Frases de John Stuart Mill


103 frases de John Stuart Mill


El vulgo, y aun la gente que se cree ilustrada, ignora que casi siempre en la historia la ley de la fuerza fue única y absoluta regla de conducta, no siendo más que especial consecuencia de relaciones...


De esas falsas teorías, la más notable es la doctrina de la protección a la industria nacional; frase que significa la prohibición o la restricción por medio de fuertes derechos de aduana, de aquellas...


No existe una mejor prueba del progreso de una civilización que la del progreso de la cooperación.


Todo aquello que sofoca la individualidad, sea cual sea el nombre que se le dé, es despotismo.


Un discípulo de quien jamás se pide nada que no pueda hacer, nunca hace todo lo que puede.


Es mejor ser un ser humano insatisfecho que un cerdo satisfecho.


Pregúntate si eres feliz y dejarás de serlo.


Como fuerza social, un individuo con una idea vale por noventa y nueve con un solo interés.


El genio solo puede respirar libremente en una atmósfera de libertad.


La naturaleza humana no es una máquina que se construye según un modelo y dispuesta a hacer exactamente el trabajo que sea prescrito, sino un árbol que necesita crecer y desarrollarse por todos lados,...


Pero si la sociedad es posible, es precisamente porque el hombre no es por necesidad una bestia. La civilización en cada uno de sus aspectos no es más que una lucha contra los instintos animales.


Las acciones son correctas en la medida en que tienden a promover la felicidad; equivocado, ya que tienden a producir lo contrario de la felicidad. Por felicidad se entiende el placer y la ausencia de...


Durante todo el período de progreso, la historia demuestra que la condición de la mujer ha ido siempre aproximándose a igualarse con la del hombre.


A pesar de que no es cierto que todos los conservadores son gente estúpida, es cierto que las personas más estúpidas son conservadores.


Las leyes no se mejorarían nunca si no existieran numerosas personas cuyos sentimientos morales son mejores que las leyes existentes.


El único poder que merece este nombre es el de masas, y de los gobiernos, mientras que hacen ellos mismos el órgano de las tendencias e instintos de las masas.


El deber del hombre es la misma en cuanto a su naturaleza como en el respeto a la naturaleza de todas las demás cosas, es decir, no seguir, pero para modificarla.


La excentricidad siempre ha abundado cuando y donde la fuerza de carácter se había abundado, y la magnitud de la excentricidad en una sociedad ha sido generalmente proporcional a la cantidad de genio,...


La originalidad es la única cosa cuya utilidad no pueden comprender los espíritus vulgares.


La única libertad que merece este nombre es la de buscar nuestro propio bien, a nuestra manera, con tal de que no se trate de privar a otros de los suyos, ni impedir sus esfuerzos para obtenerla.