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Satisfactorio

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El buen humor es, en la mayoría de las personas alegres, el satisfactorio resultado de una tenaz disciplina.


Edwin Percy Whipple


Éste es el requisito para que la guerra pueda tener un final satisfactorio: que la crisis en el campo enemigo estalle antes de que nosotros hayamos caído.


Joseph Goebbels




¡Y LLEGÓ LA HORA!

No, y no. Yo no te quiero perder...
Sin tus llamados, sin tus enojos;
no será lo mismo.
Hermano Santo, cuánto me duele
Que tus consejos no tenga yo.
Te juro que aquí en mi pecho
me duele.
Siento mucha desesperación.

No, no y no quiero que partas.

También se muere el alma de todos
con tu partida.
No importa que tomes, te enojes,
Que hagas corajes.
¡que no vuelvas temprano!

No eres mal agradecido.
Eres todo un profesional.
Dios te perdona todo.
Nosotros no tenemos nada
que perdonarte.

Es la realidad.

Hermano, hermano, mío
No nos equivocamos contigo.
Llegaste y después de tantos años
de tantas alegrías logramos formar
una gran familia...
Gran excepción que formes
parte de nosotros.

Tu voz, tu risa y hasta tus gritos
se metieron en nuestras mentes
como un puñal... y duele.

Duele mucho recordarte.

Ya me cansé de busca y no hay
quien llene ese hueco que dejaste.

Unidos todos... siempre te recordamos.

Qué cadena tan hermosa provocaste.
Con que placer te recordamos.
Pero cada quien -a su manera singular-
Te inmortalizamos...

Ese 24 de Junio de 2003
Desde que te fuiste somos otros.
Es la triste realidad.
Ahora todos estamos tristes,
Lo reconocemos.
Les suplicamos a los doctores,
Les rogamos a las enfermeras,
Les pedimos a los practicantes de
Medicina y hasta a los intendentes
Del seguro social... y nada...
Todo fue en vano... nos miraban
Con desprecio y hasta hartos de
tanto suplicarles.
El cáncer ganó la batalla.
Te rogué que te quedaras
carnal...
Querías, pero no pudiste.
Ya no escuchaste y...
Simplemente te marchaste.

Nos dejaste viéndote a nuestra
querida madre, ¡estupefacta!, a nuestra
cuñada Verónica -atónita-, a Alejandra y
a mí perplejos.
Llegando ese momento al que todos
le sacamos la vuelta:
¡la hora de la muerte!
Ya llegaban nuestros demás hermanos:
El otro cuate, Camerina, César, Ana...
Todos con el llanto, si no en silencio
con poco murmullo... confusos.
Es cierto, desde que te fuiste
No es lo mismo.
Tu ausencia nos volvió a todos
a la realidad de la vida.

Tu proceder -en vida- tal vez,
No fue el idóneo, pero sí
el satisfactorio para ti.
Pero..
No hay duda supiste ser
Un buen hermano, un buen
Primo, tío, trabajador...
Tus cuentas, todas...
Las dejaste saldadas..

Descansa en paz...
Así sea.


Rafael Michel


ES POSIBLE QUE UN TERCERO CALIFIQUE A OTROS DE IGNORANTES POR TRATAR DE ORIENTAR, PERO QUIZA ES MAS SATISFACTORIO SABER QUE AUNQUE NO RECONOZCAN SU INTERVENSIÓN, SU CONCIENCIA LE DICTA QUE LA VERDAD ESTA PRESENTE, E IGNORARLA SERÍA IMPRUDENTE.


FRANKO CASTLE DE MONTENEGRO


PARA ARISTÓTELES la amistad era "lo más necesario para la vida", y nosotros, cuando oímos decir que "un amigo es un tesoro" o que "donde está tu amigo está tu tesoro", nos damos cuenta de que esas palabras resuenan como un aldabonazo en nuestro interior. No nos dejan indiferentes, porque todos sabemos o intuimos qué clase de tesoro puede llegar a ser una amistad.

A las personas nos gusta tener amigos: gente con la que compartir vida, experiencias, tiempo, conversación... Nos gustan los amigos y nos parecen muy importantes, incluso imprescindibles. La amistad es una relación humana con un valor muy especial. Junto con la família y el trabajo, es algo que nos parece que merece la pena y a lo cual dedicamos tiempo y esfuerzo. Queremos tener amigos en la vida: para no estar solos -a veces se siente la soledad incluso estando rodeados de gente-, para vivir la vida más a fondo y para disfrutarla de verdad. Como escribió Aristóteles, "sin amigos nadie querría vivir, aun cuando poseyera todos los demás bienes".

Quizá por eso escribo esto. Escribir sobre la amistad me ayuda a saber qué espero yo de ella, qué doy yo a mis amigos, si mi amistad con ellos es plena o solo algo "satisfactorio". Reflexionar sobre las cosas ayuda a vivirlas mejor. Reflexionar es un modo de vivir.

LA AMISTAD COMO REGALO
Decía más arriba que dedicamos esfuerzo a hacer amigos. Y el esfuerzo es necesario porque las cosas no salen solas. Sin embargo, la amistad no se puede forzar. Por eso también puede decirse que la amistad surge siempre como un regalo, como un don que se recibe. En un momento dado, aparece entre dos personas un deseo de compartir, de comunicarse, de contar lo que se lleva dentro y de contrastarlo, de ser conocido muy a fondo. De hecho, cuando uno vislumbra en el horizonte la posibilidad de hacer una nueva amistad, de esas profundas y verdaderas, que aportan y llenan tanto por dentro, parece que su espíritu se hincha y crece. Es como ver nacer un día radiante. La vida se ve de otro color porque los amigos hacen cobrar sentido a nuestras vivencias: estas no van a ser solo para nosotros. Las cosas son distintas porque las vivimos pensando en compartirlas, en transmitirlas, en discutirlas, en compararlas. De nuestros amigos nos interesa todo: lo que piensan, lo que hacen, cómo viven las cosas. Lo importante no es solo lo que cuentan ni lo que les pasa; lo importante es que eso "es tuyo", "eres tú".

Desde mi adolescencia he experimentado disgusto ante los momentos meramente descriptivos de los acontecimientos, o las que eran como una reseña informativa de lo que había ocurrido en el verano. Los momentos verdaderos son aquellos en las que los acontecimientos del lunes o del viernes se describen como cosas que me pasan y no solo como cosas que van pasando a mi lado. Lo interesante y lo que me hace disfrutar era ver cómo esas cosas se viven desde dentro de mis amigos.
El grado de amistad con los amigos puede distinguirse precisamente por eso. Por si los momentos estaban llenos de preguntas convencionales y frases que se repetían del mismo modo en todas los demás momentos o si e ellos te dejas llevar, trayendo a colación esto o aquello, y acabando en lugares desconocidos para ti mismo, pero bonitos y en los que habías disfrutado. Escribir para los amigos es descubrir el mundo con unos ojos nuevos para dárselo a ellos.

La amistad es un regalo porque es vivir otra vida además de la propia. Es poder vivir dos veces. Y es también reafirmar tu propia existencia porque hay alguien que la quiere así: incondicionalmente. En el amigo encontramos aceptación plena.

La amistad es un don porque, en cierto modo, llega cuando y como quiere; no es programable; simplemente, surge y es como un regalo, un don que uno recibe.

Esa comunión del espíritu que hay entre los amigos, ese compartir denso e intenso, ese vivir y ser sin dar explicaciones porque estas no son necesarias para nuestro mutuo entendimiento, ese encontrar las puertas del alma siempre abiertas y acogedoras para ti porque eres tú, es el tesoro incalculable. No es extraño que los griegos la calificaran como regalo de los dioses.

Regalo es también en el sentido de que nunca es verdaderamente merecida. Si se puede hablar así, algunos podrían merecer más que otros el tener amigos. Pero, en el fondo, la amistad de una persona difícilmente es algo que uno llegue a "merecer". Se pueden tener de modo habitual disposiciones personales adecuadas para la amistad, para tener amigos (no todo el mundo las tiene).

Pero no se puede decidir en qué momento aparecerá el amigo o de quién seré amigo. Por ejemplo, todos contamos con momentos imborrables de la vida en los que comprendes repentinamente que tienes delante a alguien que puede leer dentro de ti como si fueras tú quien lo hiciera; que puede pasearse por tu alma sin explicaciones de tu parte; sin necesidad de mapas, brújulas o palabras clave que le hagan entender lo que se va a encontrar. Es la empatía, una sintonía especialísima que se establece con muy pocas personas a lo largo de la existencia, y que es un descenso y un ascenso vertiginoso por las entrañas de la verdadera vida.

MIRAR A LAS PERSONAS
Cuando nos sentimos así, vistos con unos ojos ajenos que al mismo tiempo son como los nuestros propios, es como si todo nuestro ser despertara. Querríamos saberlo todo acerca de aquella persona y que ella conociera nuestro yo hasta el final. Las conversaciones se convierten en un continuo maravillarse y aportarse mutuo. Sentimos el mundo como un pequeño globo terráqueo que gira entre nuestras manos y el motor de ese movimiento es la corriente que entre nosotros se ha creado.

Es un encuentro con otro yo, sin que ese yo se refiera a un yo idéntico, a un "alma gemela"; pues puede serlo o no. Es otro yo porque se pone en nuestra piel como si fuéramos nosotros mismos; pero al tiempo que mantiene su mismidad y su alteridad. Y por eso hay mucha riqueza en el trato con el amigo, porque lo distinto siempre nos enriquece.

Mirarnos en un amigo es mirarnos en un espejo. En un espejo que devuelve algo más que una simple reproducción de la propia imagen. Mirarnos en un amigo es encontrarnos a nosotros mismos vistos desde fuera y con mayor perspectiva, pero con el cuidado con que nosotros mismos pondríamos al mirarnos: "A través de él, los amigos se enriquecen y perfeccionan, se descubren e interpretan.

Se podría decir que, al ver al otro, cada uno de ellos aprende a conocerse" (Marias). La acción de mirar que tanto aparece entre los amigos, es algo que me parece esencial para que pueda surgir amistad entre dos personas para tener amigos hay que saber mirar.

En una carta que recibí hace unos meses me decía una amiga que "había encontrado el camino para trascender lo inmediato. El despertador para mirar (...) era el del pensamiento filosófico y la contemplación de las cosas bellas". En mi respuesta, le reafirmé en su descubrimiento porque me parecía realmente valioso: la filosofía y la contemplación estética son dos medios muy buenos para acceder a lo más hondo de la realidad.

La belleza es un camino hacia la verdad especialmente bueno. Porque la belleza no produce únicamente la mera delectación estética; posee una cualidad inestimable, y es que exige por nuestra parte contemplación. Ante las cosas bellas no basta pasear la vista. Para disfrutarlas verdaderamente hay que mirarlas con detenimiento, con miramiento. Con ellas hay que andarse con contemplaciones. Y contemplar es importante porque hace que nos detengamos y miremos las cosas tal como son, "dejando" que sean así.

La contemplación es un camino abierto hacia la verdad. Hacia la verdad personal, la de los demás y la del universo entero. Eso lo expresa muy bien de otro modo Lorenzo Silva en una de sus novelas. Escribía que "el mundo está lleno de tesoros sin descubrir porque no hay quien se pare a mirarlos. Pero en cuanto hay alguien que se detiene ante ellos, se abren ante esa persona como una maravillosa realidad llena de riqueza y significado ofreciéndole nuevos horizontes". Yo he pensado muchas veces que eso exactamente pasa con las personas.
Por eso, para tener amigos hay que saber mirar. Mirar es ver con atención, es contemplar, es concentrar nuestro ser entero en los ojos deseando captar lo que hay frente a ellos. Mirar presupone una vista limpia, sin prejuicios ni cargas anteriores, para captar lo que hay y no lo que yo he puesto o quiero poner. Mirar no es ver lo que yo quiero ver sino percibir cómo son las cosas o las personas en sí. Y además de limpieza interior, la mirada requiere también aceptación, renuncia a dominar. Cuando miramos de verdad, estamos dispuestos a dejar ser a las cosas y a las personas tal y como son. Esto es especialmente importante con las personas.

A las personas hay que dejarlas ser, hay que aceptarlas como son. Sin esa condición nunca sabremos lo que es una verdadera amistad; nunca llegaremos a saborear el gozo inmenso que produce esa identificación con el otro, ese compartir la vida, los sueños, los deseos, los fracasos. Habrá siempre en el amigo una zona de acceso prohibido o de "reservado".

Para mirar de verdad hay que aprender a hacerlo. Los hay que conocen ese arte de modo natural o han sido educados en él. Pero también puede aprenderse. Para mirar hay que pararse, parar la rueda de la actividad exterior y parar también nuestro ruido interior (qué tengo que hacer luego, cómo resolveré la cena en casa de mi hermano, qué ropa necesito, a ver cómo queda el Madrid, a ver si consigo cerrar un buen trato con este cliente...). Para mirar hay que perder el miedo a "pasar tiempo" sin haber sido ""eficaces"".

Todos hemos conocido a personas que provocan que los que están a su lado den lo mejor de sí mismos. Son personas que logran que los demás quieran -parafraseando a Salinas- "sacar de sí su mejor yo". Es así porque son personas que saben mirar, y que por eso han sabido encontrar la llave interior de las personas. Esa llave de la confianza que uno entrega solo cuando va a saberse visto, aceptado y querido por sí mismo.

LA MORADA DEL YO
Llegar a la intimidad del alma, al centro de la persona o solo rozar su periferia, exige rodeos: rodeos que son esencialmente contemplación, escucha atenta y activa, mirada abierta y receptiva. Solo cuando una persona percibe ese clima de confianza a su alrededor es capaz de empezar a abrir las rendijas de su yo. Y a través de esas rendijas pueden empezar a filtrarse los rayos de la luz que toda persona esconde. La intimidad, la interioridad, es siempre luminosa en el sentido de iluminadora. Porque muestra siempre algo desconocido para quien no está allí dentro. No siempre será lo original y nuevo el qué diga esa persona pero sí el cómo ella lo vive. Esta es la llave que entregamos a nuestros amigos y que hace que quedemos totalmente al descubierto: vulnerables, también.

Algunas veces, tras haber desnudado la intimidad del alma en conversación con la persona que nos ha inspirado esa confianza, uno siente el vértigo del miedo a romperse, a que le rompan, a que se burlen, a que no comprendan, al silencio indiferente o superficial.

Hasta ahora, esos pensamientos, deseos, aspiraciones, miedos y preguntas más íntimas habían quedado dentro de nuestra alma. A veces nos angustiaban, otras nos elevaban, otras nos desbordaban por dentro de tal forma, que había que expresarlos de algún modo (quién no ha cantado, llenado de piruetas su salón, compuesto una melodía o garabateado un poema, historia o carta, por puro desbordamiento. Tanto no cabía dentro; fuera crecía, pero tenía más apoyos para ser sostenido, para ser vivido).

Sin embargo, no dejaban de ser nuestros: los demás solo poseían de ellos su cara externa, lo que era fruto de la superabundancia. Por lo demás, no habían sido escuchados por nadie hasta el final y solo de vez en cuando abríamos a alguien una pequeña ventanita de nuestro interior, observando con atención la reacción del interlocutor ante aquello. Pero, de repente, hemos encontrado a alguien que ha provocado que primero quisiéramos abrir una ventanita y después otra, y otra... Luego le hemos pasado al interior de la casa y -poco a poco- le hemos encendido todas las luces que había en ella, iluminando incluso rincones sucios, destartalados, rincones sin ordenar o habitaciones llenas de trastos que no sabemos en dónde colocar. Le hemos enseñado el sillón de los sueños, frente a la ventana, y le hemos invitado a sentarse allí porque desde él puede conocerlos mejor. Le hemos presentado el rincón de los miedos, ese sí, está a oscuras porque nos parece que la luz acabará por hacerlos crecer. Es un rincón siempre difícil de enseñar; se supone que de esos no tenemos, y nos cuidamos mucho de dejarlos salir. También le hemos pasado al cuarto de las preguntas; esa habitación está llena de frases sueltas, de pensamientos, de párrafos incluso, y hasta de alguna página escrita. Pero sobre todo está lleno de interrogantes; es una habitación poblada de signos de interrogación que hemos ido recogiendo a lo largo de nuestra vida: por qué las relaciones humanas son tan complicadas, por qué hay personas que no miran hacia adentro, por qué las focas son más importantes que los países del Sur... Hay también un cuarto sin techo que mira directamente al sol, o al firmamento, si es de noche. Ese es el cuarto de las aspiraciones grandes, el cuarto en el que respiro hondo, el cuarto al que hay que acudir siempre que hemos pasado un día entre mucho polvo, o mucho tiempo en el sillón. También ha conocido la buhardilla; allí no vamos demasiadas veces porque es donde están los pedazos rotos de nuestra vida y todavía nos cuesta mirarlos sin sentir dolor o pena.

Hay personas a las que paseamos por nuestra morada interior sin miedo alguno; es más: deseamos desde lo más íntimo de nuestro ser hacerlo. Sentimos desde muy hondo que apreciará, entenderá y comprenderá cada objeto que encuentre en ella. No le importarán los cacharros rotos, aunque tengamos la estantería llena de ellos; no querrá reírse de nuestras inquietudes: se le iluminará la mirada al conocerlas porque . también ella las había sentido latir más de una vez. Le encantará que tengamos un sillón de sueños y un cuarto sin techo, y querrá saber qué nos dicen los astros por la noche y cómo es el vuelo de los pájaros que vemos pasar. Son personas que hacen que sintamos la necesidad de hacer crecer todo eso, de mostrárselo, de hacerlo vivir para ellas.

Esas personas son los amigos, el amigo aquel con quien me atrevo a ser yo misma; sin restricciones y sin temores. Esa persona con la que puedo decir todo porque todo lo va a entender en su contexto; esa persona con la que puedo hablar en borrador: sin orden, sin hilazón, sin sentido algunas veces. Con rabia o ira, con desesperación, con alegría exultante, desvariando. Descubriendo todas las raíces de mi alma y sabiendo que en ningún momento se aprovechará de ello para arrancarme de mi lugar. Y sabiendo que -como escribió alguien- "comprende esas contradicciones en mi naturaleza que llevarían a otros a juzgarme mal". Eso es un amigo.


Diego Torrente


Si me asignaron poemas Supongo que me gustaría escribir más de ellos, pero es totalmente voluntario y en su mayor parte ignorada en el sentido de mercado de la voz para el idioma que me es más íntimo, lo más importante, lo más sublime y lo más satisfactorio cuando se hace.


Thomas Lynch




El mundo está lleno de gente cuya idea de un futuro satisfactorio es, de hecho, una vuelta al pasado idealizado.


Robertson Davies


Afortunadamente ninguna de las canciones que hemos grabado puede ser muy satisfactorio para realizar dependiendo de la variedad de circunstancias que rodean a cada espectáculo.


Dwight Yoakam


Tengo algunas de mis ideas de ver a mis tres hijas, pero la mayoría de ellos vienen de mis propios recuerdos de crecer. Recuerdo lo romántico que era, no solo sobre el amor, el romance, pero en el sentido clásico - los ideales románticos: el honor y la verdad, la lealtad, el sacrificio y la equidad. Esos fueron los elementos que hicieron un relato satisfactorio para mí.


Francine Pascal




En las cuentas de los hombres en la batalla, hay una increíble subidón de adrenalina de los conflictos de grupo versus grupo. El fervor y la pasión de los partidarios es claramente satisfactorio, y si es gratificante, se trata de la dopamina, y si se trata de la dopamina, entonces es potencialmente adictivo.


Jonathan Haidt


Mi relación con Dean era grande, pero al final no fue un matrimonio satisfactorio para ninguno de nosotros.


LeAnn Rimes


Siempre me sentí muy culpable si pasaba demasiado tiempo jugando juegos de video. Es una colosal pérdida de tiempo. Y no puedo decir que es un sentimiento muy satisfactorio al final del día, si usted ha pasado ocho horas jugando a un videojuego, que acaba de terminar con la sensación de tipo de estado, y se utiliza.


John C. Reilly


¿Tienes un BMW, un Audi, un Saab o Volvo que sustituyó a un Ford, Vauxhall, Rover o Nissan? Muchos británicos tienen. Su primera Beemer. Una particularmente agradable olor a cuero. Algo bastante sencillo pero satisfactorio sobre el interior. Y ese precioso wotsit esmalte en el centro del volante. Un momento de silencio 'porque yo lo valgo 'orgullo.


Peter York




Ah, el dominio... lo que es un sentimiento profundamente satisfactorio cuando uno por fin se pone encima de un nuevo conjunto de habilidades... y luego ve la luz bajo la nueva puerta de esas habilidades pueden abrir, así como otra puerta se está cerrando.


Gail Sheehy


En una cultura definida por tonos de gris, creo que las opciones en blanco y negro absolutos en novelas para adultos jóvenes negros son increíblemente satisfactorio para los lectores.


Maggie Stiefvater


He hecho muchas películas que la gente no había visto. 'The Fountain', que pasó un año en eso. 'The Prestige' con Chris Nolan, y 'Australia'. Desde mi punto de vista es muy satisfactorio. Algunas películas que la gente ve películas y otras no lo hacen. 'Wolverine', 'X-Men', sé que en algún nivel la gente me conoce solo por eso y es bueno para mí.


Hugh Jackman


Era difícil ser un maestro y salir del armario en los años 50. En el momento en que me retiré, el departamento de Inglés estaba orgulloso de tener un poeta gay de cierta fama menor. Fue un cambio muy satisfactorio!


Thom Gunn


Humor negativo se olvida inmediatamente. Son las cosas que nos hace sentir mejor acerca de la vida que vive mucho tiempo. Mucho más satisfactorio. Entre los libros para niños.


Berkeley Breathed


Para mí, es mucho mejor para comprender el Universo como realmente es que de persistir en la ilusión, al menos satisfactorio y tranquilizador.


Carl Sagan


La fama es muy bonito y benigno y suave y satisfactorio, pero la felicidad es algo a la vez tierna y brillante más allá de todas las cosas.


Mary MacLane


Quiero una motosierra muy mal, porque creo que la tala de un árbol sería increíblemente satisfactorio. He pedido una motosierra para mi cumpleaños, pero creo que probablemente voy a ser dado de joyas en su lugar.


Susan Orlean


Pagamos por el contenido que nos gusta, y nos gusta el contenido que paga. Es mucho más satisfactorio que pagar $ 7,50 para el próximo épica de Steven Spielberg que es para ver mis películas caseras de forma gratuita. Incluso para mí.


Nathan Myhrvold


Sabía que después de 'Sarah Marshall' que mi género favorito es la comedia romántica. No hay nada más satisfactorio que una gran comedia romántica.


Nicholas Stoller


El sistema de revisión por pares es satisfactorio durante los periodos tranquilos, pero no durante una revolución en una disciplina como la astrofísica, cuando el establishment tiene por misión preservar el status quo


Hannes Alfvén


Consumir es una forma de tener, y quizá la más importante en las ricas sociedades actuales. Consumir tiene cualidades ambiguas, alivia la angustia, porque lo que tiene el individuo no se lo puede quitar, pero también requiere consumir más, por que el consumo previo pierde su carácter satisfactorio. Los consumidores modernos pueden identificarse con la formula siguente: yo soy == lo que tengo y lo que consumo.


Erich Fromm