Frases de Jonathan Swift


89 frases de Jonathan Swift


Un solo enemigo puede hacer más daño que el bien que pueden hacer diez amigos juntos.


Todos los momentos de placer se hallan contrapesados por un grado igual de dolor o de tristeza.


Los mejores médicos del mundo son: el doctor dieta, el doctor reposo y el doctor alegría.


Dichoso es el que no espera nada porque siempre estará satisfecho.


Señor, quisiera saber quien fue el loco que inventó el beso.


Ningún nombre sabio ha querido nunca ser más joven.


Un hombre nunca debe avergonzarse por reconocer que se ha equivocado, que es tanto como decir que hoy es más sabio de lo que fue ayer.


La mayor parte de las diversiones a que se entregan los hombres, los niños y otros animales son imitaciones de la lucha.


Tenemos bastante religión como para odiarnos, pero no suficiente como para amarnos.


Cuando en el mundo aparece un verdadero genio puede reconocérsele por este signo: todos los necios se conjuran contra él.


Ahora estoy ensayando un experimento muy frecuente entre los autores modernos, es decir, escribir acerca de nada.


Aunque mentir es una práctica universal, no recuerdo haber oído tres buenas mentiras en toda mi vida ni aun en aquellos que más celebrados eran por esta facultad.


Un hombre sabio debe tener dinero en su cabeza, pero no en su corazón.


La vida es una tragedia a la que asistimos como espectadores un rato, y luego desempeñamos nuestro papel en ella.


Ningún hombre aceptará un consejo, pero todos aceptarán dinero. De donde se deduce que el dinero vale más que el consejo.


La sátira es una suerte de espejo en el que los que observan generalmente descubren los rostros de todos menos el propio, principal razón por la que es bien recibida en el mundo, y por la que tan poco...


La razón de que haya tan pocos matrimonios felices consiste en que las jóvenes casaderas consagran su tiempo a tejer redes en lugar de construir jaulas.


Los viejos y los cometas han sido venerados por las mismas razones: por su larga barba y por la pretensión de procedir los acontecimientos.


Cuando los hombres se vuelven virtuosos en la vejez no hacen más que sacrificar a Dios los legados del demonio.


Siempre he creido que no importa cuantos disparos falle. . . Acertaré en el siguiente.