Frases de Gilbert Keith Chesterton


203 frases de Gilbert Keith Chesterton


No hay gente ineducada. Todo el mundo lo está; solo que mucha gente está mal educada.


Quienes hablan contra la família no saben lo que hacen, porque no saben lo que deshacen.


El optimista cree en los demás y el pesimista solo cree en sí mismo.


El periodismo consiste esencialmente en decir lord Jones ha muerto a gente que no sabía que lord Jones estaba vivo.


La mediocridad, posiblemente, consiste en estar delante de la grandeza y no darse cuenta.


Una buena novela nos dice la verdad sobre su protagonista; pero una mala nos dice la verdad sobre su autor.


Gran diferencia existe entre la persona que pide leer un libro y la que pide un libro para leer.


Los ángeles pueden volar porque se toman a sí mismos a la ligera.


Hay algo que da esplendor a cuanto existe y es la ilusión de encontrar algo a la vuelta de la esquina.


Siendo niños éramos agradecidos con los que nos llenaban los calcetines por Navidad. ¿Por qué no agradecíamos a Dios que llenara nuestros calcentines con nuestros pies?


No hay cosas sin interés. Tan solo personas incapaces de interesarse.


Es difícil dar una definición de la lealtad, pero quizás nos acercaremos a ella si la llamamos el sentimiento que nos guía en presencia de una obligación no definida.


La idea que no trata de convertirse en palabras es una mala idea; la palabra que no trata de convertirse en acción es, a su vez, una mala palabra.


Un ideal fijo es condición para toda clase de revoluciones.


¿es usted un demonio? soy un hombre. Y por lo tanto tengo dentro de mí todos los demonios.


Si solo tuviera un sermón que predicar sería un sermón contra el orgullo.


Muchos críticos de hoy han pasado de la premisa de que una obra maestra puede ser impopular, a la premisa de que si no es impopular no puede ser una obra maestra.


Lo más increible de los milagros es que ocurren.


El sabio es quien quiere asomar su cabeza al cielo; y el loco es quien quiere meter el cielo en su cabeza.


Los que se revolvieron contra las primeras invasiones de la maquinaria industrial tenían razón: quizá no en pensar que reducirían el número de trabajadores, pero si en pensar que reducirían el número ...