Fraces para mujeres ( 26 )
Fraces para mujeres. Encuentra docenas de fraces para mujeres con fotos para copiar y compartir.
Las mujeres han sido siempre protestas pintorescas contra la simple existencia del sentido común.
Oscar Wilde
Es lo mejor, para todos los hombres y mujeres, no nacer; y lo segundo después de esto ?la primera cosa que pueden conseguir los hombres? es, una vez nacidos, morir tan rápido como se pueda.
Plutarco
Los hombres conducen, en general, mejor que las mujeres. Siempre que ves a alguien por la carretera, dudando y tal, es una mujer.
Encarnación Naharro
En ocasiones las mujeres que no son perfectas resultan más interesantes; han hecho más o han aprendido algo.
Jean M. Auel
Sólo hay dos tipos de mujeres... las que quieren conmigo y las que no me conocen!
Mauricio Garcés
Por entonces habÃa muchas serpientes en la aldea. Desde el bosque atravesaban el rÃo hasta los campos, de los campos pasaban a los huertos, de los huertos a los patios y de los patios a las casas. Allà se ovillaban de dÃa tras las escaleras, y de noche se bebÃan la leche frÃa de los cubos.
Las mujeres llevaban consigo a sus hijos pequeños cuando salÃan a trabajar al patio o al huerto. Los metÃan en canastas de mimbre, entre mantas, y dejaban las canastas a la sombra de los árboles. Arrancaban manojos de hierba de los bancales con raÃz y terrón incluidos. Tomaban aliento, volvÃan a escardar y sudaban.
Ella vivÃa a la orilla del pueblo. Aquel dÃa estaba en el huerto y habÃa dejado al niño en la canasta de mimbre, bajo el árbol. Junto a la canasta habÃa una botella de leche. Estaba escardando la hierba del bancal de patatas. OlÃa a sudor. De pronto miró hacia el sol, puso a un lado el azadón y se dirigió al árbol.
La mirada se le vació, la ropa se le pegó a la piel. Se quedó paralizada. Levantó bruscamente al niño, sollozó y gritó, y mientras se tambaleaba sobre la hierba, la serpiente salió de la canasta arrastrándose lenta y perezosa por el suelo, y la mujer encaneció en cuestión de segundos.
En el huerto se quedaron el azadón y la canasta de mimbre bajo el árbol. La serpiente se habÃa bebido la leche de la botella.
El pelo le quedó blanco a la mujer y la gente del pueblo tuvo por fin la prueba de que era una bruja.
Las mujeres llevaban consigo a sus hijos pequeños cuando salÃan a trabajar al patio o al huerto. Los metÃan en canastas de mimbre, entre mantas, y dejaban las canastas a la sombra de los árboles. Arrancaban manojos de hierba de los bancales con raÃz y terrón incluidos. Tomaban aliento, volvÃan a escardar y sudaban.
Ella vivÃa a la orilla del pueblo. Aquel dÃa estaba en el huerto y habÃa dejado al niño en la canasta de mimbre, bajo el árbol. Junto a la canasta habÃa una botella de leche. Estaba escardando la hierba del bancal de patatas. OlÃa a sudor. De pronto miró hacia el sol, puso a un lado el azadón y se dirigió al árbol.
La mirada se le vació, la ropa se le pegó a la piel. Se quedó paralizada. Levantó bruscamente al niño, sollozó y gritó, y mientras se tambaleaba sobre la hierba, la serpiente salió de la canasta arrastrándose lenta y perezosa por el suelo, y la mujer encaneció en cuestión de segundos.
En el huerto se quedaron el azadón y la canasta de mimbre bajo el árbol. La serpiente se habÃa bebido la leche de la botella.
El pelo le quedó blanco a la mujer y la gente del pueblo tuvo por fin la prueba de que era una bruja.
Herta Müller
muchachas en la flor de la edad con bocas violentamente pintadas, muchachos que perseguÃan a las jóvenes, y mujeres de cuerpos obesos y bamboleantes, vivas pruebas de lo que serÃan las muchachas cuando tuvieran diez años más
George Orwell
Siempre ha sentido una especie de extraña y enfermiza fascinación por las mujeres que fuman o beben mucho. (...) personas demasiado ocupadas viviendo como para preocuparse en extender la esperanza de vida.
Neal Stephenson
¡Qué tontas somos las mujeres! Siempre lo he pensado. Supongo que ahora dormiré con su retrato debajo de la almohada y soñaré toda la noche con él. Es terrible ver que una no es fiel a sus principio.
Agatha Christie
Las mujeres anhelan lo que no pueden tener, incluso aunque no sea bueno para ellas. ?¿Es
Susan Elizabeth Phillips
Hay mujeres admirables, acostumbradas a pensar. Damas inteligentes, libres de espÃritu, que se sitúan por encima de los prejuicios y combinan el alma fuerte de los hombres con la sensibilidad de su sexo. ?Eso es muy cierto. Quizá por eso, las mujeres de talento aman más tiernamente a sus viejos amigos que a sus jóvenes amantes... Ellas pueden engañar a veces al marido o al amante, pero nunca al amigo.
Arturo Pérez-Reverte
Se equivoca; las mujeres necesitamos otra información sobre un hombre como ése. No conocemos la calidez de su voz, si conversa mirando a los ojos, si su abrazo nos hace sentir pequeñas. A una mujer no le interesa un hombre que necesita ser rescatado. Como empleado, tal vez, concluye, pero para amar a un hombre, el alma buena es lo de menos.
David Toscana
Y allà estaba yo. Y ellas me vieron y yo las vi. ¿Y qué fue lo que vi? Ojeras. Labios partidos. Pómulos brillantes. Una paciencia que no me pareció resignación cristiana. Una paciencia como venida de otras latitudes. Una paciencia que no era chilena aunque aquellas mujeres fueran chilenas. Una paciencia que no se habÃa gestado en nuestro paÃs ni en América y que ni siquiera era una paciencia europea, ni asiática ni africana (aunque estas dos últimas culturas me son prácticamente desconocidas). Una paciencia como venida del espacio exterior. Y esa paciencia a punto estuvo de colmar mi paciencia.
Roberto Bolaño
Las bellas mujeres aprestan coronas de flores, y bajo los pórticos vense sus rostros de rosa; y la más hermosa sonrÃe al más fiero de los vencedores. ¡Honor al que trae cautiva la extraña bandera; honor al herido y honor a los fieles soldados que muerte encontraron por mano extranjera!
Rubén DarÃÂo
detonar las cefaleas. Es imposible enumerar todos los posibles culpables, pero puedo ofrecerte algunos consejos para ponerle fin al sufrimiento: Establece horarios estrictos para dormir. Es la clave para regular las hormonas del cuerpo y mantener la homeostasis, es decir, el estado predilecto del cuerpo en el que su fisiologÃa está equilibrada. Deshazte de la grasa. Mientras más peses, es más probable que padezcas cefaleas. Mantente activo. El sedentarismo fomenta la inflamación. Modera tu consumo de cafeÃna y alcohol. Beberlos en exceso puede detonar dolores de cabeza. No te saltes comidas y no tengas hábitos alimenticios erráticos. Al igual que con el sueño, tener patrones de alimentación ordenados controla varios procesos hormonales que pueden influir en el riesgo de padecer cefaleas. Maneja el estrés emocional, la ansiedad, la preocupación y todo tipo de emociones fuertes. Éstas están entre los detonantes más comunes de los dolores de cabeza. Quienes sufren migrañas suelen ser sensibles a los eventos estresantes, los cuales dan pie a la liberación de ciertas sustancias quÃmicas en el cerebro que pueden provocar cambios vasculares y causar una migraña. Para colmo de males, las emociones como la ansiedad y la preocupación incrementan la tensión muscular y dilatan los vasos sanguÃneos, lo cual intensifica la gravedad de la migraña. Adopta una dieta sin gluten, sin aditivos y sin alimentos procesados. La dieta de bajo Ãndice glicémico, baja en carbohidratos y alta en grasas saludables que delineo en el capÃtulo 11 te ayudará a reducir tu propensión a las cefaleas. Ten mucho cuidado con los quesos añejos, los embutidos y otras fuentes de glutamato monosódico (GMS, el cual suele encontrarse en la comida china), pues estos ingredientes pueden llegar a ser responsables hasta de 30% de las migrañas. Rastrea los patrones de tus experiencias con la cefalea. Eso te permitirá saber cuándo estás más vulnerable a ellas, de manera que puedas prestar más atención en esos momentos. Las mujeres, por ejemplo, con frecuencia pueden rastrear patrones relacionados con su ciclo menstrual. Si eres capaz de definirlos, entenderás mejor tus propios dolores de cabeza y actuarás en función de ellos.
David Perlmutter
Pienso que las mujeres pueden portar armas pero no deberÃan votar... las mujeres no tienen idea de como se gana el dinero. Eso sÃ, tienen demasiadas ideas de cómo gastarlo... siempre es más dinero para la educación, más dinero para el cuidado de los niños, más dinero para daycare...
Ann Coulter
Las mujeres nos tratan como la humanidad trata a sus dioses. Nos rinden culto y están siempre molestándonos para que hagamos algo por ellas.
Oscar Wilde
Ese es el gran secreto de las mujeres, eso es lo que les da ventaja sobre los hombres como nosotros. Saben cuándo ceder, cuándo echarse a llorar. Nosotros, tú y yo, no lo sabemos. Aguantamos, embotellamos la pena dentro de nosotros, la encerramos y cal y canto, hasta que se convierte en el mismÃsimo demonio. Y entonces nos da por cometer alguna estupidez, sólo con tal de librarnos de la pena, aunque no sea más que un par de horas. SÃ, cometemos alguna estupidez que luego habremos de lamentar durante toda la vida. Las mujeres no son asÃ, porque conocen el secreto de las lágrimas.
J. M. Coetzee
Las mujeres sólo quieren una cosa, que los hombres quieran acostarse con ellas. Pero si te acuestas con una mujer, ella te puede dejar jodido. Y si no quieres, ella te jode igual por no haber querido.
Enrique Vila-Matas
La curiosidad es el nombre despectivo que los hombres dan a la sed de conocimiento que tienen las mujeres.
Michel Faber
Nadie tiene más mal corazón que las viejas devotas. Y es que con rezar, creen que desquitan todo el mal que hacen. Miradlas: destrozan una reputación, odian a la juventud, [y a la belleza, dudan de la virtud] arrastran a las mujeres a la prostitución por sólo el placer de manchar la pureza y tras de cada exclamación religiosa lanzan una blasfemia o una calumnia. En su corazón no se anida más que el fanatismo. La caridad, la indulgencia y el amor son sentimientos desconocidos para ellas.
Ignacio Manuel Altamirano
El regadÃo hay que utilizarlo como a las mujeres, con mucho cuidado, que le pueden perder a uno.
Miguel Arias Cañete
Hace bastantes años no aparecÃan mujeres en las historietas. Cuando los censores veÃan una, le empezaban a recortar las curvas hasta dejarla como un espárrago cabezón.
Francisco Ibáñez
Quiero que sepas que soy muy consciente de los riesgos... Lo hago porque lo quiero hacer. Las mujeres deben tratar de hacer las cosas tal como los hombres lo han hecho. Y cuando fallen, su fracaso no debe ser sino un reto para otras.
Amelia Earhart
El modo esencial de ver a las mujeres, el uso esencial al que se destinaban sus imágenes no ha cambiado. Las mujeres son representadas de un modo completamente distinto a los hombres, y no porque lo femenino sea distinto a lo masculino, sino porque siempre se supone que el espectador ideal es varón y la imagen de la mujer está destina a adularle.
John Berger
No sé por qué tejÃa tanto, yo creo que las mujeres tejen cuando han encontrado en esa labor el gran pretexto para no hacer nada.
Julio Cortázar
En la vida, en la seducción y en todo lo que se os ocurra, lo real, sincero y natural es lo que realmente resulta atractivo. Creo que uno de los factores de mi éxito con las mujeres es que busco mi propio disfrute personal y ellas lo perciben. Eso transmite seguridad, naturalidad y ausencia de necesidad de agradar..
Egoland
Y junto al espejo habÃa un par de zapatitos sobre la mesa, unas miniaturas que hasta a una gamuza diminuta le habrÃan quedado chicos, además de unos guantes pequeñitos, un pañuelito de bolsillo, qué sé yo qué más, todo en completo desorden, y sin embargo todo en conjunto era una preciosidad. ¿Cuál era su secreto? SÃ, de las mujeres, ¿cuál era su secreto?
Milán Füst
Ustedes saben la verdad, y la verdad es que algunos negros mienten, algunos negros son inmorales, algunos negros no merecen la confianza de estar cerca de las mujeres... blancas o negras. Pero ésta es una verdad que se aplica a toda la especie humana y no a una raza particular de hombres.
Harper Lee
Illien. Me gusta esa idea ?dijo mi madre?. VendrÃan reyes de muy lejos a oÃr tocar a mi pequeño Kvothe.
?Su música pararÃa las riñas de taberna y las guerras de fronteras ?dijo Ben sonriendo.
?Mujeres salvajes ?añadió mi padre, entusiasmado? posarÃan los pechos en su cabeza.
Hubo un silencio atónito. Entonces mi madre dijo, despacio y con tono amenazante:
?Querrás decir «Bestias salvajes posarÃan la cabeza en su regazo».
?Ah, ¿s�
?Su música pararÃa las riñas de taberna y las guerras de fronteras ?dijo Ben sonriendo.
?Mujeres salvajes ?añadió mi padre, entusiasmado? posarÃan los pechos en su cabeza.
Hubo un silencio atónito. Entonces mi madre dijo, despacio y con tono amenazante:
?Querrás decir «Bestias salvajes posarÃan la cabeza en su regazo».
?Ah, ¿s�
Patrick Rothfuss
De todas las mujeres que conocà en el mundo vivo, ninguna produjo en mà el efecto que Enid. La impresión fue tan fuerte que la imagen y el recuerdo mismo de todas las mujeres se borró. En mi alma se hizo de noche, donde se alzó un solo astro imperecedero: Enid. La sola posibilidad de que sus ojos llegaran a mirarme sin indiferencia, detenÃame bruscamente el corazón. Y ante la idea de que alguna vez podÃa ser mÃa, la mandÃbula me temblaba.
Horacio Quiroga
Que los filósofos de la ciencia se engañen creyendo lo contrario, pero la fÃsica estaba exenta de contaminación humana, describÃa un mundo que existirÃa igual si no existieran los hombres y las mujeres y todas sus tristezas.
Ian McEwan
Las mujeres que hablan de género están levantando un muro entre la desvalida condición del macho vapuleado y el hombre común.
Rafael Humberto Moreno-Durán
?los hombres saben mejor que las mujeres, saben recio como cochino salado, como jamón, da gusto comer un buen macho, las mujeres saben dulce como quien come flores y te dejan él estomago flojo como si no hubieses comido.
Dorangel Vargas
La puta de Mensa
Mire, Kaiser, soy fundamentalmente un intelectual. Uno se puede buscar todas las furcias que quiera, claro. Pero mujeres inteligentes de verdad... no resultan fáciles de encontrar a corto plazo.
Mire, Kaiser, soy fundamentalmente un intelectual. Uno se puede buscar todas las furcias que quiera, claro. Pero mujeres inteligentes de verdad... no resultan fáciles de encontrar a corto plazo.
Woody Allen