Frases de Antonio Machado


128 frases de Antonio Machado


La muerte es algo que no debemos temer porque, mientras somos, la muerte no es y cuando la muerte es, nosotros no somos.


Caminante no hay camino

Todo pasa y todo queda,
pero lo nuestro es pasar,
pasar haciendo caminos,
caminos sobre el mar.

Nunca persequí la gloria,
ni dejar en la memoria
de los hombres mi ca...


Todo pasa y todo queda, pero lo nuestro es pasar,pasar haciendo caminos, caminos sobre la mar.


Huid de escenarios, púlpitos, plataformas y pedestales. Nunca perdáis contacto con el suelo; porque solo así tendréis una idea aproximada de vuestra estatura.


Moneda que está en la mano, / tal vez se deba guardar. / La monedita del alma / se pierde si no se da.


El hombre solo es rico en hipocresía. En sus diez mil disfraces para engañar confía;y con la doble llave que guarda su mansión para la ajena hace ganzúa de ladrón.


Tu verdad no; la verdad / y ven conmigo a buscarla. / La tuya, guárdatela.


A quien nos justifica nuestra desconfianza llamamos enemigo, ladrón de una esperanza.


Todo lo que se ignora, se desprecia.


Ayudadme a comprender lo que os digo y os lo explicaré mejor.


Dicen que el hombre no es hombre mientras no oye su nombre de labios de una mujer.


Tengo a mis amigos en mi soledad; cuando estoy con ellos ¡qué lejos están!.


Nunca perdáis contacto con el suelo; porque solo así tendréis una idea aproximada de vuestra estatura.


No extrañéis, dulces amigos,que esté mi frente arrugada: yo vivo en paz con los hombres y en guerra con mis entrañas.


Que dos y dos sean necesariamente cuatro, es una opinión que muchos compartimos. Pero si alguien sinceramente piensa otra cosa, que lo diga. Aquí no nos asombramos de nada.


La zona más rica de nuestras almas, desde luego la más extensa, es aquella que suele estar vedada al conocimiento por nuestro amor propio.


Después de la verdad nada hay tan bello como la ficción.


Nuestras horas son minutos cuando esperamos saber, y siglos cuando sabemos lo que se puede aprender.


El hombre, a quien el hambre de la rapiña acucia, de ingénita malicia y natural astucia, formó la inteligencia y acaparó la tierra. ¡y aún la verdad proclama! ¡supremo ardid de guerra!.


Jamás perdona el necio si ve la nuez vacía que dio a cascar al diente de la sabiduría.