Grandes poetas argentinos ( 10 )
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Alocución Pagana
¿Es que, acaso, estimáis que por creer
en la inmortalidad,
os tendrá que ser dada?
Es obra de la fe, del egoísmo
o la desolación.
Y si existe, no importa no haber creído en ella:
respuestas ignorantes son todas las humanas
si a la muerte interroga.
Seguid con vuestros ritos fastuosos, ofrendas a los dioses,
o grandes monumentos funerarios,
las cálidas plegarias, vuestra esperanza ciega.
O aceptad el vacío que vendrá,
en donde ni siquiera soplará un viento estéril.
Lo que habrá de venir será de todos,
pues no hay merecimiento en el nacer
y nada justifica nuestra muerte.
"Aún no" 1971
¿Es que, acaso, estimáis que por creer
en la inmortalidad,
os tendrá que ser dada?
Es obra de la fe, del egoísmo
o la desolación.
Y si existe, no importa no haber creído en ella:
respuestas ignorantes son todas las humanas
si a la muerte interroga.
Seguid con vuestros ritos fastuosos, ofrendas a los dioses,
o grandes monumentos funerarios,
las cálidas plegarias, vuestra esperanza ciega.
O aceptad el vacío que vendrá,
en donde ni siquiera soplará un viento estéril.
Lo que habrá de venir será de todos,
pues no hay merecimiento en el nacer
y nada justifica nuestra muerte.
"Aún no" 1971
Francisco Brines
Las leyes son como las telas de araña, a través de las cuales pasan libremente las moscas grandes y quedan enredadas las pequeñas.
Honoré de Balzac
No temáis a la grandeza; algunos nacen grandes, algunos logran grandeza, a algunos la grandeza les es impuesta y a otros la grandeza les queda grande.
William Shakespeare
Las ideas generales y abstractas son fuente de los más grandes errores humanos.
Jean-Jacques Rousseau
Cuanto más se acerca uno a los grandes hombres, más cuenta se da de que son hombres.
Jean de la Bruyere
Poema Del No
Me decías que no. Por tu mirada
pasaban barcos lentamente. Había
gaviotas en tus ojos, en tus blandos,
oscuros ojos grandes,
donde iba cayendo la amargura
como un anochecer de altas sirenas
en los puertos del Sur.
Me decías que no serenamente.
Era un no original, que ya existía
antes que tú, que hablaba por sí mismo
mientras que tú, impotente, absorta, fijos
en mí tus ojos, lo sentías vivo,
palpabas su raíz por tus adentros.
Era un no adivinado,
mudo, pesadamente silencioso.
Tu duro cuerpo tibio
me decía que no, sin causas, iba
replegándose, como
si volviese a la infancia. Tú no eras.
Me decías que no, y en tu mirada
cabalgaba un dolor que yo diría
maternal. Un dolor implorando
comprensión. Un no de contenida
pesadumbre, pero total, abierto,
levemente asomado
a las playas del llanto.
Me decías que no lejana, sola,
terriblemente sola, maniatada,
sin un porqué donde apoyarte, pero
era no, era no, sin gritos, no...
Los puertos, las sirenas,
los barcos en la noche, todo iba
perdiéndose, alejándose.
Yo, delante de ti, triste, abatido.
Me decías que no. Por tu mirada
pasaban barcos lentamente. Había
gaviotas en tus ojos, en tus blandos,
oscuros ojos grandes,
donde iba cayendo la amargura
como un anochecer de altas sirenas
en los puertos del Sur.
Me decías que no serenamente.
Era un no original, que ya existía
antes que tú, que hablaba por sí mismo
mientras que tú, impotente, absorta, fijos
en mí tus ojos, lo sentías vivo,
palpabas su raíz por tus adentros.
Era un no adivinado,
mudo, pesadamente silencioso.
Tu duro cuerpo tibio
me decía que no, sin causas, iba
replegándose, como
si volviese a la infancia. Tú no eras.
Me decías que no, y en tu mirada
cabalgaba un dolor que yo diría
maternal. Un dolor implorando
comprensión. Un no de contenida
pesadumbre, pero total, abierto,
levemente asomado
a las playas del llanto.
Me decías que no lejana, sola,
terriblemente sola, maniatada,
sin un porqué donde apoyarte, pero
era no, era no, sin gritos, no...
Los puertos, las sirenas,
los barcos en la noche, todo iba
perdiéndose, alejándose.
Yo, delante de ti, triste, abatido.
Rafael Guillén
La ausencia disminuye las pequeñas pasiones y aumenta las grandes, lo mismo que el viento apaga las velas y aviva las hogueras.
Francisco de La Rochefoucauld
En las grandes cosas los hombres se muestran como les conviene mostrarse. En las pequeñas como son.
Nicolas Chamfort
Canción Última
Pintada, no vacía:
pintada está mi casa
del color de las grandes
pasiones y desgracias.
Regresará del llanto
adonde fue llevada
con su desierta mesa,
con su ruinosa cama.
Florecerán los besos
sobre las almohadas.
y en torno de los cuerpos
elevará la sábana
su intensa enredadera
nocturna, perfumada.
El odio se amortigua
detrás de la ventana.
Será la garra suave.
Dejadme la esperanza.
Pintada, no vacía:
pintada está mi casa
del color de las grandes
pasiones y desgracias.
Regresará del llanto
adonde fue llevada
con su desierta mesa,
con su ruinosa cama.
Florecerán los besos
sobre las almohadas.
y en torno de los cuerpos
elevará la sábana
su intensa enredadera
nocturna, perfumada.
El odio se amortigua
detrás de la ventana.
Será la garra suave.
Dejadme la esperanza.
Miguel Hernández
El arte de vencer las grandes dificultades se estudia y adquiere con la costumbre de afrontar las pequeñas.
Cristina Trivulzio di Belgioioso
La felicidad de los grandes consiste no en sentirse felices, sino en comprender cuan felices piensan otros que han de ser ellos.
Sir Francis Bacon
Poetas, nunca cantemos / la vida de un mismo pueblo, / ni la flor de un solo huerto. /Que sean todos los pueblos / y todos los huertos nuestros.
León Felipe
Sencillos Deseos
Hoy quisiera tus dedos
escribiéndome historias en el pelo,
y quisiera besos en la espalda,
acurrucos, que me dijeras
las más grandes verdades
o las más grandes mentiras,
que me dijeras por ejemplo
que soy la mujer más linda,
que me querés mucho,
cosas así, tan sencillas, tan repetidas,
que me delinearas el rostro
y me quedaras viendo a los ojos
como si tu vida entera
dependiera de que los míos sonrieran
alborotando todas las gaviotas en la espuma.
Cosas quiero como que andes mi cuerpo
camino arbolado y oloroso,
que seas la primera lluvia del invierno
dejándote caer despacio
y luego en aguacero.
Cosas quiero, como una gran ola de ternura
deshaciéndome un ruido de caracol,
un cardumen de peces en la boca,
algo de eso frágil y desnudo,
como una flor a punto de entregarse
a la primera luz de la mañana,
o simplemente una semilla, un árbol,
un poco de hierba.
Hoy quisiera tus dedos
escribiéndome historias en el pelo,
y quisiera besos en la espalda,
acurrucos, que me dijeras
las más grandes verdades
o las más grandes mentiras,
que me dijeras por ejemplo
que soy la mujer más linda,
que me querés mucho,
cosas así, tan sencillas, tan repetidas,
que me delinearas el rostro
y me quedaras viendo a los ojos
como si tu vida entera
dependiera de que los míos sonrieran
alborotando todas las gaviotas en la espuma.
Cosas quiero como que andes mi cuerpo
camino arbolado y oloroso,
que seas la primera lluvia del invierno
dejándote caer despacio
y luego en aguacero.
Cosas quiero, como una gran ola de ternura
deshaciéndome un ruido de caracol,
un cardumen de peces en la boca,
algo de eso frágil y desnudo,
como una flor a punto de entregarse
a la primera luz de la mañana,
o simplemente una semilla, un árbol,
un poco de hierba.
Gioconda Belli
EL TEATRO
La realidad siempre esta ahí, llena de hermosas experiencias
Que día a día van muriendo en la espera ansiosa de ser vividas.
Mientras en el teatro de mi inconciencia la mente sufrida y temerosa
aplaude y llora emocionada mis grandes obras del ayer y del mañana.
La realidad siempre esta ahí, llena de hermosas experiencias
Que día a día van muriendo en la espera ansiosa de ser vividas.
Mientras en el teatro de mi inconciencia la mente sufrida y temerosa
aplaude y llora emocionada mis grandes obras del ayer y del mañana.
Gustavo Estrada Luque
Los Ángeles Sonámbulos
1
Pensad en aquella hora:
cuando se rebelaron contra un rey en tinieblas
los ojos invisibles de las alcobas.
Lo sabéis, lo sabéis. ¡Dejadme!
Si a lo largo de mí se abren grietas de nieve,
tumbas de aguas paradas
nebulosas de sueños oxidados,
echad la llave para siempre a vuestros párpados.
¿Qué queréis?
Ojos invisibles, grandes, atacan.
Púas incandescentes se hunden en los tabiques.
Ruedan pupilas muertas,
sábanas.
Un rey es un erizo de pestañas.
2
También,
también los oídos invisibles de las alcobas,
contra un rey en tinieblas.
Ya sabéis que mi boca es un pozo de nombres
de números y letras difuntos.
Que los ecos se hastían sin mis palabras
y lo que jamás dije desprecia y odia al viento.
Nada tenéis que oír.
¡Dejadme!
Pero oídos se agrandan contra el pecho.
De escayola, fríos,
bajan a la garganta,
a los sótanos lentos de la sangre,
a los tubos de los huesos.
Un rey es un erizo sin secreto.
Como yo, como todos.
Y nadie espera ya la llegada del expreso,
la visita oficial de la luz a los mares necesitados,
la resurrección de las voces en los ecos que se calcinan.
1
Pensad en aquella hora:
cuando se rebelaron contra un rey en tinieblas
los ojos invisibles de las alcobas.
Lo sabéis, lo sabéis. ¡Dejadme!
Si a lo largo de mí se abren grietas de nieve,
tumbas de aguas paradas
nebulosas de sueños oxidados,
echad la llave para siempre a vuestros párpados.
¿Qué queréis?
Ojos invisibles, grandes, atacan.
Púas incandescentes se hunden en los tabiques.
Ruedan pupilas muertas,
sábanas.
Un rey es un erizo de pestañas.
2
También,
también los oídos invisibles de las alcobas,
contra un rey en tinieblas.
Ya sabéis que mi boca es un pozo de nombres
de números y letras difuntos.
Que los ecos se hastían sin mis palabras
y lo que jamás dije desprecia y odia al viento.
Nada tenéis que oír.
¡Dejadme!
Pero oídos se agrandan contra el pecho.
De escayola, fríos,
bajan a la garganta,
a los sótanos lentos de la sangre,
a los tubos de los huesos.
Un rey es un erizo sin secreto.
Como yo, como todos.
Y nadie espera ya la llegada del expreso,
la visita oficial de la luz a los mares necesitados,
la resurrección de las voces en los ecos que se calcinan.
Rafael Alberti
Los grandes políticos deben su reputación, cuando no a la pura casualidad, a circunstancias que ellos mismos no podían prever.
Otto Von Bismarck
La grandeza de una persona se puede manifestar en los grandes momentos, pero se forma en los instantes cotidianos.
Phillips Brooks
El silencio es como el viento: atiza los grandes malentendidos y no extingue más que los pequeños.
Elsa Triolet
Maestro, quisiera saber cómo viven los peces en el mar. Como los hombres en la tierra: los grandes se comen a los pequeños.
William Shakespeare
Con cariño para Limita: Sode mi alborada dode el sol se hace presente,y me abrigan con sus rayos de sol, se hacen grandes mis decseos de sentirte cerca de mi,mi corazon vuela hacia ti,te busco en todos los rincones te busco en el cielo,entre medio de las nuves y te encuentro,cuado baja el sol en el horizonte,hasta conde termina el arco iris, mi soñada Limita...cuanto te quiere este corazon...
altiplanico
El destino, el azar, los dioses, no suelen mandar grandes emisarios en caballo blanco, ni en el correo del Zar. El destino, en todas sus versiones, utiliza siempre heraldos humildes.
Francisco Umbral
Fue un día muy especial
el día que me decidi
acercarme a ti
fue un día muy anormal
cuando te pude decir
todo lo que eres para mi
mas que el cielo y las estrellas
que el profundo mar y las grandes montañas
mas que este universo y el infinito entero
eres todo eso que falta par estar completo
fue in día muy especial
aquel día que dijiste si
porque ese día me hiciste feliz;
fue un día tan anormal
aque día que te deje partir
pero se que ese dia, te hice feliz.
el día que me decidi
acercarme a ti
fue un día muy anormal
cuando te pude decir
todo lo que eres para mi
mas que el cielo y las estrellas
que el profundo mar y las grandes montañas
mas que este universo y el infinito entero
eres todo eso que falta par estar completo
fue in día muy especial
aquel día que dijiste si
porque ese día me hiciste feliz;
fue un día tan anormal
aque día que te deje partir
pero se que ese dia, te hice feliz.
Tovléz
¿por que ay tanta tristtesa?
ay tantas respuestas a esa pregunta pero todas no son siertas alomejor nuchos delos POETAS como yo, se an pregutado eso pero no la an podido contestar...
yo tengo la respesta y se la SOLUSION como, lo an bisto.
la respuesta es muy sensilla NO TIENEN A JESUS en su corason...
si tu quieres darle la solusion repite esto con migo
SEÑOR JESUS YO TE PIDO QUE ME PERDONES , RECOSCO QUE E PECADO Y TE ASEPTO COMO MI UNICOY SUFIENTE SALBADOR AMEN.
ay tantas respuestas a esa pregunta pero todas no son siertas alomejor nuchos delos POETAS como yo, se an pregutado eso pero no la an podido contestar...
yo tengo la respesta y se la SOLUSION como, lo an bisto.
la respuesta es muy sensilla NO TIENEN A JESUS en su corason...
si tu quieres darle la solusion repite esto con migo
SEÑOR JESUS YO TE PIDO QUE ME PERDONES , RECOSCO QUE E PECADO Y TE ASEPTO COMO MI UNICOY SUFIENTE SALBADOR AMEN.
Jehili
El hombre esta diseñado y formado para solucionar hasta los más grandes problemas, por ello jamás debemos ser cobardes y no enfrentar los problemas con la suficiente valentia"
Jaime Pérez
Canción de La Noche Callada
En la noche balsámica, en la noche,
cuando suben las hojas hasta ser las estrellas,
oigo crecer las mujeres en la penumbra malva
y caer de sus párpados la sombra gota a gota.
Oigo engrosar sus brazos en las hondas penumbras
y podría oír el quebrarse de una espiga en el campo.
Una palabra canta en mi corazón, susurrante
hoja verde sin fin cayendo. En la noche balsámica,
cuando la sombra es el crecer desmesurado de los árboles,
me besa un largo sueño de viajes prodigiosos
y hay en mi corazón una gran luz de sol y maravilla.
En medio de una noche con rumor de floresta
como el ruido levísimo del caer de una estrella,
yo desperté en un sueño de espigas de oro trémulo
junto del cuerpo núbil de una mujer morena
y dulce, como a la orilla de un valle dormido.
Y en la noche de hojas y estrellas murmurantes
yo amé un país y es de su limo oscuro
parva porción el corazón acerbo;
yo amé un país que me es una doncella,
un rumor hondo, un fluir sin fin, un árbol suave.
Yo amé un país y de él traje una estrella
que me es herida en el costado, y traje
un grito de mujer entre mi carne.
En la noche balsámica, noche joven y suave,
cuando las altas hojas ya son de luz, eternas...
Mas si tu cuerpo es tierra donde la sombra crece,
si ya en tus ojos caen sin fin estrellas grandes,
¿qué encontraré en los valles que rizan alas breves?,
¿qué lumbre buscaré sin días y sin noches?
En la noche balsámica, en la noche,
cuando suben las hojas hasta ser las estrellas,
oigo crecer las mujeres en la penumbra malva
y caer de sus párpados la sombra gota a gota.
Oigo engrosar sus brazos en las hondas penumbras
y podría oír el quebrarse de una espiga en el campo.
Una palabra canta en mi corazón, susurrante
hoja verde sin fin cayendo. En la noche balsámica,
cuando la sombra es el crecer desmesurado de los árboles,
me besa un largo sueño de viajes prodigiosos
y hay en mi corazón una gran luz de sol y maravilla.
En medio de una noche con rumor de floresta
como el ruido levísimo del caer de una estrella,
yo desperté en un sueño de espigas de oro trémulo
junto del cuerpo núbil de una mujer morena
y dulce, como a la orilla de un valle dormido.
Y en la noche de hojas y estrellas murmurantes
yo amé un país y es de su limo oscuro
parva porción el corazón acerbo;
yo amé un país que me es una doncella,
un rumor hondo, un fluir sin fin, un árbol suave.
Yo amé un país y de él traje una estrella
que me es herida en el costado, y traje
un grito de mujer entre mi carne.
En la noche balsámica, noche joven y suave,
cuando las altas hojas ya son de luz, eternas...
Mas si tu cuerpo es tierra donde la sombra crece,
si ya en tus ojos caen sin fin estrellas grandes,
¿qué encontraré en los valles que rizan alas breves?,
¿qué lumbre buscaré sin días y sin noches?
Aurelio Arturo
quien se torna grave por muchas cosas, por toda clase de grandes y sonantes cosas, pero no antes de si mismo, es apesar de esa de toda esa gravedad,un frivolo bromistas
Soren Kierkegaard
Al corazón
Joven Tierno Corazón
soñador, altruista,
no desesperes
ni desveles,
gallardo librarás nuevas batallas,
pero avanza,
avanza con sigilo,
escucha,
siente
no te engañes,
del llanto aprende
y madura
que alguien llegará
ten paciencia
ese día vendrá.
Suave corazón
de carne,
de sangre,
que siente
vibra y late
emprende el viaje,
con tus alas grandes.
Joven Tierno Corazón
soñador, altruista,
no desesperes
ni desveles,
gallardo librarás nuevas batallas,
pero avanza,
avanza con sigilo,
escucha,
siente
no te engañes,
del llanto aprende
y madura
que alguien llegará
ten paciencia
ese día vendrá.
Suave corazón
de carne,
de sangre,
que siente
vibra y late
emprende el viaje,
con tus alas grandes.
Claudia Lorena GarcÃa Lara
habia un joven que trabajaba de día en un banco y por la noche estudiaba computacion. como es logico, vivia con un presupuesto muy limitado. para el cumpleaños de su novia, le regalo un lindo collar. pensando en el sacrificio que había hecho, en la tarjeta escribio:
QUERIDA CAROLINA, ¡FELIZ CUMPLEAÑOS! ¡FELIZ DIA DE LOS ENAMORADOS! ¡FILIZ NAVIDAD!
se dice ¡A GRADES PROBLEMAS, GRANDES REMEDIOS!
y tu, ¿como te las arreglas?
QUERIDA CAROLINA, ¡FELIZ CUMPLEAÑOS! ¡FELIZ DIA DE LOS ENAMORADOS! ¡FILIZ NAVIDAD!
se dice ¡A GRADES PROBLEMAS, GRANDES REMEDIOS!
y tu, ¿como te las arreglas?
matica1
"Sabemos que en el universo existen millones de estrellas, por desgracia, son tantas que no las podemos contar. Sabemos que el tamaño de los océanos son inimaginables, por desgracia, son tan grandes que no las podemos medir. Sabemos que moriremos algún día, por desgracia, no sabemos cuando ni cómo. Se que te amo, por desgracia, es tanto que no se cuanto."
Sherwin John Delfin Regalado
Eso Era Amor...
Le comenté:
-Me entusiasman tus ojos.
Y ella dijo:
-¿Te gustan solos o con rimel?
-Grandes, respondí sin dudar.
Y también sin dudar
me los dejó en un plato y se fue a tientas.
Le comenté:
-Me entusiasman tus ojos.
Y ella dijo:
-¿Te gustan solos o con rimel?
-Grandes, respondí sin dudar.
Y también sin dudar
me los dejó en un plato y se fue a tientas.
Ãngel González