Frases de Martin Luther King


77 frases de Martin Luther King


No me preocupa el grito de los violentos, de los corruptos, de los deshonestos, de los sin ética. Lo que más me preocupa es el silencio de los buenos


Sueño con el día en que el bien derrotado vencerá al mal triunfante.


La oscuridad no puede deshacer la oscuridad; únicamente la luz puede hacerlo. El odio nunca puede terminar el odio; únicamente el amor puede hacerlo.


Una nación que gasta más dinero en armamento militar que en programas sociales se acerca a la muerte espiritual.


Tengo un sueño, un solo sueño, seguir soñando. Soñar con la libertad, soñar con la justicia, soñar con la igualdad y ojalá ya no tuviera necesidad de soñarlas.


Debemos aceptar la decepción finita, pero nunca debemos perder la esperanza infinita


Quizás el sufrimiento y el amor tienen una capacidad de redención que los hombres han olvidado o, al menos, descuidado.


No me duelen los actos de la gente mala, me duele la indiferencia de la gente buena


La violencia crea más problemas sociales que los que resuelve.


Hemos aprendido a volar como los pájaros, a nadar como los peces; pero no hemos aprendido el sencillo arte de vivir como hermanos.


Nadie se nos montará encima si no doblamos la espalda.


La injusticia en cualquier lugar es una amenaza en todos lados.


Nada se olvida más despacio que una ofensa; y nada más rápido que un favor.


La injusticia, allí donde se halle, es una amenaza para la Justicia en su conjunto.


Si ayudo a una sola persona a tener esperanza, no habré vivido en vano.


Guardarme de la violencia, ya se exprese mediante la lengua, el puño o el corazón.


El que es incapaz de perdonar es incapaz de amar.


Todo trabajo que enaltece la humanidad tiene dignidad e importancia y debe emprenderse con excelencia esmerada.


Nada que un hombre haga lo envilece más que el permitirse caer tan bajo como para odiar a alguien.


La discriminación de los negros está presente en cada momento de sus vidas para recordarles que la inferioridad es una mentira que solo acepta como verdadera la sociedad que los domina.