Seneca

Lucio Anneo Séneca (4 a. C. - † 65 d. C.), en latín Lucius Annæus Seneca, fue un filósofo romano, nació en Corduba, en la provincia romana de la Bética (actualmente Córdoba, en España).
Se han encontrado 382 pensamientos de Seneca

No hagas juez de la vida a la opinión popular, sino a tu sola conciencia.

Séneca

Ninguno nace para pasar la vida sin trabajo.

Séneca

Existe el destino, la fatalidad y el azar; lo imprevisible y, por otro lado, lo que ya está determinado. Entonces como hay azar y como hay destino, filosofemos.

Séneca

Mejor sufre el mal quien siempre le teme.

Séneca

Manchada deja su vida el que procura muerte.

Séneca

Tenemos en mucho precio los beneficios que hacemos.

Séneca

Lo que más se ama, más veces corre peligro.

Séneca

Ningún día es demasiado largo para el que trabaja.

Séneca

El conocimiento del vicio es principio de virtud.

Séneca

El verdadero amor no sufre dilaciones.

Séneca

Necesarios son nuevos favores de la fortuna para conservar la felicidad.

Séneca

Mejor es precaver lo venidero que disputar sobre lo pasado.

Séneca

Para el hombre ocupado no hay día largo.

Séneca

Industria es la aparente simpleza.

Séneca

Alegre cosa es llegar al logro de nuestros deseos.

Séneca

Toda vida es tormento.

Séneca

La armonía total de este mundo está formada por una natural aglomeración de discordancias.

Séneca

Mucho puede la casualidad en nuestra vida, porque vivimos por casualidad.

Séneca

El que airado procura hacer daño, no se guarda del que le puede suceder.

Séneca

El piloto muestra en la tempestad su saber y su valor.

Séneca

Las costumbres de los filósofos no están conformes con sus preceptos.

Séneca

No hace solamente la guerra el que se halla en el campo.

Séneca

Más agradable es dar que recibir.

Séneca

El que promete dudosa salud al afligido, se la niega.

Séneca

La carencia de una cosa le da precio.

Séneca
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