Hacer reir a una mujer ( 4 )
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Gobernar no consiste en solucionar problemas, sino en hacer callar a los que los provocan.

Si dicen mal de ti con fundamento, corrígete; de lo contrario, échate a reír.

En la mujer, el orgullo es a menudo el móvil del amor.

Ser tirano no es ser, sino dejar de ser, y hacer que dejen de ser todos.

La vida es el acuerdo al que llegamos entre lo que el ego desea hacer, lo que la experiencia nos dice que hagamos y lo que los nervios nos permiten hacer.

Si de verdad vale la pena hacer algo, vale la pena hacerlo a toda costa.

La mujer es un hermoso defecto de la naturaleza.

Detrás de cada hombre con éxito hay una mujer que lo trata de inútil.

El hombre que se ríe de todo es que todo lo desprecia. La mujer que se ríe de todo es que sabe que tiene una dentadura bonita.

No hay carga más pesada que una mujer liviana.

Te conservarás más joven si pones una mujer en tu vida, preferentemente dos.

Deberíamos tener cuidado en no hacerle a un compañero lo que solo intentábamos ayudarle a hacer.

Uno tiene que ser algo para poder hacer algo.

El hogar es la prisión de la doncella y el taller de la mujer.

El hombre hace leyes; la mujer, modales.

En Oriente la mujer no suele ver al hombre antes de casarse. En Occidente, después.

La mujer es mala. Cada vez que se le presente la ocasión, toda mujer pecará.

Mientras me quede algo por hacer, no habré hecho nada.

La mujer es un animal inepto y estúpido, aunque agradable y gracioso.

El hogar es un santuario doméstico, en el que la mujer cumple el papel de sacerdotisa.

La mujer compuesta quita el marido de otra puerta.

Los suspiros son aire y van al aire. Las lágrimas son agua y van al mar, dime mujer, cuando el amor se olvida, ¿sabes a donde va?.

Me resultaría imposible enamorarme de alguien que no me haga reir.

Lo malo de una mujer con el corazón roto es que empieza a repartir los pedazos.

Es curioso este juego del matrimonio. La mujer tiene siempre las mejores cartas y siempre pierde la partida.

Si usted quiere saber lo que una mujer dice realmente, mírela, no la escuche.

Escoge a una mujer de la cual puedas decir: hubiera podido escogerla más bella, pero no mejor.

La única manera en que un hombre debe comportarse con una mujer es: haciendo el amor con ella, si es bonita, o con otra, si es fea.

Detrás de un gran hombre hay una gran mujer y detrás de ésta su esposa.

Para tener buena salud lo haría todo menos tres cosas: hacer gimnasia, levantarme temprano y ser persona responsable.

¡fragilidad, tienes nombre de mujer!.

El perfume anuncia la llegada de una mujer y alegra su marcha.

Dos cosas quiere el hombre de verdad: el peligro y el juego. Por eso quiere la mujer, que es el juguete más peligroso.

Hacer preguntas es prueba de que se piensa.

En esta industria, todos sabemos que detrás de un buen guionista hay siempre una gran mujer, y que detrás de ésta está su esposa.

Es mejor ser hombre que mujer, porque hasta el hombre más miserable tiene una mujer a la cual mandar.

Llamar a las mujeres el sexo débil es una calumnia; es la injusticia del hombre hacia la mujer.

La mujer que hace un mérito de su belleza, declara por sí misma que no tiene otro mayor.

Hacer el amor implica una conexión con el amor que no se da todo el tiempo, ni siquiera entre dos personas que se aman.

La gran pregunta que nunca ha sido contestada y a la cual todavía no he podido responder, a pesar de mis treinta años de investigación del alma femenina, es: ¿qué quiere una mujer?