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Pensamientos para esposos

Pensamientos para esposos. Encuentra docenas de pensamientos para esposos con fotos para copiar y compartir.


Casi siempre que un matrimonio se lleva bien, es porque uno de los esposos manda y el otro obedece.


Gregorio Marañon


Las obras maestras del arte tienen a los ricos por esposos, pero a los pobres por amantes.






Los enamorados sueñan, los esposos son despertados.


Alexander Pope


El matrimonio es un combate a ultranza, antes del cual los esposos piden la bendición de Dios, porque amarse para siempre es la más temeraria de las empresas.


Honoré de Balzac


¡Bribón y bribona! ¡Os entendéis para burlaros de mí! Sed amigos, sed amantes, sed lo que os plazca (...) pero, pardiez... ¡esposos!


Pierre-Augustin de Beaumarchais


Los esposos descuidados echan a perder la casa.


Refrán




Lechos de Purificación

Los lechos son países deliciosos
donde solo los seres elegidos
se pueden madurar. Desconocidos
se levantan de ellos los esposos

que los dioses protegen: silenciosos,
como después de ser purificados
con un agua divina; deslumbrados
como dulces terneros saludosos.

¡Ah, qué miedo me dan los que se alojan
en los lechos de amor y se remojan
en aguas de ternura hasta los huesos!

Qué miedo cuando surgen dulces, hondos,
transparentes y frescos hasta el fondo,
lavados con el agua de los besos...


Jorge Debravo


INSOMNIO

Ya habían pasado dos horas desde que decidí acostarme en mi angosta cama de plaza y media y aún no podía conciliar el sueño. Solo daba vueltas sobre ella sin poder pegar un solo ojo, las piernas me hormigueaban por la desesperación, estaba inquieto pensando en el momento en que me quedaría dormido; pero nada de nada, seguía con los ojos abiertos y sin lograr el ansiado placer del dormir.
No sé a qué hora me dormí, pero en algún momento lo pude hacer. Eran ya casi las tres de la mañana cuando me volví a levantar pegando un grito que estremeció la habitación en la que me había instalado. Mi cuerpo estaba temblando, sudoroso, agitado y desesperadamente temeroso. Las cosas que me habían sucedido en el anhelado sueño que perseguía fueron desastrosas, en él me vi observando la persecución de una bella mujer a la que acusaban las mujeres del pueblo de haberse metido con sus esposos, ella corría despavorida intentando no ser atrapada por la enardecida turba y así lograr escapar de una paliza segura.
_ ¡Maldita mujerzuela!_ le gritaban desaforadamente.
Mientras que ella solo atinaba a temblar y a pedir perdón: _ ¡Por favor, perdónenme!, lo siento mucho.
Sin embargo la turba descontrolada no escuchaba las súplicas de Fiorela, ese era el nombre de la infortunada, y en ese momento empecé a recordarla; con razón su cara se me hacía conocida, ella era la hermana de mi compañera del colegio, Sofía. Esta chica, unos años mayor que yo, se había ido del pueblo a trabajar a la provincia, ya hace un buen tiempo que no la veía, pero supe que se había vuelto un poco creída y arrogante porque estaba ganando una buena plata.
Volviendo al tema, yo estaba atónito por lo que sucedía, ella me miraba fijamente a los ojos como interrogándome por no ayudarla a salir de ese problema en el que se había metido…de pronto la mujer de los cabellos rubios logra subir por los techos de las casas y en su intento por seguir su huida, cae pesadamente sobre el pavimento, pero en su descenso pude ver que su mirada seguía clavada mí; esa mirada quedó grabada en mi mente como una pintura imborrable. En ese instante me retiré haca mi casa y sin saber cómo aparecí caminando por el lomo de una pared de adobes, ésta era lo suficientemente ancha como para poder caminar, sin darme cuenta ella apareció detrás de mí. Venía volando hacia donde estaba yo, era su alma, sí su alma tétrica y fantasmal que se reía emitiendo grandes carcajadas; luego pude divisar que en su mano derecha llevaba un filoso cuchillo de grandes proporciones. Me empezó a insultar y a lanzarme amenazas:
_ Te voy a matar infeliz, tú dejaste que me pasara esto, por tu culpa yo ahora estoy muerta._
Las palabras ahogadas por la desesperación quedaron atrapadas en mi garganta y por más que intentaba gritar, pedirle perdón o clamar por ayuda no lograba hacerlo, sin embargo ella se acercaba más y más, sus ojos echaban chispas, sus labios exageradamente pintados parecían los de un pobre payaso; ya estaba muy cerca y seguía vociferando:
_ Maldito, eres un maldito. Te voy a clavar este cuchillo en el centro de tu corazón y te voy a ver morir desgraciado… ¡Muérete…!
_ ¡Noooooooooooooooooooo!_
Fue un grito profundo y horroroso, sentí el filo del brillante cuchillo, introducirse en mi pecho frágil y agitado. Aún temblando por esa indeseable experiencia, me senté en el borde de la cama, mis latidos acelerados galopaban desbocados en mi cuerpo. Luego me levanté, fui al baño, lavé mi cara, miré alrededor y regresé a la cama; solo había sido un mal sueño convertido en una malísima escena de terror.


Juancho


Esposos, reconozcan la inteligencia de su esposa y su capacidad de asesor con usted como un verdadero socio en relación con los planes familiares, actividades familiares, y el presupuesto familiar. No sea tacaño con tu tiempo o con sus medios. Déle la oportunidad de crecer intelectualmente, emocionalmente y socialmente como espiritualmente.


Ezra Taft Benson




Hacer las mujeres criaturas racionales y ciudadanos libres, y se convertirán rápidamente buenas esposas, - es decir, si los hombres no se descuidan los deberes de esposos y padres.


Mary Wollstonecraft


Muchos hombres acaparan los futuros esposos de sus esposas.


Solomon Ibn Gabirol


Las mujeres desean seis cosas: Ellos quieren que sus esposos sean valientes, sabio, rico, generoso, obediente a la esposa, y vivo en la cama.


Geoffrey Chaucer


El matrimonio es un acto de voluntad que significa e implica un don recíproco, que une a los esposos y los ata a sus eventuales almas, con los que forman una sola família - una iglesia doméstica.


Juan Pablo II




Cuando un hombre y una mujer tienen una pasión inmensa por los demás, me parece que, a pesar de esos obstáculos que dividen a los padres o a los esposos, a los que pertenecen el uno al otro en nombre de la naturaleza, y son amantes de derecho divino, a pesar de la convención humana o las leyes.


Sebastian Roch Nicolas Chamfort


Usted puede hacer un montón de dinero en este juego. Pregúntale a mis ex-esposas. Ambos son tan ricos que ninguno de sus esposos trabajan.


Lee Trevino


Cuando los esposos y padres se van, sus esposas e hijas tienden a valorarse a sí mismos menos como resultado.


Emma Thompson


Un buen matrimonio sería aquél en que olvidaríamos de día que somos amantes y de noche que somos esposos.


Jean Rostand