El cielo y el infierno de omar khayyam
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La vida es muy rápida; hace que la gente pase del cielo al infierno en cuestión de segundos.
Paulo Coelho
Un jardín, una cimbreante doncella, un cántaro de vino, mi deseo y mi amargura: he aquí mi paraiso y mi infierno. Pero ¿quién ha recorrido el cielo o el infierno?.
Omar Jayam
Como ser humano soy una especie de antología de contradicciones, de gaffes, de errores, pero tengo sentido ético. Esto no quiere decir que yo obre mejor que otros, sino simplemente que trato de obrar bien y no espero castigo ni recompensa. Que soy, digamos, insignificante, es decir, indigno de dos cosas; el cielo y el infierno me quedan muy grandes.
Jorge Luis Borges
Para él, no existe un yo por sobre el otro, y, por ello, nadie a quien elevar; ni cielo ni infierno y, por tanto, ningún destino.
Lao-Tse
Entre nosotros y el cielo o el infierno no hay más que la vida, que es la cosa más frágil de todas
Blaise Pascal
El guerrero es sabio. hace del escenario un santuario. cielo de discípulos, infierno de adversarios
Nach
¡Hazte a la idea! Ahora, el Cielo y el Infierno nos tienen agarrados por la espalda y toda nuestra vieja simulación nos ha sido arrancada...
Arthur Miller
Solo porque crea no significa que no piense bien las cosas. No hay que cuestionarse todas las cosas en el cielo o en el infierno.
David Bowie
El cielo o el infierno están en nuestra cabeza, no en las cosas materiales que poseemos.
Qiu Xiaolong
¡Hurra!, alegres danzantes que perdisteis la panza,
trenzad vuestras cabriolas pues el tablao es amplio,
¡Que no sepan, por Dios, si es danza o es batalla!
¡Furioso, Belzebú rasga sus violines!
¡Rudos talones; nunca su sandalia se gasta!
Todos se han despojado de su sayo de piel:
lo que queda no asusta y se ve sin escándalo.
En sus cráneos, la nieve ha puesto un blanco gorro.
El cuervo es la cimera de estas cabezas rotas;
cuelga un jirón de carne de su flaca barbilla:
parecen, cuando giran en sombrías refriegas,
rígidos paladines, con bardas de cartón.
¡Hurra!, ¡que el cierzo azuza en el vals de los huesos!
¡y la horca negra muge cual órgano de hierro!
y responden los lobos desde bosques morados:
rojo, en el horizonte, el cielo es un infierno?
Zarandéame a estos fúnebres capitanes
que desgranan, ladinos, con largos dedos rotos,
un rosario de amor por sus pálidas vértebras:
¡difuntos, que no estamos aquí en un monesterio!
trenzad vuestras cabriolas pues el tablao es amplio,
¡Que no sepan, por Dios, si es danza o es batalla!
¡Furioso, Belzebú rasga sus violines!
¡Rudos talones; nunca su sandalia se gasta!
Todos se han despojado de su sayo de piel:
lo que queda no asusta y se ve sin escándalo.
En sus cráneos, la nieve ha puesto un blanco gorro.
El cuervo es la cimera de estas cabezas rotas;
cuelga un jirón de carne de su flaca barbilla:
parecen, cuando giran en sombrías refriegas,
rígidos paladines, con bardas de cartón.
¡Hurra!, ¡que el cierzo azuza en el vals de los huesos!
¡y la horca negra muge cual órgano de hierro!
y responden los lobos desde bosques morados:
rojo, en el horizonte, el cielo es un infierno?
Zarandéame a estos fúnebres capitanes
que desgranan, ladinos, con largos dedos rotos,
un rosario de amor por sus pálidas vértebras:
¡difuntos, que no estamos aquí en un monesterio!
Arthur Rimbaud
Ir y quedarse, y con quedar partirse,
partir sin alma, y ir con alma ajena,
oír la dulce voz de una sirena
y no poder del árbol desasirse;
arder como la vela y consumirse,
haciendo torres sobre tierna arena;
caer de un cielo, y ser demonio en pena,
y de serlo jamás arrepentirse;
hablar entre las mudas soledades,
pedir prestada sobre fe paciencia,
y lo que es temporal llamar eterno;
creer sospechas y negar verdades,
es lo que llaman en el mundo ausencia,
fuego en el alma, y en la vida infierno.
partir sin alma, y ir con alma ajena,
oír la dulce voz de una sirena
y no poder del árbol desasirse;
arder como la vela y consumirse,
haciendo torres sobre tierna arena;
caer de un cielo, y ser demonio en pena,
y de serlo jamás arrepentirse;
hablar entre las mudas soledades,
pedir prestada sobre fe paciencia,
y lo que es temporal llamar eterno;
creer sospechas y negar verdades,
es lo que llaman en el mundo ausencia,
fuego en el alma, y en la vida infierno.
Félix Lope de Vega y Carpio
En aventuras de ésas, he prodigado y consumido mis años. No me parece inverosímil que en algún anaquel del universo haya un libro total; ruego a los dioses ignorados -¡uno solo, aunque sea, hace miles de años!- lo haya examinado y leído. Si el honor y la sabiduría y la felicidad no son para mí, que sean para otros. Que el cielo exista, aunque mi lugar sea el infierno.
Jorge Luis Borges
El idealista es incorregible; si se le arroja de su cielo, se hace del infierno un ideal. Creadle una decepción & veréis que no pone menos ardor en abrazar su decepción del que ponía poco antes en aferrarse a su esperanza. En la medida en que su inclinación pertenece a las grandes tendencias incurables de la naturaleza humana, puede provocar destinos trágicos & convertirse después en objeto de tragedias; en esto afecta a lo que hay de incurable, de inevitable, de irremisible en el destino & en el carácter humanos.
Friedrich Nietzsche
Si los que aman el vino y el amor van al infierno, mañana verás el paraíso liso como la mano
Omar Jayam
Que procedas del cielo o del infierno, qué importa,,¡Oh, Belleza! ¡monstruo enorme, horroroso, ingenuo!,Si tu mirada, tu sonrisa, tu pie me abren la puerta,De un infinito que amo y jamás he conocido.
Charles Baudelaire
... un infierno habitado por los de nuestra misma especie, a pesar de todas las torturas, es mucho más deseable que un cielo ocupado por las criaturas monótonas a quienes se nos presenta como modelo de virtud.
Marqués de Sade
Dejame ser tu pensamiento
cada mañana cuando despiertas,
dejame ser tu pensamiento
cuando los rayos del sol entran
por la ventana y acarician tu cuerpo
Dejame ser tu pensamiento
cuando las aves te arrulan con
su matinal canción.
Dejame ser tu pensamiento
cuando la brisa de la mañana
besa tu cara.
Dejame ser tu pensamiento
cuando el agua recorre
y acariacia cada parte
de tu cuerpo.
Dejame ser tu pensamiento
cuando la ventana de tu
ojos miran el azul del cielo.
Dejame ser tu pensamiento
y abrir tu corazón como
una flor de primavera.
Dejame ser tu pensamiento
y volar en las alas del viento
sintiendo tu amor y tu aliento
cuando yo soy
tu pensamiento.
cada mañana cuando despiertas,
dejame ser tu pensamiento
cuando los rayos del sol entran
por la ventana y acarician tu cuerpo
Dejame ser tu pensamiento
cuando las aves te arrulan con
su matinal canción.
Dejame ser tu pensamiento
cuando la brisa de la mañana
besa tu cara.
Dejame ser tu pensamiento
cuando el agua recorre
y acariacia cada parte
de tu cuerpo.
Dejame ser tu pensamiento
cuando la ventana de tu
ojos miran el azul del cielo.
Dejame ser tu pensamiento
y abrir tu corazón como
una flor de primavera.
Dejame ser tu pensamiento
y volar en las alas del viento
sintiendo tu amor y tu aliento
cuando yo soy
tu pensamiento.
Omar Rubio
Una vida sin un verdadero amor
es como un cielo sin estrellas
como un paisaje sin colores
o como un danzarin riachuelo sin risa
es igual como el invierno
con jardines congelados
el sol detras de la arboleda
como el viento con su solitaria serenata.
Pero un verdadero amor es como la música de la primavera
que hace a los amentes osos cantar
un tiempo de sueños de amor y que al final
toman alas para volar
un amor verdadero es como la risa del verano
como la serenata de un otoño
un amor en todo tiempo
tus manos en las mias
compartiendo nuestros sueños.
Un verdadero amor es aquel
que se da sin esperar nada
a cambio y ese es mi amor por ti.
es como un cielo sin estrellas
como un paisaje sin colores
o como un danzarin riachuelo sin risa
es igual como el invierno
con jardines congelados
el sol detras de la arboleda
como el viento con su solitaria serenata.
Pero un verdadero amor es como la música de la primavera
que hace a los amentes osos cantar
un tiempo de sueños de amor y que al final
toman alas para volar
un amor verdadero es como la risa del verano
como la serenata de un otoño
un amor en todo tiempo
tus manos en las mias
compartiendo nuestros sueños.
Un verdadero amor es aquel
que se da sin esperar nada
a cambio y ese es mi amor por ti.
Omar Rubio
¡he perdido mi gotita de rocío!, dijo la flor al cielo del amanecer, que había perdido todas sus estrellas.
Rabindranath Tagore
Galope Súbito
A veces cruza mi pecho dormido
una alada magnolia gimiendo,
con su aroma lascivo, una campana
tocando a fuego, a besos,
una soga llanera
que enlaza una cintura,
una roja invasión de hormigas blancas,
una venada oteando el paraíso
jadeante, alzado el cuello
hacia el éxtasis,
una falda de cámbulos,
un barco que da tumbos
por ebrio mar de noche y de cabellos
un suspiro, un pañuelo que delira
bordado con diez letras
y el laurel de la sangre,
un desbocado vendaval, un cielo
que ruge como un tigre,
el puñal de la estrella fugaz
que solo dos desde un balcón han visto,
un sorbo delirante de vino besador,
una piedra de otro planeta silbando
como la leña verde cuando arde,
un penetrante río que busca locamente
su desenlace o desembocadura
donde nada la Bella Nadadora,
un raudal de manzana y roja miel,
el arañazo de la ortiga más dulce,
la sombra azul que baila en el mar de Ceilán,
tejiendo su delirio,
un clarín victorioso levantado hacia el alba,
la doble alondra del color del maíz
volando sobre un celeste infierno
y veo, dormido, un precipicio súbito
y volar o morir...
A veces cruza mi pecho dormido
una persona o viento,
un enjambre o relámpago,
un súbito galope:
es el amor que pasa en la grupa de un potro
y se hunde en el tiempo hacia el mar y la muerte.
A veces cruza mi pecho dormido
una alada magnolia gimiendo,
con su aroma lascivo, una campana
tocando a fuego, a besos,
una soga llanera
que enlaza una cintura,
una roja invasión de hormigas blancas,
una venada oteando el paraíso
jadeante, alzado el cuello
hacia el éxtasis,
una falda de cámbulos,
un barco que da tumbos
por ebrio mar de noche y de cabellos
un suspiro, un pañuelo que delira
bordado con diez letras
y el laurel de la sangre,
un desbocado vendaval, un cielo
que ruge como un tigre,
el puñal de la estrella fugaz
que solo dos desde un balcón han visto,
un sorbo delirante de vino besador,
una piedra de otro planeta silbando
como la leña verde cuando arde,
un penetrante río que busca locamente
su desenlace o desembocadura
donde nada la Bella Nadadora,
un raudal de manzana y roja miel,
el arañazo de la ortiga más dulce,
la sombra azul que baila en el mar de Ceilán,
tejiendo su delirio,
un clarín victorioso levantado hacia el alba,
la doble alondra del color del maíz
volando sobre un celeste infierno
y veo, dormido, un precipicio súbito
y volar o morir...
A veces cruza mi pecho dormido
una persona o viento,
un enjambre o relámpago,
un súbito galope:
es el amor que pasa en la grupa de un potro
y se hunde en el tiempo hacia el mar y la muerte.
Eduardo Carranza
Un Cabello de Ángel
Un cabello de ángel
colgando del cielo,
si no es la espada de Damocles,
es soga para el espíritu,
gemido equilibrista,
que, en él agarrado,
puede mecerse sobre la tierra
y creer que es la araña de un hilo
arrancado de su propio cerebro,
cordón umbilical que lo vincula
a su nido que está en el azul.
Pero no sabemos
qué es el norte, qué es el sur,
el cenit y la nada,
la vida y la muerte,
la tierra y el cielo,
cuál es el metro que lleva al paraíso
y qué aeronave nos conduce al infierno.
De "Poemas colgados de un cabello"
Un cabello de ángel
colgando del cielo,
si no es la espada de Damocles,
es soga para el espíritu,
gemido equilibrista,
que, en él agarrado,
puede mecerse sobre la tierra
y creer que es la araña de un hilo
arrancado de su propio cerebro,
cordón umbilical que lo vincula
a su nido que está en el azul.
Pero no sabemos
qué es el norte, qué es el sur,
el cenit y la nada,
la vida y la muerte,
la tierra y el cielo,
cuál es el metro que lleva al paraíso
y qué aeronave nos conduce al infierno.
De "Poemas colgados de un cabello"
Ricardo Carballo Calero
Contra la razón augusta, nada. Sobre el deber de dar empleo a las fuerzas que puso en la mente la naturaleza, nada. Ni rey sobre el derecho político, ni rey sobre la conciencia. Por encima del hombre, solo el cielo.
José MartÃ
Si no se tomara la vida como una misión, dejaría de ser vida para convertirse en infierno.
Leon Tolstoi