Fra�o,calor,agotamiento
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ReÃr y llorar pueden ser respuestas al agotamiento y la frustración. Por mi parte yo prefiero reÃr, simplemente porque hay menos que limpiar después.
Kurt Vonnegut
Enciéndele a un hombre un fuego y él tendrá calor durante un dÃa. Ponlo en el fuego y estará caliente durante toda su vida.
Terry Pratchett
Todo lo que estimula nuestra vida, trayéndonos calor, frÃo, tristezas, es breve y es saludable. ¡Sopórtalo, entonces, como lo hace el sabio!
Mahabharata
El vino, mientras más se envejece, más calor tiene: al contrario de nuestra naturaleza, que mientras más vive, más se va enfriando.
Félix Lope de Vega
El matrimonio, al contrario de la fiebre, comienza con calor y termina con frÃo.
Georg Christoph Lichtenberg
No hay peor tiranÃa que la que se ejerce a la sombra de las leyes y bajo el calor de la justicia.
Montesquieu
En Vietnam, descubrà que los más grandes lÃderes no eran las personas duras que gritaban y chillaban o que eran fÃsicamente abusivos. En el calor de la batalla, encontré que los mejores lÃderes eran a menudo callados, valientes y cuando ellos hablaban, le hablaban a nuestros espÃritus y almas.
Robert Kiyosaki
Besé sus ojos, sus labios, mi boca bajó a lo largo de su pecho y rozó el ombligo infantil, el bello animal, el sexo, donde su corazón latÃa a golpecitos; su olor, su calor me emborrachaban y sentà que mi vida me abandonaba, mi vieja vida con sus preocupaciones, sus fatigas, sus recuerdos gastados.
Simone de Beauvoir
El amor es el calor de la luz del Ser. Por eso el amor lo abarca todo. El amor es el calor y el resplandor de la Unidad. El amor es la esencia de la Unidad.
Yalal ad-Din Muhammad Rumi
ComÃamos bien y barato, bebÃamos bien y barato, y juntos dormÃamos bien y con calor, y nos querÃamos.
Ernest Hemingway
¿Pero qué es un hombre verdadero? Los hombres verdaderos de la antigüedad. No pasaban por encima del débil, no lograban sus fines por la fuerza bruta y no se rodeaban de consejeros. En esta forma, fracasando no tenÃan causas para lamentarse; de tener éxito, no tenÃan motivos de satisfacción propia. Y podÃan, por lo tanto, alcanzar las más grandes alturas sin temblar. Entrar en el agua sin mojarse, y pasar por el fuego sin sentir el calor.
Zhuangzi
Las pajas del pesebre niño de Belén hoy son flores y rosas, mañana serán hiel. Lloráis entre pajas, del frÃo que tenéis, hermoso niño mÃo, y del calor también. Dormid, Cordero santo; mi vida, no lloréis; que si os escucha el lobo, vendrá por vos, mi bien
Félix Lope de Vega
¿Qué harÃa un hombre, si se ve obligado a vivir siempre en el calor sofocante de la sociedad, y nunca podrÃa bañarse en la frÃa soledad?
Nathaniel Hawthorne
Una ola de una alegrÃa más tierna escapó de su corazón para correrle en cálido torrente por las arterias. Como el tierno calor de las estrellas, rompieron a iluminar su memoria.
James Joyce
Son esas luchas, esas nobles rivalidades de los partidos, las que engendran las buenas instituciones, las depuran en la discusión, las mejoran con reformas saludables y las vigorizan con entusiasmos generosos que nacen al calor de las fuerzas viriles de un pueblo.
Leandro Alem
Es comúnmente observado, que cuando dos ingleses se encuentran, de lo primero que hablan es sobre el tiempo; están impacientes por decir al otro lo que ambos deben ya saber, que hace calor o frÃo, que está soleado o nublado, ventoso o calmado.
Samuel Johnson
Bajo el sol brumoso del frÃo, el sol del calor, las orillas se difuminan, el rÃo parece juntarse con el horizonte. El rÃo fluye sordademente, no hace ningún ruido, la sangre en el cuerpo. Fuera del agua no hay viento
Marguerite Duras
La idea de España me la sopla. Es una idea metafÃsica que no me produce ni frio ni calor. Lo que hay que defender son los derechos ciudadanos.
Fernando Savater
Oh Luna! Siempre estuviste a mi lado, alumbrándome en los momentos más terribles; desde mi infancia fuiste el misterio que velaste por mi terror, fuiste el consuelo en las noches más desesperadas, fuiste mi propia madre, bañándome en un calor que ella tal vez nunca supo brindarme.
Reinaldo Arenas
Rechaza enérgicamente toda sombra de melancolÃa. Nunca es más apropiada la palabra «sombra». SÃ, la melancolÃa es una sombra que nos impide gozar de una luz y del calor del sol
Noel Clarasó
Con esos besos que ni frio, ni calor, pero si son de tu boca... también los quiero yo
Alejandro Sanz
Cuando veas el bien, procede como si nunca pudieras alcanzarlo completamente; cuando te veas frente a frente con el mal, procede como si fueras a probar el calor del agua hirviendo.
Confucio
Cansarse es una manera de domar el cuerpo, pero el agotamiento del cuerpo termina por entumecer el alma. Queda por saber, Mónica, si un alma inquieta no vale más que un alma dormida.
Marguerite Yourcenar
Que eso no es un sombrero, que eso es el calor del secreto, que crece con cada palabra que echas al fuego, de tu de tu intimidad.
Paco Bello
morÃan a causa del frÃo. Entonces los erizos decidieron unirse en grupo, para calentarse y protegerse los unos a los otros. Pero las púas herÃan a los compañeros más cercanos, precisamente a los que proporcionaban más calor. Debido a eso decidieron separarse. Y volvÃan a morir congelados. Entonces tuvieron que tomar una decisión: o desaparecÃan de la faz de la Tierra, o aceptaban las púas de los demás. Sabiamente, decidieron unirse una vez más. Aprendieron a vivir con las pequeñas heridas que una relación muy cercana puede provocar, ya que lo más importante era el calor del otro. Y asà sobrevivieron.
Paulo Coelho
Lo que ocurre es que el hombre, volviendo a Freud y valga la metáfora, se calienta como una bombilla: al rojo en un tris, y frÃo otra vez en un soplo. La hembra, sin embargo, y esto es ciencia pura, se calienta como una plancha, ¿entiende usted? Poco a poco, a fuego lento, como la buena escudella. Pero eso sÃ, cuando ha cogido calor, aquello no hay quien lo pare.
Carlos Ruiz Zafón
Quién puede medir el calor y la violencia de un corazón de poeta apresado y embrollado en un cuerpo de mujer?
Virginia Woolf
Nosotros, los pueblos de la Tierra, somos una gran familia. La nueva época ofrece nuevos retos y nuevos problemas mundiales, como las catástrofes ambientales, el agotamiento de recursos, conflictos sangrientos y pobreza.
Eduard Shevardnadze
La prueba más convincente de la conversión del calor en trabajo [vis viva] se ha derivado de mis experimentos con el motor electromagnético, una máquina compuesta de imanes y barras de hierro puesta en marcha por una baterÃa eléctrica.
James Prescott Joule
La vida del aristócrata francés estaba llena de fantasmas, de reyes, antepasados y grandes acontecimientos que se desplazaban cual sombras en un desolado jardÃn. Como los fantasmas, impregnados de una extraña frialdad. Se sentÃa aparte, de una manera que apenas se explicaba a sà mismo, a una distancia que Marie Blanchard ni compartirÃa ni probablemente desearÃa compartir. Ella le aportarÃa el calor que necesitaba. Pero ¿podrÃa tolerar él ese calor? ¿Y tolerarÃa ella los frÃos fantasmas con los que él debÃa vivir? No estaba seguro.
Edward Rutherfurd
Al contrario, el esfuerzo fÃsico la llenaba de energÃa, el agotamiento se convertÃa en vivacidad y gracia, los dÃas eran largos, lentÃsimos, y el mundo (percibido como un naufragio interminable) le mostraba su cara más vivaz y la hacÃa tomar conciencia que la suya, naturalmente, también lo era.
Roberto Bolaño
Ya se ha echado encima el calor y con él comienza de nuevo a florecer la cultura del desolladero, la sangre, los cuernos, los puyazos, las cuchilladas, los vómitos, los aplausos. [... ] En el palacio de falso mudéjar de Las Ventas empiezan las corridas de San Isidro.»
Manuel Vicent
Que los besos no son contratos y los regalos no son promesas, y uno empieza a aceptar sus derrotas con la cabeza alta y los ojos abiertos, y uno aprende a construir todos sus caminos en el hoy, porque el terreno de mañana es demasiado inseguro para planes... y los frutos tienen una forma de caerse en la mitad. Y después de un tiempo uno aprende que si es demasiado, hasta el calor del sol quema. Asà que uno planta su propio jardÃn y decora su propia alma, en lugar de esperar a que alguin le traiga flores.
Jorge Luis Borges
Era hermosa porque era buena. La cogió de la mano. Ella se acostó a su lado y él sintió su calor, sintió su tierno pecho, los hombros, el cabello. Le parecÃa sentir todo aquello no despierto sino en sueños: despierto, nunca habÃa sido feliz.
Vasili Grossman
He acariciado a la gran naturaleza, y he buscado al calor del ideal, el verso que está en el astro en el fondo del cielo, y el que está en la perla en lo profundo del océano. ¡He querido ser pujante! Porque viene el tiempo de las grandes revoluciones, con un MesÃas todo luz, todo ajitación y potencia, y es preciso recibir su espÃritu con el poema que sea arco triunfal, de estrofas de acero, de estrofas de oro, de estrofas de amor.
Rubén DarÃÂo