Murakami ( 3 )
Murakami. Encuentra docenas de murakami con fotos para copiar y compartir.
Para mí la cultura popular, incluso la más comercial, es como una gran reserva natural de donde los escritores podemos tomar infinitos temas para establecer una comunicación directa con los lectores
Haruki Murakami
Debemos tratar a los demás de manera que, a su muerte, no nos queden remordimientos. Con justicia y, a ser posible, honradez.
Haruki Murakami
Leía mucho, lo que no quiere decir que leyera muchos libros. Más bien prefería releer las obras que me habían gustado. (...) Así pues, no tenía este punto en común con los demás, y leía mis libros a solas y en silencio. Los releía y cerraba los ojos y me llenaban de su aroma. Solo aspirando la fragancia de un libro, tocando sus páginas, me sentía feliz.
Haruki Murakami
El destino es algo que se debe mirar volviéndose hacia atrás, no algo que deba saberse de antemano
Haruki Murakami
Yo hacía bien mi trabajo, pero jamás había sentido el menor apego o entusiasmo por lo que hacía.
Haruki Murakami
Muy parecido. Tan distinto como desayunar tarde o almorzar temprano. Comes lo mismo, a la misma hora, solo difiere la manera de llamarlo
Haruki Murakami
Cerrar los ojos... no va a cambiar nada. Nada va a desaparecer simplemente por no ver lo que está pasando. De hecho, las cosas serán aún peor la próxima vez que los abras. Solo un cobarde cierra los ojos. Cerrar los ojos y taparse los oidos no va a hacer que el tiempo se detenga.
Haruki Murakami
Jamás había escuchado una música tan sorprendente, así que me volví un fanático del Jazz y más tarde un escritor al que el Jazz le enseñó todo
Haruki Murakami
Mar adentro, pequeñas olas, silenciosas y regulares, iban y venían, como si alguien sacudiera ligeramente una sábana.
Haruki Murakami
Es cierto que en ese momento yo era aficionado a Kurt Vonnegut y Richard Brautigan, y fue de los que he aprendido acerca de este tipo de estilo sencillo, rápido-establecido el paso, pero la razón principal para el estilo de mi primera novela es que simplemente no tenía el tiempo para escribir prosa sostenido.
Haruki Murakami
Al amanecer, mientras contemplaba absorto la luna, me pregunté hasta cuándo seguiría así. Dentro de poco me encontraré en alguna parte con otra mujer, me dije. Nos atraeremos de forma natural, como dos astros errantes. Entonces volveremos a esperar en balde un milagro, perderemos el tiempo, desgastaremos nuestros corazones y nos despediremos. ¿Hasta cuándo iba a seguir así?
Haruki Murakami
La manera en que los demás me ven no me atañe. Más bien, eso es algo que solo les atañe a ellos.
Haruki Murakami
No me extrañaría que pronto nos endilgaran una película con el mensaje de que en una guerra nuclear la humanidad fue barrida de este mundo, pero, al final, todo acabó muy bien
Haruki Murakami
El viento que sopla por encima del río es tan frío y punzante como una guadaña recién afilada.
Haruki Murakami
El odio es una sombra negra y alargada. En muchos casos, ni siquiera quien lo siente sabe de dónde le viene. Es un arma de doble filo. Al mismo tiempo que herimos al contrincante nos herimos a nosotros mismos. Cuanto más grave es la herida que le infligimos, más grave es la nuestra. El odio es muy peligroso. Y, una vez que ha arraigado en nuestro corazón, extirparlo es una tarea titánica.
Haruki Murakami
Después exhalé un suspiro tan largo y hondo que, si se hubiera prolongado en línea recta, habría llegado hasta la luna.
Haruki Murakami
El olor de la hierba, el viento gélido, las crestas de las montañas, el ladrido de un perro. Esto es lo primero que recuerdo. Con tanta nitidez que tengo la impresión de que si alargara la mano, podría ubicarlos, uno tras otro, con la punta del dedo. Pero este paisaje está desierto. No hay nadie. No está Naoko.
Haruki Murakami
Mañana me voy de viaje y estaré fuera unos días. Antes de irme quería oír tu voz. Eso es todo. A veces me entran unas ganas enormes de oír tu voz.
Haruki Murakami
Lo hice tomándome todo el tiempo del mundo, con la lentitud de un pedazo de hielo que va derritiéndose.
Haruki Murakami
Cada uno de nosotros sigue perdiendo algo muy preciado -dice cuando el teléfono deja de sonar-. Oportunidades importantes, posibilidades, sentimientos que no podrán recuperarse jamás. Esto es parte de lo que significa estar vivo. Pero dentro de nuestra cabeza, porque creo que ahí es donde debe estar, hay un pequeño cuarto donde vamos dejando todo esto en forma de recuerdos.
Haruki Murakami
Temes a la imaginación. Y a los sueños más aún. Temes a la responsabilidad que puede derivarse de ellos. Pero no puedes evitar dormir. Y si duermes, sueñas. Cuando estás despierto, puedes refrenar, más o menos, la imaginación. Pero los sueños no hay manera de controlarlos
Haruki Murakami
En muchos casos, el dolor se puede mitigar y suprimir mediante otro dolor diferente. La sensibilidad es algo completamente relativo.
Haruki Murakami
¿Tú estás enamorado? ?quiere saber. ?Sí. ?O sea, que su rostro y su figura son para ti, día tras día, cada vez que la ves, algo precioso, algo especial. ?Sí. Porque puedo perderla en cualquier instante.
Haruki Murakami
He visto llegar, uno tras otro, días vacíos, los he despedido inmersos en la misma vaciedad.
Haruki Murakami
¿Cuál crees que es la mayor ventaja de ser rico?
- No lo sé.
- Poder decir que no tienes dinero. Por ejemplo, yo iba y le proponía hacer algo a una compañera de clase. Entonces ella me decía: <> Yo en cambio, hubiera sido incapaz de decir lo mismo. Si yo decía <>, era porque no lo tenía. ¡Patético! Igual que una chica guapa puede decir: <>. Eso mismo, en boca de una chica fea, da risa.
- No lo sé.
- Poder decir que no tienes dinero. Por ejemplo, yo iba y le proponía hacer algo a una compañera de clase. Entonces ella me decía: <> Yo en cambio, hubiera sido incapaz de decir lo mismo. Si yo decía <>, era porque no lo tenía. ¡Patético! Igual que una chica guapa puede decir: <>. Eso mismo, en boca de una chica fea, da risa.
Haruki Murakami
Era una persona íntegra y transparente. Siempre sonriente, nunca se jactaba de nada, prestaba atención a quienes lo rodeaban, sin hacer distinciones, y todo el mundo le quería. Jamás le oí hablar mal de nadie.
Haruki Murakami