El ensenar gibran ( 3 )
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El silencio de un envidioso está lleno de ruidos.

Buscad el consejo de los ancianos, pues sus ojos han visto el rostro de los años y sus oídos escuchado las voces de la vida. No obstante sus consejos os desagraden, escuchadlos.

El infierno no está en el remordimiento, está en el corazón vacío.

El ruiseñor se niega anidar en la jaula, para que la esclavitud no sea el destino de su cría.

Nuestras palabras no son más que migas que caen del banquete de la mente.

El olvido es una forma de libertad.

Trabajar con amor es construir una casa con cariño, como si vuestro ser amado fuera a habitar en esa casa.

El amor no da ni toma nada, excepto de sí mismo.

Los hombres que no perdonan a las mujeres sus pequeños defectos jamás disfrutarán de sus grandes virtudes.
Los espíritus melancólicos reposan al reunirse con otros espíritus afines. Se unen afectuosamente, como un extranjero al ver a un compatriota suyo en tierras lejanas. Los corazones que se unen por ...

La verdad necesita de dos hombres para ser descubierta: uno para decirla y otro para entenderla.

Un desacuerdo tal vez sea la distancia más corta entre dos mentes.

Vuestra alegría es vuestra tristeza sin máscara.

El arte es un paso desde lo visible y conocido hacia lo desconocido.

Cuando llegues al final de lo que debes saber, estarás al principio de lo que debes sentir.

Si revelas tus secretos al viento no le eches la culpa al viento por revelárselo a los árboles.

Del hablador he aprendido a callar, del intolerante a ser indulgente y del malévolo a tratar a los demás con amabilidad. Y por curioso que parezca, no siento ninguna gratitud a esos maestros.

Debe haber algo extrañamente sagrado en la sal: está en nuestras lágrimas y en el mar.

Protegedme de la sabiduría que no llora, de la filosofía que no ríe y de la grandeza que no se inclina ante los niños.

El que comparte tus placeres, mas no tus penas, perderá la llave de una de las siete puertas del paraíso.

La más bella palabra en labios de una persona es la palabra madre, y la llamada más dulce: madre mía.

¿dónde puedo encontrar un hombre gobernado por la razón y no por los hábitos y los deseos?.

No progresas mejorando lo que ya esta hecho, sino esforzándote por lograr lo que aun queda por hacer.

La tortuga puede hablar más del camino que la liebre.

Por muy larga que sea la tormenta, el sol siempre vuelve a brillar entre las nubes.

En el corazón de todos los inviernos vive una primavera palpitante, y detrás de cada noche, viene una aurora sonriente.

Conocí un segundo nacimiento, cuando mi alma y mi cuerpo se amaron y se casaron.

El ojo del ser humano es como un microscopio que le hace ver el mundo más grande de lo que realmente es.

Los dones que provienen de la justicia son superiores a los que se originan en la caridad.

No se puede llegar al alba sino por el sendero de la noche.

La fe es un oasis en el corazón, que nunca será alcanzado por la caravana del pensamiento.

En el rocío de las pequeñas cosas, el corazón encuentra su mañana y toma su frescura.

Dios no escucha vuestras palabras, salvo cuando él mismo las profiere a través de vuestros labios.

Si no puedes trabajar con amor sino solo con desgana, mejor será que abandones el trabajo y te sientes a la puerta del templo a recibir limosna de los que trabajan con alegría.

Si otro te injuria, puedes olvidarlo; si injurias tú nunca olvidarás.

La belleza es la vida cuando la vida levanta el velo de su rostro sangrado.

Es la vida la que da a la vida, mientras que vosotros, que os consideráis donantes, no sois más que testigos.

Algunos oyen con las orejas, algunos con el estómago, algunos con el bolsillo y algunos no oyen en absoluto.

El pesar y la pobreza purifican el corazón del hombre, aunque nuestras mentes débiles no ven nada de valor en el universo, salvo la comodidad y la felicidad.

Aquel que no usa su moralidad sino como si fuera su mejor ropaje, estaría mejor desnudo.