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Poesias cortas a la madre ( 4 )

Poesias cortas a la madre. Encuentra docenas de poesias cortas a la madre con fotos para copiar y compartir.


Hubo algo formado misteriosamente, nacido antes que el cielo y la Tierra... Puede que sea la madre de miríadas de cosas. No sé su nombre, llamémoslo Tao


Lao-Tse


¡Ella te ha visto, te ha visto! Hacia ti viene tendiéndote los brazos. ¡Es la Alegría de tu madre, es la Alegría-sin-igual-del-amor-materno!


Maurice Maeterlinck




María recibe con gozo el anuncio de que será madre de Jesús, el Hijo de Dios hecho hombre. La auténtica alegría nace de la unión con Dios.


Benedicto XVI


Y eso que era un cabrón confiado. A los quince años todos somos confiados. -Yo no confiaba ni en mi madre. - ¿Cómo que no confiabas ni en tu madre? Con la madre no se juega. -Precisamente por eso.


Roberto Bolaño


La mujer es la base de la sociedad, porque tales cuales fueron los sentimientos de la madre, estos serán siempre los sentimientos de la família y por consiguiente los del pueblo.


Jerónimo Usera


Idea en tu imaginación una madre llena de cariño para con sus hijos; pues así has de ser tú para con esas niñas.


Jerónimo Usera




¿Sois poetas? ¿amáis el arte?? Dónde hallaréis mejor modelo ni mejor maestro que en esa santa y buena y sabia naturaleza, siempre bella, siempre riente, siempre productora, siempre virgen y madre, de cuyo seno nace el arte griego como Venus de las espumas, como Minerva del cerebro de Jove.


Rubén Darío


Al igual que una madre. ¿Qué haría una madre si no pudiera quejarse sobre ti y hacerte limpiar tu habitación? ¿Y qué harías tú sin ella quejándose y haciendo que lo hagas? Todo el mundo necesita una madre. Y una madre lo sabe. Y le da un sentido de propósito. ¿Lo entiendes?


Stephen Chbosky


¿Sabes que he venido a verte a ti antes que a mi madre? ?Le dijo un Illium cansado, uno de los últimos días de verano al entregarle una carta-. Galen amenazó con arrancarme las plumas una a una si no lo hacía.
-Illium


Nalini Singh




Si la gente sigue empeñada en verme ya sólo como madre, ¡que les jodan! Mi corazón es el de una hija adolescente y muy rebelde.


Madonna


Si quieres hacer algo por el Señor? hazlo. Lo que sientas que hace falta hacer, aunque tiembles de miedo, da el primer paso hacia delante. La gracia viene con ese paso y recibirás más gracia con los demás pasos que des. Sentir miedo no es el problema; el problema está en no hacer nada cuando sientes miedo?dijo la Madre Angélica.


Raymond Arroyo


Una vez fui en el tour de radio mas agotador. Viviendo en habitaciones de hotel, durmiendo en la parte trasera de los coches de alquiler mientras mi madre conducia hacia tres ciudades diferentes en un solo día


Taylor Swift


El infante más hermoso que haya nacido este año y viene a ser el rayito de sol de una familia, no es, como su madre quizá cariñosamente lo llame, un ?angelito?, ni un bebito ?inocente?, sino un pequeño ?pecador?. ¡Ay! ¡Acostado sonriendo y balbuceando en su cuna, esta tierna criaturita tiene en su corazón las semillas de todo tipo de maldades! Basta con observarlo cuidadosamente mientras crece en estatura y su mente se desarrolla, para detectar una incesante tendencia hacia lo egoísta y lo malo, y un alejamiento de aquello que sea bueno. Verá en él los brotes y gérmenes del engaño, del mal carácter, egoísmo, egocentrismo, obstinación, codicia, envidia, celo, pasión, los cuales si se les deja expresar, crecerán con lamentable rapidez. ¿Quién enseñó al niño estas cosas? ¿Dónde las aprendió?


J.C. Ryle




Nunca antes había recordado aquel momento", pensó. "Y sin emitir sonido alguno murmuró, "¡Madre! ¡Madre!


Gillian Rubinstein


¿Cuánto tiempo? - me preguntó Sohrab.
-No lo sé. Un poco.
Sohrab se encogió de hombros y sonrió, una sonrisa más ancha aquella vez.
-No me importa. Puedo esperar. Es como las manzanas verdes.
-¿Las manzanas verdes?
-Una vez, cuando era muy pequeño, trepé a un árbol y comí unas manzanas que aún estaban verdes. Se me hinchó el estómago y se me puso duro como un tambor. Mi madre me dijo que si hubiese esperado a que madurasen, no me habrían sentado mal. Así que ahora, cuando quiero algo de verdad, intento recordar lo que ella me dijo sobre las manzanas.


Khaled Hosseini


Un catalán que se haya bebido dos o tres lingotazos de cava, cava bueno. Fíjate que tú aquí dices "Cava", cava tu puta madre, a mi me dejas... A mi me dejas, yo no quiero un pico y una pala, si yo la ensaladilla me la como con el tenedor por no tocar un pico.


Manuel Sánchez Vázquez


Yo no entiendo, Madre Benita, cómo usted puede seguir creyendo en un Dios mezquino que fabricó tan pocas máscaras, somos tantos los que nos quedamos recogiendo de aquí y de allá cualquier desperdicio con que disfrazarnos para tener la sensación de que somos alguien (...)


José Donoso


Illien. Me gusta esa idea ?dijo mi madre?. Vendrían reyes de muy lejos a oír tocar a mi pequeño Kvothe.
?Su música pararía las riñas de taberna y las guerras de fronteras ?dijo Ben sonriendo.
?Mujeres salvajes ?añadió mi padre, entusiasmado? posarían los pechos en su cabeza.
Hubo un silencio atónito. Entonces mi madre dijo, despacio y con tono amenazante:
?Querrás decir «Bestias salvajes posarían la cabeza en su regazo».
?Ah, ¿sí?


Patrick Rothfuss


Si se lo permitimos, los niños pueden enseñarnos la salida.
Hay una historia muy conocida de una madre que entra en la habitación de su hijo recién nacido y se encuentra a su otro hijo, un niño de cuatro años, asomado a la cuna.
-Tienes que contarme cómo es el cielo y cómo es Dios -le implora el niño a su hermanito-. ¡Estoy empezando a olvidarme!


Brian L. Weiss


Bajé por espacio y aires
y mas aires, descendiendo,
sin llamado y con llamada
por la fuerza del deseo,
y a más que yo caminaba
era el descender más recto
y era mi gozo más vivo
y mi adivinar más cierto,
y arribo como la flecha
éste mi segundo cuerpo
en el punto en que comienzan
Patria y Madre que me dieron.

¡Tan feliz que hace la marcha!
Me ataranta lo que veo,
lo que miro o adivino,
lo que busco y lo que encuentro;
pero como fui tan otra
y tan mudada regreso,
con temor ensayo rutas,
peñascales y repechos,
el nuevo y largo respiro,
los rumores y los ecos.
O fue loca mi partida
o es loco ahora el regreso;
pero ya los pies tocaron
bajíos, cuestas, senderos,
gracia tímida de hierbas
y unos céspedes tan tiernos
que no quisiera doblarlos
ni rematar este sueño
de ir sin forma caminando
la dulce parcela, el reino
que me tuvo sesenta años
y me habita como un eco (...)


Gabriela Mistral


Es un verdadero vaishnava aquél que conoce las penas de otros como si fuesen las suyas. Siempre dispuesto a servir sin alardear. Se inclina ante todo el mundo y no desprecia a nadie, y mantiene puros sus pensamientos, palabra y obra. Bendita sea la madre de tal hombre. Mira a todos con los mismos ojos. Se ha desembarazado de la lujuria y reverencia a toda mujer como a su madre. Su lengua le fallaría si tratase de mentir. No ansía la riqueza de otros. No se siente atado por lazos terrenales. Su mente está profundamente arragaida en la renunciación. En cada momento de su vida sus labios pronuncian el nombre de Dios. En su cuerpo siempre están presentes todos los lugares sagrados. Ha dominado la avaricia, la hipocresía, la pasión y la cólera. La existencia de tal vaishnva salva a una familia durante setenta y una generaciones».


Narsinh Mehta


Viejas verdades y magias antiguas, revoluciones e inventos, todo conspira para distraernos de la pasión que, de un modo u otro, nos vence a todos. Y, cansados por fin de esta complejidad, soñamos con el tiempo lejano en que nos sentábamos en el regazo de nuestra madre y cada beso era la consumación perfecta del deseo.


Anne Rice


Me he pasado la mejor parte de mi vida desenmascarando al hombre tal como aparece en las civilizaciones históricas. He analizado y desmenuzado el poder tan implacablemente como mi madre los pleitos de su familia. Hay pocas cosas malas que no tuviera que decir del ser humano y de la humanidad. Y, sin embargo, el orgullo que siento por ellos sigue siendo tan grande que sólo odio verdaderamente una cosa: su enemigo, la muerte.


Elias Canetti


Dije que los libros transtornan, especialmente a las mujeres, y conté de la madre de Susana que leyó unas cuantas páginas en su vida pero eso bastó para que lo abandonara todo, de Susana que siempre soñó con escribir aunque fuera sólo uno, de mi madre que me crió obedeciendo al pie de la letra las instrucciones de varios, de mí que partí a un país lejano y desconocido en busca de lo que ellos ofrecen y de mi hija que ni los mira.


Sara Sefchovich


Compartir mesa y mantel con mi padre era una tortura. Yo rumiaba los pensamientos y me asfixiaba. Solo con estar en presencia suya me agonizaba el corazón en su jaulita de costillas. Tanto se pegaba contra las paredes qe se convertía en algo dolorido, trémulo y sanguinoliento, en una babosa aplastada.

Era la época en que papá pegaba habitualmente a mamá por las noches, después de cenar, o, a veces, en plena noche. Por la mañana, mi madre se presantaba con frecuencia en la mesa del desayuno con heridas en las piernas, que ocultaba durante el día bajo unos pantalones elegantes. Yo no entendía por qué mi padre la atizaba así y me sentía culpable por no poder defenderla. Necesitaba desahogarme con alguien.


Franz-Olivier Giesbert


Los médicos vencidos se habían retirado y las enfermeras se preparaban para desconectar los tubos y cubrirte con una sábana, cuando una de las pantallas mágicas dio un suspiro y la caprichosa línea verde empezó a ondular señalando tu retorno a la vida. ¡Paula! te llamamos mi madre y yo en una sola voz y las enfermeras repitieron el grito y la sala se llenó con tu nombre.


Isabel Allende




Al negro le corto el cuello. Me cago en la puta madre que parió al negro. Ya estoy harto de aguantar. Cuando no veo actitud me cargo a mi padre.


Jesús Gil y Gil


Cuéntase de los Castilla, para comprobar lo ensoberbecidos que vivían de su alcurnia, que cuando rezaban el Avemaría usaban esta frase: Santa María, madre de Dios, parienta y señora nuestra, ruega por nos.


Ricardo Palma


Quizá esté en la naturaleza de la amistad, en cuanto opuesta al amor, que la consideremos una continuidad que no hay que alimentar y de la que nos alejemos cuanto nos apetece, convencidos de que, al igual que el afecto de nuestra madre, estará allí para recibirnos en el momento en que regresemos. Pero, ay, no es lo que ocurre con la amistad, que a la postre se asemeja más al amor de lo que la mayoría de la gente admite.


David Leavitt


En el curso de la evolución, la naturaleza se ha tomado muchísimo trabajo para que todo individuo sea distinto de cualquier otro individuo. Nos reproducimos poniendo en contacto los genes del padre con los de la madre. Estos factores hereditarios pueden combinarse en un número de modos casi infinito. Física y mentalmente, cada uno de nosotros es único. Cualquier cultura que en interés de la eficiencia o en nombre de cualquier dogma político o religioso trate de uniformar al individuo humano, comete un ultraje contra la naturaleza biológica del hombre.


Aldous Huxley


Por eso aunque sea legítimo el acceso directo a Cristo, los congregantes marianos creen interpretar fielmente el pensamiento de Cristo al ir a Él por medio de María y por eso la hacen a Ella centro especial de su culto, de un amor; su acceso a la congregación significa una ratificación expresa de su consagración a Ella como Reina, como Madre, como La Mediadora...


Alberto Hurtado


¿Por qué cortaste esa rosa?, ¿por qué cortaste esa rosa?, que mi madre tan dulcemente cultivó, ¿por qué cortaste esa rosa?, la puta que te parió.


Doctor Tangalanga


Cuando yo era pequeño mis padres me llevaron a la ciudad de México. Siempre recordaré el comportamiento de mi padre, vulgar y fatuo. A mi madre no le gustaba tampoco aquella gente porque eran morenos y no se bañaban a menudo. Mi hermana ni les hablaba. Solo a mí me gustaban realmente. Y puedo imaginarme a mi madre y mi padre aquí en Marte haciendo otra vez lo mismo.


Ray Bradbury


Mary, la hija, pasó la infancia viendo su nombre escrito sobre ua tumba. Una madre desconocida - que llevaba su mismo nombre- había muerto al darla a luz, y eso la llevó a cavilar la vida entera sobre los misterios del naiemiento, y sobre la asombrosa proximidad que hay entre la vida y la muerte. Se sentía parida por la tumba, una tumba ella misma, y su nombre y su epitafio tallados sobre una piedra gris la persiguieron en la luz y en la sombra.


William Ospina


Soy un hombre cerrado, taciturno, poco sociable, descontento, sin que todo ello constituya una infelicidad para mí, ya que es solamente el reflejo de mi meta. De mi modo de vivir en casa se puede sacar alguna deducción. Vivo en familia con personas bonísimas y afectuosas, más extraño que un extraño. Con mi madre no he cambiado en estos últimos años más de veinte palabras de promedio al día; con mi padre, nada más que el saludo. Con mis hermanas casadas y mis cuñados no hablo en absoluto, sin que esto signifique que esté enojado con ellos. El motivo es sencillamente éste: no tengo absolutamente nada que decirles. Todo cuanto no es literatura me hastía y provoca mi odio, porque me molesta o es un obstáculo para mí, por lo menos en mi opinión


Franz Kafka


MADRE. - Y fuimos a establecernos en Arromanches, donde te ofrecieron un buen trabajo.

PADRE. - Desollador. Un poco como escultor, pero más animado.


Boris Vian


Tú debes ser Dev.
?Tú debes ser Dolor en el Nick.
?¿Huh?
?No culpes a las mascotas. Es solo una forma retórica. Tu madre nos ha estado hablando de ti todo el día, chico. Eres su tema favorito.
?Bueno, estoy intentando seriamente no ser su hemorroide favorita.


Sherrilyn Kenyon


Hijo mío, la Santa Madre Iglesia está a la derecha, pero Jesucristo siempre estuvo a la izquierda?le decía


Isabel Allende


De nuevo quieren manchar mi tierra con sangre obrera los que hablan de libertad y tienen las manos negras.
Los que quieren dividir a la madre de sus hijos y quieren reconstruir la cruz que arrastrara Cristo.


Víctor Jara


El recuerdo de su madre le torturaba porque había muerto amándole cuando él era demasiado joven y egoísta para devolverle ese cariño y porque de alguna manera ? no recordaba cómo? se había sacrificado a un concepto de la lealtad que era privatísimo e inalterable.


George Orwell