Poemas de aliento
Poemas de aliento. Encuentra docenas de poemas de aliento con fotos para copiar y compartir.
Respiro tu aliento...
De ti me alimento
Y es que no pasa un momento
Sin que estés en mi pensamiento...
De ti me alimento
Y es que no pasa un momento
Sin que estés en mi pensamiento...
Jackselins Arteaga
Me abrasaban tus ojos,
me quemaba tu aliento,
y apagó las palabras
el rumor de nuestros besos...
me quemaba tu aliento,
y apagó las palabras
el rumor de nuestros besos...
Jackselins Arteaga
Tus promesas que me daban aliento
ya no están...te dejo libre al paso del viento
que eslabona y trae su símil
...primavera amada...nueva amada
nuevas promesas,tal vez duraderas.
ya no están...te dejo libre al paso del viento
que eslabona y trae su símil
...primavera amada...nueva amada
nuevas promesas,tal vez duraderas.
Miguel Visurraga Sosa
La vida no se mide por las veces que respiras, sino por aquellos momentos que te dejan sin aliento
Hitch
Hierve la sangre juvenil, se exalta lleno de aliento el corazón, y audaz el loco pensamiento sueña y cree que el hombre es, cual los dioses, inmortal.
RosalÃa De Castro
Me desesperaría si no existieses y no me estuvieses esperando aquí con el ansioso aliento de tus fugaces flores.
William Heinesen
Que el aliento vital te vuelva tierno y fresco como tierno y fresco es un niño recién nacido.
Lao Tse
Cuando sientas sus labios de ella,ya...ya en el ayer,sentirás besos de recuerdos,dándote aliento en el recuerdo triste.
Miguel Visurraga Sosa
Ven, mi amor, en la tarde del Aniene
y siéntate conmigo a ver viento.
Aunque no estés, mi solo pensamiento
es ver contigo el viento que va y viene.
Tú no te vas, porque mi amor te tiene.
Yo no me iré, pues junto a ti me siento
más vida de tu sangre, más tu aliento,
más luz del corazón que me sostiene
Tú no te irás, mi amor, aunque lo quieras.
Tú no te irás, mi amor, y si te fueras,
Aun yéndote, mi amor, jamás te irías.
Es tuya mi canción, en ella estoy.
Y en ese viento que va y viene voy.
Y en ese viento siempre, me verías.
y siéntate conmigo a ver viento.
Aunque no estés, mi solo pensamiento
es ver contigo el viento que va y viene.
Tú no te vas, porque mi amor te tiene.
Yo no me iré, pues junto a ti me siento
más vida de tu sangre, más tu aliento,
más luz del corazón que me sostiene
Tú no te irás, mi amor, aunque lo quieras.
Tú no te irás, mi amor, y si te fueras,
Aun yéndote, mi amor, jamás te irías.
Es tuya mi canción, en ella estoy.
Y en ese viento que va y viene voy.
Y en ese viento siempre, me verías.
Rafael Alberti
La política está sujeta a volar como las perdices, cortito y rápido. Y se está necesitando política de largo aliento en un mundo que se globaliza
José Mujica
Cuando un hombre está en el poder, necesita el consejo, el apoyo, el cariño y el aliento de sus gobernados, que han de ser sus amigos, no sus vasallos.
Leandro Alem
Abrázame en tus alas para que otro aire no me roce sino tu aliento, del que vivo y muero
Antonio Gala
La luz del cielo baja, el Cristo nació ya, y en un nido de paja cual pajarillo está. El niño está friolento. ¡Oh noble buey, arropa con tu aliento al Niño Rey!
Amado Nervo
Cuentan que hay una raza noble de caballos que, cuando se sienten muy sofocados y batidos, se muerden ellos mismos, por instinto, una vena para poder recobrar el aliento. Lo mismo me ocurre a mí muchas veces: quisiera abrirme una vena que me procurase libertad eterna.
Ugo Foscolo
Entre todos los animales, los Hombres son los menos aptos para vivir en rebaño. Si fueran apiñados como las ovejas perecerían en corto tiempo. El aliento del Hombre es fatal para sus semejantes.
Jean-Jacques Rousseau
Podía verse el suave aliento húmedo, el aliento brillante y tranquilo que salía de las narinas trémulas extremadamente vivas y temblorosas de los caballos y yeguas en ciertas madrugadas frías.
Clarice Lispector
Basta mirar: se cubre de verdad la mirada. Basta escuchar: retumba la sangre en las orejas. De cada aliento sale la ardiente bocanada de tantos corazones unidos por parejas
Miguel Hernández
Cierra tus labios y podrás oír del que posee el Aliento, todo lo que no cabe ni en palabras ni en definiciones. Cierra tus labios y podrás oír del Sol lo que no viene ni en libros ni en discursos. Cierra tus labios y hablará el Espíritu por ti. Únete a los amigos en el arca de Noé.
Yalal ad-Din Muhammad Rumi
Ahora bien, la Escritura suele pintar a Dios a imagen del hombre y atribuirle alma, ánimo, afectos e incluso cuerpo y aliento, a causa de la débil inteligencia del vulgo.
Baruch Spinoza
Últimas palabras del doctor Juvenal Urbino, quien deja a la muerte aguardando, hasta ver al motivo de su último aliento y le dice:...Solo Dios sabe cuánto te quise.
Gabriel GarcÃa Márquez
Todo aquello que siento la tentación de comenzar, que requiere un sostenido esfuerzo, hace que me sienta demasiado seguro de que no estoy a la altura de la vida tal como yo la amo y se me ofrece: la vida hasta perder el aliento.
André Breton
Un automóvil de carreras con su capó adornado de gruesos tubos parecidos a serpientes de aliento explosivo..., un automóvil rugiente que parece correr sobre la metralla, es más bello que la Victoria de Samotracia.
Filippo Tommaso Marinetti
Y siempre tenemos una sonrisa y una palabra de aliento, porque nadie puede explicarles a los demás la soledad, sobre todo si está siempre en buena compañía. Pero
Paulo Coelho
Por eso hay que permanecer alejados de personas que tengan un aliento gélido. Su sola presencia podría apagar el fuego más intenso, con los resultados que ya conocemos. Mientras más distancia tomemos de estas personas, será más fácil protegernos de su soplo.
Laura Esquivel
Porque el amor te espera en la esquina, y el dolor te espera en cualquier lado, ya no quiero mi aliento oxidado, solo para mí.
Andrés Calamaro
¿Cuándo ?dijo?, te volviste tan cuidadosa?
?No soy cuidadosa ?dijo mientras él tocaba su sien con sus labios. Su cálido aliento agitaba los rizos en su oído?. Simplemente no soy tú.
Lo sintió reír. Sus manos se deslizaron por sus costados, la agarró por la cintura.
?Eso, definitivamente no eres. Eres mucho más bonita.
?Debes amarme ?dijo ella, respirando lentamente, mientras los labios de él se movían insoportablemente lento a lo largo de su mandíbula?. Nunca pensé que admitirías que alguien es más guapo que tú.
?No soy cuidadosa ?dijo mientras él tocaba su sien con sus labios. Su cálido aliento agitaba los rizos en su oído?. Simplemente no soy tú.
Lo sintió reír. Sus manos se deslizaron por sus costados, la agarró por la cintura.
?Eso, definitivamente no eres. Eres mucho más bonita.
?Debes amarme ?dijo ella, respirando lentamente, mientras los labios de él se movían insoportablemente lento a lo largo de su mandíbula?. Nunca pensé que admitirías que alguien es más guapo que tú.
Cassandra Clare
Es que el sexo no es para gente escrupulosa. El sexo es un intercambio de líquidos, de fluidos, saliva, aliento y olores fuertes, orina, semen, mierda, sudor, microbios, bacterias. O no es. Si sólo es ternura y espiritualidad etérea entonces se queda en una parodia estéril de lo que pudo ser. Nada.
Pedro Juan Gutiérrez
Al igual que amas los libros que te hacen llorar, las sonatas que te han cortado el aliento, los perfumes que te insinúan renunciamientos, a las mujeres extraviadas entre el cuerpo y el alma, así sucede con los mares: te enamoras de aquellos cuyo oleaje induce a ahogarse en su seno.
Emil Cioran
Un hombre que se ahoga no puede saber cuál fue la gota de agua que detuvo con su último aliento.
Nicholas Sparks
Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella.
Julio Cortázar
Casi no duermo, ya he vuelto a fumar. Cada recuerdo es una lágrima, no sé cómo hacer, para estar de pie, siempre me digo que es la última vez y vuelvo a caer, cuando pienso en ti. No soy nada sin ti. Y no puedo olvidarte si te veo en todas partes, sin el último beso, me robaste el aliento. Y no puedo olvidarte si te llevo en la sangre, sin el último abrazo, aún me pierdo despacio.
RBD (band)
Ya no soy yo, ya no es mi, ya no es conmigo ni para mi.
Ahora eres tu, ahora es por ti, contigo y para ti. Mi alma, corazon y mente son tuyos, tu ser ha derrocado mi ego y me has declarado una gerra total de felicidad y ternura. Solo me queda decir-me rundo ......
Ahora eres tu, ahora es por ti, contigo y para ti. Mi alma, corazon y mente son tuyos, tu ser ha derrocado mi ego y me has declarado una gerra total de felicidad y ternura. Solo me queda decir-me rundo ......
Julian Giraldo
La vida es es un canino que devemos seguir, siempre así adelante, nunca devemos dar un paso atras, no devemos tener miedo, devemos afrontarlos problemas con valor ... cada ves que tropieces toma aliendo y ponte de pie, yo se que los que caen aprenden, pero eso depente de ti por que en ti esta la esperanza de este mundo, yo creo en ti y, confio que haras las cosas bien, que apoyaras la cosas buenas y te alejaras de las cosas malas.
Espero que seas fuerte para soportar todas las bruevas de esta vida quiero que sepas que las herias sanan y te asen fuerte... cada vez que te equivoques se conciente de tus actos de cien personas noventinueve se equivocan y uno aprende. Espero que seas esa persona.
Espero que seas fuerte para soportar todas las bruevas de esta vida quiero que sepas que las herias sanan y te asen fuerte... cada vez que te equivoques se conciente de tus actos de cien personas noventinueve se equivocan y uno aprende. Espero que seas esa persona.
Daniel Jhonatan E. Q.
Victoria
Estaba abierto el cielo y mi hijo en mis brazos,
tan indefenso y tibio y aterido y fragante
que lo sentí una obra solo mía, victoria
de un cuerpo paso a paso ofrecido a su cuerpo.
Lo envolví con mi aliento y él tuvo el soplo tibio
en el que una paloma se sostenía en vuelo.
Estaba abierto el cielo y mi hijo en mis brazos,
tan indefenso y tibio y aterido y fragante
que lo sentí una obra solo mía, victoria
de un cuerpo paso a paso ofrecido a su cuerpo.
Lo envolví con mi aliento y él tuvo el soplo tibio
en el que una paloma se sostenía en vuelo.
MarÃa Victoria Atencia
Liii
Sobre la falda tenía
el libro abierto,
en mi mejilla tocaban
sus rizos negros:
no veíamos las letras
ninguno, creo,
mas guardábamos ambos
hondo silencio.
¿Cuánto duró? Ni aun entonces
pude saberlo.
Solo sé que no se oía
más que el aliento,
que apresurado escapaba
del labio seco.
Solo sé que nos volvimos
los dos a un tiempo
y nuestros ojos se hallaron
y sonó un beso.
Creación de Dante era el libro,
era su Infierno.
Cuando a él bajamos los ojos
yo dije trémulo:
¿Comprendes ya que un poema
cabe en un verso?
Y ella respondió encendida:
¡Ya lo comprendo!
Sobre la falda tenía
el libro abierto,
en mi mejilla tocaban
sus rizos negros:
no veíamos las letras
ninguno, creo,
mas guardábamos ambos
hondo silencio.
¿Cuánto duró? Ni aun entonces
pude saberlo.
Solo sé que no se oía
más que el aliento,
que apresurado escapaba
del labio seco.
Solo sé que nos volvimos
los dos a un tiempo
y nuestros ojos se hallaron
y sonó un beso.
Creación de Dante era el libro,
era su Infierno.
Cuando a él bajamos los ojos
yo dije trémulo:
¿Comprendes ya que un poema
cabe en un verso?
Y ella respondió encendida:
¡Ya lo comprendo!
Gustavo Adolfo Becquer
Cuando, Dormida Tú...
Cuando, dormida tú, me echo en tu alma
y escucho, con mi oído
en tu pecho desnudo,
tu corazón tranquilo, me parece
que, en su latir hondo, sorprendo
el secreto del centro
del mundo. Me parece
que legiones de ángeles,
en caballos celestes
-como cuando, en la alta
noche escuchamos, sin aliento
y el oído en la tierra,
trotes distantes que no llegan nunca-,
que legiones de ángeles,
vienen por ti, de lejos
-como los Reyes Magos
al nacimiento eterno
de nuestro amor-,
vienen por ti, de lejos,
a traerme, en tu ensueño,
el secreto del centro
del cielo.
Cuando, dormida tú, me echo en tu alma
y escucho, con mi oído
en tu pecho desnudo,
tu corazón tranquilo, me parece
que, en su latir hondo, sorprendo
el secreto del centro
del mundo. Me parece
que legiones de ángeles,
en caballos celestes
-como cuando, en la alta
noche escuchamos, sin aliento
y el oído en la tierra,
trotes distantes que no llegan nunca-,
que legiones de ángeles,
vienen por ti, de lejos
-como los Reyes Magos
al nacimiento eterno
de nuestro amor-,
vienen por ti, de lejos,
a traerme, en tu ensueño,
el secreto del centro
del cielo.
Juan Ramón Jiménez
Ascensión
Coronada la escoba de laurel, mirto, rosa,
es el héroe entre aquellos que afrontan la basura.
Para librar del polvo sin vuelo cada cosa
bajó, porque era palma y azul, desde la altura.
Su ardor de espada joven y alegre no reposa.
Delgada de ansiedad, pureza, sol, bravura,
azucena que barre sobre la misma fosa,
es cada vez más alta, más cálida, más pura.
¡Nunca! La escoba nunca será crucificada
porque la juventud propaga su esqueleto
que es una sola flauta, muda, pero sonora.
Es una sola lengua, sublime y acordada.
Y ante su aliento raudo se ausenta el polvo quieto,
y asciende una palmera, columna hacia la aurora.
Coronada la escoba de laurel, mirto, rosa,
es el héroe entre aquellos que afrontan la basura.
Para librar del polvo sin vuelo cada cosa
bajó, porque era palma y azul, desde la altura.
Su ardor de espada joven y alegre no reposa.
Delgada de ansiedad, pureza, sol, bravura,
azucena que barre sobre la misma fosa,
es cada vez más alta, más cálida, más pura.
¡Nunca! La escoba nunca será crucificada
porque la juventud propaga su esqueleto
que es una sola flauta, muda, pero sonora.
Es una sola lengua, sublime y acordada.
Y ante su aliento raudo se ausenta el polvo quieto,
y asciende una palmera, columna hacia la aurora.
Miguel Hernández
Andinismo
Los labios suben;
laboriosos, escalan las uñas,
las rodillas
-andinistas de fuego-,
ávidos, se demoran en los pozos de sombra
que conceden la luz.
La exploración se adentra
entre el follaje hirsuto y la fuente pequeña.
Se someten al hueso de un codo guerrillero,
a la remota axila,
a la nuca en declive;
hacen alto en las manos,
manantial de arcanas vibraciones.
La lengua los retiene
en el desfiladero que aísla los pezones,
morados promontorios que erguidamente gimen.
Poderosos ascienden el risco del latido,
la inminencia de amar.
el tembloroso aliento de las cumbres sedientas.
Lentos, suben los labios
hacia el santuario del deseo,
hasta la sonrosada quemazón que los espera.
Noviembre de 1993
Los labios suben;
laboriosos, escalan las uñas,
las rodillas
-andinistas de fuego-,
ávidos, se demoran en los pozos de sombra
que conceden la luz.
La exploración se adentra
entre el follaje hirsuto y la fuente pequeña.
Se someten al hueso de un codo guerrillero,
a la remota axila,
a la nuca en declive;
hacen alto en las manos,
manantial de arcanas vibraciones.
La lengua los retiene
en el desfiladero que aísla los pezones,
morados promontorios que erguidamente gimen.
Poderosos ascienden el risco del latido,
la inminencia de amar.
el tembloroso aliento de las cumbres sedientas.
Lentos, suben los labios
hacia el santuario del deseo,
hasta la sonrosada quemazón que los espera.
Noviembre de 1993
Renée Ferrer
Envío
¿Llena tu blanco fuego mi sentido?
¿Hablo de mi camino transparente,
del nombre que me habita, del viviente
a veces escuchado y comprendido?
Crece una luz... su vuelo, su latido
son el poder de la criatura ardiente:
ángel guardián, amigo de mi frente,
memoria de un país que casi olvido.
Celeste donador: sin ti sería
la tierra negro aliento, masa fría,
isla ciega en las noches de su nada.
Ángel: cantemos el fulgor desnudo,
tus alas encendidas y tu escudo
y en mis ojos la tierra iluminada.
¿Llena tu blanco fuego mi sentido?
¿Hablo de mi camino transparente,
del nombre que me habita, del viviente
a veces escuchado y comprendido?
Crece una luz... su vuelo, su latido
son el poder de la criatura ardiente:
ángel guardián, amigo de mi frente,
memoria de un país que casi olvido.
Celeste donador: sin ti sería
la tierra negro aliento, masa fría,
isla ciega en las noches de su nada.
Ángel: cantemos el fulgor desnudo,
tus alas encendidas y tu escudo
y en mis ojos la tierra iluminada.
Claudia Lars
Pericles Anastasiades, El Año de 1895
Para Raúl Lecuona Rodríguez
Vagos, son ya, los rostros de su rostro
vaga, también, la forma de sus manos
lejos, está, su aliento de mi boca
su pequeña estatura
sus quince años
Solo un ayer ocupa mi memoria
nuestro pequeño amor
nuestro pequeño mes
hace diez lunas
De repente
en la alta noche
tus ojos, de púrpura vestidos,
tus labios
labios de un amor apresurado
tus largos brazos
brazos de inolvidable carnadura
aparecen
¡Cuanto he perdido buen Dios
Cuanto he perdido!
Para Raúl Lecuona Rodríguez
Vagos, son ya, los rostros de su rostro
vaga, también, la forma de sus manos
lejos, está, su aliento de mi boca
su pequeña estatura
sus quince años
Solo un ayer ocupa mi memoria
nuestro pequeño amor
nuestro pequeño mes
hace diez lunas
De repente
en la alta noche
tus ojos, de púrpura vestidos,
tus labios
labios de un amor apresurado
tus largos brazos
brazos de inolvidable carnadura
aparecen
¡Cuanto he perdido buen Dios
Cuanto he perdido!
Harold Alvarado Tenorio