Nacia�n
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Apunte Para Una Oda
Desnuda soledad sin gesto ni palabra,
transparente en el huerto y untuosa por el monte;
soledad silenciosa sin olor ni veleta
que pesa en los remansos, siempre dormida y sola.
Soledad de lo alto, toda frente y luceros,
como una gran cabeza cortada y palidísima;
redonda soledad que nos deja en las manos
unos lirios suaves de pensativa escarcha.
En la curva del río te esperé largas horas,
limpio ya de arabescos y de ritmos fugaces.
Tu jardín de violetas nacía sobre el viento
y allí temblabas sola, queriéndote a ti misma.
Yo te he visto cortar el limón de la tarde
para teñir tus manos dormidas de amarillo,
y en momentos de dulce música de mi vida
te he visto en los rincones enlutada y pequeña,
pero lejana siempre, vieja y recién nacida.
Inmensa giraluna de fósforo y de plata,
pero lejana siempre, tendida, inaccesible
a la flauta que anhela clavar tu carne oscura.
Mi alma como una yedra de luz verde y escarcha
por el muro del día sube lenta a buscarte;
caracoles de plata las estrellas me envuelven,
pero nunca mis dedos hallarán tu perfume. (....)
Desnuda soledad sin gesto ni palabra,
transparente en el huerto y untuosa por el monte;
soledad silenciosa sin olor ni veleta
que pesa en los remansos, siempre dormida y sola.
Soledad de lo alto, toda frente y luceros,
como una gran cabeza cortada y palidísima;
redonda soledad que nos deja en las manos
unos lirios suaves de pensativa escarcha.
En la curva del río te esperé largas horas,
limpio ya de arabescos y de ritmos fugaces.
Tu jardín de violetas nacía sobre el viento
y allí temblabas sola, queriéndote a ti misma.
Yo te he visto cortar el limón de la tarde
para teñir tus manos dormidas de amarillo,
y en momentos de dulce música de mi vida
te he visto en los rincones enlutada y pequeña,
pero lejana siempre, vieja y recién nacida.
Inmensa giraluna de fósforo y de plata,
pero lejana siempre, tendida, inaccesible
a la flauta que anhela clavar tu carne oscura.
Mi alma como una yedra de luz verde y escarcha
por el muro del día sube lenta a buscarte;
caracoles de plata las estrellas me envuelven,
pero nunca mis dedos hallarán tu perfume. (....)
Federico GarcÃa Lorca
La mafia a la mexicana, en los partidos políticos o bien en todos los países es lo que se asemeja a los que sucede en la mafia que involucra a delincuentes de todo tipo.Y recordemos que en Sicilia ni siquiera se podía adquirir un acta de nacimiento o defunción, ni un certificado médico, sin la intermediación de la mafia. ¿Qué pedía a cambio? Cualquier cosa: la credencial de elector, el voto a favor del Partido de la Democracia Cristiana… del PRI… del PAN… del PRD. Hubo y hay en el PRI —y ahora en el PAN— costumbres clientelares similares a las que poco a poco determinaron la existencia de la mafia en Sicilia hacia mediados del siglo XIX, en los años en que Italia, luego de la reunificación de Garibaldi, nacía como cuerpo nacional: 1862.
El clientelismo no es más que el intercambio de favores. Una cosa por la otra. Así funcionan los sindicatos más alcahueteados por Felipe Calderón, como el de lo maestros de Elba Esther Gordillo (la mujer fuerte de México) que solo compite en corrupción con el de los petroleros que usufructúa el capo Romero Deschmaps.
El clientelismo es todo un sistema de saqueo, y no es invento del PRI: es un sistema de protección y de amparo conque los poderosos patrocinan a quienes se acogen a ellos a cambio de sumisión, servicios y votos.
Giuseppe Pitré, especiali sta en tradiciones populares sicilianas, sostiene que la mafia es la conciencia del propio ser, la concepción exagerada de la fuerza individual, árbitro único e inapelable de todo enfrentamiento: “El mafioso quiere que lo respeten, y respeta a su vez. Si lo ofenden no acude a la ley, a la justicia, sino que se hace justicia por su propia mano; y si carece de fuerzas para ello acude a otras personas que piensan como él”.
Estas consideraciones históricas están en una amplia bibliografía que en el fondo quiere indagar en el ser más íntimo del siciliano, en una suerte de laberinto de la soledad siciliano: ¿Cómo es la mentalidad del siciliano? Lo más inquietante es ver cómo en todo y desde siempre la mafia siciliana ha sido un sistema clientelar muy parecido a nuestro PRI que, por cierto, se formó en 1929, el año que el que el fascismo de Mussolini vivía su mejor momento. Y ya se sabe lo proclive que el mexicano es a las imitaciones, sobre todo extranjeras.
¿Por qué el fenómeno de la mafia arraigó en ciudades como Chicago y Nueva York, hacia donde emigraron los sicilianos, y no en América Latina ni, particularmente, en México?
La respuesta es que el espacio del crimen ya estaba ocupado: por los políticos, los policías y los militares. Y dos cuerpos criminales no pueden ocupar el mismo lugar en el espacio. La mafia siempre fue una intermediaria. Su mayor virtud, como la del PRI y ahora del PAN, era su capacidad de gestión. La mafia es necesaria para conseguir un trabajo en un banco o una aviaduría en una paraestatal. Solo a través de la mafia (o del PRI o el PAN) se puede obtener una permiso para poner una gasolinera o hacerse de un permiso para portar armas o incluso para poner un puesto de hamburguesas o de flores. Para estas tareas el ciudadano solo se siente impotente, sin conexiones, sin influencias.
El clientelismo no es más que el intercambio de favores. Una cosa por la otra. Así funcionan los sindicatos más alcahueteados por Felipe Calderón, como el de lo maestros de Elba Esther Gordillo (la mujer fuerte de México) que solo compite en corrupción con el de los petroleros que usufructúa el capo Romero Deschmaps.
El clientelismo es todo un sistema de saqueo, y no es invento del PRI: es un sistema de protección y de amparo conque los poderosos patrocinan a quienes se acogen a ellos a cambio de sumisión, servicios y votos.
Giuseppe Pitré, especiali sta en tradiciones populares sicilianas, sostiene que la mafia es la conciencia del propio ser, la concepción exagerada de la fuerza individual, árbitro único e inapelable de todo enfrentamiento: “El mafioso quiere que lo respeten, y respeta a su vez. Si lo ofenden no acude a la ley, a la justicia, sino que se hace justicia por su propia mano; y si carece de fuerzas para ello acude a otras personas que piensan como él”.
Estas consideraciones históricas están en una amplia bibliografía que en el fondo quiere indagar en el ser más íntimo del siciliano, en una suerte de laberinto de la soledad siciliano: ¿Cómo es la mentalidad del siciliano? Lo más inquietante es ver cómo en todo y desde siempre la mafia siciliana ha sido un sistema clientelar muy parecido a nuestro PRI que, por cierto, se formó en 1929, el año que el que el fascismo de Mussolini vivía su mejor momento. Y ya se sabe lo proclive que el mexicano es a las imitaciones, sobre todo extranjeras.
¿Por qué el fenómeno de la mafia arraigó en ciudades como Chicago y Nueva York, hacia donde emigraron los sicilianos, y no en América Latina ni, particularmente, en México?
La respuesta es que el espacio del crimen ya estaba ocupado: por los políticos, los policías y los militares. Y dos cuerpos criminales no pueden ocupar el mismo lugar en el espacio. La mafia siempre fue una intermediaria. Su mayor virtud, como la del PRI y ahora del PAN, era su capacidad de gestión. La mafia es necesaria para conseguir un trabajo en un banco o una aviaduría en una paraestatal. Solo a través de la mafia (o del PRI o el PAN) se puede obtener una permiso para poner una gasolinera o hacerse de un permiso para portar armas o incluso para poner un puesto de hamburguesas o de flores. Para estas tareas el ciudadano solo se siente impotente, sin conexiones, sin influencias.
Rafael Michel
Nocturno Iv
Así estás todavía de pie bajo la lluvia,
bajo la clara lluvia de una noche de invierno.
De pie bajo la lluvia me llega tu sonrisa,
de pie bajo la lluvia te encuentra mi recuerdo.
Siempre he de recordarte de pie bajo la lluvia,
con un polvo de estrellas muriendo en tus cabellos
y tu voz que nacía del fondo de tus ojos
y tus manos cansadas que se iban en el viento
y aquel cielo de plomo y el rumor de los árboles
y hasta la hoja aquella que te cayó en el seno
y el rocío nocturno dormido en tus pestañas
engarzando diamantes en tu vestido negro.
Así estás todavía lejanamente cerca
desde tu lejanía de sombra y de silencio.
Mi corazón te llama de pie bajo la lluvia,
de pie bajo la lluvia te acercas en el sueño.
La vida es tan pequeña que cabe en una noche.
Quizá fue que en la sombra me encontré con tu beso
y por eso me envuelve, de pie bajo la lluvia,
el sabor de tu boca y el olor de tu cuerpo.
Sí, me has dejado triste porque pienso que acaso
ya no estarás conmigo cuando llueva de nuevo.
Y no he de verte entonces de pie bajo la lluvia
con las manos temblando de frío y de deseo.
Pero aunque habrá otras noches cargadas
de perfumes
y otras mujeres, y otras, a lo largo del tiempo,
siempre he de recordarte de pie bajo la lluvia,
bajo la lluvia clara de una noche de invierno....
Así estás todavía de pie bajo la lluvia,
bajo la clara lluvia de una noche de invierno.
De pie bajo la lluvia me llega tu sonrisa,
de pie bajo la lluvia te encuentra mi recuerdo.
Siempre he de recordarte de pie bajo la lluvia,
con un polvo de estrellas muriendo en tus cabellos
y tu voz que nacía del fondo de tus ojos
y tus manos cansadas que se iban en el viento
y aquel cielo de plomo y el rumor de los árboles
y hasta la hoja aquella que te cayó en el seno
y el rocío nocturno dormido en tus pestañas
engarzando diamantes en tu vestido negro.
Así estás todavía lejanamente cerca
desde tu lejanía de sombra y de silencio.
Mi corazón te llama de pie bajo la lluvia,
de pie bajo la lluvia te acercas en el sueño.
La vida es tan pequeña que cabe en una noche.
Quizá fue que en la sombra me encontré con tu beso
y por eso me envuelve, de pie bajo la lluvia,
el sabor de tu boca y el olor de tu cuerpo.
Sí, me has dejado triste porque pienso que acaso
ya no estarás conmigo cuando llueva de nuevo.
Y no he de verte entonces de pie bajo la lluvia
con las manos temblando de frío y de deseo.
Pero aunque habrá otras noches cargadas
de perfumes
y otras mujeres, y otras, a lo largo del tiempo,
siempre he de recordarte de pie bajo la lluvia,
bajo la lluvia clara de una noche de invierno....
José Angel Buesa
Drogado entre la fantasía y la realidad, vagaba mi vida
y mi vista distorsionada por el reflejo de la luminosidad,
gritaba en voz baja, que me ahogaba con mi propio pensamiento,
y el odio que nacía de mi alma, no era más que un sentimiento vano, neutral
sin sentido, sin tendencia, sin opción pero con una fuerte obsesión por la muerte.
y mi vista distorsionada por el reflejo de la luminosidad,
gritaba en voz baja, que me ahogaba con mi propio pensamiento,
y el odio que nacía de mi alma, no era más que un sentimiento vano, neutral
sin sentido, sin tendencia, sin opción pero con una fuerte obsesión por la muerte.
Gael Gonzalez
Salí a la plaza. Podrían decir que nacía por segunda vez. La más pequeña bagatela vivía, y sin prestarme ninguna atención crecía en su importancia de despedida.
BorÃs Pasternak