Poemas de ramon matias mella ( 4 )
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El único que cambia de verdad la faz del planeta es el que ara modestamente el terruño.

Lo más triste cuando no se ha llegado al primer acto de una obra teatral es que cuando vamos a sentarnos notamos que nos han dado por muertos y han ocupado nuestro asiento.

Hay un patriotismo infecundo y vano: el orientado hacia el pasado; otro fuerte y activo: el orientado hacia el porvenir.

Tenía orejas ideales para sostener el lápiz, y por eso hubo que dedicarle al comercio.

A los amigos, como a los dientes, los vamos perdiendo con los años, no siempre sin dolor

Los débiles sucumben, no por débiles, sino por ignorar que lo son. Lo mismo sucede a las naciones.

Háblame más... y más… Que tus acentos me saquen de este abismo; el día en que no salga de mí mismo, se me van a comer los pensamientos.

El ahorro excesivo declina rápidamente hacia la tacañería, cayendo en la exageración de reputar superfluo hasta lo necesario.

Al cavilar sobre las limitaciones del espíritu humano siéntese algo así como abatimientos de rey destronado, nostalgias y desfallecimientos del águila alicortada y prisionera

Es vulgarísima verdad que, en grado variable, el afán de aprobación y aplauso mueve a todos los hombres...

Al pasar un barco entre dos casas, parece un barco de teatro entre bastidor y bastidor.

Una de las desdichas de nuestro país consiste, como se ha dicho hartas veces, en que el interés individual ignora el interés colectivo

La única alegría de los casados está en asistir a la boda de los otros... ¡Alegría diabólica!
Todas las ciudades si desapareciesen por completo no sé si resucitarían o quedarían en ruinas. Nápoles habrá de resucitar época tras época por el sitio en que está y porque la dulzura de vivir...

Los celos iracundos de algunas hembras significan, antes que el temor de perder un amante, el recelo de que se cierre un bolsillo

Te pintaré en un cantar la rueda de la existencia: pecar, hacer penitencia y luego vuelta a empezar

Nos desconocemos a nosotros mismos porque nosotros mismos estamos detrás de nosotros mismos.

La amistad repugna la pobreza y el dolor, como la planta la oscuridad y el aire enrarecido. Si deseas conservar amigos, ocúltales tus penurias y pesadumbres

Porque al besar la madre a un hijo amado, besa a un tiempo el amor del que ha nacido.

He aquí una evidencia que es también una norma; los únicos tónicos de la voluntad son la verdad y la justicia.

Solo la acción tenaz en pro de la verdad justifica el vivir y consuela del dolor y de la injusticia.

El capitalista es un señor que al hablar con vosotros se queda con vuestras cerillas.

¡Ay! ¡Ay! Más cerca de mí te siento cuando más huyo de ti, pues tu imagen es en mí, es en mí, sombra de mi pensamiento, sombra de mi pensamiento.

No hay, entre una docena de preciosas hijas de Andalucía, un par de ojos capaces de sostener la competencia con los de una chilena.

Evita los amigos y protectores ricos y necios. A poco que los trates, te verás convertido en su amanuense o en su lacayo.

Solo el médico y el dramaturgo gozan del raro privilegio de cobrar las desazones que nos dan.

Como con los sellos de correo sucede con los besos que los hay los que pegan y los que no pegan.

Velas de amor en golfos de ternura vuela mi pobre corazón al viento y encuentra, en lo que alcanza, su tormento, y espera, en lo que no halla, su ventura.

Cuando el segundo reloj del trayecto marca la misma hora que el reloj que vimos antes, nos hemos ahorrado el trayecto.

Aún en las ciencias más perfectas nunca deja de encontrarse alguna doctrina exclusivamente mantenida por el principio de autoridad.

Para ablandar lo duro del destino ha dado Dios a la mujer el llanto, que es lo que hay en lo humano de divino

Cuando anuncian por el altavoz que se ha perdido un niño, siempre pienso que ese niño soy yo.

En política todo necio es peligroso mientras no demuestre con hechos su inocuidad

Los hombres guerrean para adquirir un pedazo de tierra donde ser prematuramente enterrados.

¿Será una ley natural, como afirma no sé quién, que por contraste fatal lleva un mal ejemplo al bien y un ejemplo bueno al mal?

El caballo con la cabeza baja mientras pace parece estar leyendo el paisaje como un corto de vista.
Hay que limpiar la mente de prejuicios y de imágenes ajenas hacer el firme propósito de ver y juzgar por nosotros mismos, como si el objeto hubiera sido creado expresamente para regalo y deleite de ...

Solo hay un olor que puede competir con el olor a tormenta: el olor a madera del lápiz.

O vienes o me voy. ¡Te amo de modo que es imposible que yo viva, hermosa, un mes lejos de ti!

... la adversidad sigue a la ventura como la sombra al cuerpo. Ambas, parecen, en efecto, fases alternativas de la irremediable ondulación del humano destino.