Frases de Viktor Frankl


74 frases de Viktor Frankl


Ser tolerante no significa que comparta la creencia de otro. Pero sí significa que reconozco el derecho del otro a creer, y obedecer, a su propia consciencia.


El hombre puede conservar su valor, su dignidad, su generosidad. O bien, en la dura lucha por la supervivencia, puede olvidar su dignidad humana y ser poco más que un animal, tal como nos ha recordado...


Si no está en tus manos cambiar una situación que te produce dolor, siempre podrás escoger la actitud con la que afrontes ese sufrimiento.


La mejor forma de conseguir la realización personal es dedicarse a metas desinteresadas.


El hombre se autorrealiza en la misma medida en que se compromete al cumplimiento del sentido de su vida.


La vida exige a todo individuo una contribución y depende del individuo descubrir en qué consiste.


La muerte como final de tiempo que se vive solo puede causar pavor a quien no sabe llenar el tiempo que le es dado a vivir.


debemos aprender por nosotros mismo y enseñar a los hombres desesperados que en realidad no importa que no esperemos nada de la vida, si no lo que la vida espera de nosotros


Nadie tiene derecho a cometer una injusticia, ni siquiera aquél que fue tratado injustamente


Cada uno tiene su propia vocación o misión específica en la vida, todo el mundo tiene que llevar a cabo una tarea concreta que exige su cumplimiento. Ahí no se puede sustituir, ni se puede repetir su ...


La vida puede ser jalado por los objetivos de la misma seguridad, ya que puede ser empujado por las unidades.


Cuando no eres capaz de cambiar una situación, estas desafiado a cambiarte a ti mismo.


El miedo puede se haga realidad lo que uno tiene miedo de.


Vive como si estuviera viviendo una segunda vez, y como si hubiera actuado mal la primera vez.


El amor constituye la única manera de aprehender a otro ser humano en lo más profundo de su personalidad.


Ser responsable significa ser selectivo, ir eligiendo.


No soy más que una pequeña parte de una gran masa de carne humanaâ?¦ de una masa encerrada tras la alambrada de espinas, agolpada en unos cuantos barracones de tierra. Una masa de la cual día tras día...


Vive como si ya estuvieras viviendo por segunda vez y como si la primera vez ya hubieras obrado tan desacertadamente como ahora estás a punto de obrar.


La experiencia final para el hombre que vuelve a su hogar es la maravillosa sensación de que, después de todo lo que ha sufrido, ya no hay nada a lo que tenga que temer, excepto a su Dios.


Por extraño que parezca, un golpe que incluso no acierte a dar, puede, bajo ciertas circunstancias, herirnos más que uno que atine en el blanco.