No ahoga caerse al rio sino mantenerse sumergido en el ( 4 )
No ahoga caerse al rio sino mantenerse sumergido en el. Encuentra docenas de no ahoga caerse al rio sino mantenerse sumergido en el con fotos para copiar y compartir.
En la noche dichosa, en secreto, que nadie me veía, ni yo miraba cosa, sin otra luz ni guía sino la que en el corazón ardía.
San Juan De La Cruz
Nada nos enreda en mayores males que el atenernos a los rumores, en la creencia de que lo mejor es lo aceptado por consentimiento de muchos, y el seguir los ejemplos más numerosos, rigiéndonos, no por la razón, sino por la imitación de los demás.
Séneca
Muchas cosas no nos atrevemos a emprenderlas, no porque sean difíciles en sí, sino que son difíciles porque no nos atrevemos a emprenderlas.
Séneca
Canción de Hojas Y Lejanías
Eran las hojas, las murmurantes hojas,
la frescura, el rebrillo innumerable,
Eran las verdes hojas -la célula viva,
el instante imperecedero del paisaje-
eran las verdes hojas que acercan en su murmullo,
las lejanías sonoras como cordajes,
las finas, las desnudas hojas oscilantes.
Las hojas y el viento.
Hojas con marino ritmo ondulaban,
hojas con finas voces
hablando a un mismo tiempo, y que no eran
tantas sino una sola, palpitante
en mil espejos de aire, inacabable
hoja húmeda en luces,
reina del horizonte, ágil
avecilla saltante, picoteante por todos
los aros del horizonte, los aros cintilantes.
Las hojas, las bandadas de hojas,
al borde del azul, a la orilla del vuelo.
Eran las hojas y las murmurantes lejanías,
las hojas y las lejanías llenas de hablas,
las lejanías que el viento tañe como cuerdas:
oh pentagrama, pentagrama de lejanías
donde hojas son notas que el viento interpreta.
En las hojas rumoraban bellos países y sus nubes.
En las hojas murmuraban lejanías de países remotos,
rumoraban como lluvias de verdeante alborozo,
reían, reían lluvias de hablas clarísimas
como aguas, hablas alegres de hadas, vocales de gozo.
Y las lejanías tenían rumores de frondas sucesivas,
las lejanías oían, oían lluvias que narran leyendas,
oían lluvias antiguas. Y el viento
traía las lejanías como trae una hoja.
Eran las hojas, las murmurantes hojas,
la frescura, el rebrillo innumerable,
Eran las verdes hojas -la célula viva,
el instante imperecedero del paisaje-
eran las verdes hojas que acercan en su murmullo,
las lejanías sonoras como cordajes,
las finas, las desnudas hojas oscilantes.
Las hojas y el viento.
Hojas con marino ritmo ondulaban,
hojas con finas voces
hablando a un mismo tiempo, y que no eran
tantas sino una sola, palpitante
en mil espejos de aire, inacabable
hoja húmeda en luces,
reina del horizonte, ágil
avecilla saltante, picoteante por todos
los aros del horizonte, los aros cintilantes.
Las hojas, las bandadas de hojas,
al borde del azul, a la orilla del vuelo.
Eran las hojas y las murmurantes lejanías,
las hojas y las lejanías llenas de hablas,
las lejanías que el viento tañe como cuerdas:
oh pentagrama, pentagrama de lejanías
donde hojas son notas que el viento interpreta.
En las hojas rumoraban bellos países y sus nubes.
En las hojas murmuraban lejanías de países remotos,
rumoraban como lluvias de verdeante alborozo,
reían, reían lluvias de hablas clarísimas
como aguas, hablas alegres de hadas, vocales de gozo.
Y las lejanías tenían rumores de frondas sucesivas,
las lejanías oían, oían lluvias que narran leyendas,
oían lluvias antiguas. Y el viento
traía las lejanías como trae una hoja.
Aurelio Arturo
Voy con las riendas tensas y refrenando el vuelo porque no es lo que importa llegar solo ni pronto, sino llegar con todos y a tiempo.
León Felipe
Áspera Textura Del Viento
Nacida de la selva me tomaste
arisca yegua para estribos y albardas.
Durante muchas noches
nada se oyó
sino el chasquido del látigo
el rumor del forcejeo
las maldiciones
y el roce de los cuerpos
midiéndose la fuerza en el espacio.
Cabalgamos por días sin parar
desbocados corceles del amor
dando y quitando,
riendo y llorando
-el tiempo de la doma
el celo de los tigres-
No pudimos con la áspera textura de los vientos.
Nos rendimos ante el cansancio
a pocos metros de la pradera
donde hubiéramos realizado
todos nuestros encendidos sueños.
Nacida de la selva me tomaste
arisca yegua para estribos y albardas.
Durante muchas noches
nada se oyó
sino el chasquido del látigo
el rumor del forcejeo
las maldiciones
y el roce de los cuerpos
midiéndose la fuerza en el espacio.
Cabalgamos por días sin parar
desbocados corceles del amor
dando y quitando,
riendo y llorando
-el tiempo de la doma
el celo de los tigres-
No pudimos con la áspera textura de los vientos.
Nos rendimos ante el cansancio
a pocos metros de la pradera
donde hubiéramos realizado
todos nuestros encendidos sueños.
Gioconda Belli
El juicio, la valoración, la pretensión, no son experiencias vacías que la conciencia tiene, sino experiencias compuestas de una corriente intencional.
Edmund Husserl
Lo admirable no es que existan las estrellas sino que el hombre haya podido dar cuenta de su existencia.
Anatole France
Durante nuestra vida, nosotros dos no hemos perseguido sino una sola cosa; una visión cruel, sanguinaria, indestructible: la substancia... Yo no he hablado nunca de los detalles de la vida cotidiana; son caracolas vacías.
Nikos Kazantzakis
La musicalidad de la poesia mexicana es de una gran finura y es inútil buscar latitudes sinfonicas en ella, sino mas bien música de camara.
Xavier Villaurrutia
El verdadero viaje de descubrimiento no consiste en buscar nuevos caminos sino en tener nuevos ojos.
Marcel Proust
Quien escribe con sangre, y escribe sentencias, ha de ser no leído, sino aprendido de memoria.
Friedrich Nietzsche
Entiendo por religión, no ya un conjunto de ritos y costumbres, sino lo que está en el origen de todas las religiones, poniéndonos cara a cara con el creador.
Mahatma Gandhi
Uno no puede ponerse del lado de quienes hacen la historia, sino al servicio de quienes la padecen.
Albert Camus
Los actos de heroísmo de las mujeres que colaboraron en el ejército, no solo son muchísimos, sino que además las mayoría requieren largas historias para explicar los sacrificios que sufrieron y los peligros que enfrentaron por amor a la patria y todas, campesinas, maestras de escuelas, enfermeras, amas de casa y aún señoritas de sociedad, rindieron servicios sin los cuales nuestra guerra no habría sido posible.
Augusto César Sandino
Quien vive con más desahogo no es el que tiene más, sino el que administra bien lo mucho o poco que tiene.
Angel Ganivet
Amo a los que no saben vivir sino encaminados al hundimiento; pues son los únicos que cruzan el abismo.
Friedrich Nietzsche
Los hombres no viven juntos porque sí, sino para acometer juntos grandes empresas.
José Ortega Y Gasset
Cuando Pasa Una Joven Como Tú...
Cuando pasa una joven como tú salta el pecho,
se compran las parcelas de este sitio acotado.
No hay un cuerpo en la tarde que te iguale, criatura.
Porque vas explicando lo que queda de verte,
poniendo orden a un mundo que no está en este reino.
No hay un rostro que pueda dormir cuando te ha visto
ni sienta que, por dentro, van cantando los árboles.
Eres como quisieran ser los astros más lentos,
las altas catedrales, las ciudades de Europa
que desnudan sus flores con un copo de nieve.
Convocas impaciencias a los bancos de un parque
que, detrás de los ojos, te acogieran despacio.
Imposible es gozarte como no bendecirte.
No hay nadie que no mire sino dándote gracias.
Cuando pasa una joven como tú salta el pecho,
se compran las parcelas de este sitio acotado.
No hay un cuerpo en la tarde que te iguale, criatura.
Porque vas explicando lo que queda de verte,
poniendo orden a un mundo que no está en este reino.
No hay un rostro que pueda dormir cuando te ha visto
ni sienta que, por dentro, van cantando los árboles.
Eres como quisieran ser los astros más lentos,
las altas catedrales, las ciudades de Europa
que desnudan sus flores con un copo de nieve.
Convocas impaciencias a los bancos de un parque
que, detrás de los ojos, te acogieran despacio.
Imposible es gozarte como no bendecirte.
No hay nadie que no mire sino dándote gracias.
Ãngel GarcÃa López
Gracias a la guerra uno no solo puede morir por sus ideales, sino que incluso puede morir por los ideales de otro.
Jaume Perich
No es que los hombres hacen los pueblos, sino que los pueblos, con su hora de génesis, suelen ponerse, vibrantes y triunfantes en un hombre.
José MartÃ
No puedo tomar mi libertad como fin sino tomando igualmente por fin la de los otros.
Jean Paul Sartre
Casi todo político tiene tanta necesidad, en determinadas circunstancias, de un hombre honesto, que, cual si fuera un lobo hambriento, irrumpe en el redil; mas no para devorar el cordero robado, sino para ocultarse tras su lanoso lomo.
Friedrich Nietzsche
¿Qué le da una persona a otra? da de sí misma de lo más precioso que tiene, de su propia vida. Ello no significa necesariamente que sacrifica su vida por la otra, sino que da lo que está vivo en él, da de su alegría, de su su interés, de su compresión, de su conocimiento, de su humor, de su tristeza, de todas las expresiones y manifestaciones de lo que está vivo en él.
Erich Fromm
La dignidad no consiste en nuestros honores sino en el reconocimiento de merecer lo que tenemos.
Aristóteles
¿qué es en el fondo actuar, sino mentir? ¿y qué es actuar bien, sino mentir convenciendo?.
Sir Laurence Olivier
Luz... cuando mis lágrimas te alcancen la función de mis ojos ya no será llorar, sino ver.
León Felipe
El diseñador, a diferencia del artista, no es normalmente la fuente de los mensajes que comunica, sino su interprete.
Jorge Frascara