Frases de Alexandre Dumas


47 frases de Alexandre Dumas


Los seres queridos que perdemos no reposan bajo la tierra, sino que los llevamos en el corazón.


Quien lee sabe mucho; pero quién observa sabe todavía más.


La felicidad hace buenos incluso a los malos.


Dios ha querido que la mirada del hombre fuese la única cosa que no se puede ocultar.


La pólvora no explota sin estar comprimida; la cautividad ha reunido en un solo punto mis facultades y han entrado en contacto en un espacio reducido, y como no ignoráis, del choque de las nubes resul...


Solo un hombre que ha sentido la desesperación final es capaz de sentir felicidad suprema.


Toda la sabiduría humana se resume en dos palabras, esperar y esperar.


La felicidad es como esos palacios de cuentos de hadas cuyas puertas están custodiadas por dragones: hay que luchar para conquistarla.


Ahora lo que queda es esperar


Cuando el diablo se mezcla en los asuntos humanos para arruinar una existencia o trastornar un Imperio, es muy extraño que no se halle inmediatamente a su alcance algún miserable al que no hay más que...


Por bien que uno hable, si habla en demasía acabará diciendo alguna necedad.


El mundo es un salón del que es preciso salir cortés y honrosamente, es decir, saludando y pagando las deudas del juego.


El primer sentimiento fue el de la repugnancia, el segundo fue el de la indiferencia, y el tercero la curiosidad


Resulta bastante raro que, en un momento dado, se encuentre, bajo la mano de Dios, un gran hombre para ejecutar una gran acción, y por eso, cuando se produce por casualidad esta combinación providenci...


Trata al buen vino como a la mujer, con delicadeza, sin golpearla, y cuando lo bebas, dedícale algunas palabras agradables, hasta los vinos aprecian esto.


La maternidad es patrimonio de las mujeres.


¿Cómo es que los niños pequeños son tan inteligentes y los hombres tan estúpidos? Debe ser la educación que lo hace.


En los negocios no existen los amigos: no hay más que clientes.


Hablar de los propios males es un consuelo.


Prefiero los malvados a los imbéciles. Aquéllos, al menos, dejan algún respiro.