Frases de Elias Canetti


87 frases de Elias Canetti


La diferencia radica en que hoy todo puede ser fotografiado. Ninguna miseria puede ocultarse, todas son públicas. Sin embargo, este hecho significa que nos acostumbramos mejor a ellas.


Hoy me seduce la idea de comenzar una vida en un nuevo idioma. Amo el lugar donde vivo más que cualquier otro. Me resulta tan familiar como si hubiese nacido aquí. A fuerza de ser un eterno extranjero...


Es difícil mantener la crueldad necesaria que nos permita ser implacables en nuestros juicios. La ternura de los recuerdos se va extendiendo por todas partes; si nos diluimos en ella será imposible mi...


Me inclino ante el recuerdo, ante el recuerdo de cada ser humano. Y no oculto la aversión que siento ante todos los que se toman la libertad de intervenir quirúrgicamente en los recuerdos, hasta que s...


Uno no sabe nunca lo que resulta si las cosas cambian de repente; ¿pero sabe uno lo que resulta si no cambian?.


Por ninguna parte veo un dios de la vida, veo solo ciegos que adornan sus crímenes con dios.


Le sangraban los ojos, nunca el corazón.


Nadie es más solitario que aquél que nunca ha recibido una carta.


Todo lo que ha ocurrido teme a su palabra.


Ser mejor solo quiere decir: llegar a conocer mejor. Sin embargo, debe ser un conocimiento que no nos dé tregua, que nos acose siempre. Es mortal un conocimiento que nos vaya aplacando.


¡y si algún día se llegara a comprobar que nosotros —los eternos penitentes del futuro— hemos vivido en el mejor de los tiempos posibles!.


Uno siente que ciertas palabras son terribles para todos los demás, salvo para nosotros mismos.


Nadie conoce toda la amargura de lo que aguarda en el futuro. Y si de pronto apareciera como en un sueño, la negaríamos apartando los ojos de ella. A esto le llamamos esperanza.


Nadie conoce ni ha conocido nada de inmediato: lo que creemos conocer de pronto, ha estado largo tiempo con nosotros. Lo que verdaderamente importa es el conocimiento clandestino que alienta en todos ...


No hay que sobrestimar lo inusitado. Hay que dotar de aguijones a lo común y corriente.


El que respira, dice: tengo todavía todo por respirar. El infeliz, dice: tengo todavía lugar para las desdichas de los otros. El que ha muerto, nos dice: no conozco nada todavía, no puedo estar muerto...


Todo el arte consiste en no engañarse a sí mismo: mínimas islas de rocas en todo un mar de autoengaños. Lo que más puede lograr un hombre es aferrarse a ellas y no ahogarse.


Todos se pusieron allí de monumentos, y allí se quedaron sin moverse. Luego llegó la nueva moda y todos comenzaron a temblar de nuevo.


El hombre: el único animal que recuerda lo que ha asesinado.


Son mis ilusiones infantiles las que todavía me hacen decir si percibo una fisura en la coraza de un hombre: no todo está perdido, hace falta poco para hacer palpitar a ese corazón detenido.