Seneca
No hagas juez de la vida a la opinión popular, sino a tu sola conciencia.
SénecaNinguno nace para pasar la vida sin trabajo.
SénecaExiste el destino, la fatalidad y el azar; lo imprevisible y, por otro lado, lo que ya está determinado. Entonces como hay azar y como hay destino, filosofemos.
SénecaMejor sufre el mal quien siempre le teme.
SénecaManchada deja su vida el que procura muerte.
SénecaTenemos en mucho precio los beneficios que hacemos.
SénecaLo que más se ama, más veces corre peligro.
SénecaNingún día es demasiado largo para el que trabaja.
SénecaEl conocimiento del vicio es principio de virtud.
SénecaEl verdadero amor no sufre dilaciones.
SénecaNecesarios son nuevos favores de la fortuna para conservar la felicidad.
SénecaMejor es precaver lo venidero que disputar sobre lo pasado.
SénecaPara el hombre ocupado no hay día largo.
SénecaIndustria es la aparente simpleza.
SénecaAlegre cosa es llegar al logro de nuestros deseos.
SénecaToda vida es tormento.
SénecaLa armonía total de este mundo está formada por una natural aglomeración de discordancias.
SénecaMucho puede la casualidad en nuestra vida, porque vivimos por casualidad.
SénecaEl que airado procura hacer daño, no se guarda del que le puede suceder.
SénecaEl piloto muestra en la tempestad su saber y su valor.
SénecaLas costumbres de los filósofos no están conformes con sus preceptos.
SénecaNo hace solamente la guerra el que se halla en el campo.
SénecaMás agradable es dar que recibir.
SénecaEl que promete dudosa salud al afligido, se la niega.
SénecaLa carencia de una cosa le da precio.
Séneca