Luciernaga
Luciernaga. Encuentra docenas de luciernaga con fotos para copiar y compartir.
La diferencia entre la palabra adecuada y la casi correcta, es la misma que entre el rayo y la luciérnaga.
Mark Twain
Anverso
No veo tu sonrisa entre mis labios
apurar la prolongada espera
en tu abandono de luciérnaga a la noche;
sólo tengo asida entre mis brazos
la inexpresable lucha
de penetrar en el bosque sin fondo de tu sueño
que empieza en la penumbra.
Solo el afán de arañar las escamas de la tierra
y volcar la savia del origen
en tu canasto de riveras blandas,
para encontrarte a ti,
en el hueco de tus verdes plantaciones
como un todo revuelto entre mis manos.
Solo mis párpados abiertos
confundidos en el incendio de absorberte
en tu acuario de humo,
bajo la soledad de unos cerebros desyelmados.
No veo tu presencia desdoblada
ahondarme y contenerme,
sólo mi furia de hombre
en las grietas de ti misma
persiguiéndote sin alcanzarte.
Solo la noche posada en tus cabellos,
la noche raspándonos los ojos,
la noche uniéndonos y separándonos
como división eterna entre los cuerpos.
No veo tu sonrisa entre mis labios
apurar la prolongada espera
en tu abandono de luciérnaga a la noche;
sólo tengo asida entre mis brazos
la inexpresable lucha
de penetrar en el bosque sin fondo de tu sueño
que empieza en la penumbra.
Solo el afán de arañar las escamas de la tierra
y volcar la savia del origen
en tu canasto de riveras blandas,
para encontrarte a ti,
en el hueco de tus verdes plantaciones
como un todo revuelto entre mis manos.
Solo mis párpados abiertos
confundidos en el incendio de absorberte
en tu acuario de humo,
bajo la soledad de unos cerebros desyelmados.
No veo tu presencia desdoblada
ahondarme y contenerme,
sólo mi furia de hombre
en las grietas de ti misma
persiguiéndote sin alcanzarte.
Solo la noche posada en tus cabellos,
la noche raspándonos los ojos,
la noche uniéndonos y separándonos
como división eterna entre los cuerpos.
Homero Aridjis
Deseo
Solo tu corazón caliente,
y nada más.
Mi paraíso un campo
sin ruiseñor
ni liras,
con un río discreto
y una fuentecilla.
Sin la espuela del viento
sobre la fronda,
ni la estrella que quiere
ser hoja.
Una enorme luz
que fuera
luciérnaga
de otra,
en un campo
de miradas rotas.
Un reposo claro
y allí nuestros besos,
lunares sonoros
del eco,
se abrirían muy lejos.
Y tu corazón caliente,
nada más.
Solo tu corazón caliente,
y nada más.
Mi paraíso un campo
sin ruiseñor
ni liras,
con un río discreto
y una fuentecilla.
Sin la espuela del viento
sobre la fronda,
ni la estrella que quiere
ser hoja.
Una enorme luz
que fuera
luciérnaga
de otra,
en un campo
de miradas rotas.
Un reposo claro
y allí nuestros besos,
lunares sonoros
del eco,
se abrirían muy lejos.
Y tu corazón caliente,
nada más.
Federico GarcÃa Lorca
El Mejor Día
Alma mía que trémula y ansiosa
te asombras ante tanta maravilla:
el sol en la luciérnaga que brilla,
todo el bosque fragante en una rosa.
Un día el agua eterna y silenciosa
has de surcar en vacilante quilla;
el fuego que encendió tu lamparilla
apagará la noche misteriosa.
Hay algo en existir que te aniquila.
La vida es un anillo que se cierra,
la muerte un ojo insomne que vigila.
Puede el último ser el mejor día:
verás al alejarte de la tierra
la luz eterna de la poesía.
Alma mía que trémula y ansiosa
te asombras ante tanta maravilla:
el sol en la luciérnaga que brilla,
todo el bosque fragante en una rosa.
Un día el agua eterna y silenciosa
has de surcar en vacilante quilla;
el fuego que encendió tu lamparilla
apagará la noche misteriosa.
Hay algo en existir que te aniquila.
La vida es un anillo que se cierra,
la muerte un ojo insomne que vigila.
Puede el último ser el mejor día:
verás al alejarte de la tierra
la luz eterna de la poesía.
Dora Castellanos
Andando caminos :rumbo a lo desconocido
¡en busca de los silencios que están llenos de palabras !!
“La diferencia entre la palabra adecuada y la casi correcta, es la misma que entre el rayo y la luciérnaga.”
» Mark Twain (1835-1910) Escritor y periodista estadounidense.
¡Sobran las palabras! poema
No hacen falta palabras para decir “te quiero”
solo basta con una mirada llena de pasión
no hay que mirar la luna para sentir el cielo
solo de una mirada se nutre la ilusión.
a veces en silencio se dicen ¡tantas cosas!
y en el furtivo encuentro de una dulce mirada
se encierran mil palabras...tan cálidas y hermosas
una mirada lo dice todo, sin que decir nada.
ese vivir cotidiano...que se premedita
mientras ilusionas la voz de pensamiento
es de todas las frases, la expresión mas bonita
y la prueba mas clara de todo sentimiento.
No hacen falta palabras para decir “lo que siento”
no hacen falta palabras para expresar mi “contento”
no hacen falta palabras para llenar este momento
que me llena cada día de luz que quita el tormento.!!
Autor: Diego Torrente
~*Dts.*~ ©
¡en busca de los silencios que están llenos de palabras !!
“La diferencia entre la palabra adecuada y la casi correcta, es la misma que entre el rayo y la luciérnaga.”
» Mark Twain (1835-1910) Escritor y periodista estadounidense.
¡Sobran las palabras! poema
No hacen falta palabras para decir “te quiero”
solo basta con una mirada llena de pasión
no hay que mirar la luna para sentir el cielo
solo de una mirada se nutre la ilusión.
a veces en silencio se dicen ¡tantas cosas!
y en el furtivo encuentro de una dulce mirada
se encierran mil palabras...tan cálidas y hermosas
una mirada lo dice todo, sin que decir nada.
ese vivir cotidiano...que se premedita
mientras ilusionas la voz de pensamiento
es de todas las frases, la expresión mas bonita
y la prueba mas clara de todo sentimiento.
No hacen falta palabras para decir “lo que siento”
no hacen falta palabras para expresar mi “contento”
no hacen falta palabras para llenar este momento
que me llena cada día de luz que quita el tormento.!!
Autor: Diego Torrente
~*Dts.*~ ©
Diego Torrente
POETA, DI PASO
poeta di paso
los furtivos besos¡
¡la sombra! ¡los recuerdos! La luna no vertia
Alli ni un solo rayo... Temblabas y eras mia.
Temblabas y eras mia bajo el follaje espeso,
Una errante luciernaga alumbro nuestro beso,
El contacto furtivo de tus labios de seda...
La selva negra y mistica fue la alcoba sombria...
En aquel sitio el musgo tiene olor de reseda...
Filtro luz por las ramas cual si llegara el dia,
Entre las nieblas palidas aparecia...
Poeta, di paso
Los intimos besos!
¡Ah, de las noches dulces me acuerdo todavia!
En señorial alcoba,do la tapiceria
Amortiguaba el ruido con sus hilos espesos
Desnuda tu en mis brazos fueron mios tus besos;
Tu cuerpo de veinte años entre la roja seda,
Tus cabellos dorados y tu melancolia
Tus frescuras de virgen y tu olor de reseda...
Apenas alumbra la lámpara sombria
Los desteñidos hilos de la tapiceria.
Poeta, di paso
El ultimo beso!
¡Ah, de la noche tragica me acuerdo todavia!
El ataud heraldico en el salon yacia,
mi oido fatigado por vigilias y excesos,
Sintio como a distancia los monotonos rezos!
Tu, mustia, yerta y palida entre la negra ceda,
La llama de los cirios temblaba y se movia,
Perfumaba la atmosfera un olor de reseda,
Un crucifijo palido los brazos extendia
Y estaba helada y cardena tu boca que fue mia!
poeta di paso
los furtivos besos¡
¡la sombra! ¡los recuerdos! La luna no vertia
Alli ni un solo rayo... Temblabas y eras mia.
Temblabas y eras mia bajo el follaje espeso,
Una errante luciernaga alumbro nuestro beso,
El contacto furtivo de tus labios de seda...
La selva negra y mistica fue la alcoba sombria...
En aquel sitio el musgo tiene olor de reseda...
Filtro luz por las ramas cual si llegara el dia,
Entre las nieblas palidas aparecia...
Poeta, di paso
Los intimos besos!
¡Ah, de las noches dulces me acuerdo todavia!
En señorial alcoba,do la tapiceria
Amortiguaba el ruido con sus hilos espesos
Desnuda tu en mis brazos fueron mios tus besos;
Tu cuerpo de veinte años entre la roja seda,
Tus cabellos dorados y tu melancolia
Tus frescuras de virgen y tu olor de reseda...
Apenas alumbra la lámpara sombria
Los desteñidos hilos de la tapiceria.
Poeta, di paso
El ultimo beso!
¡Ah, de la noche tragica me acuerdo todavia!
El ataud heraldico en el salon yacia,
mi oido fatigado por vigilias y excesos,
Sintio como a distancia los monotonos rezos!
Tu, mustia, yerta y palida entre la negra ceda,
La llama de los cirios temblaba y se movia,
Perfumaba la atmosfera un olor de reseda,
Un crucifijo palido los brazos extendia
Y estaba helada y cardena tu boca que fue mia!
Jose Asuncion Silva
No me parece que la luciérnaga extraiga mayor suficiencia del hecho incontrovertible de que es una de las maravillas más fenomenales de este circo, y sin embargo basta suponerle una conciencia para comprender que cada vez que se le encandila la barriguita el bicho de luz debe sentir como una cosquilla de privilegio
Julio Cortázar