La mujer buena severo catalina ( 3 )
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En la venganza, como en el amor, la mujer es más bárbara que el hombre.

Como individuo, la mujer es un ser endeble y defectuoso.

Quien quiera ver prosperar sus negocios, consulte a su mujer.

No hay manto ni sayo que peor siente a la mujer que el querer ser sabia.

La mujer es un vulgar animal del que el hombre se ha formado un ideal demasiado bello.

La mujer es como los autos, a la vejez es cuando más se pintan.

¡Ah, el eterno femenino! Decía aquel señor cuya mujer nunca acababa de morirse.

La mujer es la luz de la vida.

En la mujer, el orgullo es a menudo el móvil del amor.

La mujer es un hermoso defecto de la naturaleza.

Detrás de cada hombre con éxito hay una mujer que lo trata de inútil.

El hombre que se ríe de todo es que todo lo desprecia. La mujer que se ríe de todo es que sabe que tiene una dentadura bonita.

No hay carga más pesada que una mujer liviana.

Te conservarás más joven si pones una mujer en tu vida, preferentemente dos.

El hogar es la prisión de la doncella y el taller de la mujer.

El hombre hace leyes; la mujer, modales.

En Oriente la mujer no suele ver al hombre antes de casarse. En Occidente, después.

La mujer es mala. Cada vez que se le presente la ocasión, toda mujer pecará.

La mujer es un animal inepto y estúpido, aunque agradable y gracioso.

El hogar es un santuario doméstico, en el que la mujer cumple el papel de sacerdotisa.

La mujer compuesta quita el marido de otra puerta.

Los suspiros son aire y van al aire. Las lágrimas son agua y van al mar, dime mujer, cuando el amor se olvida, ¿sabes a donde va?.

Lo malo de una mujer con el corazón roto es que empieza a repartir los pedazos.

Es curioso este juego del matrimonio. La mujer tiene siempre las mejores cartas y siempre pierde la partida.

Si usted quiere saber lo que una mujer dice realmente, mírela, no la escuche.

Escoge a una mujer de la cual puedas decir: hubiera podido escogerla más bella, pero no mejor.

La única manera en que un hombre debe comportarse con una mujer es: haciendo el amor con ella, si es bonita, o con otra, si es fea.

Detrás de un gran hombre hay una gran mujer y detrás de ésta su esposa.

¡fragilidad, tienes nombre de mujer!.

El perfume anuncia la llegada de una mujer y alegra su marcha.

Dos cosas quiere el hombre de verdad: el peligro y el juego. Por eso quiere la mujer, que es el juguete más peligroso.

En esta industria, todos sabemos que detrás de un buen guionista hay siempre una gran mujer, y que detrás de ésta está su esposa.

Es mejor ser hombre que mujer, porque hasta el hombre más miserable tiene una mujer a la cual mandar.

Llamar a las mujeres el sexo débil es una calumnia; es la injusticia del hombre hacia la mujer.

La mujer que hace un mérito de su belleza, declara por sí misma que no tiene otro mayor.

Ama hasta que te duela. Si te duele es buena señal.

La gran pregunta que nunca ha sido contestada y a la cual todavía no he podido responder, a pesar de mis treinta años de investigación del alma femenina, es: ¿qué quiere una mujer?

Cómo tener confianza de una mujer que le dice a uno su verdadera edad. Una mujer capaz de decir esto es capaz de decirlo todo.

Buena cosa es tener amigos, pero mala el tener necesidad de ellos.

Primero el hombre aprende en la vida a andar y a hablar. Más tarde, a sentarse tranquilo y mantener la boca cerrada.