Gabriel garcia marquez poesias ( 2 )
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El matrimonio, como la vida entera, es algo terriblemente difícil que hay que volver a empezar desde el principio todos los días, y todos los días de nuestra vida. El esfuerzo es constante, e inclusive agotador muchas veces, pero vale la pena. Un personaje de alguna novela mía lo dice de un modo más crudo: También el amor se aprende
Gabriel GarcÃa Márquez
En el periodismo solo un hecho de que son los falsos prejuicios de toda la obra. Por el contrario, en la ficción un solo hecho de que es verdad da legitimidad a toda la obra. Esa es la única diferencia, y radica en el compromiso del escritor. Un novelista puede hacer lo que quiera siempre y cuando él hace que la gente crea en él.
Gabriel Garcia Marquez
El día que me sienta mal no me pongo en manos de nadie. Me boto yo mismo en el cajón de la basura. Esta frase es de El coronel no tiene quien le escriba.
Gabriel GarcÃa Márquez
Descubrí que no soy disciplinado por virtud, sino como reacción contra mi negligencia; que parezco generoso por encubrir mi mezquindad, que me paso de prudente por mal pensado, que soy conciliador para no sucumbir a mis cóleras reprimidas, que solo soy puntual para que no se sepa cuan poco me importa el tiempo ajeno. Descubrí, en fin, que el amor no es un estado del alma sino un signo del zodiaco.
Gabriel GarcÃa Márquez
El problema de la vida pública es aprender a dominar el terror, el problema de la vida conyugal es aprender a dominar el tedio
Gabriel GarcÃa Márquez
Lo más importante de París me dio fue una mirada hacia América Latina. Me enseñó las diferencias entre América Latina y Europa y entre los propios países latinoamericanos a través de los latinos que conocí allí.
Gabriel Garcia Marquez
Siempre habrá gente que te lastime, así que lo que tienes que hacer es seguir confiando, y solo ser más cuidadoso en quién confías dos veces.
Gabriel GarcÃa Márquez
Yo me considero el mejor amigo de mis amigos, y creo que ninguno de ellos me quiere tanto como yo quiero al amigo que quiero menos.
Gabriel GarcÃa Márquez
Tratándose de un presidente, las peores ignominias pueden ser las dos cosas al mismo tiempo: verdad y mentira.
Gabriel GarcÃa Márquez
No es cierto que la gente deje de perseguir sus sueños porque envejece, que envejecen porque dejan de perseguir sus sueños.
Gabriel Garcia Marquez
En realidad, el único momento de la vida en que me siento ser yo mismo es cuando estoy con mis amigos
Gabriel GarcÃa Márquez
Las mujeres solo se entregan a los hombres de ánimo resuelto, porque les infunden la seguridad que tanto ansían para enfrentarse a la vida
Gabriel GarcÃa Márquez
Faulkner es un escritor que ha tenido mucho que ver con mi alma, pero Hemingway es el que tenía más que ver con mi oficio - no solo por sus libros, sino por su asombroso conocimiento del aspecto de la artesanía en la ciencia de la escritura .
Gabriel Garcia Marquez
Mucho después, en una época incierta en la que trataba de entender algo de mí mismo vendiendo enciclopedias y libros de medicina por los pueblos de Guajira
Gabriel GarcÃa Márquez
El amor es un sentimiento contranatural que une a dos desconocidos en una relación mezquina e insalubre, cuanto más intensa, tanto más efímera.
Gabriel GarcÃa Márquez
El deber de los escritores no es conservar el lenguaje sino abrirle camino en la historia. Los gramáticos revientan de ira con nuestros desatinos pero los del siglo siguiente los recogen como genialidades de la lengua. De modo que tranquilos todos: no hay pleito. Nos vemos en el tercer milenio
Gabriel GarcÃa Márquez
..los amputados sienten dolores, calambres, cosquillas, en la pierna que ya no tienen. Así se sentía ella sin él, sintiéndolo estar donde ya no estaba.
Gabriel GarcÃa Márquez
Aureliano Segundo resolvió que había que llevarla a la casa y protegerla, pero su buen propósito fue frustrado por la inquebrantable intransigencia de Rebeca, que había necesitado muchos años de sufrimiendo y miseria para conquistar los privilegios de la soledad, y no estaba dispuesta a renunciar a ellos a cambio de una vejez perturbada por los falsos encantos de la misericordia.
Gabriel GarcÃa Márquez
Siempre recuerde que lo más importante en un buen matrimonio no es la felicidad, pero la estabilidad.
Gabriel Garcia Marquez
A quien me lo pregunta le contesto siempre con la verdad: las putas no me dejaron tiempo para ser casado. Sin embargo, debo reconocer que nunca tuve esta explicación hasta el día de mis noventa años,...
Gabriel GarcÃa Márquez
Yo diría que el machismo, tanto en los hombres como en las mujeres, no es más que la usurpación del derecho ajeno. Así de simple
Gabriel GarcÃa Márquez
Sabía, más por escarmiento que por experiencia, que una felicidad tan fácil no podía durar mucho tiempo
Gabriel GarcÃa Márquez
Era lo último que iba quedando de un pasado cuyo aniquilamiento no se consumaba, porque seguía aniquilándose indefinidamente, consumiéndose dentro de sí mismo, acabándose a cada minuto pero sin acabar de acabarse jamás.
Gabriel GarcÃa Márquez
- ¡Carajo!- gritó. Amaranta, que empezaba a meter la ropa en el baúl, creyó que la había picado un alacrán. - ¿Dónde está? - preguntó alarmada. - ¿Qué? - ¡El animal! Úrsula se puso un dedo en el corazón. - Aquí- dijo.
Gabriel GarcÃa Márquez
La palabra mestizaje significa mezclar las lágrimas con la sangre que corre. ¿Qué puede esperarse de semejante brebaje?.
Gabriel GarcÃa Márquez
Ella le preguntó por esos días si era verdad, como decían las canciones, que el amor lo podía todo. Es verdad, le contestó él, pero harás bien en no creerlo.
Gabriel GarcÃa Márquez
Desde ese momento, Florentino Ariza la vio con otros ojos. También para ella pasaban los años. Su naturaleza feraz se marchitaba sin gloria, su amor se demoraba en sollozos, y sus párpados empezaban a mostrar la sombra de las viejas amarguras. Era una flor de ayer
Gabriel GarcÃa Márquez
El primero de la estirpe está amarrado en un árbol y al último se lo están comiendo las hormigas.
Gabriel GarcÃa Márquez
Hay un momento en que todos los obstáculos se derrumban, todos los conflictos se apartan, y a uno se le ocurren cosas que no había soñado, y entonces no hay en la vida nada mejor que escribir.
Gabriel GarcÃa Márquez
Mi edad sexual no me preocupó nunca, porque mis poderes no dependían tanto de mí como de ellas, y ellas saben el cómo y el porqué cuando quieren.
Gabriel GarcÃa Márquez
He aprendido que el mundo quiere vivir en la cima de la montaña, sin saber que la verdadera felicidad está en la forma de subir la escarpada
Gabriel GarcÃa Márquez
Nunca hablo de literatura, porque no sé lo que es, y además estoy convencido de que el mundo sería igual sin ella. En cambio, estoy convencido de que sería completamente distinto si no existiera la policía. Pienso, por tanto, que habría sido más útil a la humanidad si en vez de escritor fuera terrorista.
Gabriel GarcÃa Márquez
Últimas palabras del doctor Juvenal Urbino, quien deja a la muerte aguardando, hasta ver al motivo de su último aliento y le dice:...Solo Dios sabe cuánto te quise.
Gabriel GarcÃa Márquez
sucumbió a la depresión, renunció a comer, durmió mal, perdió el norte, y optó por la solución compasiva de morirse una vez y no morirse millones de veces cada día.
Gabriel GarcÃa Márquez
No importa lo que los médicos dicen, la rabia en los seres humanos con frecuencia es una delas trampas del enemigo.
Gabriel GarcÃa Márquez
A veces atribuimos al demonio ciertas cosas que no entendemos, sin pensar que pueden ser cosas que no entendemos de Dios.
Gabriel GarcÃa Márquez
Los años de ahora ya no vienen como los de antes, solía decir, sintiendo que la realidad cotidiana se le escapaba de las manos
Gabriel GarcÃa Márquez
Desde entonces no me gané un centavo que no fuera con la máquina de escribir, y esto me parece más meritorio de lo que podría pensarse, pues los primeros derechos de autor que me permitieron vivir de mis cuentos y novelas me los pagaron a los cuarenta y tantos años, después de haber publicado cuatro libros con beneficios ínfimos. Antes de eso mi vida estuvo siempre perturbada por una maraña de trampas, gambetas e ilusiones para burlar los incontables señuelos que trataban de convertirme en cualquier cosa que no fuera escritor.
Gabriel GarcÃa Márquez
Hasta los desperdicios del amor triste de las ciudades nos llegaron en la hojarasca y construyeron pequeñas casas de madera, e hicieron primero un rincón donde medio catre era el sombrío hogar para una noche, y después una ruidosa calle clandestina, y después todo un pueblo de tolerancia dentro del pueblo.
Gabriel GarcÃa Márquez
¡Dios de los pobres!" suspiró el general. "Estamos llegando". Y así era. Pues ahí estaba el mar, y del otro lado del mar estaba el mundo.
Gabriel GarcÃa Márquez