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Pisadas,caminantes,

Pisadas,caminantes,. Encuentra docenas de pisadas,caminantes, con fotos para copiar y compartir.


Caminando pisamos las pisadas de otros caminantes.


dochanlu


El espectro es Sandino con Bolivar y el Che, por el mismo camino caminaron los tres, estos tres caminantes con idéntica suerte ya se han hecho gigantes, ya burlaron la muerte


Silvio Rodríguez




... caminantes somos y por al camino andamos. Todos, tanto los sabios como los ignorantes.


José Saramago


Es preciso atravesar el mundo. Pero no hay caminos hechos para vosotros... Los haréis, a través de las montañas, al golpe de vuestras pisadas.


Josemaría Escrivá de Balaguer


Desierto Sájara

Sí. Yo tuve un mar sobre mi arena.
Un mar grande sin límites, compacto.
La tierra de oro que abrasa soledades
estuvo henchida augusta del mar que ya no soy.

Picaban gaviotas mi cuerpo remeciente,
movíanse las naves arriba de mis olas.
Pues yo era el mar que hervía sobre la arena rubia,
la arena saturada que hoy clama por su agua.

¡Oh el mar aquí fantasma, el mar que finge el viento,
desmelenando dunas, al aventar mi arena!
¡Ay mar del agua espesa, la que corpórea y dura
ansían caminantes de mi desierto blando!

¿Qué arcángeles de fuego evaporar pudieron
tanto mar que hube, llevándolo a un abismo?
Es mi arena abrasada la más sedienta boca
que clama por un agua que le bebieron dioses.

Los hombres me caminan, soñándome poblado
de aquel mar que fue mío, el mar sobre el desierto.
Yo les mullo mi carne, les recibe mi arena
y se quejan de sed junto a mi sede sin huelgo.

¡Ay mar de mi génesis, el mar que me escurrieron
a una zanja de llamas: cuánto pesa la arena!


Carmen Conde


Bienvenida

Bienvenida al palacio de la duda,
a la casa del miedo.
Cómo echaban de menos tus pisadas
las baldosas del barrio.

"El hacha y la rosa" 1993


Luis Alberto de Cuenca




Confesiones

Yo te estaba esperando.
Más allá del invierno, en el cincuenta y ocho,
de la letra sin pulso y el verano
de mi primera carta,
por los pasillos lentos y el examen,
a través de los libros, de las tardes de fútbol,
de la flor que no quiso convertirse en almohada,
más allá del muchacho obligado a la luna,
por debajo de todo lo que amé,
yo te estaba esperando.
Yo te estoy esperando.
Por detrás de las noches y las calles,
de las hojas pisadas
y de las obras públicas
y de los comentarios de la gente,
por encima de todo lo que soy,
de algunos restaurantes a los que ya no vamos,
con más prisa que el tiempo que me huye,
más cerca de la luz y de la tierra,
yo te estoy esperando.
Y seguiré esperando.
Como los amarillos del otoño,
todavía palabra de amor ante el silencio,
cuando la piel se apague,
cuando el amor se abrace con la muerte
y se pongan mas serias nuestras fotografías,
sobre el acantilado del recuerdo,
después que mi memoria se convierta en arena,
por detrás de la última mentira,
yo seguiré esperando.


Luis García Montero


Una Oscura Pradera Me Convida

Una oscura pradera me convida,
sus manteles estables y ceñidos,
giran en mí, en mi balcón se aduermen.

Dominan su extensión, su indefinida
cúpula de alabastro se recrea.
Sobre las aguas del espejo,
breve la voz en mitad de cien caminos,
mi memoria prepara su sorpresa:
gamo en el cielo, rocío, llamarada.

Sin sentir que me llaman
penetro en la pradera despacioso,
ufano en nuevo laberinto derretido.

Allí se ven, ilustres restos,
cien cabezas, cornetas, mil funciones
abren su cielo, su girasol callando.
Extraña la sorpresa en este cielo,
donde sin querer vuelven pisadas
y suenan las voces en su centro henchido.

Una oscura pradera va pasando.
Entre los dos, viento o fino papel,
el viento, herido viento de esta muerte
mágica, una y despedida.
Un pájaro y otro ya no tiemblan.


José Lezama Lima


Esperar La Ausencia

Estar en la noche
esperando una visita,
o no esperando nada
y ver cómo el sillón lentamente
va avanzando hasta alejarse de la lámpara.

Sentirse más adherido a la madera
mientras el movimiento del sillón
va inquietando los huesos escondidos,
como si quisiéramos que no fueran vistos
por aquellos que van a llegar.

Los cigarros van reemplazando
los ojos de los que no van a llegar.

Colocamos el pañuelo
sobre el cenicero para que no se vea
el fondo de su cristal,
los dientes de sus bordes,
los colores que imitan sus dedos
sacudiendo la ausencia y la presencia
en las entrañas que van a ser sopladas.

La visita o la nada
cubiertas por el pañuelo,
como el llegar de la lluvia
para oídos lejanos,
saltan del cenicero,
preparando la eternidad
de sus pisadas o se organizan
inclinándose sobre un montón de hojas
que chisporrotean sobre el jarrón
de la abuela,
huyendo del cenicero.


José Lezama Lima




3. Inventa La Tarde La Fiesta Convulsa de Las Sombras...

Inventa la tarde la fiesta convulsa de las sombras.
En los charcos de luz taconea lascivo el tiempo.
Geometría de sol. La calle, incensario de rumores,
-cómplice piel de granito que flagelan tus pisadas-.

La hora es alta y rayada de serenos eslabones.

Te vistes con la desnudez de todos los espejos,
sin más abrigo que un festín de claridades.

Limpia de ligaduras, me arrojo por la escalera de tus ojos.
En mis párpados madura un motín de encrucijadas.

De "La lealtad del espejo" 1993


Beatriz Hernanz


Negativo de Una Canción

Esa calle es la misma
con la persiana verde
con el jardín sombrío
por las altas paredes
y el piano que malrota
sonatas de Clementi
esa calle es la misma
tiene una gata y tiene
la misma luz de otoño
los árboles de siempre
esa calle
no digas
que es la calle de siempre
ni es su jardín rotoso
ni su persiana verde
reseca y carcomida
ni sus viejas paredes
a veces suena un piano
pero muy pocas veces
no es la misma esa calle
que es otra
indiferente
sembrada como todas
de pisadas estériles
esa calle
no digas
que es la misma
no sueñes.

De "Los sueños de la razón" 1962 - 1965


Washington Benavides


Asedio

"Si te ponen miedo mis ojos ausentes, mis ojos noctámbulos,
mis ojos dementes..."
León de Greiff

No me culpes.
Por rondar tu casa como una pantera
y husmear en la tierra tus pisadas.
Por traspasar tus muros,
por abrir agujeros para verte soñar.
Por preparar mis filtros vestida de hechichera,
por recordar tus ojos de hielo mientras guardo
entre mis ropas un punzón de acero.
Por abrir trampas
y clavar cuchillos en todos tus caminos.
Por salir en la noche a la montaña
para gritar tu nombre
y por manchar con él los blancos paredones
de las iglesias y los hospitales.
Hay en mí una paloma
que entristece la noche con su arrullo.
Mi noche de blasfemias y de lágrimas.

"Círculo y Ceniza"


Piedad Bonnett


El Caballo

Viene por las calles,
a la luna parva,
un caballo muerto
en antigua batalla.

Sus cascos sombríos...
trepida, resbala;
da un hosco relincho,
con sus voces lejanas.

En la plúmbea esquina
de la barricada,
con ojos vacíos
y con horror, se para.

Más tarde se escuchan
sus lentas pisadas,
por vías desiertas
y por ruinosas plazas.


José María Eguren




Voy caminando perdida en algún lugar
Para olvidar todo lo que soy
Mis pisadas marcan las huellas de mi existencia
Si caigo y tropiezo no me podré levantar
Los años pasan por encima de mi
Ya no soy la misma de antes
La que sonreía para ti
Todos esos sentimientos se amontonaron
Y los guarde en mi armario
No puedo tratar de vivir falsamente
Quiero renacer
Levantar mis alas al cielo
Borrar mi pasado
Dejando mi viejo yo atrás
Vuelo en un cielo que me ofrece
Una nueva oportunidad
Como dibujo de un niño
Que camina mecánicamente era
Pero elegí caminar a otro sendero
No esta mal tratar de cambiar lo que soy
Vivir como quiero

El semblante de mi rostro era inexpresivo
Imitando las emociones
Pero solo salían muecas feas
Trate de cambiar pero tropecé
Porque me equivoque de nuevo en lo que elegí
No puedo tratar de vivir falsamente
Quiero volver a vivir de nuevo
Una vez dijiste que deseabas alcanzar el cielo
Vuelo y caigo continuamente
Pero esta ves no me derrumbare
Mariposa frágil soy
Volando en un mundo que solo ofrece dolor
Ya puedo ver los colores de la vida
Que antes no podía ver
Todo antes era de solo de color gris
Ya no seré así
No quiero vivir de nuevo así
Volare y volare…


nadja


EL FANATISMO SON GRINGOLAS QUE NO
DEJAN VER, QUE EN TUS PISADAS, ESTAS DESTRUYENDO LO QUE QUIERES CONSTRUIR.


EDUAR ORTIZ. PROPIA


La niebla me acompaña
En esta oscura mañana,
Apaña la encaminada y
Evapora mis pisadas.

Camino solo y la neblina
Me disipa como avispa,
Un Cuervo nocturno que se avista
O un lobo que a su presa domina..

Un pez que escapa del pescador
Y un tiburón lo asesina.
Pero soy un niño que imagina la nada
Y la poesía lo mantiene con vida.


Bryan Vicencio


Yo no podría haber previsto todas las cosas buenas que han seguido la muerte de mi madre. La energía renovada, la sorprendente dulzura de dolor. La ternura que siento por desconocidos en caminantes. Cuanto más profundo amor que siento por mis hermanos y amigos. El deseo de tocar la mandolina. El regalo de un régimen de visitas.


Mary Schmich


Pisadas resuenan en la memoria

Por el pasaje que no tomamos

Hacia la puerta no se abrió

En el jardín de rosas.

Mis palabras se hacen eco

Por lo tanto, en su mente.


T. S. Eliot


Empiezo a desear un lenguaje parco como el que usan los amantes, palabras rotas, palabras quebradas, como el roce de las pisadas en la acera, palabras de una sílaba como las que usan los niños cuando entran en un cuarto donde su madre está cosiendo y cogen del suelo una hebra de lana blanca, una pluma, o un retal de chintz. Necesito un aullido, un grito.


Virginia Woolf


La nieve esta cayendo y apilándose, con pisadas blancas en ella


Hyde