Frases de James Russell Lowell


41 frases de James Russell Lowell


¡Cuánta confianza nos inspira un libro viejo del cual el tiempo nos ha hecho ya la crítica!


Los humanos no saben lo que poseen en la Tierra. Será porque la mayoría no ha tenido ocasión de abandonarla y regresar después a ella.


En general, quienes no tienen nada que decir invierten el mayor tiempo posible en no decir nada.


La democracia otorga a cada uno de los hombres el derecho a ser el opresor de sí mismo.


Bienaventurados los que no tienen nada que decir, y que resisten la tentación de decirlo.


Si la juventud es un defecto, es un defecto del que nos curamos demasiado pronto.


Los libros son las abejas que llevan el polen de una inteligencia a otra.


Las desgracias más temidas son, de ordinario, las que no llegan jamás.


La poesía es algo que nos hace más sabios y mejores, mediante la continua revelando ese tipo de belleza y verdad, que Dios ha puesto en las almas de todos los hombres.


No falta, pero bajo objetivo, es delito.


La verdad, después de todo, tiene un rostro diferente a todo el mundo, y sería demasiado tedioso que esperar hasta que todos estaban de acuerdo.


Compromiso hace un buen paraguas, pero un mal techo, sino que es expediente temporal, a menudo sabio en la política de partidos, casi seguro que será prudente en estadista.


La democracia es la forma de gobierno que le da a cada hombre el derecho de ser su propio opresor.


La resistencia es la calidad suprema, y ??la paciencia toda la pasión de grandes corazones.


La democracia da a cada uno el derecho de ser su propio opresor.


La mente puede tejer propio gusto en el capullo de sus propios pensamientos, y vivir un ermitaño en cualquier lugar.


Gracias a Dios cada mañana cuando te levantas de que tiene algo que hacer ese día, lo que se debe hacer, ya sea que les guste o no.


Hacia ningún delito hombres han mostrado tan fríamente cruel como para castigar a las diferencias de creencias.


El corazón se olvida de su tristeza y dolor.


Todo hombre siente instintivamente que todos los sentimientos hermosos en el mundo pesan menos que una sola acción preciosa.