Frases de John Ruskin


104 frases de John Ruskin


Educar a un niño no es hacerle aprender algo que no sabía, sino hacer de él alguien que no existía.


Perder el dinero es a menudo un delito; adquirirlo por malas artes es aún peor, y malgastarlo es lo peor de todo.


Estoy convencido que la primera prueba de un gran hombre consiste en la humildad.


El mayor artista es aquel que en la suma de sus obras ha incorporado el mayor número de sus mejores ideas.


Las grandes naciones escriben sus autobiografías en tres manuscritos: el libro de los hechos, el libro de las palabras y el libro del arte.


Cada vez que las facultades humanes alcanzan su plenitud, necesariamente se expresan mediante el arte.


Da un poco de amor a un niño y ganarás un corazón.


Haz justicia con alguien y acabarás por amarlo. Pero si eres injusto con él, acabarás por odiarlo.


La calidad nunca es un accidente; siempre es el resultado de un esfuerzo de la inteligencia.


La grandeza no se enseña ni se adquiere: es la expresión del espíritu de un hombre hecho por Dios.


El que tiene la verdad en el corazón no debe temer jamás que a su lengua le falte fuerza de persuasión.


Todos los libros pueden dividirse en dos clases: libros del momento y libros de todo momento.


La misma esperanza deja de ser felicidad cuando va acompañada de la impaciencia.


Un buen libro no solo se escribe para multiplicar y transmitir la voz, sino también para perpetuarla.


El conocimiento de la belleza es el verdadero camino y el primer peldaño para la comprensión de las cosas que son buenas.


El periodo durante el que cualquier pueblo alcanza la cima del arte, es precisamente aquél en que parece firmar la sentencia de su propia ruina.


Dar un poco de amor a un niño, y se obtiene una gran cantidad de nuevo.


Creo que la primera prueba de un verdadero gran hombre está en su humildad.


Es posible que sea ganar su paz o comprarlo: ganar, por la resistencia al mal; comprarlo, por el compromiso con el mal.


El primer deber del gobierno es ver que la gente tenga comida, combustible y ropa. La segunda, que dispone de medios de la educación moral e intelectual.