Adolfo bioy casares poemas cortos ( 2 )
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Cuando volvemos las fugaces horas
del pasado a evocar,
temblando brilla en sus pestañas negras
una lágrima pronta a resbalar.
Y, al fin, resbala y cae como gota
de rocÃo al pensar
que...
Entre el discorde estruendo de la orgÃa
acarició mi oÃdo,
como nota de música lejana,
el eco de un suspiro.
El eco de un suspiro que conozco,
formado de un aliento que he bebido,
p...
Este armazón de huesos y pellejos,
de pasear una cabeza loca
se halla cansado al fin, y no lo extraño,
pues, aunque es la verdad que no soy viejo,
de la parte de vida que me toca
en la vid...
¿Quieres que de ese néctar delicioso
no te amargue la hez?
Pues aspÃrale, acércale a tus labios
y déjale después.
¿Quieres que conservemos una dulce
memoria de este amor?
Pues amÃ...

Mi vida es un erial,
flor que toco se deshoja;
que en mi camino fatal
alguien va sembrando el mal
para que yo lo recoja.
Primero es un albor trémulo y vago,
raya de inquieta luz que corta el mar;
luego chispea y crece y se dilata
en ardiente explosión de claridad.
La brilladora lumbre es la alegrÃa,
la te...
Como guarda el avaro su tesoro,
guardaba mi dolor;
querÃa probar que hay algo eterno
a la que eterno me juró su amor.
Mas hoy le llamo en vano y oigo, al tiempo
que le acabó, decir:
Â...
Al brillar un relámpago nacemos,
y aún dura su fulgor cuando morimos;
¡tan corto es el vivir!
La Gloria y el Amor tras que corremos
sombras de un sueño son que perseguimos;
¡despertar...
Llegó la noche y no encontré un asilo;
y tuve sed ... ¡mis lágrimas bebÃ!
¡Y tuve hambre! ¡Los hinchados ojos
cerré para morir!
¿Estaba en un desierto? Aunque a mi oÃdo
de las ...
Una mujer me ha envenenado el alma,
otra mujer me ha envenenado el cuerpo;
ninguna de las dos vino a buscarme,
yo de ninguna de las dos me quejo.
Como el mundo es redondo, el mundo rueda;
...

Fingiendo realidades
con sombra vana,
delante del Deseo
va la Esperanza.
Y sus mentiras,
como el fénix, renacen
de sus cenizas.

Solitario, triste y mudo
hállase aquel cementerio;
sus habitantes no lloran...
¡Qué felices son los muertos!
La gota de rocÃo que en el cáliz
duerme de la blanquÃsima azucena,
es el palacio de cristal en donde
vive el genio feliz de la pureza.
Él la da su misterio y poesÃa,
él su aroma bals...
Los invisibles átomos del aire
en derredor palpitan y se inflaman,
el cielo se deshace en rayos de oro,
la tierra se estremece alborozada.
Oigo flotando en olas de armonÃas,
rumor de bes...
Cuando sobre el pecho inclinas
la melancólica frente,
una azucena tronchada
me pareces.
Porque al darte la pureza
de que es sÃmbolo celeste,
como a ella te hizo Dios
de oro y nieve.
Yo me he asomado a las profundas simas
de la tierra y del cielo,
y les he visto el fin o con los ojos
o con el pensamiento.
Mas ¡ay!, de un corazón llegué al abismo
y me incliné un mom...

Triste cosa es el sueño que llanto nos arranca, mas tengo en mi tristeza una alegrÃa... ¡Sé que aún me quedan lágrimas!.

Y el pensamiento es necesario ejercitarlo, se debe cada dÃa y de nuevo y de nuevo pensar, para conservar la vida del pensamiento.

Despierta rÃes y al reÃr tus labios inquietos me parecen relámpagos de grana que serpean sobre un cielo de nieve.

Llevadme, por piedad, a donde el vértigo con la razón me arranque la memoria. ¡Por piedad! ¡Tengo miedo de quedarme con mi dolor a solas!.

La brilladora lumbre es la alegrÃa; la temerosa sombra es el pesar: ¡Ay!, en la oscura noche de mi alma,
Mientras se sienta que se rÃe el alma, sin que los labios rÃan; mientras se llore, sin que el llanto acuda a nublar la pupila; mientras el corazón y la cabeza batallando prosigan, mientras haya esp...

Todo es mentira: la gloria, el oro. Lo que yo adoro solo es verdad: ¡la Libertad!.

Hoy como ayer, mañana como hoy, ¡y siempre igual!, un cielo gris, un horizonte eterno y andar..., andar.

En el fondo, la inmoralidades una cuestión de estética, porque los desnudos hermosos son decentÃsimos y los feos inmorales.

En el majestuoso conjunto de la creacion, nada hay que me conmueva tan hondamente, que acaricie mi espÃritu y dé vuelo desusado a mi fantasia como la luz apacible y desmayada de la luna.

Trata de vivir exclusivamente el dÃa, sin querer resolver el problema de tu vida todo de una sola vez.

Creo que en la polÃtica ya sé diferenciar entre los pecados de los hombres y la limpieza de las ideas.

Los suspiros son aire y van al aire. Las lágrimas son agua y van al mar, dime mujer, cuando el amor se olvida, ¿sabes a donde va?.

Por una mirada, un mundo; / por una sonrisa, un cielo; / por un beso... yo no sé /qué te diera por un beso.
La Constitución en España se hizo porque nosotros decidimos que se hiciera, y solo tenÃamos el 30% de los votos. Si hubiera dependido de Adolfo Suárez, no se hubiera hecho la Constitución. Adolfo...

¿Quieres que conservemos una dulce memoria de este amor?, pues amémonos hoy mucho y mañana ¡digámonos, adiós!.

Hermosa tú, yo altivo; acostumbrados una a arrollar, el otro a no ceder; la senda estrecha, inevitable el choque.

¿Qué es poesÃa?, dices mientras clavas en mi pupila tu pupila azul. ¡Que es poesÃa!, Y tú me lo preguntas?. PoesÃa... eres tú.

Al brillar un relámpago nacemos y aún dura su fulgor cuando morimos; tan corto es el vivir.

Como en cuna de nacar que empuja el mar y que acaricia el cefiro, dormir parecia al blando arrullo de sus labios entreabiertos.

¡Qué hermoso es ver el dÃa coronado de fuego levantarse, y a su beso de lumbre brillar las olas y encenderse el aire!.

Dios, aunque invisible, tiene siempre una mano tendida para levantar por un extremo la carga que abruma al pobre.

El amor es un misterio. Todo en él son fenómenos a cual más inexplicable; todo en él es ilógico, todo en él es vaguedad y absurdo.

Nuestra pasión fue un trágico sainete en cuya absurda fábula lo cómico y lo grave confundidos risas y llanto arrancan.