Colección de mariela7
El hombre posee todo tipo de riquezas, excepto dos que posee Dios. Pero tú puedes conseguirlas rogándole a Dios que te las conceda. Estas dos riquezas son Shanti (Paz) y Ananda (Dicha). Puedes sentirte feliz con otras cosas también, pero debes saber que esa felicidad es transitoria. La paz eterna y la felicidad eterna son los dones de la Divinidad. Por lo tanto, debes rogar por estos dones. Tu plegaria debe ser esta: "Mi Señor, no quiero nada de lo que pueda encontrarse en el mundo. Concédeme aquello que solo Tú tienes, Shanti y Ananda. No quiero nada más que estas dos cosas". El placer y la felicidad que se obtienen de los objetos de este mundo son efÃmeros. No permitas que tu plegaria a Dios se relacione con estas cosas transitorias. PÃdele a Dios, Shanti y Ananda. Con tal plegaria, puedes conseguir el amor y la gracia de Dios. Una vez que obtienes el amor de Dios, puedes conseguir el mundo entero. Cuando le ruegas a Dios que te conceda Su amor, también tus deseos mundanos se cumplen automáticamente.
Sathya Sai BabaEl Hombre Superior no desdeña ni a sus inferiores ni a sus superiores, pero solo abre su corazón a los que son sus iguales. Una mala unión trae como resultado nuestra propia destrucción.
I CHINGEsta es la advertencia que e dirigió Yavé en el momento en que su mano pesaba sobre mà y él me mandó que no siguiera el camino de ese pueblo. Estas fueron sus palabras: "Cuando la gente dice: "¡Conspiración!, no repitan asustados: "¡Conspiración!" No teman lo que ellos temen, ni tengan miedo. Yavé de los ejércitos es el único a quien ustedes deben temer y a quien deben respetar. El será un santuario para los dos reinos de Israel, pero también es piedra de tropiezo y roca que hace caer. El será como una red y una trampa para la gente de Jerusalén. Muchos tropezarán con ella, caerán en ella y se quebrarán, quedarán atrapados y presos". Y añadió Yavé: "Conserva estas instrucciones que te comunico y ponles un sello en presencia de mis discÃpulos."
Jesús CristoEl rey le manda por delante para castigar y poner las cosas en orden. Victorioso, aniquila al jefe de los rebeldes pero no castiga a sus seguidores. No hay reproche. Es preciso destruir el mal en sus raÃces. Pero hay que saber separar el verdadero mal de lo que es; evitando castigar a quienes han hecho daño guiados por otros.
I. CHINGEntonces se adelantó un maestro de la Ley, que habÃa escuchado la discusión. Al ver lo perfecta que era la respuesta de Jesús, le preguntó a su vez: "¿Cuál de los mandamientos encabeza a los demás?" Jesús le contestó: "El primer mandamiento es: Escucha, Israel: El Señor, nuestro Dios, es un único Señor. Al Señor tu Dios amarás con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu inteligencia y con todas tus fuerzas". Y después viene este: "Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay ningún mandamiento más importante que éstos".
Jesús CristoEntonces Jesús, mirando alrededor de él, dijo a sus discÃpulos: "¡Qué difÃcilmente entrarán en el Reino de Dios los que tienen las riquezas!" Los discÃpulos se sorprendieron al oÃr estas palabras. Pero Jesús insistió: "Hijos mÃos, ¡qué difÃcil es entrar en el Reino de Dios! Es más fácil para un camello pasar por el ojo de la aguja, que para un rico entrar en el Reino de Dios." Ellos se asombraron más todavÃa y comentaban: "Entonces, ¿quién puede salvarse?" Jesús los miró fijamente y les dijo: "Para los hombres es imposible, pero no para Dios, porque para Dios todo es posible."
Jesús CristoLa mujer pensaba: "Si logro tocar aunque sea su ropa, sanaré." Al momento cesó su hemorragia y sintió en su cuerpo que estaba sana. Pero también Jesús se dio cuenta del poder que habÃa salido de él y, dándose vuelta, preguntó: "¿Quién me tocó el manto?" Sus discÃpulos le contestaron: "Cuando ves a esa gente que te aprieta, ¿cómo puedes preguntar quién te tocó?" Pero él seguÃa mirando a su alrededor para ver quién era aquella que lo tocó. Entonces la mujer, que sabÃa muy bien lo ocurrido, asustada y temblando, se postró ante él y le contó toda la verdad. Jesús le dijo: "Hija, tu fe te ha salvado, vete en paz y queda sana de tu enfermedad".
Jesús Cristo