Frases de Benedicto XVI


153 frases de Benedicto XVI


Cuando nos abandonamos totalmente en el Señor, todo cambia. Somos hijos de un Padre que nos ama y nunca nos abandona


Con los crímenes no se dialoga; Hay que concienciarse contra el terrorismo desde el humanismo.


Nos hemos de liberar de la falsa idea de que la fe ya no tiene nada que decir a los hombres de hoy.


Cuando la política promete ser redención, promete demasiado. Cuando pretende hacer la obra de Dios, pasa a ser, no divina, sino demoníaca.


Cuando el hombre se aparta de Dios, no es Dios quien le persigue, sino los ídolos.


En aquellos días aprendí dónde hay que interrumpir la discusión para que no se transforme en embuste y dónde ha de empezar la resistencia para salvaguardar la libertad.


Cuando el relativismo moral se absolutiza en nombre de la tolerancia, los derechos básicos se relativizan y se abre la puerta al totalitarismo.


Allá donde la moral y la religión son reducidas al ámbito exclusivamente privado, faltan las fuerzas que puedan formar una comunidad y mantenerla unida.


En la concepción relativista, dialogar significa colocar la propia fe al mismo nivel que las conviciones de los otros, sin reconocerle por principio más verdad que la que se atribuye a la opinión de l...


Una fe que nosotros mismos podemos determinar, no es en absoluto una fe.


Si nos atrevemos a creer en la vida eterna,
a vivir para la vida eterna, veremos cómo la vida se torna más rica, más grande, libre y dilatada.


La razón no se salvará sin la fe, pero la fe sin la razón no será humana.


Los católicos deben estar atentos y vigilantes, porque existen fuerzas y grupos que quieren destruir la fe.


Se rechaza como visión idealista la posibilidad de poderme enriquecer simplemente en la entrega, de reencontrarme a partir del otro y a través de mi ser para el otro. Justamente aquí se engaña al homb...


¿Qué es lo que ocurre en el Bautismo? Nos unimos a Jesús para siempre, y renacemos a una vida nueva.


En el tiempo de Cuaresma que iniciamos, esforcémonos por convertirnos, abriendo nuestra vida cada vez más a Dios.


Después de haber examinado ante Dios reiteradamente mi conciencia, he llegado a la certeza de que, por la edad avanzada, ya no tengo fuerzas para ejercer adecuadamente el ministerio petrino.


Siguiendo el ejemplo de Cristo, aprendamos a darnos totalmente a nosotros mismos. Quien no es capaz de darse a sí mismo da muy poco.


Dios quiere que amemos, que seamos imagen y semejanza suya. Porque, como dice san Juan, Él es Amor.


Ir contracorriente y resistir a los ídolos de la sociedad contemporánea forma parte de la misión de la Iglesia.