Frases de Sigmund Freud


frases de Sigmund Freud
174 frases de Sigmund Freud


La ciencia moderna aún no ha producido un medicamento tranquilizador tan eficaz como lo son unas pocas palabras bondadosas.


Si dos individuos están siempre de acuerdo en todo, puedo asegurar que uno de los dos piensa por ambos.


He sido un hombre afortunado; en la vida nada me ha sido fácil.


Uno de ellos es muy loco cuando en el amor.


El primer humano que insultó a su enemigo en vez de tirarle una piedra fue el fundador de la civilización.


Los sentimientos de amor y temor de dios no tienen su origen en dios, si no en los seres humanos. Son sentimientos de frustración dirigidos por el hombre a un ser imaginario que pretende sea su padre.


La gran pregunta que nunca ha sido contestada y a la cual todavía no he podido responder, a pesar de mis treinta años de investigación del alma femenina, es: ¿qué quiere una mujer?


Estamos progresando. En la edad media me habrían quemado y ahora se conforman con quemar mis libros.


Existen dos maneras de ser feliz en esta vida, una es hacerse el idiota y la otra serlo.


No existe ningún punto de partida si no se sabe bien a donde ir.


Un hombre como yo necesita u caballo de guerra, una pasión que le consuma, un talento. yo eh encontrado mi talento, y es el servicio, no conozco limites, mi talento es la psicologia


El que ama se vuelve humilde. Los que tienen amor, por así decirlo, empeñados en una parte de su narcisismo.


Todo chiste, en el fondo, encubre una verdad.


Uno puede defenderse de los ataques; contra el elogio se está indefenso.


Sería muy simpático que existiera dios, que hubiese creado el mundo y fuese una benevolente providencia; que existieran un orden moral en el universo y una vida futura; pero es un hecho muy sorprenden...


En realidad el psicoanálisis es un método de investigación, un instrumento imparcial, como, por ejemplo, el cálculo infinitesimal.


Nos moriremos todos, pero nuestras obras permanecerán.


La interpretación del sueño es la vía regia hacia el conocimiento de lo inconsciente.


La función capital de la cultura, su verdadera razón de ser, es defendernos contra la naturaleza.


Los hombres viven, en general, el presente con una cierta ingenuidad; esto es, sin poder llegar a valorar exactamente sus contenidos.