Frases de Robert Frost


112 frases de Robert Frost


En dos palabras puedo resumir cuanto he aprendido acerca de la vida: ‘sigue adelante.


El bosque es precioso, oscuro y profundo. Pero tengo promesas que cumplir y millas por recorrer antes de dormir


¡Qué bellos son los bosques y sombríos!, pero tengo promesas que cumplir, y andar mucho camino sin dormir, y andar mucho camino sin dormir.


El sueño más hermoso que el trabajo conoce son los hechos. Mi larga guadaña susurró, y olvidóse del heno.


Esquivando una abeja de la flor, incliné mi cabeza y, cogiéndola luego por el tallo, escuché y oí, clara, la palabra... ¿Pronunciaste mi nombre? ¿O bien dijiste...? Sí, alguien dijo: ¡Ven!, mientras y...


El amor es un deseo irresistible de ser deseado irrestiblemente.


No puede un viejo solo llenar toda una casa, un rincón de los campos, una granja. No puede. Así un anciano guarda la casa solitaria, en la noche de invierno. Y está solo. Está solo.


La razón por la que la preocupación mata a mucha gente que trabaja es que ellos se preocupan más de lo que trabajan.


El mejor camino para salir es siempre a través.


Es justo allí a mitad de camino entre el huerto desnudo y el huerto verde, cuando las ramas están a punto de estallar en flor, en rosa y blanco, que tememos lo peor.


El jurado está compuesto por doce personas elegidas para decidir quien tiene el mejor abogado.


Dos caminos se bifurcaban en un bosque y yo, yo tomé el menos transitado, y eso hizo toda la diferencia.


La educación es la capacidad de escuchar casi cualquier cosa sin perder el genio o confianza en ti.


Hay que amar lo que es digno de ser amado y odiar lo que es odioso, más hace falta buen criterio para distinguir entre lo uno y lo otro.


Que jamás el destino, comprendiéndome mal, me otorgue la mitad de lo que anhelo y me niegue el regreso.


Trabajando fielmente ocho horas por día, puedes conseguir ser un jefe y trabajar doce horas por día.


Yo fui también, antaño, un columpiador de árboles; muy a menudo sueño en que volveré a serlo, cuando me hallo cansado de mis meditaciones, y la vida parece un bosque sin caminos donde, al vagar por él...


La lluvia le dijo al viento: Empuja tú que yo azoto y tánto hirieron el soto que de las flores altivas, doblegadas pero vivas, yo sentía el sufrimiento.


Nada hay, para el amor, como la tierra; ignoro si existe mejor sitio.


Un poema completo es uno donde la emoción ha encontrado su pensamiento y el pensamiento ha encontrado las palabras.