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Rojos

Rojos. Encuentra docenas de rojos con fotos para copiar y compartir.


El diablo es rubio y en sus azules ojos dos estrellitas encendió el amor, con su corbata y sus calzones rojos, el diablo me parece encantador


Frida Kahlo


¿Quién podrá resolver la cuadratura de esta regla de tres con calentura? [Números Rojos (J. Sabina)]


Joaquín Sabina




¿Quién dijo que hoy es múltiplo de antes, y el ego un envidioso malcriado...? [Números Rojos (J. Sabina)]


Joaquín Sabina


Voy a componer un ballet para tus glóbulos, los rojos y los blancos. Cuando caiga el telón te tomaré el pulso y veré si el esfuerzo ha merecido la pena.


Günter Grass


Somos más que la suma de nuestras ambiciones individuales, y somos más que una colección de estados rojos y estados azules. Somos, y siempre seremos, los Estados Unidos de América


Barack Obama


La Cita

¡Adiós, amigo, adiós! ¡El sol se esconde,
la luna sale de la nube rota,
y Eva me aguarda en el estanque, donde
el cisne nada y el nelombo flota!

Voy a estrechar a la mujer que adoro.
¡Cuál me fascina mi delirio extraño!
¡Es el minuto del ensueño de oro
de la cita del ósculo en el baño!

¡Es la hora en que los juncos oscilantes
de la verde ribera perfumada
se inclinan a besar los palpitantes
pechos desnudos de mi dulce amada!

¡Es el momento azul en que la linfa
tornasolada, transparente y pura,
sube hasta el blanco seno de la ninfa
como una luminosa vestidura!

¡Es el instante en que la hermosa estrella
crepuscular se asoma con anhelo
para ver a otra venus que descuella
sobre el húmedo esmalte de otro cielo!

¡Es ya cuando las tórtolas se paran
y se acarician en los mirtos rojos,
y los ángeles castos se preparan
a ponerse las manos en los ojos!


Salvador Díaz Mirón




Parecía la amapola que ayer vi en el cementerio, sus rojos labios que ansiaban darme los últimos besos.


Salvador Rueda


Amantes Ii

Desnudos afrentamos el cuerpo
como dos ángeles equivocados,
como dos soles rojos en un bosque oscuro,
como dos vampiros al alzarse el día,
labios que buscan la joya del instante entre dos muslos,
boca que busca la boca, estatuas erguidas
que en la piedra inventan el beso
sólo para que un relámpago de sangres juntas
cruce la invencible muerte que nos llama.
De pie como perezosos árboles en el estío,
sentados como dioses ebrios
para que me abrasen en el polvo tus dos astros,
tendidos como guerreros de dos patrias que el alba separa,
en tu cuerpo soy el incendio del ser.


Jorge Gaitán Durán


Rouge

De un solo beso desteñir provoca
tu boca en corazón recién pintada.
Fruta y flor a la vez; copa colmada
de vino y miel para la sed más loca.
Ella en sus vivos múrices evoca
el símbolo sensual de la granada,
y pienso al verla sonreír, que nada
en el mundo es más rojo que tu boca.
Cuando presos, al fin, por mis arrojos,
ceden tus labios y después me ofrecen
aún más amor que el que al besar me dieron,
tan húmedos están y son tan rojos,
que solo las palabras que dijeron
más rojas que tus labios me parecen.


Alberto Angel Montoya




Un Beso Nada Más

Bésame con el beso de tu boca,
cariñosa mitad del alma mía:
un solo beso el corazón invoca,
que la dicha de dos... me mataría.

¡Un beso nada más! Ya su perfume
en mi alma derramándose la embriaga
y mi alma por tu beso se consume
y por mis labios impaciente vaga.

¡Júntese con la tuya! Ya no puedo
lejos tenerla de tus labios rojos...
¡Pronto... dame tus labios! ¡Tengo miedo
de ver tan cerca tus divinos ojos!
Hay un cielo, mujer en tus abrazos,
siento de dicha el corazón opreso...
¡Oh! ¡Sosténme en la vida de tus brazos
para que no me mates con tu beso!


Manuel María Flores


Bajo Continuo

Como en la muchedumbre de los besos
tantos pierden relieve -sólo el beso
inicial y el postrero por los labios
recibidos perduran-, estas flores
que el año nuevo entrega: Con el blanco
del almendro en su abrigo contra el norte,
la voz del macasar, no su presencia;
hoy, esta rosa. ¿La aguardabas? Huele
como la adolescencia y sus deseos.
Pero en medio se abrieron las cidonias,
los ciruelos, manzanos y perales,
tantos y tantos, rojos, rosas, blancos,
y apenas los mirabas: Como el gozo
de unos brazos constantes de certeza
te acogieron, te acogen, y recuerdas
sólo el primer calor, solo la boca
que te ha dicho, al partir esta mañana:
"No vuelvas tarde".

Pasas por los campos:
Entre las hojas con su verde intenso,
aún canta la blancura de los pétalos.
Es la felicidad que da sus trinos,
sus trémolos, su leve melodía,
sobre un bajo continuo de sosiego,
de paz, de vuelta al labio no sabido
en la forma, en la flor que te formule.


Antonio Carvajal


La Cita

Me he ceñido toda con un manto negro.
Estoy toda pálida, la mirada extática.
Y en los ojos tengo partida una estrella.
¡Dos triángulos rojos en mi faz hierática!

Ya ves que no luzco siquiera una joya,
ni un lazo rosado, ni un ramo de dalias.
Y hasta me he quitado las hebillas ricas
de las correhuelas de mis dos sandalias.

Mas soy esta noche, sin oros ni sedas,
esbelta y morena como un lirio vivo.
Y estoy toda ungida de esencias de nardos,
y soy toda suave bajo el manto esquivo.

Y en mi boca pálida florece ya el trémulo
clavel de mi beso que aguarda tu boca.
Y a mis manos largas se enrosca el deseo
como una invisible serpentina loca.

¡Descíñeme, amante! ¡Descíñeme, amante!
Bajo tu mirada surgiré como una
estatua vibrante sobre un plinto negro
hasta el que se arrastra, como un can, la luna.


Juana de Ibarbourou


Los Reyes Rojos

Desde la aurora
combaten dos reyes rojos,
con lanza de oro.

Por verde bosque
y en los purpurinos cerros
vibra su ceño.

Falcones reyes
batallan en lejanías
de oro azulinas.

Por la luz cadmio
airadas se ven pequeñas
sus formas negras.

Viene la noche
y firmes combaten foscos
los reyes rojos.


José María Eguren




Madrigal

Tu vientre sabe más que tu cabeza
y tanto como tus muslos.
Esa
es la fuerte gracia negra
de tu cuerpo desnudo.

Signo de selva el tuyo,
con tus collares rojos,
tus brazaletes de oro curvo,
y ese caimán oscuro
nadando en el Zambeze de tus ojos.


Nicolás Guillén


Sosiego

Des fauves souvenirs
flambent dans tes prunelles
Lean Deubel

Duérme: será dulce tu sueño
igual que sombra de flabelos
perfumada y mullida bajo un árbol,
en tanto que la luna de los parques
alumbra en lloro tenue
las vigilias inmóviles del mármol.

¡Duérme! Bája los párpados azules
sobre esas lágrimas felices.
Enormes soles rojos
reverberan, y en radas de molicie
los barcos se empenachan
y ponen rumbo a piélagos ignotos.

Los recuerdos -leones taciturnos-
vagan por el jardín de tus pupilas
que rudo arcángel guarda.
Sobre tu corazón ya mis arrullos
en vesperal bandada
replegaron las alas peregrinas.

Duérme tu noche sosegante, ungida
por los serenos cármenes
de mi tardía adolescencia...

Duérme, que de tu sueño en los umbrales,
un efebo de cándida sonrisa
abre sobre tus pies la cabellera.


Carlos López Narváez


Reliquias

Tías siempre observadas
por aquel laberinto de retratos,
con sus piernas de pájaro enredadas
en ovillos de lanas de colores.
Un camafeo guarda los cabellos
que el afán de la muerte ha desteñido.
Tías con manchas grises en las manos
que minuciosamente multiplican
de cojines sus cuartos numerosos,
adormilados en la naftalina.
Tías de labios rojos,
que duermen vigiladas por bandejas de plata.
A todos nos alcanzan sus bufandas eternas,
que esperan un invierno que no llega.

"Círculo y Ceniza"


Piedad Bonnett


Al Acecho

¿No oyes sus jadeos? Cada vez
yo los oigo más cerca: solo,
contigo, en medio del verano,
entre los gritos de la multitud,
junto al fuego, en invierno,
con un hermoso libro,
en el crujido de la nieve,
en el estruendo de la lluvia,
cuando enciendo las luces de mi casa,
cuando el mar, cuando llegas,
cuando alargo la mano
hacia los rojos frutos palpitantes.
Está ahí, al acecho,
alza la zarpa, espera.
Tú no la ves, sonríes,
sonrío yo también.
Déjame que te bese una vez más
antes de que su aliento nos alcance.

De "Material perecedero" 1998


José Luis García Martín


Noche

Clamo a tu vientre lívido de viento,
al corazón estrecho de tus gallos,
a sus látigos rojos, a los rayos
que acribillan tu hueco firmamento.

Busco la arista del desdoblamiento,
hurtarme fruto a mis normales tallos,
libertarme en tus ácidos caballos
y un ungir tus torres de mi advenimiento.

Si llegaras conmigo a la ondulada
alta loma del ser, donde se muta
la sangre viva en el símbolo de hielo...

Mas quién podrá parar la madrugada
alzando ya la concha de su ruta
sus rapaces de luz sobre tu vuelo.

(Laye, n° 14, junio-julio de 1951)


Carlos Barral


Bobby

No era el amor y se llamaba Antonio.
Hablaba como un indio del Far- West:
«hombre alto», «boca larga». Era de Fuengirola.
y siempre había un teléfono donde llamarlo cuando
-y reía-
la noche era más larga, más amarga, más lenta.
Por las villas de canos jubilados de Holanda,
por la «suite» de la vieja dama inglesa,
la viuda o divorciada más allá de los ácidos,
por el apartamento oscuro del borracho,
surgía su desnudo auroral como Jonia.
Era animal de dicha y entraba fiel, ruidoso,
un grueso calabrote de plata por el cuello...
Sobre muebles de Herraiz o lacas chinas,
biombo bermellón de zancudas doradas,
o en raída moqueta o taquillones
de castellano en serie,
iba dejando las botas deportivas,
los calcetines rojos,
el pequeño taparrabos celeste,
la camiseta como broquel de un pecho
sin defensa. Portador de alegría,
tal un dios de tobillos alados que bajara
a los orcos humanos
ahuyentaba la lágrima, la carta, los somníferos,
la desesperación y su lívida mecha.
Y una noche me dijo, su lengua por mi oído,
«Quisiera haberme muerto».


Pablo García Baena


¿en Qué Piensas?

Dime: cuando en la noche taciturna,
la frente escondes en tu mano blanca,
y oyes la triste voz de la nocturna
brisa que el polen de la flor arranca;

cuando se fijan tus brillantes ojos
en la plomiza clámide del cielo...
y mustia asoma entre tus labios rojos
una sonrisa fría como el hielo;

cuando en el marco gris de tu ventana
lánguida apoyas tu cabeza rubia...
y miras con tristeza en la cercana
calle, rodar las gotas de la lluvia;

dime: cuando en la noche te despiertas
y hundes el codo en la almohada y lloras...
y abres entre las sombras las inciertas
pupilas como el sol abrasadoras;

¿en qué piensas? ¿en qué? ¡pobre ángel mío!
Piensas en nuestro amor despedazado
ya, como el junco al ímpetu bravío
del torrente que salta desbordado?

¿Piensas tal vez en las azules tardes
en que a la luz de tu mirada ardiente,
mis ojos indecisos y cobardes
posáronse en el mármol de tu frente?

¿O piensas en la hojosa enredadera
bajo la cual un tiempo te veía
peinar tu ensortijada cabellera,
al abrirse los párpados del día?

¡Quién sabe!... no lo sé, pero imagino
que en esas horas de aparente calma,
percibes mucha sombra en tu camino,
¡sientes muchas tristezas en el alma!

Mas... otro amante extinguirá tu frío,
yo sé que tu pesar no será eterno;
mañana vivirás en pleno estío...
y yo, con mi dolor... ¡en pleno invierno!


Julio Florez


Pescador de Luna

Cuando me mira los faroles rojos
en la orilla del mar,
mi pescador, el de profundos ojos,
pone sus negras redes a pescar.

( El mar ante la noche se ilumina,
y sus olas doradas, al nacer,
florecen como un ansia repentina
en ojos de mujer. )

Pez de luna bruñida no se pesca,
pescador.
Agua del golfo, la ondulada y fresca,
deja que riegue la orilla con amor.

No persigas la forma del lucero,
que ni el agua dormida la dará;
si él, como un sonámbulo viajero,
sólo viene y se va.

Que, pobres, las corrientes y la charca
encierran ilusión,
y ajenos al peligro de tu barca
vienen sueños de luz al corazón.

Con los ojos, ya tímidos, escarbas
en los mares rebeldes a cincel,
y puede correr llanto por tus barbas
de serpientes de miel.

El agua misma, la ondulada y fresca,
ponga un poco de sol en tu dolor.
¡Pez de luna bruñida no se pesca,
pescador!


José Gorostiza


Para El Álbum

El verso es ave: busca entumecido
follaje espeso y resplandores rojos:
¿Qué nido más caliente que tu nido?
¿Qué sol más luminoso que tus ojos?


Manuel Gutiérrez Nájera


Los Espinos

Verdor nuevo los espinos
tienen ya por la colina,
toda de púrpura y nieve
en el aire estremecida.

Cuántos cielos florecidos
les has visto; aunque a la cita
ellos serán siempre fieles,
tú no lo serás un día.

Antes que la sombra caiga,
aprende cómo es la dicha
ante los espinos blancos
y rojos en flor. Vé. Mira.


Luis Cernuda


DE NUEVO.

De nuevo te he de volver a encontrar
y tus ojos azules he de volver a mirar
de nuevo tus rojos labios he de volver a besar
y tus amantes brazos me volverán a estrechar.

De nuevo tu serás para mi
y yo he de ser solo para ti
de nuevo me volverás a mirar
y diciéndome….¡te quiero¡…. me besaras
de nuevo nos volveremos a amar.


Milagros Vllegas Orozco.
21 de Diciembre de 1950.


Ignacio Rivas Castro


La Lágrima Infinita

¡Esa!... La que en el alma llevo oculta;
la que no salta afuera ni se expande
en la pupila; la que a nadie insulta
en un alarde de dolor: la grande,

la infinita, la muda, la sombría,
la terca, la traidora, la doliente
lágrima de dolor, lágrima mía,
que está clavada en mí profundamente!

La que no da una tregua ni un consuelo
de dulce sollozar. La que me hiere,
y me punza, y me obsede, y pone un velo
turbio en mis ojos; la que nunca muere

ni nace a flor de rostro; la que nunca
refrena su latir; la que no intenta
asomarse a la faz y queda trunca,
y hace la pena interminable y lenta...

Cántaros secos, áridos, mis ojos;
páramos sin frescura ni rocío;
febricitantes de escrutar los rojos
límites, del espacio y del vacío...

¡Esa!... La que no llega, ni ha llegado,
ni llegará a los ojos nunca... ¡nunca!...
Mi lágrima tenaz que no ha mojado
el Sahara estéril de mi vida trunca,

¡Ésa... no la verás, porque en la calma
de mis angustias, se ha trocado en perla!
Para verla hace falta tener alma;
y tú, ¡no tienes alma para verla!...


Hilarión Cabrisas


HABLAME COMO ME HABLAS, QUE TU ACENTO PENETRE CARIÑOSAMENTE AMIS OIDOS, Y QUE ABRASE EN SU LLAMA EL PENSAMIENTO Y QUE EMBRIAGUE DE AMOR AMIS SENTIDOS.
MIRAME COMO MIRAS CON DULZURA, CON LA DULZURA DE TUS LINDOS OJOS, MIENTRAS RIEN ARDIENDO DE VENTURA PALPITANTE DE AMOR TUS LABIOS ROJOS.
MESIENTO TODO TUYO; NO TE ASOMBRE ¿QUÉ HAY EN MI SER QUE PARA TI NO SEA? DESDE MI DEBIL CORAZON DE HOMBRE HASTA MI SANTA Y POSTRIMER IDEA, TE SOY TODA ESPERANZA, LUZ, CONSUELO, DICHA Y AFAN DE UN ALMA ENAMORADA; MI ALMA PARA VIVIR BUSCABA EL CIELO, Y TU LEDAS UN CIELO EN TU MIRADA.
VIVO PRARA ADORARTE, MI EXISTENCIA MIS ILUSIONES TODAS, MIS DELICIAS BUSCAN EN EL ALTAR DE TU INOCENCIA LA GLOTRIA Y EL CALOR DE TUS CARICIAS.
EN SUEÑO VEO TU IMAGEN Y TEMBLANDO HE LLEGADO A SENTIR QUE TU ME MIRAS, QUE TE ESTOY HABLANDO QUE ME ARRODILLO Y QUE ME DAS UN BESO.


arley




Y No Temblé Al Mirarla

¡Y no temblé al mirarla! El tiempo había
su tez apenas marchitado; hacía
tanto... que ni de lejos la veía...

Vago tinte de aurora su semblante
inundó de repente, en el instante
en que me vio tan cerca... y tan distante!...

Las luchas interiores, no los años,
revelaban también sus desengaños,
que absortos tuvo a todos los extraños.

Llevaba en el regazo un pobre niño,
trémulo y silencioso y sin aliño,
pero bello, y más blanco que un armiño.

¡Todo lo adiviné!... y aquella hermosa
que fue hasta ayer inmaculada rosa,
única a quien llamado hubiera esposa...

pero que nunca a mi reclamo vino,
que me odió y en mi lóbrego camino
del desprecio glacial sembró el espino;

aquella esquiva flor que en una grieta
de mis ruinas nació, cual la violeta,
y a un tiempo me hizo pérfido y poeta,

en el momento en que los rayos rojos
del triste sol de ocaso, los despojos
de la tarde alumbraban, de sus ojos

vertió al bajar del tren, como rocío,
un diluvio de lágrimas... ¡Dios mío!
Pero yo estaba como el mármol... ¡frío!


Julio Florez


El aire Del jardín

Cansado llegue a mi casa cene y me dormí soñaba con El aire del jardín del fondo de casa , miraba Asia las rosas como las abejas que volaban sacaban el polen de las rosas me detuve a oler el perfume hermoso que
Me encanto de repente se posó una mariposa que volaba quise sacarle una foto y la mariposa remonto vuelo mientras yo disfrutaba del aire del jardín observe como un colibrí revoleteaba por el jardín y se paró en unos de los canteros que ahí se encuentran los claveles rojos a mí me provoco una alegría inmensa tome mi cámara y grave un video fue un momento de mucha emoción el colibrí tomo un clavel rojo y luego abrí mi mano descendió dejándome el clavel rojo en mi mano como señal de cariño. Del cielo un canario se paró sobre el jazmín con sus pétalos blancos y el canario cantaba sin parar me acerque tome en mis manos al canario lo acariciaba suavemente y descubrí que su cantar me hacía feliz lo puse en una jaula pajarera le di agua y comida y el canario se tranquilizó y luego seguiò con su canto.
Me di cuenta que el aire del jardín era lo que yo necesitaba para descansar, luego desperté del sueño y sin perder el tiempo me fui al fondo de mi casa a respirar el aire del jardín que tan lindo estaba


juan anzorena


COSAS IMPOSIBLES

Quiero que recuerdes
todos los besos que me diste
Que recuerdes mi piel, lo que sentías al tocarme
Mis ojos, mi mirada.
Y ese no se qué, que daba cosquillas.
Las noches enteras sin dormir
dando vueltas en la cama
las noches juntos en sueños
ni siquiera en las mismas sábanas
Quiero saber que recordarás el tono
de mi voz en el teléfono
y la primera vez que te dije “te quiero”
Quiero que recuerdes las veces que
juntamos nuestras miradas en la luna
las veces que quisimos besarnos y no pudimos
Las veces que nos vimos sin mirarnos..
yo estaré recordando
las veces que moría por verte
las veces que quise salir corriendo a encontrarte y no estabas
las veces que me quede con el alma vacía y los ojos con lágrimas
quiero que recuerdes que te quiero, que estás en mí
quiero un adiós con una sonrisa en tu cara
pero dejame creer que me recordarás
Dejame creer que no es en vano este amor
que sirven de algo mis ojos rojos cuando te vas


liza


Símil

Púrpura en tus labios,
líbido encendido en mis ojos
rojos de deseos,
símil de labios y ojos rojos.


Miguel Visurraga Sosa


los risos de la amada son rojos como el alba
y al despertar y ver la mañana con su dulce mirada,
calma el amor sin igual que con su amado tuvo en una playa
desolada.

en su mente reboca la historia de su aventura
y con una mrada pura no lo puede olvidar.


ella siente que puede vivir su alegria.
despertando y a su lado oyendo la vos de su amado.

pero las circunstancias alejan la vida que ella deseo,muchas son las cosas
que se quieren pero pocas son las que se obtienen.

el amado lucha por cuidar el sueño de su amada
y por una causa noble alivia su querer.
ellos lloran en sus noches de pasión pero esta noche recuerdan
el lugar y el momento en el que su amor nacio.


cuando convierten su aventura en realidad, miran los problemas
que sin una visión pura pudieron mirar.

ellos mantienen su ilusion,y el frio en su sangre es inevitable
pero la vida en su corazón es incansable.

la calma es dura de mantener. el consejo no para y el amor no cesa,
solo la amada con su esperanza esta. aunque cansada y agotada recuerda a quien amo.

no lo olvida no lo deja de pensar, por que su promesa fue firme
y con todo su corazón y porsupuesto con todo su amor¡¡.


poema inspirado en el titanic.


ALONSO


* En lo ojos negros me e perdido
* En los Celeste e visto el mar
* En los Rojos e visto la ira y el amor
* En los verdes e visto lo hermoso de la tierra
* Y en los de color blanco e visto Salvación.


KaraDark


Tan cerca de amar estoy tan cerca, que la vida me da la oportunidad de amar mil veces. Tan lejos del amor estoy tan lejos, que la muerte siempre se opone a cualquier jurisdicción.
Cerca de ti pero a la vez lejos. Como un espejo roto me veo.
En tu reflejo se refleja la demencia con la que me miras, con la que me observas.
Porque en esta vida nada es más placentero que el dulce néctar de tus labios rojos, porque aunque la vida es una sola. Esta me da más de mil oportunidades para enamorarme de ti.
Me da más de mil oportunidades para ser tu inicio y tu fin.
Porque aunque la muerte llegara en cualquier momento.
La espero sin miedo, porque sé que moriré amándote a ti y a la vida.


Alisson Leon Flores


A la mujer de Franco no le gustaban los obreros, y cada vez que podía los tildaba de rojos porque habían participado en la guerra civil. Yo me aguanté un par de veces hasta que no pude más, y le dije que su marido no era un gobernante por los votos del pueblo sino por imposición de una victoria. A la gorda no le gustó nada. (Declaraciones tras su vuelta de Europa).


Eva Perón


Descubrí que si uno mira un poco más de cerca a este hermoso mundo, hay hormigas siempre rojos debajo.


David Lynch


El amor es un derrochador, deja la aritmética en casa, siempre estarás en números rojos.


Paul Scherer


Adoramos a un Dios maravilloso en los Estados azul, y no nos gustan los agentes federales que sobresalen alrededor de nuestras bibliotecas de la Red Unidos. Nos entrenar Pequeñas Ligas en los Estados Azules y tener amigos gays en los estados rojos.


Barack Obama


Necesito ayuda. Yo: mujer embarazada de casi 40 años con un bebé sorpresa en el camino. Y mi marido con el cáncer de pulmón que desaparece durante horas y horas y no sé a dónde va y que apenas habla conmigo. Con un hijo caprichoso que hace lo mismo. Y la cuenta bancaria en números rojos. Y el calentador que se filtra agua oxidada buscando basura y está pudriendo el suelo del armario ¡y no nos podemos dar el lujo de arreglarlo! Pero oh, ¡ya veo! Ahora me tengo que ir, Hank, por favor, ¿qué puedo yo hacer para beneficiar aún más a mi mal estado, con una hermana puta cleptómana que de alguna manera siempre se las arregla para ser el centro de atención? ¡Porque Dios sabe que ella es la que tiene problemas muy importantes!



-Skyler White


Breaking Bad


Muchas personas inteligentes parecen pensar que si usted acaba de conseguir sus metáforas y mensajes de la derecha, que va a ganar. Eso si comienza describiendo lo que usted a favor de un 'valor moral' - 'atención de salud asequible es un valor moral', etc, - entonces usted apela a los votantes de los estados rojos.


Eric Liu


Yo siempre he querido ir a Suiza para ver lo que el ejército hace con esos cuchillos rojos altas.


Billy Connolly