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Palabras para insultar a un hombre ( 65 )

Palabras para insultar a un hombre. Encuentra docenas de palabras para insultar a un hombre con fotos para copiar y compartir.


El hombre superior gusta de ser lento en palabras, pero rápido en obras.


Confucio


El hombre en lo más hondo de lo más honde de su alma oscura es un ser malo, y mientras uno más vive y más lo conoce más malo es.


Fernando Vallejo




El amor físico no es la felicidad del hombre. Si eso fuera así, las personas más felices del mundo serían las prostitutas.


Jorge Loring


Nadie puede asegurar de nada... A ningún problema se puede contestar de un solo y exclusivo modo y solamente de aquel modo. Cada hombre al hablar tiene su propia razón, y quien habla contra él tiene también la suya, y tiene también la suya quien habla contra el primero y el segundo y un posible cuarto. Una vez tras otra no tenemos más remedio que asentir.


Giovanni Papini


El hombre no entiende que las ciudades construidas por él no son parte integrante de la naturaleza. Si quiere defender su cultura de los lobos, de las tormentas de nieve o de las malas hierbas no puede permitirse soltar el fusil, la pala o la escoba. Basta con que se quede mirando las musarañas, que se distraiga uno o dos años, para que todo se vaya a pique: los lobos salen del bosque, los cardos florecen y todo queda sepultado bajo la nieve y el polvo.


Vasili Grossman


Mientras el trabajo se percibía como una alienación cabía hacerle desempeñar un papel subversivo (...) Pero en nuestra nueva logística de interacción hombre-máquina ya no hay tal trabajo. el hombre y la máquina están en interfaz. Ya no existe un sujeto del trabajo.


Jean Baudrillard




si bien el hombre ama a su prójimo, es un animal que también ama el dinero y esta tendencia interfiere muchas veces con su benevolencia


Herman Melville


Sé hombre, sé justo, y admite que, encima de la ambición, de la intriga y del odio, está la Patria, está la eternidad del pueblo, y que ahí debemos encontrarnos siempre, aún si no estamos siempre de acuerdo.


Ion Antonescu


El hombre ausente, la naturaleza estéril.


William Blake




A través de la puerta entreabierta se le vislumbraba en la oscuridad y su rostro seco e inexpresivo, su cabello revuelto, la vitalidad enfermiza de sus duros ojos amarillos, le daban el inconfundible aspecto del hombre que ha empezado a sentirse derrotado por las circunstancias.


Gabriel García Márquez


Volvía a ser de noche. En la posada Roca de Guía reinaba el silencio, un silencio triple.
El primer silencio era una calma hueca y resonante, constituida por las cosas que faltaban. Si hubiera habido caballos en los establos, estos habrían piafado y mascado y lo habrían hecho pedazos. Si hubiera habido gente en la posada, aunque solo fuera un puñado de huéspedes que pasaran allí la noche, su agitada respiración y sus ronquidos habrían derretido el silencio como una cálida brisa primaveral. Si hubiera habido música? pero no, claro que no había música. De hecho, no había ninguna de esas cosas, y por eso persistía el silencio.
En la posada Roca de Guía, un hombre yacía acurrucado en su mullida y aromática cama. Esperaba el sueño con los ojos abiertos en la oscuridad, inmóvil. Eso añadía un pequeño y asustado silencio al otro silencio, hueco y mayor. Componían una especie de aleación, una segunda voz.
El tercer silencio no era fácil reconocerlo. Si pasabas una hora escuchando, quizá empezaras a notarlo en las gruesas paredes de piedra de la vacía taberna y en el metal, gris y mate, de la espada que colgaba detrás de la barra. Estaba en la débil luz de la vela que alumbraba una habitación del piso de arriba con sombras danzarinas. Estaba en el desorden de unas hojas arrugadas que se habían quedado encima de un escritorio. Y estaba en las manos del hombre allí sentado, ignorando deliberadamente las hojas que había escrito y que había tirado mucho tiempo atrás.
El hombre tenía el pelo rojo como el fuego. Sus ojos eran oscuros y distantes, y se movía con la sutil certeza de quienes saben muchas cosas.
La posada Roca de Guía era suya, y también era suyo el tercer silencio. Así debía ser, pues ese era el mayor de los tres silencios, y envolvía a los otros dos. Era profundo y ancho como el final del otoño. Era grande y pesado como una gran roca alisada por la erosión de las aguas de un río. Era un sonido paciente e impasible como el de las flores cortadas; el silencio de un hombre que espera la muerte.


Patrick Rothfuss


Una palabra serena a un hombre sensato vale más que un año de súplicas a un tonto.


Noah Gordon


Para una mujer resultaba tan sencillo lastimar a un hombre: bastaba pisotear sus sueños.


Guillermo Fadanelli




Con extender un brazo cualquiera de ellos podría haber tocado al octavo hombre, que yacía sobre la mesa, boca arriba, parcialmente cubierto con una sábana, sus brazos extendidos a sus lados. Estaba muerto.


Ambrose Bierce


¿Qué has venido a buscar tú aquí?

?La paz.

?¿Estás seguro?

?Sí, es lo que más me importa.

?¿Y la has hallado?

?No.

?¿Cómo la podrías hallar? Donde hay vida no hay paz. Donde hay conciencia no hay paz. La contradicción y la pugna está en ti. ¿Cómo podrías hallar la paz? Solamente en la muerte, y quizás. Todo combate dentro de nosotros y todo combate con nosotros. Tendrías que dejar de ser hombre.


Arturo Uslar Pietri


La sabiduría es causa de felicidad, porque siendo una parte de la virtud total, hace al hombre dichoso por el solo hecho de poseerla.


Aristoteles


El hombre superior es digno, pero no orgulloso; el hombre inferior, orgulloso, pero no digno.


Confucio


Cada uno de nosotros es más rico de lo que piensa, pero se nos habitúa al préstamo y a la mendicidad; se nos acostumbra a servirnos de lo ajeno más que de lo nuestro. En nada acierta el hombre detenerse en el preciso punto de su necesidad: en goces, riqueza y poderío abraza más de lo que puede estrechar; su avidez es incapaz de moderación. Yo


Michel De Montaigne


A ratos, cuando se volvía para sacudir la ceniza del cigarrillo en un platito, yo aprovechaba para mirar de soslayo las uñas rojas de sus pies, el brillo dorado de las pantorrillas afeitadas, el pronunciado empeine y, siempre, los senos turgentes y perfectamente redondeados. Me maravillaba que en este mundo hubiese hombres que habían tocado y besado aquellos senos mientras le hacían el amor. ¿Qué más se le podía pedir a la vida después de algo así? ¿Adónde se iba un hombre después de haber alcanzado la cima del mundo? Sólo con gran esfuerzo lograba apartar los ojos y posarlos en algún lugar seguro cuando ella se volvía de nuevo hacia mí.


Khaled Hosseini


La poesía debe concebirse como un violento asalto contra las fuerzas desconocidas, para obligarlas a arrodillarse ante el hombre.


Filippo Tommaso Marinetti


Soy el hombre más perseguido de España.


Jesús Gil y Gil


Desde los remotos tiempos, ex umbra in solem (de la sombra a la luz) el hombre se ha revelado como la única criatura que destruye el lugar que habita y rompe los legados de la naturaleza. Lo que nos procura la tierra y el mar está casi siempre al alcance de nuestra voluntad, pero no extraemos aquello que se nos ofrece generosamente para usarlo en el bien común, sino en provecho propio.


Roberto Alifano


Y comprendía, ahora, que el hombre nunca sabe para quién padece y espera. Padece y espera y trabaja para gentes que nunca conocerá, y que a su vez padecerán y esperarán y trabajarán para otros que tampoco serán felices, pues el hombre
ansía siempre una felicidad situada más allá de la porción que le es otorgada.


Alejo Carpentier


Bueno... dije antes que la televisión era para hacer conocer mensajes a mucha gente, y justamente Pescado Rabioso quiere enviarle un mensaje a la gente que no esta entrajada... de traje, ¿no? En ninguna maniobra, ni en ninguna política ni en ninguna raza. Sino que es un hombre desnudo que busca la felicidad, y que sabe que va a llegar al mismo punto que nosotros, o que cualquiera porque al fin y al cabo somos solamente seres en un planeta rodeado de espacio y de inmensidad.


Luis Alberto Spinetta


Todo hombre puede grabar tablas de piedra, o comprar un oráculo, o fingir un comercio secreto con alguna divinidad, o amaestrar un pájaro para hablarle al oído, o encontrar medios groseros para imponer aquéllas a un pueblo. El que no sepa más que esto, podrá hasta reunir un ejército de insensatos; pero nunca fundará un imperio, y su extravagante obra perecerá enseguida con él. Vanos prestigios forman un vínculo pasajero; sólo la sapiencia puede hacerlo duradero.


Jean-Jacques Rousseau


Como hombre que ha dedicado su vida entera a la más clara y superior ciencia, al estudio de la materia, yo puedo decirles que como resultado de mi investigación acerca del átomo, lo siguiente: No existe la materia como tal. Toda la materia se origina y existe sólo por la virtud de una fuerza la cual trae la partícula de un átomo a vibración y mantiene la más corta distancia del sistema solar del átomo junta. Debemos asumir que detrás de esta fuerza existe una mente consciente e inteligente. Esta mente es la matriz de toda la materia.


Max Planck




Pues bien, existe otra cosa en la que creo, William. Creo en lo que veo.
Y ésa es la razón de que sea un hombre relativamente rico. Y también
es el motivo de que sea un hombre vivo. La mayoría de la gente no cree
lo que ve. Yo no creo en Dios. Pero si le viese, creería. No iría por
ahí diciendo: Jesús vaya un efecto especial más estupendo. La definición
de imbécil es un tipo que no cree en lo que ve


Stephen King


Cuando le pregunté si no le pesaba la soledad, se quedó pensando un buen rato y luego, con voz grave y serena dijo: «Estar solo es el sino del hombre, de un modo u otro». Me pareció una frase muy hermosa y muy falsa a la vez. Tú no estás a mi lado, pero es como si te sintiera junto a mí a cada segundo, y te hablo a menudo, en voz alta.


Philippe Claudel


Véase la preocupación de uno de esos salteadores políticos en obtener a ruegos el asentimiento de la mayoría para, en cualquier momento, poder alienar la responsabilidad. Pues ésta una de las principales razones por las que esa especie de actividad política es despreciable y odiosa a todo hombre de sentimientos decentes y, por tanto, también de valor, al tiempo que atrae a todos los caracteres miserables - aquellos que no quieren asumir la responsabilidad de sus acciones, sino que antes procuran huir, no pasando de cobardes villanos. Las consecuencias se dejarán sentir tan pronto como tales mediocres formen el gobierno de una Nación. Faltará entereza para obrar y se preferirá aceptar las más vergonzosas humillaciones antes de erguirse para adoptar una actitud resuelta, pues nadie habrá allí que por sí solo esté personalmente dispuesto a arriesgarlo todo en pro de la ejecución de una medida radical. Existe una verdad que no debe ni puede olvidarse: es la de que tampoco en este caso una mayoría estará capacitada para sustituir a la personalidad en el gobierno. La mayoría no sólo representa siempre la estupidez, sino también la cobardía. Y del mismo modo que de cien cabezas huecas no se hace un sabio, de cien cabezas no surge nunca una decisión heroica. Cuanto menos grave sea la responsabilidad que pese sobre el Jefe, mayor será el número de aquellos que, dotados de ínfima capacidad, se crean igualmente llamados a poner al servicio de la Nación sus "imponderables fuerzas". Con impaciencia esperan que les llegue el turno; forman una larga fila y cuentan, con doloridos lamentos, el número de los que esperan delante de ellos y casi calculan la hora sobre cuándo, posiblemente, alcanzarán su deseo. De ahí que sea para ellos motivo de regocijo el cambio frecuente de funcionarios en los cargos que ellos apetecen y que celebren todo escándalo que reduzca la fila de los que por delante esperan. En el caso de que uno de ellos no quiera dejar la posición alcanzada, casi se considera eso como una quiebra de una combinación sagrada de solidaridad común. Entonces es cuando ellos se vuelven intrigantes y no descansan hasta que el desvergonzado, al final vencido, pone su lugar nuevamente a disposición de todos. Por eso mismo, no alcanzará él tan pronto esa posición. Cuando una de estas criaturas es forzada a desistir de su puesto, procurará inmediatamente entrometerse de nuevo en la hilera de los que están a la expectativa, a no ser que lo impidan, entonces, los gritos y las injurias de los demás. La consecuencia de todo esto es la espeluznante rapidez con que se producen modificaciones en las más importantes jefaturas y oficinas públicas de un organismo estatal semejante, con un resultado que siempre tiene influencia negativa y que muchas veces llega a ser hasta catastrófico, porque no sólo el estúpido y el incapaz son lesionados por esos métodos de proceder, sino incluso los verdaderos jefes, si algún día el Destino los sitúa en esas posiciones de mando. Después que se verifica la aparición de un hombre excepcional, inmediatamente se forma un frente cerrado de defensa, sobre todo si una cabeza tal, no saliendo de las propias filas, osara penetrar en esa sublime sociedad. Lo que ellos quieren fundamentalmente es permanecer entre sí, y es considerado enemigo común todo aquél que pueda sobresalir en medio de tales nulidades. En este sentido, el instinto es tanto más agudo cuanto es inoperante en otros aspectos. El resultado será siempre un creciente empobrecimiento espiritual de las clases dirigentes. Cualquiera, desde el momento que no pertenece a ese clan de `jefes", puede juzgar cuáles serán las consecuencias para la Nación y para el Estado.


Adolf Hitler


VINO color de día,
vino color de noche,
vino con pies de púrpura
o sangre de topacio,
vino,
estrellado hijo
de la tierra,
vino, liso
como una espada de oro,
suave
como un desordenado terciopelo,
vino encaracolado
y suspendido,
amoroso,
marino,
nunca has cabido en una copa,
en un canto, en un hombre,
coral, gregario eres,
y cuando menos, mutuo.
A veces
te nutres de recuerdos
mortales,
en tu ola
vamos de tumba en tumba,
picapedrero de sepulcro helado,
y lloramos
lágrimas transitorias,
pero
tu hermoso
traje de primavera
es diferente,
el corazón sube a las ramas,
el viento mueve el día,
nada queda
dentro de tu alma inmóvil.


Pablo Neruda


No sólo lo congénito, sino también lo adquirido forma al hombre.


Johann Wolfgang von Goethe


Un hombre con los ojos cerrados es una ruina de hombre.


Milan Kundera


La fama es una zorra, hombre.


Brad Pitt


¿Eres un fantasma?
Di media vuelta y me encontré con un chico atractivo de unos dieciséis años, vestido con túnica negra. Tenía la tez algo pálida, pero también unos adorables ojos castaños como los del hombre sentado en el trono. Su cabello era moreno, largo y despeinado, casi alborotado, pero a mí me gustó. El chico inclinó la cabeza a un lado, y por fin caí en la cuenta de que me había hecho una pregunta.
No se me ocurría nada que decir. ¿«Disculpa»? ¿«Hola»? ¿«Cásate conmigo»?


Rick Riordan


El dinero reconoce que el hombre no es una bestia de carga nacida para transportar el fardo de su propia miseria


Ayn Rand


La imperiosa necesidad de subsistir no debe obligar a un hombre a renunciar a su dignidad.


François de La Rochefoucauld


Rebeldía. Pero la rebeldía no es un gesto altisonante. No es un grito, no es un insulto, no es una pedrada, no es una mala contestación, es mucho más profundo. La rebeldia es un grito de la inteligencia y de la voluntad que dice, y lo voy a decir en román paladino: ¡no me da la gana de decirle que sí a esta actual situación! -¿Por qué? - ¡Porque no quiero y me niego a decirle que sí! Porque entiendo que puede haber otra situación y por tanto yo no asumo esta podredumbre y no participo en ella y lucho contra ella. Y esta actitud es una actitud intelectual, y cuando digo intelectual no quiero hablar de universitario, [hablo] de la mente de cualquier ser humano. Es un posicionamiento que nace de la mente y del corazón, del fuego del querer cambiar. Esta es la rebeldía fundamental. Lo otro son voces, son chillidos, son insultos, son graznidos. - ¡Dale caña! - Circo romano. ¡No, no! La rebeldía no es ni más ni menos que el posicionamiento con otros valores y la decisión de hacerles frente. Rebeldía para decir que no aceptamos que la 'Competitvidad y el Mercado' sean los que rijan los destinos de las sociedades. Que entendemos que hay una declaración universal de derechos humanos que tiene que cumplirse y que eso significa sociedad de pleno empleo, donde el hombre y la mujer sean exactamente iguales, donde no haya marginados y que costará mucho tiempo y mucho sacrificio, pero es hermoso luchar. ¡Incluso morir por eso! Porque morir tenemos que morir, muramos por lo menos luchando por un ideal noble y no consumiéndonos como un brasero.


Julio Anguita


A pesar de que la vida de un hombre se componga de miles y miles de momentos y días, esos muchos instantes y esos muchos días pueden ser reducidos a uno: el momento en que un hombre averigua quién es, cuando se ve cara a cara consigo mismo.


Jorge Luis Borges


¿Por qué me rechazaste, Indi? Me has hecho sufrir, me humillaste. Yo quería ser el hombre de tu vida; en cambio he tenido que resignarme a ser el hombre de tu muerte.


Isabel Allende


HISTORIA RADICALMENTE CONCENTRADA DE LA ERA POSTINDUSTRIAL

Cuando fueron presentados, él hizo un comentario ingenioso porque quería caer bien. Ella soltó una risotada estrepitosa porque quería caer bien. Luego los dos cogieron sus coches y se fueron solos a sus casas, mirando fijamente la carretera, con la misma mueca en la cara.
Al hombre que los había presentado no le caía demasiado bien ninguno de los dos, pero fingía que sí porque le preocupaba mucho tener buenas relaciones con todo el mundo. Después de todo, nunca se sabe, ¿verdad que no? ¿Verdad? ¿Verdad?


David Foster Wallace