Napoleon bonaparte la religion y la polÃtica ( 3 )
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Un gobierno nuevo tiene que deslumbrar y sorprender; cuando deja de brillar, cae.

Es importante que el pueblo de ParÃs no se crea que es la nación.

Me encanta el poder. Pero lo amo como a un artista. Me encanta como el músico ama a su violÃn, para extraer de él sus sonidos, acordes y armonÃas.

El amor es una tonterÃa hecha por dos.

En la guerra como en el amor, para acabar es necesario verse de cerca.

El gobierno debe organizar la educación de modo que pueda controlar las opiniones polÃticas y morales.

El hombre de Estado no tiene derecho a ser sentimental.

Al morir dejo dos vencedores, dos Hércules en ciernes: Rusia y Estados Unidos de América.
No hay ningún general que no crea tener los mismos derechos al trono que yo. No hay ningún hombre influyente que no crea haber dirigido mi marcha el 18 de Brumario. Estoy obligado, pues, a ser muy s...

Hay que presentarse ante los enemigos y ponerles buena cara; si no, creen que se les teme y eso les hace intrépidos.

En la guerra, como en polÃtica, cualquier mal, aunque no infrinja las normas, solo es excusable cuando es absolutamente necesario: todo lo que está más allá es crimen.

Una guerra entre europeos es una guerra civil.

Es necesario sembrar para el futuro.

El primer bien de las naciones reside en su independencia y en su existencia polÃtica.

La verdadera felicidad social consiste en la armonÃa y en el uso pacÃfico de las satisfacciones de cada individuo.

Nada va bien en un sistema polÃtico en que las palabras contradicen a los hechos.

Francia solo admira lo imposible.

No se gobierna con metafisica, sino con los resultados de la experiencia de siglos.

Es más fácil engañar que desengañar.

No soy ni mucho menos ateo, pero no puedo creer todo lo que me dicen en contra de mi razón sin ser falso e hipócrita.

El gobernante debe tener energÃa sin fanatismo, principios sin demagogia y severidad sin crueldad.

La sabidurÃa más verdadera es una resuelta determinación.

Es intrÃnseco al carácter francés el exagerar, el quejarse y tergiversar los hechos cuando se está descontento.

Es más fácil dejar de hablar de polÃtica que moderarse.
La Asamblea Constituyente cometió una gran tonterÃa al abolir la nobleza, lo que humilla a todo el mundo. Yo he hecho algo mejor: he convertido en nobles a todos los franceses, todos pueden sentirse...
Una de mis grandes ideas habÃa sido la unión, la concentración de los mismos pueblos geográficos que se disuelven y dividen. Me hubiera gustado hacer de estos pueblos un solo y mismo cuerpo nacion...

A los hombres se les debe gobernar con guante de acero dentro de guante de terciopelo.

Dos fuerzas guÃan al hombre, el miedo y el egoÃsmo.

El verdadero carácter siempre aparece en las grandes circunstancias.

La guerra es un juego serio en el que uno compromete su reputación, sus tropas y su patria.

No hay subordinación en el temor que prevalece en los estómagos vacÃos.

Si quieres tener éxito, promete todo y no cumplas nada.

Es necesario que la moral y las ideas polÃticas de la generación que está formándose dejen de depender de la noticia del dÃa o de las circunstancias del momento.

Cuando no se teme a la muerte, se la hace penetrar en las filas enemigas.

El método más seguro de permanecer pobre es, sin duda, ser una persona franca.

Inglaterra y Francia tuvieron en sus manos la suerte del mundo, sobre todo la de la civilización europea. Cuánto mal nos hemos hecho y cuánto bien podrÃamos habernos hecho.

No hay distancia que no se pueda recorrer ni meta que no se pueda alcanzar.

Cada uno de los movimientos de todos los individuos se realizan por tres únicas razones: por honor, por dinero o por amor.

Un hombre de estado debe tener el corazón en la cabeza.

Nuestro ridÃculo defecto nacional es no tener mayor enemigo de nuestro éxito y de nuestra gloria que nosotros mismos.