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La rebelión consiste en mirar una rosa

La rebelión consiste en mirar una rosa. Encuentra docenas de la rebelión consiste en mirar una rosa con fotos para copiar y compartir.


La mejor manera de adquirir méritos consiste en hacer el bien sin mirar a quien, cada vez que esté a nuestro alcance, sin esperar recompensa del mundo, sino de Dios solamente


Don Bosco


El amor no consiste en mirar al otro, sino en mirar juntos en la misma dirección.


Antoine de Saint-Exupéry




Rosa,Rosa tu eres hermosa
Rosa de mi alma, rosa de mi luz
eres mas hermosa que el color azul,
tus ojos brillan con la miel.


Tu sonrisa brilla como un lucero
eres mas pura que el mundo entero
estas palabras te las dedico a ti
hermoso lucero.


Maria Rondon Rosa


La rebelión consiste en mirar una rosa hasta pulverizarse los ojos.


Alejandra Pizarnik


Melancolía: extraña dolencia del alma que agujerea al cuerpo; de sabor agridulce. Un poeta le otorgó un pico voraz y dolorosamente tierno. Otro poeta la llamó rosa del aliento y damisela soledad. Para el sujeto desprevenido, la melancolía puede ser -en definitiva suena así y origina confusiones varias- un dulce tentador. Ingerir en grandes proporciones puede ocasionar trastornos serios en los recuerdos y desequilibrar la dieta de vida de cada jornada. Es improbable que un animal sentipensante pueda existir sin haber paladeado alguna vez un poco de melancolía.


Rosa Elvira Peláez


Un hombre solo tiene derecho a mirar a otro hacia abajo, cuando ha de ayudarle a levantarse.


Gabriel García Márquez




Ver es algo más que mirar. Ver consiste en advertir los detalles. Para ver bien una flor se ha de mirar con lupa, por dentro.


Émile-Auguste Chartier


¿Sabes? No necesito nada más, no quiero mirar a otro lugar donde no estés tu, no quiero caminar sin sentir tu mano firme junto a la mía, no quiero reír con nadie más, ni que mi sombra se acompañe de otra que no sea la tuya; Sabes? El solo echo de oír tu silencio, abrazar tu calor, acariciar tus besos con los míos, enredar tu risa con la mía, compartir el tiempo con nuestros minutos; Me entrega todo lo que quiero recibir, ya no hace falta nada más, cada cosa que haces o dices o quizás sueñas, construye mi felicidad, nuestra felicidad, que a pesar de todo siempre insiste en estar ahí, así como yo insisto al tiempo, estar solo junto a ti; así como yo insisto en que eres el mejor, lo mejor, ahora y siempre; Y tan así y ciegamente, y bajo todas circunstancias tu me quieres, y yo te quiero, mi amor, mi único e irremplazable príncipe azul.


Rosa María Florensa Palacios


Entro el mundo de la imaginacion tan solo con mirar tus bellos ojos, es tan bonito descubrir lo especial que eres, ven en ti una niña feliz que siempre vivira del amor, un amor que vale mucho pero que pocos sabemos valorar!


Willy De la Rosa




Rosa Diez hablando del presidente del gobierno José Luís Rodríguez Zapatero:sería gallego en el sentido más peyorativo de la palabra; y del presidente de la oposición, Mariano Rajoy : es gallego.


Rosa Díez


La amistad es como una rosa.
Es tan ermoso su color,
Y tan delicada su textura,
Tan delicado su holr,
Pero si no la cuidas,
Se marchita.




¡MUJER! Eres novia, eres esposa, eres... Amante, eres madre... ¡MUJER!... Eres una rosa roja para la vida!
Y... un clavel para el amor.


Jackselins Arteaga


Quiero creer que voy a mirar este nuevo año como si fuese la primera vez que desfilan 365 días ante mis ojos.


Paulo Coelho




El orgullo de los mediocres consiste en hablar siempre de sí mismos; el orgullo de los grandes hombres es de no hablar nunca de ellos.


Voltaire


Mi felicidad consiste en que se apreciar lo que tengo y no deseo con exceso lo que no tengo.


León Tolstoi


La libertad consiste en poder hacer lo que se debe hacer.


Baltasar Gracián


No Puedo

No puedo cerrar mis puertas
ni clausurar mis ventanas:
he de salir al camino
donde el mundo gira y clama,
he de salir al camino
a ver la muerte que pasa.

He de salir a mirar
cómo crece y se derrama
sobre el planeta encogido
la desatinada raza
que quiebra su fuente y luego
llora la ausencia del agua.

He de salir a esperar
el turbión de las palabras
que sobre la tierra cruza
y en flor los cantos arrasa,
he de salir a escuchar
el fuego entre nieve y zarza.

No puedo cerrar las puertas
ni clausurar las ventanas,
el laúd en las rodillas
y de esfinges rodeada,
puliendo azules respuestas
a sus preguntas en llamas.

Mucha sangre está corriendo
de las heridas cerradas,
mucha sangre está corriendo
por el ayer y el mañana,
y un gran ruido de torrente
viene a golpear en el alba.

Salgo al camino y escucho,
salgo a ver la luz turbada;
un cruel resuello de ahogado
sobre las bocas estalla,
y contra el cielo impasible
se pierde en nubes de escarcha.

Ni en el fondo de la noche
se detiene la ola amarga,
llena de niños que suben
con la sonrisa cortada,
ni en el fondo de la noche
queda una paloma en calma.

No puedo cerrar mis puertas
ni clausurar mis ventanas.
A mi diestra mano el sueño
mueve una iracunda espada
y echa rodando a mis pies
una rosa mutilada.

Tengo los brazos caídos
convicta de sombra y nada;
un olvidado perfume
muerde mis manos extrañas,
pero no puedo cerrar
las puertas y las ventanas,
y he de salir al camino
a ver la muerte que pasa.


Sara de Ibáñez


Mientras Muere La Tarde

Noble señora de provincia: unidos
En el viejo balcón que ve al poniente,
Hablamos tristemente, largamente,
De dichas muertas y de tiempos idos.

De los rústicos tiestos florecidos
Desprendo rosas para ornar tu frente,
Y hay en los fresnos del jardín de enfrente
Un escándalo de aves en los nidos.

El crepúsculo cae soñoliento,
Y si con tus desdenes amortiguas
La llama de mi amor, yo me contento
Con el hondo mirar de tus arcanos
Ojo, mientras admiro las antiguas
Joyas de las abuelas en tus manos.

Ingenuas provincianas: cuando mi vida se halle
Desahuciada por todos, iré por los caminos
Por donde vais cantando los más sonoros trinos
Y en fraternal confianza ceñiré vuestro talle.

A la hora del Ángelus, cuando vais por la calle,
Enredados al busto los chales blanquecinos,
Decora vuestros rostros -¡Oh rostros peregrinos!-
La luz de los mejores crepúsculos del valle.

De pecho en los balcones de vetusta madera,
Platicáis en las tardes tibias de primavera
Que Rosa tiene novio, que Virginia se casa.

Y oyendo los poetas vuestros discursos sanos
Para siempre se curan de males ciudadanos,
Y en la aldea la vida buenamente se pasa.


Ramón López Velarde


Ladridos Jadeantes En El Césped

Ladridos jadeantes en el césped
le hacen mirar, con el calor el día
va rodando a su fin y de las rosas
sube un olor, y una inquietud constante.
En el silencio rueda la alegría
súbita de los perros. Y él entiende
esa felicidad, el desvarío
que ellos muestran. Hermosa fue la vida
cuando el cuerpo era joven, y el deseo
la costumbre inicial de cada hora.

Un aire corto llega desde el mar
y ha alargado la sombra de los montes.
Echa su vida atrás, desnuda el cuerpo
delante de otro cuerpo, y unos ojos
le buscan y él los busca.
En el amor era veloz el tiempo,
iba pronto a morir, y en vano el joven
pensaba detenerlo, se soñaba
vencido en la vejez y desamado.
Entonces su victoria
era querer aún más, con mayor fuerza.

Mira, desde su frente, con los ojos
fijos la línea de los montes, áspero
muro de plata que en el mar se hiela.
Ya no lucha la tarde y se hace rosa
la luz en su cabeza pensativa.
Llegan, desde el camino, frescas voces
llamándose. La casa, oscurecida,
se ha perdido en los árboles, y él oye
el dulce nacimiento del amor,
escucha su secreto. Ya de nuevo
vive su corazón, y el hombre tiembla,
siente cargado el pecho, y apresura
un llanto fervoroso.


Francisco Brines


yo cometí el delito de inventarte una estrella, y fue tuyo el pecado de ofrecerme una rosa.


José Angel Buesa


(...) el filósofo tiene hoy el deber de desconfiar, de mirar maliciosamente de reojo desde todos los abismos de la sospecha.


Friedrich Nietzsche


Yo te miro, yo te miro sin cansarme de mirar y que lindo niño veo a tus ojos asomar.


Gabriela Mistral


Ni la intimidad de tu frente clara como una fiesta ni la costumbre de tu cuerpo, aún misterioso y tácito y de niña, ni la sucesión de tu vida asumiendo palabras o silencios serán favor tan misterioso como mirar tu sueño implicado en la vigilia de mis brazos.


Jorge Luis Borges


Nuestra crítica consiste en reprochar a los demás el no tener las cualidades que nosotros creemos tener.


Jules Renard


El agradecimiento que solo consiste en el deseo, es cosa muerta, como es muerta la fe sin obras.


Miguel de Cervantes


El arte de un príncipe consiste en hacer el bien personalmente y el mal por segunda mano.


Angel Ganivet




Lo que cuesta mirar, y sin embargo no me perdonaría ignorar tus ademanes.


Francisco Morales Santos


La buena vida consiste en amar y hacerse amar suficiente.


Doménico Cieri Estrada


¿puede alguien recordar el amor?. Es como querer conjurar el aroma de las rosas en un sótano. Podrías ver la rosa, pero el perfume, jamás. Y esa es la verdad de las cosas, su perfume.


Arthur Miller


Eran verdes como un mar, con reflejos de alto cielo. ¡Qué bien sabían mirar! unos ojos que recuerdo.


Concha Méndez


Cuando tu mirar se pierde en mi boca, excita mil emociones, como me alborota.


Soraya


Hay grandes hombres que hacen a todos los demás sentirse pequeños. Pero la verdadera grandeza consiste en hacer que todos se sientan grandes.


Charles Dickens


El verdadero valor consiste en prever todos los peligros y despreciarlos cuando llegan a hacerse inevitables.


François Fénelon


Del mirar nace el amar y del no ver el olvidar.


Proverbio Italiano


En Francia todo burgués quiere ser artista, mientras que en Inglaterra todo artista quiere ser burgués. En eso consiste la gran superioridad de Francia sobre Inglaterra.


Oscar Wilde


La vida consiste en la comprensión de la verdad.


Leon Tolstoi


La experiencia del mundo no consiste en el número de cosas que se han visto, sino en el número de cosas sobre las que se ha reflexionado con fruto.


Gottfried Wilhelm Leibniz


Solamente la libertad que se somete a la Verdad conduce a la persona humana a su verdadero bien. El bien de la persona consiste en estar en la Verdad y en realizar la Verdad.


Juan Pablo II


La guerra no consiste solo en la batalla sino en la voluntad de contender.


Thomas Hobbes


Si alguien se vuelve para mirar tu traje, es que no vas bien vestido.


George Bryan Brummel