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Mensajes tristes cortos ( 2 )

Mensajes tristes cortos. Encuentra docenas de mensajes tristes cortos con fotos para copiar y compartir.


Mujer, yo hubiera sido tu hijo, por beberte 
la leche de los senos como de un manantial, 
por mirarte y sentirte a mi lado y tenerte 
en la risa de oro y la voz de cristal. 
Por sentirte en mis venas como Dios en los ríos 
y adorarte en los tristes huesos de polvo y cal, 
porque tu ser pasara sin pena al lado mío 
y saliera en la estrofa -limpio de todo mal-. 


pablo neruda


⁃ Y pensar que todo lo que siento y todo lo que hago y todo lo que soy , es por ti.
y pensar que manana te iras de mi lado y me dejaras con el alma en mil pedazos..
de la forma en que te conocí fue tan rara y tan inexplicable que me cuesta decir que por que tanta atracción , tanto magnetismo, tanta magia .. Quizas todo tiene una explicación y una razón para ser pero….. Porque llegaste tarde a mi vida?.

Porque me dio tanto trabajo conocerte y al fin te conozco y siento que te tienes que marchar, o para evitar danos yo lo tendré que hacer.
Los días pasan y esto se vuelve mas intenso….

cada día me aferro mas a ti, a tu cuerpo, a tus besos y a tu forma de ser….
Simplemente como si tu me corrieras por las venas , como una droga a cual cada vez que pienso dejarla es como si me atrallera mas a ella.
Estas en mi mente siempre, incluso cuando duermo, los días sin ti son largos oscuros y tristes.
Ultimamente me e centrado mucho contigo, siento que te necesito, que formas parte de mi. No quiero que te vallas, no quiero irme, pero por alguna razón pienso que no voy a soportar y sin importar el gran amor que siento creo que tomare la decisión de marcharme. claro si tu no la tomas primero….

Tus besos, tu sonrisa, tu mirada, tus manos y tu forma de hacer el amor se van plasmando en mi, y van dejando huellas, huellas que estoy segura que no se borraran, huellas las cuales se quedaron en mi…..

Contigo me siento una mujer amada, tu en este corto tiempo me enseñaste lo que realmente es el amor…. contigo conocí el verdadero amor……

By.. Jlopez


j lopez




Desastre de sentimientos…

El universo se ríe de lo que nos hace sentir,
El universo juega con los que creen en él,
Debe ser por eso que la gente no siente, solo actúa,
Sin importar nada más, es verdad por más que tratemos,
No podemos, que estupidez amar a alguien que no existe,
Y no tener la seguridad de que algún día existirá.

Los sentimientos, no sirven o bueno en este mundo,
Si los sigues te llevan al abismo, y si no los sigues te llevan
A un miserable camino, si expresas te reprochan porque expresas,
Sino expresas te rechazan porque eres cerrada, entonces es mejor,
Morir y no sentir nada, no esperar nada y no entregar nada.

A veces es mejor caminar y será conformarnos con ver a los demás,
A lo mejor, lo que pasa es que eso que queremos no existe para nosotros,
Hoy solo sé que ya me cansé, de soñarte, de extrañarte, de dejar pasar otros caminos,
Que a lo mejor me puedan dar lo que siempre esperé de ti.

Hoy quizás el sol vuelva a iluminar, porque a pesar de que siempre brilla,
Para mí siempre estuvieron oscuros y tristes, y esto es un desastre de sentimientos,
Porque siempre me estuviste tan cerca, pero siempre hubo una barrera que nuca quisiste romper,
Y no quise esperar más, a que algún día me vieras y me quisieras conocer.


cisne25


Lagrimas de amor…

En estas fechas tan especiales para algunos,
En estas fechas tan tristes para otros,
El planeta gira y en sus cambios nos tiene mareados…
Inundaciones hay en todas partes, mucha tristeza, mucha rabia, en esta vida,
Miseria, hambre, pobreza, eso hace que nos duela la cabeza,
Ya no somos humanos, somos robots programados, no tenemos tiempo,
Y mucho menos para encontrar, cuidar y disfrutar de alguna relación.

Y se inundan nuestros sueños e ilusiones al ver que son tan difíciles o que no tienen sentido,
Lloras días y noches, hasta que ya el metabolismo hace una parada para fabricar más,
Y vuelven las lágrimas solo en tu corazón porque nadie entiende la razón.

Hoy he entendido que siempre van a estar allí,
Lloro, porque no te encuentro, lloro, porque cada vez te veo más lejos y lloro, porque no te puedo corresponder…


cisne25


en los momentos mas tristes de la vida nos llegan los mejores pensamientos las mas tristes realidades nos alientan lo mejores sonetos.....................
en la oscuridad y la penumbra sale lo mejor de nosotros para que las heridas sanen y el corazón no sangre tanto¡¡¡¡¡¡¡
y su palpitar no retumbe en nuestro llanto triste realidad nos acongoja el corazón y la vida es mejor seguir caminando aunque con la cabeza bajo el tropiezo llevare con mis pasos,,,,,,,,,,,,
y con cada uno de ellos caminare muy despacio para que en la vida el dolor se baya olvidando


zancho6


llorar
es verdad y la triste realidad hermosa las lagrimas limpian el alma y desahogan el corazón ayudan con las cargas de la vida y despejan la mente lagrimas que acongojan los recuerdos que una ves fueron experiencias hoy solo son tristes recuerdos del alma llorar desahoga nuestro karma hermosa


zancho6




Todos creemos que cuando extrañamos
a un ser amado es sinónimo de dolor,
pero creo que no es así.

Extrañar a alguien no puede hacerte llorar.
Estar tristes y melancólicos sí.
Ahora bien, es cierto que cuando amas mucho eso nos causa una tremenda angustia, pero ¿sabes por qué?

Duele porque no le puedes tener,
porque no puedes estar a su lado.
No duele extrañar a alguien que está lejos de nosotros, lo que duele es las ganas de tenerlo cerca y no poder.

Lo que debería dolernos de verdad es el extrañar a alguien que nunca nos amó, o a alguien que solo causó dolor en nuestra vida. Extrañar a alguien que prefiere estar en otros brazos y nos los tuyos… eso sí que debiera doler.

Duele que no te amen, eso sí puede ser causa de lágrimas…
Pero si alguien te ama, solo puedes sentir nostalgia por la lejanía, pero llorar no, porque te ama. Solo que debes tener paciencia para estar algún día junto
a esa persona…

Recuerda que extrañar te puede doler…
pero es el efecto lo que causa el amor


Norma Alicia


Aquí te amo.
En los oscuros pinos se desenreda el viento.
Fosforece la luna sobre las aguas errantes.
Andan días iguales persiguiéndose.

Se desciñe la niebla en danzantes figuras.
Una gaviota de plata se descuelga del ocaso.
A veces una vela. Altas, altas estrellas.

O la cruz negra de un barco.
Solo.
A veces amanezco, y hasta mi alma está húmeda.
Suena, resuena el mar lejano.
Este es un puerto.
Aquí te amo.

Aquí te amo y en vano te oculta el horizonte.
Te estoy amando aún entre estas frías cosas.
A veces van mis besos en esos barcos graves,
que corren por el mar hacia donde no llegan.

Ya me veo olvidado como estas viejas anclas.
Son más tristes los muelles cuando atraca la tarde.
Se fatiga mi vida inútilmente hambrienta.
Amo lo que no tengo. Estás tú tan distante.

Mi hastío forcejea con los lentos crepúsculos.
Pero la noche llega y comienza a cantarme.
La luna hace girar su rodaje de sueño.

Me miran con tus ojos las estrellas más grandes.
Y como yo te amo, los pinos en el viento, quieren cantar tu nombre con sus hojas de alambre.


Pablo Neruda


Inclinado en las tardes tiro mis tristes redes
a tus ojos oceánicos.

Allí se estira y arde en la más alta hoguera
mi soledad que da vueltas los brazos como un náufrago.

Hago rojas señales sobre tus ojos ausentes
que olean como el mar a la orilla de un faro.

Sólo guardas tinieblas, hembra distante y mía,
de tu mirada emerge a veces la costa del espanto.

Inclinado en las tardes echo mis tristes redes
a ese mar que sacude tus ojos oceánicos.

Los pájaros nocturnos picotean las primeras estrellas
que centellean como mi alma cuando te amo.

Galopa la noche en su yegua sombría
desparramando espigas azules sobre el campo.


Pablo Neruda




¿Que adónde voy con esas caras tristes
y un borbotón de venas heridas en mi frente?

Voy a despedir rosas al mar,
a deshacerme en olas más altas que los pájaros,
a quitarme caminos que ya andaban en mi corazón como raíces...

Voy a perder estrellas,
y rocíos,
y riachuelitos breves donde amé la agonía que arruinó
mis montañas
y un rumor de palomas
especial,
y palabras...

Voy a quedarme sola,
sin canciones, ni piel,
como un túnel por dentro, donde el mismo silencio
se enloquece y se mata.


Julia de Burgos


Entre los gestos del mundo
recibí el que me dan las puertas.
En la luz yo las he visto
o selladas o entreabiertas
y volviendo sus espaldas
del color de la vulpeja.
¿Por qué fue que las hicimos
para ser sus prisioneras?

Del gran fruto de la casa
son la cáscara avarienta.
El fuego amigo que gozan
a la ruta no lo prestan.
Canto que adentro cantamos
lo sofocan sus maderas
y a su dicha no convidan
como la granada abierta:
¡Sibilas llenas de polvo,
nunca mozas, nacidas viejas!

Parecen tristes moluscos
sin marea y sin arenas.
Parecen, en lo ceñudo,
la nube de la tormenta.
A las sayas verticales
de la Muerte se asemejan
y yo las abro y las paso
como la caña que tiembla.

«¡No!», dicen a las mañanas
aunque las bañen, las tiernas.
Dicen «¡No!» al viento marino
que en su frente palmotea
y al olor de pinos nuevos
que se viene por la Sierra.
Y lo mismo que Casandra,
no salvan aunque bien sepan:
porque mi duro destino
él también pasó mi puerta.

Cuando golpeo me turban
igual que la vez primera.
El seco dintel da luces
como la espada despierta
y los batientes se avivan
en escapadas gacelas.
Entro como quien levanta
paño de cara encubierta,
sin saber lo que me tiene
mi casa de angosta almendra
y pregunto si me aguarda
mi salvación o mi pérdida.

Ya quiero irme y dejar
el sobrehaz de la Tierra,
el horizonte que acaba
como un ciervo, de tristeza,
y las puertas de los hombres
selladas como cisternas.
Por no voltear en la mano
sus llaves de anguilas muertas
y no oírles más el crótalo
que me sigue la carrera.

Voy a cruzar sin gemido
la última vez por ellas
y a alejarme tan gloriosa
como la esclava liberta,
siguiendo el cardumen vivo
de mis muertos que me llevan.
No estarán allá rayados
por cubo y cubo de puertas
ni ofendidos por sus muros
como el herido en sus vendas.

Vendrán a mí sin embozo,
oreados de luz eterna.
Cantaremos a mitad
de los cielos y la tierra.
Con el canto apasionado
heriremos puerta y puerta
y saldrán de ellas los hombres
como niños que despiertan
al oír que se descuajan
y que van cayendo muertas.


Gabriela Mistral


Milly o la tierra natal

¿Por qué, pues, pronunciar ese nombre de patria?
En su exilio brillante se estremece mi pecho
y resuena de lejos en el alma afligida
como lo hacen los pasos o la voz de un amigo.

¡Oh montañas veladas por la niebla de otoño,
valles que entapizaban las escarchas del alba,
sauces cuya corona deshojaba la poda,
viejas torres doradas por el sol de la tarde,

muros negros del tiempo, lomas, cuestas abruptas,
manantial donde van a beber los pastores,
gota a gota esperando aguas raras y límpidas,
con sus urnas dispuestas mientras hablan del día!

Choza que hace brillar el fulgor de la lumbre
y que amaba el viajero por humear a lo lejos,
sólo objetos, ¿o acaso tenéis alma también
que se pega a nuestra alma y a la fuerza de amar?

Yo vi cielos azules cuya noche es sin brumas,
toda de oro hasta el alba bajo un brillo de estrellas
que en su curva infinita redondeaban la cúpula
de cristal que jamás ha empañado algún viento.

Y vi montes cargados de limones y olivas
reflejar en las aguas sus inquietos perfiles;
y en sus valles profundos al impulso del céfiro
balancearse la espiga y la cepa madura;

en los mares que apenas son un leve murmullo
vi del agua luciente la ondulante cintura
apretando y soltando en sus pliegues azules
de sus riscos mellados los contornos inciertos

extenderse en el golfo como mantos de luz,
y blanqueando el escollo con sus flores de espuma
llevar hasta lo lejos de un poniente rojizo
islas» que eran el lecho como de oro del sol;

allí abriéndose a mí me mostraban sin límite
todo un mar infinito donde habita el misterio;
vi las cumbres altivas, cual del aire pirámides,
donde estío fundía el abrigo invernal,

descendiendo en peldaños hasta el fondo de valles
con laderas pobladas por aldeas y frondas,
con picachos y rocas que se yerguen, bajando
en pendientes de hierba para huir deslizándose,

mientras curvas humeantes, con un ruido de trueno
sus torrentes de espuma y sus ríos en polvo,
en sus flancos que son ya de luz ya de sombra,
con oleadas oscuras y con islas radiantes,

se ven valles profundos caros al soñador,
ascendiendo, bajando y ascendiendo otra vez,
y allí desde la raíz de sus amplias murallas,
entre abetos y robles por la tierra esparcidos,

en los lagos o espejos que a su sombra dormitan
dar sus verdes reflejos o su imagen oscura,
y en el tibio azul claro de estas límpidas aguas
ser la nieve un temblor y algo fluido los cerros.

Visité esas orillas y ese albergue divino
que la sombra del vate eligió como tumba,
esos campos que pudo la Sibila-" mostrarle,
y el Elíseo y Cumas; y a pesar de todo eso
no está allí el corazón...

Pero existe también una estéril montaña
que no tiene ni bosques ni hontanares, con una
cumbre humilde minada por la acción de los años,
que por su propio peso día a día se inclina

y que pierde su tierra derramada en barrancos
conservando un boj seco de raíz descarnada,
con roquedos a punto de caer si los pisa
con su pata ligera algún chivo nervioso.

Con el tiempo esos restos al caer han formado
como un cerro que mengua y que va escalonándose
hasta muros que sirven de pared protectora
a unos campos avaros que ha regado el sudor;

unas cepas con brazos que no encuentran sus arces
por la tierra serpean o en la arena se arrastran,
y hay zarzales en donde el zagal de la aldea
coge un fruto olvidado que disputa a los pájaros;

allí ovejas escuálidas de las chozas vecinas
ramonean dejando entre espinos su lana.
Lugar donde la música de las aguas de estío
o el temblor del follaje que sacuden las brisas

o los himnos que entrega el ruiseñor a los aires,
no conmueven el pecho ni el oído seducen,
sino que bajo un cielo que es de bronce perpetuo
la cigarra ensordece con su grito escondido.

Hay en estos desiertos una rústica casa
que recibe tan sólo de este monte la sombra,
con paredes golpeadas por la lluvia y los vientos,
con los musgos antiguos ocultando su edad.

En su umbral pueden verse tres peldaños de piedra
y allí puso el azar de una yedra las raíces
que mezclando cien veces sus enredos de nudos
con sus brazos esconde las injurias del tiempo,

y curvando en un arco sus volutas agrestes
es el único adorno de aquel rústico porche.
Un jardín que desciende por el flanco de un cerro
muestra cara al poniente un sediento arenal.

No sujeta, la piedra que el invierno ha tiznado
es el triste jalón del recinto minúsculo.
Esa tierra que hieren las azadas exhibe
sus entrañas desnudas de la hierba y la sombra;

ni esmaltadas alfombras ni el verdor hecho bóveda,
ni un arroyo en los bosques, ni frescor ni murmullo;
solamente seis tilos que el arado olvidó,
con un poco de hierba extendida a sus pies

dan en tiempo de otoño sombra tibia y escasa,
que es más grata a la frente bajo un cielo tan duro;
árboles que en sus frondas, en mi infancia feliz,
albergaron los sueños más hermosos que tuve.

En aquellos lugares que suspiran por agua
hay un pozo en la roca que el frescor nos esconde,
y allí el viejo, después, de muy largos esfuerzos,
mientras gime descansa su urna sobre el brocal;

la era donde el mayal sobre tierra pisada
bate rítmicamente las dispersas gavillas,
y la blanca paloma y el humilde gorrión
se disputan la espiga que el rastrillo olvidó;

y esparcidas por tierra, herramientas del campo,
yugos rotos y carros que duermen bajo porches,
ejes ya sin los rayos que quebró la rodada,
y la reja inservible que embotaron los surcos.

Nada alivia la vista de su estéril prisión,
ni las cúpulas áureas de soberbias ciudades,
ni la senda de polvo, ni a lo lejos un no,
ni los blancos tejados a la luz de la aurora.

Solamente esparcidos de distancia en distancia
los refugios agrestes que los pobres habitan,
junto a sendas estrechas que dispuso el desorden,
con tejados de bálago y paredes ahumadas,

se ven donde el anciano que se sienta a la puerta,
en su cuna de juncos duerme al niño que llora.
¡Una tierra sin sombra, sin colores los cielos,
unos valles sin agua! ¡Y allí está el corazón!

Éstos son los lugares, los sagrados parajes
de los cuales el alma rememora la imagen,
y que forjan de noche mis ensueños más bellos
hechizando los ojos con antiguas visiones.

Allí cada momento, cada aspecto del monte,
cada ruido que se alza por la noche en los campos,
cada mes que retorna como un paso del tiempo,
y hace verdes o mustia esos bosques y prados,

y la luna que mengua o que crece en la sombra,
y la estrella que asciende por la oscura colina,
los rebaños del monte que la escarcha ha expulsado
y que vuelven al valle con su andar vacilante,

viento, espino florido, hierba verde o marchita,
y la reja en el surco y en los prados el agua,
todo me habla una lengua que resuena aquí dentro,
con palabras que entienden los sentidos y el alma:

resonancias, perfumes, tempestades y rayos,
y peñascos, torrentes, y esas dulces imágenes
y esos viejos recuerdos que en nosotros dormitan,
que un lugar nos conservan y devuelven más dulce.

Allí está el corazón que se vuelve a encontrar;
todo allí me recuerda, me conoce y me ama.
Allí abundan amigos en todo este horizonte,
en cada árbol releo una historia pasada

y también cada piedra tiene un nombre que es suyo;
«¿qué más da que este nombre, como Palmira o Tebas,»
no recuerde los fastos de un imperio grandioso
ni la sangre vertida a la voz de un tirano

o esos grandes que el hombre llama azotes de Dios?
El lugar cuya trama nos cautiva la mente,
que aún rebosa de fastos que no olvida nuestra alma,
me parece tan grande como el campo glorioso

que fue cuna o sepulcro de un imperio inseguro.
¡Nada es vil! ¡Nada es grande! Todo el alma lo mide.
Al nombrar una choza puede un pecho agitarse,
y sobre monumentos de los héroes y dioses
el pastor pasa y silba y desvía los ojos.

He aquí el banco rústico que servía a mi padre,
y la sala que oyó su voz fuerte y severa,
cuando aquí los pastores, en sus rejas sentados,
le contaban los surcos hechos en cada hora;

o tal vez palpitante de sus días de gloria
nos contaba la historia de los regios cadalsos;
y aún viviendo el combate en que había luchado,
al contarnos su vida la virtud enseñaba.

Y el vacío lugar en que siempre mi madre,
al suspiro más leve de su casa salía
para hacernos llevar o la lana o el pan,
y vestir la indigencia o dar vida al hambriento;

y aquí están las cabañas donde su mano amante
las heridas curaba con aceite y con miel,
y muy cerca del lecho del anciano expirante
no dejaba de abrir ese libro que da

todavía esperanza al que deja la vida,
recogiendo suspiros que eran casi estertores
y llevando hacia Dios su postrera ansiedad,
y cogiendo la mano del menor de nosotros,

a la viuda y al niño, de rodillas ante ella,
les decía enjugando de sus ojos las lágrimas:
«Os doy un poco de oro, devolvedlo en plegarias.»
Y el umbral a la sombra donde nos acunaba,

y la rama de higuera que curvaba su mano,
y el estrecho sendero que cuando las campanas
en el templo lejano atronaban el alba,
tras sus pasos subíamos al altar del Señor

con el fin de ofrecerle dos inciensos muy puros
que eran nuestra inocencia junto con nuestra dicha.
Y su voz aquí mismo, muy piadosa y solemne,
nos hablaba de un Dios que en la madre sentíamos,

señalando la espiga encerrada en su germen,
el racimo que daba su brebaje aromático,
la ternera" trocando plantas verdes en leche,
y la peña agrietada por manar de las fuentes,

y la lana de oveja que a las zarzas se roba
para así tapizar dulces nidos de pájaros,
y aquel sol siempre exacto en sus doce mansiones
repartiendo en su entorno estaciones y horas,

y esos astros nocturnos salvo a Dios incontables,
mundos que el pensamiento casi no osa escalar,
enseñaba la fe hija de agradecidos,
y hacía admirar a nuestra simple infancia

que el insecto invisible a los ojos y el astro
en los cielos tenían padre igual que nosotros.
Esos brezos y campos, esos prados y viñas
tienen muchos recuerdos y sus sombras amadas.

Aquí mismo jugaban mis hermanas, y el viento
las seguía jugando con sus rubios cabellos;
allí con los pastores en la cumbre del cerro
encendía fogatas con ramaje y espinos,

y mis ojos, pendientes de las llamas del fuego
las veían ondear horas y horas enteras.
Allí contra el furor del temible aquilón
este sauce vacío nos prestaba su tronco,

y yo oía silbar en su fronda ya muerta
brisas que aún rememora como música el alma.
Y aquí el álamo está, inclinado al abismo,
que en el tiempo de nidos nos mecía en su copa,

y el arroyo en los prados cuyas aguas dormidas
lentamente inundaban nuestras barcas de caña,
y la encina, la peña, el molino monótono,
y aquel muro que al sol, en los días de otoño,

me veía sentado, cerca de los ancianos,
contemplando el crepúsculo con atenta mirada.
Todo aún sigue en pie y en su sitio renace;
aún seguimos las huellas de mi andar por la arena;

sólo un corazón falta que lo pueda gozar.
¡Ay de mí! Que la luz disminuye y se pierde.
Como espigas en la era, dispersó la existencia
lejos de la paterna heredad a los hijos,

y a la madre también, y ese hogar tan amado
se parece a los nidos de los cuales ha huido
la veloz golondrina en los largos inviernos.
Ya la hierba que crece en las losas antiguas

borra en torno a los muros los senderos domésticos,
y la hiedra, flotando como un manto de luto,
cubre a medias la puerta y hasta invade el umbral.
Tal vez pronto... ¡Oh Dios mío, oh presagio funesto!,

tal vez pronto un extraño al que nadie conoce,
con el oro en la mano del lugar se hará dueño,
oh lugares que habitan, según nuestra memoria,
tantas sombras queridas, familiares, y entonces

todos nuestros recuerdos de las cunas y tumbas,
huirán a su voz igual que las palomas
echarán a volar de su nido en el árbol
de los bosques que el hacha abatió para siempre,

y que ya no sabrán donde van a posarse.
¡No permitas, Señor, tanto llanto y ofensa!
No toleres, Dios mío, que nuestra humilde herencia
pase de mano en mano a vil precio comprada,

como el techo de gentes que vivieron del vicio,
arruinados, o el campo que fue de unos proscritos.
Que un extraño avariento venga con paso altivo
y que pise el humilde surco que años atrás

fue también nuestra cuna sobre un campo de hierba,
a expoliar a los huérfanos, a contar sus monedas
donde sólo tenía la pobreza un tesoro,
blasfemando tu nombre aquí bajo estos pórticos

donde antaño mi madre enseñaba a la voz
de sus hijos los cánticos que exaltaban tu gloria.
Ah, prefiero cien veces que entregada a los vientos
penda roto el tejado sobre el muro decrépito;

que las flores mortuorias, los espinos, las malvas,
broten entre las ruinas de los atrios deshechos.
Que el lagarto dormido allí al sol se caliente,
que en las horas del sueño Filomela allí cante,

que el humilde gorrión y las fieles palomas
allí junten en paz bajo el ala a sus crías,
y que el ave del cielo tenga allí su nidada
donde antaño durmió la inocencia en su lecho.

Ah, si el número escrito por los altos destinos
alcanzara la edad de los blancos cabellos,
ojalá, feliz viejo, allí mengüen mis días
entre tales recuerdos de mis simples amores.

Y ojalá cuando sean los benditos tejados
y estos tristes escombros para mí solamente
todo un pueblo de sombras, ojalá pueda entonces
reencontrar en los nombres, en los mismos lugares,

tantos seres amados que los ojos no ven.
Y vosotros que acaso viviréis cuando yo
sea helada ceniza, si queréis dedicarme
algo grato al recuerdo, elevadme algún día...

Pero no, no elevéis nada que me recuerde;
sólo cerca del sitio donde duerme la humilde
esperanza de aquellos que llamamos cristianos,
en los campos cavadme ese lecho que quiero,

como el último surco donde va a germinar
otra vida. Extended sobre mí un lecho herboso
que el cordero del pueblo ramonee en primavera,
donde todos los pájaros que años ha mis hermanas

consiguieron que fueran del lugar habitantes,
aquí acudan a amar y también a cantar
en mis noches tranquilas. Y para señalar
mi lugar de reposo, que despeñen rodando

de las altas montañas un fragmento de roca;
sobre todo que no haya un cincel que lo talle
ni que borre ese musgo de los días antiguos
que oscurece su cara, y que al paso de inviernos,

incrustado en la piedra, dé en sus letras vivientes
una fecha a sus años; y que no haya ni cifras
ni mi nombre grabado en tal página agreste.
Ante la eternidad toda edad se confunde,

y Aquel que con su voz a los muertos despierta,
aunque falte mi nombre sé que no va a olvidarme.
Allí bajo mis cielos, al pie de las colinas
que cubrieron antaño con sus sombras mi cuna,

junto al suelo natal, junto al aire y al sol,
con un sueño muy leve esperaré el despertar.
Mi ceniza mezclada con la tierra que me ama
volverá a tener vida incluso antes que el alma,

será verde en los prados y color en las flores,
en las noches de estío beberá los perfumes
y los llantos del aire; y al llegar de aquel día
que no tiene crepúsculo la primera centella

que podrá despertarme a la aurora sin fin,
cuando se abran los ojos volveré a ver lugares
que en mi vida adoré y que vi tantas veces,
nuestra aldea y sus piedras con el fiel campanario,

la montaña y el cauce seco de este torrente,
y los campos resecos; y juntando ante mí
con la nueva mirada tantos seres queridos,
cuya sombra dormía aquí cerca entre escombros,

mis hermanas, un padre y una madre que es alma,
no dejando cenizas que conserve la tierra,
igual que el viajero desembarca y dirige
al navío miradas en las que hay gratitud,

nuestras voces dirán al unísono entonces
a todo este lugar que rebosa delicias
nuestro único adiós ya sin mezcla de lágrimas.


Alphonse de Lamartine


Algunas veces encuentras en la vida una amistad especial: ese alguien que al entrar en tu vida la cambia por completo.

Ese alguien que te hace reír sin cesar; ese alguien que te hace creer que en el mundo existen realmente cosas buenas.

Ese alguien que te convence de que hay una puerta lista para que tú la abras. Esa es una amistad eterna?

Cuando estás triste y el mundo parece oscuro y vacío, esa amistad eterna levanta tu ánimo y hace que ese mundo oscuro y vacío de repente parezca brillante y pleno.

Tu amistad eterna te ayuda en los momentos difíciles, tristes, y de gran confusión.

Si te alejas, tu amistad eterna te sigue.

Si pierdes el camino, tu amistad eterna te guía y te alegra.

Tu amistad eterna te lleva de la mano y te dice que todo va a salir bien.

Si tú encuentras tal amistad te sientes feliz y lleno de gozo porque no tienes nada de qué preocuparte.

Tienes una amistad para toda la vida, ya que una amistad eterna no tiene fin.

Neruda escribió estos versos con el fin de hacernos ver cómo la amistad nos ayuda a seguir adelante, a ilusionarnos con el día a día y a compartir y hacernos ver la esperanza de un futuro mejor.


Pablo Neruda




Despedida

Entre mi amor y yo han de levantarse
trescientas noches como trescientas paredes
y el mar será una magia entre nosotros.

No habrá sino recuerdos.
Oh tardes merecidas por la pena,
noches esperanzadas de mirarte,
campos de mi camino, firmamento
que estoy viendo y perdiendo...
Definitiva como un mármol
entristecerá tu ausencia otras tardes.


Jorge Luis Borges


Ya No Seré Feliz

Ya no seré feliz. Tal vez no importa.
Hay tantas otras cosas en el mundo;
un instante cualquiera es más profundo
y diverso que el mar. La vida es corta

y aunque las horas son tan largas, una
oscura maravilla nos acecha,
la muerte, ese otro mar, esa otra flecha
que nos libra del sol y de la luna

y del amor. La dicha que me diste
y me quitaste debe ser borrada;
lo que era todo tiene que ser nada.

Solo que me queda el goce de estar triste,
esa vana costumbre que me inclina
al Sur, a cierta puerta, a cierta esquina.


Jorge Luis Borges


Al triste

Ahí está lo que fue: la terca espada
del sajón y su métrica de hierro,
los mares y las islas del destierro
del hijo de Laertes, la dorada
luna del persa y los sin fin jardines
de la filosofía y de la historia,
el oro sepulcral de la memoria
y en la sombra el olor de los jazmines.
Y nada de eso importa. El resignado
ejercicio del verso no te salva
ni las aguas del sueño ni la estrella
que en la arrasada noche olvida el alba.
Una sola mujer es tu cuidado,
igual a las demás, pero que es ella.


Jorge Luis Borges


NO ME ILUSIONES EN VANO
Que hago con todo esto lo que siento,me quema por dentro el saber que quizá fuera un engaño,una vana ilusion,un juego del cual tu estas disfrutando al verme ilusionada,de parecer una chica tonta que se enamora de esa manera y cree en todo lo que le dicen,me duele pensar que por muxo que te ame, tu no vas a sentir lo mismo y lo dicho sean palabras que se las lleve el viento ,te necesito a mi lado por favor no me engañes,no juegues conmigo ,no me ilusiones en vano
AUNQUE QUIZA YA SEA TARDE ++++++ TE AMO +++


Princesa Diana


Triste cosa es no tener amigos, pero más triste debe ser no tener enemigos, porque quien enemigos no tenga, señal de que no tiene: ni talento que haga sombra, ni valor que le teman, ni honra que le murmuren, ni bienes que le codicien, ni cosa buena que le envidien.


Baltasar Gracián


Fácil sería demostrar que desde las Cruzadas hasta los últimos conatos de revoluciones, la historia de Europa ha estado movida por utopías, por grandes imposibles. Y, sin embargo, de esos delirios ha salido la historia efectiva. Y más aún que como realidades, bien tristes si se las mira sin dejarse deslumbrar por su gloria, conmueve por lo que tienen de monumentos funerarios de las esperanzas europeas, de las concreciones que en forma de empresas ha tomado la esperanza europea. Son sus rastros, las huellas en la arena del tiempo de su anhelo. Son las cenizas de sus sueños.


María Zambrano


Mis amigos, aquellos que le dan respiro a mi alma, dejan que flote, que divulgue mis penas, mis aciertos, mis locuras y pasiones, esos que me llenan de aire nuevo, limpio y puro, como la brisa que a veces me recorre en los días tristes, son mis transfusiones de sangre, esos que dejan que todo circule como si nada pasara, esos son mis amigos, los que siempre me muestran ese camino difícil de encontrar…


VANESA VELARDE


Las prisiones y los fusilamientos en Cuba son muy buenas noticias para el superpoder universal, que está loco de ganas de sacarse de la garganta esta porfiada espina. Son muy malas noticias, en cambio, noticias tristes que mucho duelen, para quienes creemos que es admirable la valentía de ese país chiquito y tan capaz de grandeza, pero también creemos que la libertad y la justicia marchan juntas o no marchan.


Eduardo Galeano


No es que yo sea triste. Al contrario, soy un loco de la guerra, soy un loco lindo, me gusta divertirme, me gusta tomar vino, me gusta comer bien, me gusta la vida, así que mi música no tiene por que ser triste. Es triste porque el tango es triste, tiene raíces tristes, dramáticas, sensuales a veces, religiosas, tiene un poco de todo. Religiosas, por el bandoneón que fue inventado para acompanar la liturgia en Alemania. El tango es triste, es dramático, pero no pesimista. Pesimistas eran las letras de antes, totalmente absurdas.


Ástor Piazzolla


Te veo bebiendo payaso de ojos tristes solías escribir locos poemas sobre ángeles y dios. Pensaba que dios estaba muerto pero al escucharte a ti……..no estaba seguro, no había mentira en tu fuego, tus poemas se vuelven tristes, tus amantes te traicionaban después de andar por los bares experimentar y experimentar solo la resaca y paredes heladas sin experimentar miedo por amar o por ser amado decías que solo los hombres de suerte carecían de imaginación para sufrir. Te ame como una madre ama a su hijo que está lejos y lo extraña. No había elección estábamos unidos por un destino singular, la soledad…….es tan grande que puedo verla en lento movimiento de las agujas del reloj, nunca nadie encuentra a quien busca, tenías un vaso de lamentos y te sentabas a beber con el, por las amantes que te habían herido, me enseñaste que no toda la gente es buena con los demás………………..tenías miedo, y nunca les pedirías que lo fueran, quizás si lo fueran la muerte no sería tan triste, siempre juntando más odios que amantes aprender a ganar es difícil, pero cualquiera, incluso uno mismo, podía ser un gran perdedor. Cuantas botellas de cerveza y vino principalmente de cerveza tomaste, esperando que la cosas mejoraran o cuando te peleabas con una mujer y esperabas que el teléfono sonara, mientras te volvías loco y la radio pasaba canciones de amor y el teléfono permanecía silencioso y las paredes frías y cerveza fría…………………………. cerveza fría era todo lo que había y cuando una botella caía, producía el único sonido en tu vida, mientras tanto los basureros de la ciudad se llenan, las plazas………..calles se llenan, los manicomios se llenan, los hospitales se llenan, los cementerios se llenan, ningún otra cosa se llena sentir el vacío……………esperabas a la muerte como a un gato que salta por sorpresa sobre la cama y ella llego, tu decías que el próximo era yo y que quizás tu sepas algo que yo todavía no se …………….


pensador


La tristeza muchas veces llega por distintos motivos que nos pasan en la vida, la salida en muchos casos es buscar a Dios llenarnos de el para que el nos atrape con su amor y nosotros sintamos ese cambio que prosperara durante nuestros tiempos tristes. :)


carlosj


Esa forma de mirarme me lleva al universo y hace que no pueda despertar. Pase lo que pase yo estaré contigo para hablar y escucharte por siempre y en los días más tristes te abrazaré más fuerte. En mi mente siempre estarás y tus manos no las quiero soltar. Bésame, júrame que me vas a querer y que tus ojos me dirán la verdad.


Yinellis González


Cuantos recuerdos, cuantas añoranzas, cuanta nostalgia ? El gran escritor romántico francés Víctor Hugo lo describió mejor que nadie. Melancolía es la felicidad de estar tristes, hay momentos en la vida en que estas melancólicas circunstancias nos alcanzan y es inevitable. Después de eso con alegría retomemos las enseñanzas de la vida con emoción y con pasión.


Carlos Casanti




Si has fracasado, no te des por vencido, sigue adelante , si tu corazón es purezas, tinieblas, lleno de aroma, lograras lo que te propone, pero olvidando aquellos momentos tristes y amargo que en algún instante pasaste...


Aibarreto


Hay veces que creemos que el amor es para siempre, que esa ilusión esa lucesita, nunca se apagara, se marchara, que nuestras vidas permanecerán juntas por siempre. y que las palabras nunca se olvidaran. que en los días mas tristes estaremos juntos. Que tu nunca te iras……. BY Jlopez


j lopez


Muchas veces nos sentimos solos, tristes, abatidos por la vida.Pero no sesfallescas pronto vendra tu resurrección. Esto fue los que nos enseño Jesus. El sufrio un calvario pero su esperanza siempre estuvo en su resurección.


Rosacristiana


Los hombres profundamente tristes se ponen en evidencia cuando son felices: tienen una manera de agarrar la felicidad, como si quisieran estrangularla y ahogarla, por celos. ¡Demasiado bien saben, ay, que la felicidad les huye!


Friedrich Nietzsche


Mi padre era un policía de homicidios en el barrio gay de la ciudad, cuando los barrios gays estaban desesperados, deprimentes, lugares tristes dirigidos por la mafia. Las únicas personas gay que había conocido cuando salí de él eran cadáveres.


Dan Savage


Los jóvenes van a la guerra. Unas veces porque tienen que ir, otras veces porque quieren. Siempre creen que todos esperan que vayan. Eso tiene su origen en las tristes, en las complicadas historias de la vida, que durante los siglos han considerado que el valor está asociado con coger las armas, y la cobardía con dejarlas a un lado.


Mitch Albom


Nunca dejes que las otras cosas en el camino de sus habilidades inherentes como un narrador kick-culo. Mueva el lector, que sean felices y tristes y emocionado y asustado. Haz que miran hacia el espacio después de que han puesto el libro a un lado, pensando en la historia que se ha convertido en una parte de ellos.


James Dashner


Cuando diseño y me pregunto qué sentido tiene, pienso que alguien tenga un mal momento en su vida. Tal vez ellos son tristes y se despiertan y se vistieron de algo que he hecho y que les hace sentir un poco mejor. Por lo tanto, en ese sentido, la moda es un poco de ayuda en la vida de una persona. Pero solo un poco.


Miuccia Prada


El uso de un esmoquin no es tan simple como parece. He estado en un montón de entregas de premios en Hollywood en los últimos años y he visto algunas esmoquin muy tristes. Es sorprendentemente fácil pasar de los carriles.


Paul Feig


Si pudiera ser más vago que me gustaría escribir más acerca de las personas en mi vida, pero no me gusta herir los sentimientos o hacer que la gente se siente incómoda. Ya lo he hecho antes. A menos que sean canciones tristes. Los termines rápido, pero los medios a menudo terminan en la parte trasera del cajón y es probablemente lo mejor.


Caitlin Rose


Creo que es elegante frialdad entre los escritores, y la frialdad particularmente irónico. Lo que es absolutamente no es admisible es la tristeza. La gente hará cualquier cosa antes que reconocer que están tristes.


Mary Gordon


¿Por qué de capital-N Nerds encanta Marte tanto? Porque es hermoso, es difícil, que está enterrado en nuestros recuerdos, míticos infancia. Está cubierto con triunfos humanos, sino también con historias tristes de fracaso.


Greg Bear


Todas las imágenes son poco naturales. Todas las imágenes son tristes porque son unos muertos. Pinturas que no piensan en un momento especial o con un evento específico. Con las fotos que siempre pienso que estoy viendo algo muerto.


David Bailey


Principalmente, pensé en Barney cuando era niño. Siempre se puede ver en los rostros de los niños y ver lo que están pensando, si están contentos o tristes. Eso es lo que traté de hacer con Barney.


Don Knotts