Frases de Gregorio Marañón


66 frases de Gregorio Marañón


Vivir no es solo existir, / sino existir y crear, / saber gozar y sufrir / y no dormir sin soñar. / Descansar, es empezar a morir.


Cada hombre lleva un fantasma de mujer, no en la imaginación que entonces sería fácil de expulsarle; sino circulando en su sangre, y cada mujer un fantasma más o menos concreto de hombre.


Las mujeres prefieren a los hombres silenciosos. Piensan que las están escuchando.


La pasión femenina es una selva oscura nunca explorada del todo, selva hecha a la vez de desinterés infinito y de ímpetu celoso de la posesión exclusiva.


El trabajo sin prisa es el mayor descanso para el organismo.


Lo peor del pícaro es que las picardías que inventa son jocosas, caen simpáticas y parecen perdonables.


La rapidez que es una virtud, engendra un vicio, que es la prisa.


Toda la historia del progreso humano se puede reducir a la lucha de la ciencia contra la superstición.


No sabrás todo lo que valgo hasta que no pueda ser junto a ti todo lo que soy.


Solo el que sabe es libre y más libre el que más sabe. No proclaméis la libertad de volar, sino dad alas.


Nadie más muerto que el olvidado.


En medio del clamor de los aplausos, el hombre inteligente cerrará los ojos, y con la mente pedirá a los que le aclaman: ¡Perdón por haber vencido!.


Aunque la verdad de los hechos resplandezca, siempre se batirán los hombres en la trinchera sutil de las interpretaciones.


La verdadera grandeza de la ciencia acaba valorándose por su utilidad.


La multitud ha sido en todas las épocas de la historia arrastrada por gestos más que por ideas. La muchedumbre no razona jamás.


La felicidad es un sentimiento fundamentalmente negativo: la ausencia de dolor.


Amo tanto a España, porque la conozco.


En el lenguaje científico la claridad es la única estética permitida.


La ciencia, a pesar de sus progresos increíbles, no puede ni podrá nunca explicarlo todo. Cada vez ganará nuevas zonas a lo que hoy parece inexplicable. Pero las rayas fronterizas del saber, por muy l...


La capacidad de entusiasmo es signo de salud espiritual.