieron ninguna señal de amor o de adiós o de gratitud.
James Joyce
Hay muchas clases de amor. El de un abuelo por sus nietos. El de unos padres por sus hijos. El de los hermanos. El de la familia. El de los amigos. El de las parejas, y tanto da que sean recién casadas o lleven cincuenta años juntas. Pero, sin duda, el amor que más nos cambia es el primero.
Jordi Sierra i Fabra
Esa es una gran enfermedad de las dumas. No sois capaces de ver que el amor es capaz de grandes cosas. Algo dentro de ti llora desconsoladamente, urbanita.
Laura Gallego GarcÃÂa
¿Qué es el amor? ?preguntó Adèle mientras miraba la luna como si buscara la respuesta en el cielo.
?Es la simpatÃa de las almas ?susurró el abogado con una voz que parecÃa proceder del viento.
?Es la simpatÃa de las almas ?susurró el abogado con una voz que parecÃa proceder del viento.
Johann August Strindberg
Vienen los dÃas y van los dÃas y el amor queda. Allá dentro, muy dentro, en las entrañas de las cosas, se rozan y friegan la corriente de este mundo con la contraria corriente del otro, y de este roce y friega viene el más triste y el más dulce de los dolores: el de vivir.
Miguel de Unamuno
Necesito una respuesta en este momento, el amor no se piensa, se siente o no se siente.
Laura Esquivel
Casi no queda nada; sÃ, el amor vergonzoso entrando en los buzones para llorar, o andando solo por las esquinas (pero lo ven igual) guardando sus objetos dulces, sus fotos y leontinas y pañuelitos guardándolos en la región de la vergüenza, la zona de bolsillo donde una pequeña noche murmura entre pelusas y monedas.
Julio Cortázar
Hugo y yo nos entregamos totalmente el uno al otro. No podemos estar el uno sin el otro, no soportamos la discordia, la guerra, el alejamiento, no podemos dar paseos solos, no nos gusta viajar sin el otro. Nos hemos entregado a pesar de nuestro individualismo, de nuestra aversión a la intimidad. Nuestro amor ha absorbido nuestro egocentrismo. Nuestro amor es nuestro ego.
Anaïs Nin
En demasÃa lo bueno se hace malo,
la pÃldora veneno
y vicio la caricia;
sabes de todo un poco y vas al cine,
sabes de todo mucho y te suicidas.
Mucha vida (cien años) es la muerte
?se hace malo lo bueno en demasÃa?.
La soledad, es ese gran espejo
donde acabas por verte monstruoso;
el silencio es la tuerca en el oÃdo
que se te va ajustando al agujero,
demasiado silencio es igual que una bomba
y demasiado amor es igual que un entierro.
la pÃldora veneno
y vicio la caricia;
sabes de todo un poco y vas al cine,
sabes de todo mucho y te suicidas.
Mucha vida (cien años) es la muerte
?se hace malo lo bueno en demasÃa?.
La soledad, es ese gran espejo
donde acabas por verte monstruoso;
el silencio es la tuerca en el oÃdo
que se te va ajustando al agujero,
demasiado silencio es igual que una bomba
y demasiado amor es igual que un entierro.
Gloria Fuertes
Anhelaba volver a la inconsciencia de entonces, a sentir tanto amor sin saberlo y a confundirlo con las risas y el pan untado con poco más que el aroma de la mermelada.
Fue la mejor época de su vida.
Aunque quedarÃa sembrada de bombas
Fue la mejor época de su vida.
Aunque quedarÃa sembrada de bombas
Markus Zusak
todo eso es diletancia. El matrimonio y la familia no son más que lo que nosotros hacemos de ellos. Sin eso, no son más que un pesebre de hipocresÃas. Morralla y palabrerÃa. Pero si hay amor de verdad, del que no se habla ni se declara a los cuatro vientos, del que se nota y se demuestra...
Carlos Ruiz Zafón
Lo que importa es el amor, el cariño ? Siempre el deseo, nunca el tiempo. Tal vez es lo único que podemos llevarnos, cuando salimos del azul del cielo para entrar en la negrura. Es un frÃo consuelo, tal vez, pero mejor que nada.»
Stephen King
Si supiéramos lo mucho que Jesucristo ama a los niños y jóvenes y el ansia con que desea su alegrÃa y su búsqueda del amor que él les tiene, en lugar de considerar penosa la enseñanza y de quejamos de lo que nos cuesta, estarÃamos dispuestos a sacrificar la vida en este esfuerzo.
Marcelino Champagnat
Y lo mismo ocurre en una cultura de consumo como la nuestra, partidaria de los productos listos para uso inmediato, las soluciones rápidas, la satisfacción instantánea, los resultados que no requieran esfuerzos prolongados, las recetas infalibles, los seguros contra todo riesgo y las garantÃas de devolución del dinero. La promesa de aprender el arte de amar es la promesa (falsa, engañosa, pero inspiradora del profundo deseo de que resulte verdadera) de lograr ?experiencia en el amor? como si se tratara de cualquier otra mercancÃa. Seduce y atrae con su ostentación de esas caracterÃsticas porque supone deseo sin espera, esfuerzo sin sudor y resultados sin esfuerzo.
Zygmunt Bauman
¿Pero se ha de tomar literalmente esta máxima? No, lo mismo que la que dice que nos arranquemos el ojo si nos es ocasión de escándalo. Llevada adelante con todas sus consecuencias, seria condenar toda represión, aun cuando fuese legal, y dejar el campo libre a los malos quitándoles todo miedo; si no se pusiera un freno a sus agresiones, muy pronto serÃan vÃctimas suyas todos los buenos. El mismo instinto de conservación, que es una ley de la naturaleza, dice que no debe uno presentar voluntariamente el cuello al asesino. Con estas palabras, pues, Jesús no prohibió la defensa; sino que "condenó la venganza". Diciendo que se presenta una mejilla cuando se ha herido la otra, es decir, bajo otra forma, que no debe volverse nunca mal por mal, que el hombre debe aceptar con humildad todo lo que tiende a rebajar su orgullo; que es más glorioso para él ser herido que herir, sobrellevar con paciencia una injusticia que cometerla él mismo; que vale más ser engañado que engañar y ser arruinado que arruinar a los demás. Es, al mismo tiempo, la condenación del duelo que no es otra cosa que un alarde de orgullo. La fe en la vida futura y en la justicia de Dios, que nunca deja el mal impune, puede sólo dar la fuerza para soportar con paciencia los tiros dirigidos a nuestros intereses y a nuestro amor propio y por esto decimos sin cesar: Dirigid vuestras miradas al porvenir, pues cuanto más os elevéis con el pensamiento sobre la vida material, menos os atormentarán las cosas de la tierra.
Allan Kardec
El amor es nuestro verdadero destino. No encontramos el sentido de la vida por nuestra cuenta - lo encontramos junto a alguien
Thomas Merton
El amor no lo podÃa todo. El amor no siempre aguantaba. PodÃan quitarte todo lo que tuvieras hasta que solo te quedara el amor, pero luego éste también desaparecÃa.
Cassandra Clare
El amor es el estado de ánimo en que el hombre ve con preferencia los cosas tal como éstas no son.
Friedrich Nietzsche
La democracia es un quehacer, la democracia es una cosa que hay que hacerla. La democracia es como el amor, hay que hacerlo todos los dÃas.
Manuel Clouthier
Por lo demás, el Dios que todo lo ve, el Dueño de los espÃritus y Señor de toda carne, el que escogió al Señor Jesucristo y a nosotros por Él para pueblo peculiar suyo, conceda a toda alma que invoca su magnÃfico y santo nombre, fe, amor, paz, paciencia, longanimidad.
Clemente de Roma